Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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20. Capitulo 19

Narra Joanna


Jamás creí que una persona pudiera llegar a ocupar mi mente y distraerme tanto al punto de prácticamente ser incapaz de responderle a un profesor ya que ni siquiera sabía en qué idioma se suponía que debía hablar. A decir verdad, ni siquiera había prestado atención a su pregunta.

El profesor Quinn suspiró. –Por favor, Srta. Tomlinson. Permanezca en este planeta y con los oídos bien abiertos. –me aconsejó. Ugh, ahora que tuve la oportunidad de escucharlo me di cuenta..era Mandarín. Sentí que toda la sangre de mi cuerpo se concentró en mis mejillas, a la vez que unos quince pares de ojos me escrutaban acusadoramente. 

Descubrí que una mañana en la universidad podía acabar asombrosamente rápido cuando ni siquiera te molestas en escuchar al profesor que tienes delante. Ya sé, no es para nada gracioso, debería estar avergonzada de mí misma. Pero, a decir verdad, mientras recorría los pasillos del edificio Este camino al patio, eso era lo que menos me importaba.
Sentí que un par de manos me tomaban gentilmente por la cintura y me halaban hacia atrás.

-Hola, linda- dijo Harry a la vez que depositaba un beso en mi mejilla. Volteé a verlo y le sonreí. Me observaba con una gran sonrisa que causaban que se vieran sus hoyuelos en ambas mejillas, y sus grandes ojos verdes esmeralda se clavaron en los míos, hipnotizantes.

-Hola- logré susurrar.

-¿Cómo estuvo tu mañana?

-Bien- mentí. En realidad quería decirle “Terrible, no soporto las clases y no te pude sacar de mi cabeza en todo el día”, pero decidí guardarme los detalles. -¿Qué tal tú?

-Extrañándote- admitió. Me sonrió y sentí que me quedaba sin aire en los pulmones. Me ruborizé y desvié la mirada para intentar calmarme. Desde que me había dado cuenta lo que sentía por él, me era prácticamente imposible no ponerme nerviosa, sonrojarme, respirar tranquilamente o mantener el latido de mi corazón a un ritmo mínimamente normal. “Estúpido Louis”, pensé, “tú y tus palabras sabihondas, ‘tú te comportas igual sólo que no quieres verlo’”. “Demonios, ya lo noté, me vuelve loca, ¿todo el mundo contento?”, grité mentalmente.

-¿Está todo bien?- preguntó, despertándome de mi ensoñación. 

-Claro- sonreí. Tomó mi mano con la suya, entrelazando nuestros dedos. 


Llegamos a nuestro lugar de siempre y nos sentamos en el césped a esperar a Liam y Zayn. Me pareció notar que nuestros usuales observadores también habían notado que estábamos bastante más cariñosos que lo normal, y la verdad es que no se molestaban mucho en disimular su intriga y asombro. Harry estaba tan acostumbrado a ellos que parecía no verlos, simplemente se limitaba a jugar con mis manos, parecía de lo más entretenido. Me quedé observándolo unos minutos y reí.

-¿Qué es tan gracioso?- preguntó curioso. Me encogí de hombros.

-Nada en particular, sólo te observaba. Y pensaba, en ‘esto’- levanté nuestras manos unidas, haciendo referencia. Sonrió.

-Se siente raro…Pero me agrada- confesó. Asentí y reí.

-A mí también me agrada- dije mirándolo a los ojos. Comenzó a acercar su rostro al mío con cautela, como esperando aprobación por mi parte; asentí. Levantó mi mentón con una mano para acercarme a él y rozó sus labios levemente con los míos. Comenzó a hacer un poco de presión con sus labios, buscando acceder a mi boca; sentí cómo su lengua rozaba levemente mi labio inferior al ingresar, para luego enredarla gentilmente con la mía. Y sentí que todo alrededor mío había dejado de funcionar; no escuchaba ni sentía nada que no fuera él y su respiración pegando en mi rostro. Me hubiera quedado así para siempre….Hasta que escuché a alguien carraspear, seguido de una risa familiar. Nos separamos inmediatamente.


-Wow- dijo Zayn, observándonos con expresión divertida. 

-Buen día, tortolitos- sonrió Liam. –Un cuarto sería más privado, ¿no creen?- nos guiñó un ojo y sentí cómo subía el color a mis mejillas nuevamente. Harry rió.

-Hola, idiotas- se limitó a responder.


Zayn y Liam no preguntaron mucho sobre lo nuestro. Supuse que, de algún modo u otro, lo esperaban. La tarde se pasó rápido y nuestra rutina siguió completamente normal, excepto por el hecho de que pasábamos más tiempo juntos y riéndonos de cualquier cosa; me daba risa admitirlo pero me recordaba a uno de esos romances de secundaria que se veían en las películas.
El día había sido agotador, por lo que, en la noche, me acosté temprano..con una sola excepción: dormí acurrucada en los brazos de Harry.

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