Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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19. Capitulo 18

Narra Harry


Me sentía vacío por dentro, como si ya nada importara. Ni siquiera escuché mucho de lo que Liam y Zayn decían; era como si estuviera escuchando sus voces a través de un vaso. La única razón por la que estaba por aceptar una propuesta que quizás arruinara mi vida, era Joanna; ella significaba todo para mí, y recién en ese momento logré darme cuenta que ella era la clase de chica que inconscientemente había buscado durante toda mi vida. Había tantas cosas que necesitaba decirle, pero ya no podría. Mi vida había sido en vano, porque estaba a punto de perder a la chica que amaba en menos de un pestañeo.


Narra Joanna


Juntamos nuestras cosas y nos dirigimos rápidamente al estacionamiento del campus en busca del auto.

-¿Traes tu licencia contigo?- preguntó Harry.

-Claro, ¿por qué?

-Hoy manejarás tú- se acercó a mí y depositó las llaves en mi mano. Esto sí que era raro, era la primera vez que me pedía que manejara.
No habló mucho durante el trayecto, pero mientras mis ojos se encontraban en la carretera, podía sentir los de él clavados en mí.

-¿Planeas descubrir si tienes visión de rayos X?- pregunté sarcástica. –O quizás, no sé, ¿tratabas de decirme algo telepáticamente?

Rió débilmente y desvió la mirada. –Lo lamento.

-No me molesta- aseguré. –Sólo…di algo, estás raro.

-También lamento eso- murmuró.

-Y deja de disculparte!- dije exasperada. Me tomé un segundo para tranquilizarme y suspiré. –Lo siento..

-¿Quién se disculpa ahora?- rió.

-Touché


Esta era la conversación más rara e incómoda que habíamos tenido. Se veía apagado, triste; pero a la vez irritado y odioso. En verdad no sabía qué le pasaba, qué había sucedido en el transcurso de la mañana para ponerlo así, o si era algo que yo había hecho o dicho.
Por suerte, el viaje se hizo corto. Estacioné el auto frente al apartamento y me bajé sin más. Escuché el ruido de la puerta del acompañante al abrirse y cerrarse, y luego los pasos de Harry pisándome los talones. Abrí la puerta e ingresé, sosteniéndola abierta para que él pudiera entrar; una vez que estuvo adentro, cerré la puerta tras él y trabé con la llave. Me di la vuelta y me sobresalté al ver que Harry aún se encontraba detrás de mí. Se acercó a mí y me abrazó fuertemente.

-¿Y ahora qué pasa?- pregunté preocupada.

-Te quiero- susurró. –Mucho

Suspiré. –Lo sé, yo también te quiero, Hazza- le devolví el abrazo. Algo dentro de mí me decía que yo no era la del problema, pero que tampoco era tan ajeno a mí. Ya no sabía qué pensar; Harry me estaba confundiendo, y en más de un sentido.
Me separé de él luego de unos minutos. –Ya, tranquilo. Ve a descansar- di un beso en su frente. Él asintió y se dirigió a su cuarto.


Me pasé la tarde prácticamente sola en el living del apartamento, simplemente mirando tv, leyendo o repasando temas de la universidad. Terminé hartándome de tanto estar encerrada, por lo que acabé saliendo a dar una vuelta alrededor de las 6.
El tráfico era terrible en el centro de Londres; un Lunes por la tarde definitivamente no era un buen momento para estar conduciendo por las calles atestadas de conductores cansados y estresados. El sol se ponía temprano y ya comenzaba a oscurecer debido a que era pleno Enero, por lo que tampoco tenía mucho tiempo para vagabundear por la ciudad si quería volver a casa sana y salva.
Por más que tratara de despejar mi mente y simplemente sentir el aire frío pegar en mi cara, no lo logré. Mi cerebro se negaba a dejar de pensar en el comportamiento de Harry en las últimas horas; incluso llegué a pensar que quizá se había hartado de mí y quería que me mudara. Es decir, todo iba bien hasta luego de conocer a… Aubrey… ¿Y qué si ella era la razón por la cual Harry estaba tan frío y distante con todos de un momento a otro? Su humor no dejaba de cambiar a cada minuto y ya resultaba un poco irritante. Aunque ella parecía una chica agradable…Y luego recordé a Zayn y Liam: ellos tenían razón, debía averiguar qué iba mal.
Al cabo de una hora, ya me encontraba caminando de vuelta al apartamento y sin ninguna conclusión útil en mi cabeza.

Al llegar a casa, pude escuchar el ruido de la ducha proveniente del baño, por lo que supuse que era Harry. Me cambié rápidamente a una muda de ropa más cómoda y me dirigí a la cocina con el propósito de preparar algo para la cena. Pasta con salsa de crema fue lo más sencillos –pero a la vez apetitoso- que se me ocurrió en ese momento.


-Hola- Harry apareció por detrás, me tomó de la cintura y dio un beso en mi hombro.

-Buenas noches, querrás decir- bromeé. Rió. Era la primera vez que escuchaba una risa sincera por su parte de horas, me sorprendió darme cuenta que había extrañado ese sonido. -¿Descansaste?

-Ajá. ¿Adónde habías ido? Desperté y no estabas- puso cara de cachorro mojado. Reí.

-Sólo a dar una vuelta, necesitaba un poco de aire fresco- sonrió y asintió. -¿Por qué no pones la mesa? Esto estará en un par de minutos..

-Bien

“Eso pareció bastante normal”, pensé.

-Así que…¿de qué hablaron hoy con Aubrey?- pregunté durante la cena. Noté que su expresión cambiaba drásticamente en cuanto pronuncié su nombre. “Creo que metí la pata”, me dije a mí misma. Fijó sus ojos en mí y se tomó un segundo antes de responder.

-No mucho, se fue enseguida, no se quedó a hablar- trató de sonar indiferente. -¿De qué hablaron ustedes?

-Bueno, es americana, vino a Londres porque trasladaron a su padre en el trabajo. No me contó mucho de su familia, hablamos más que nada acerca de la universidad…-

-Pues, no sabía nada de eso- contestó cortante, como dando fin a la charla. Y ya no pude contenerme. Me levanté de la mesa bruscamente y me encerré en el baño, dando un portazo.

“¿Por qué lloras? No seas estúpida” pensaba al ver cómo las lágrimas caían por mis mejillas en el reflejo del espejo.

-Jojo- me llamó a la vez que golpeaba la puerta. –Por favor, abre..

-No- se me quebró la voz.

-¿Estás llorando?- me quedé en silencio, limpiándome las lágrimas con el dorso de la mano, aunque nada podía hacer para esconder los ojos rojos. –Voy a entrar..- avisó. La puerta se abrió unos segundos más tarde, y apareció Harry con su cabello a medio secar. 
-¿Qué sucede?- preguntó apenado.

-NO. LA PREGUNTA ES QUÉ DIABLOS TE SUCEDE A TI! ¿¡POR QUÉ ACTÚAS TAN ODIOSO Y DISTANTE Y DE UN MOMENTO A OTRO ERES TAN CARIÑOSO COMO UN CACHORRO?!- iba avanzando hacia él a medida que hablaba, haciéndolo retroceder en dirección al pasillo- ¿QUÉ DEMONIOS HICE PARA MERECER QUE ME TRATES ASÍ EN VEZ DE SER HONESTO CONMIGO?- sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas y me volvía a quebrar, provocando que hablara en gimoteos.

-Oh, no- susurró, acercándose a mí. Tomó mi rostro en sus manos y dio un beso corto en mis labios. –Por favor, no llores- suplicó. Me lo quedé mirando, perpleja, mientras él limpiaba mis lágrimas con el pulgar.

-Me estás matando, Hazza- admití en un susurro. –Sólo dime cuál es el problema…

-Tú- dijo mirándome a los ojos. –Tú eres MI problema.

-¿De qué hablas?- fruncí el ceño.

-No tengo ni idea- admitió. Reí silenciosamente.

-Necesito algo- dije luego de unos segundos.

-Lo que sea…-murmuró.

-Vuelve a besarme..por favor- una sonrisa apareció en su rostro.

Presionó sus labios contra los míos y comenzó a besarme febrilmente, sus labios insistentes contra los míos. Mi corazón latía a mil por hora mientras volvía a saborear sus labios nuevamente luego de tanto tiempo. Me sentía necesitada; necesitada de él, de sus besos y caricias. Y mientras lo besaba, podía escuchar las palabras de Louis haciendo eco en mi cabeza, obligándome a admitir lo que había estado cuestionándome todo este tiempo: que quería a Harry de un modo muy diferente a como se quiere a un amigo.
Tiré de su camiseta, acercando su cuerpo más al mío, a la vez que sus manos se trasladaban a mis muslos para levantarme en el aire. Abracé mis piernas a su cintura y mordisqueé su labio inferior. Sus labios se trasladaron a mi mandíbula, trazando una línea de besos y mordiscos también a lo largo de mi cuello. Pero por un instante, logré que mi cerebro trabajara esa pizca de autocontrol que aún me quedaba.

-Espera- dije entre jadeos, alejando mis labios de los suyos. –Vamos demasiado rápido.

-Tienes razón- dijo con voz entrecortada. Me tomó por la cintura y me dejó en el suelo suavemente. -...Creo que necesito otra ducha-

Reí y le di un beso rápido en los labios. –Iré a juntar la mesa

-Te ayudaré

Juntamos y limpiamos todo rápidamente, Harry cada tanto aprovechaba para robarme algún que otro beso cuando estaba distraída, haciendo la tarea bastante difícil de llevar a cabo.

-Muy bien, ¡a la cama!- dijo con una sonrisa pícara.

-Ya quisieras- reí. Entrecerró los ojos.

-No seas malpensada, Tomlinson. A dormir.. –me levantó en aire y me cargó sobre su hombro.

-¿Qué haces?- reí.

-¿Qué crees que hago? Llevándote a la cama…-me llevó hasta su cuarto y me sentó sobre la cama. Apagó la luz y se deshizo de su ropa, quedando en boxers. –Toma- me lanzó algo sobre el regazo. Tanteé para ver qué era: una camiseta suya.

-Gracias- sonreí. Me cambié rápidamente y me metí bajo las sábanas. Se estiró y me atrajo hacia él. –Descansa- dije.

-Tú también, preciosa- me besó dulcemente una última vez y, segundos más tarde, caí completamente inconsciente.

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