Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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13. Capitulo 12

Narra Harry

Una sonrisa se formó en sus labios. Puso un brazo por sobre mi hombro, apoyando su mano en mi nuca para acercar mi rostro más al de ella. Comencé a acercarme lentamente, ya sentía nuestras respiraciones entremezclándose. Llegué a sentir por una milésima de segundo cómo sus labios rozaban los míos, sólo levemente, hasta que una frase hizo que todo se viniera abajo.

-Pues yo también lo siento, porque te tendrás que quedar con las ganas- susurró. Dicho esto se hizo a un lado y comenzó a caminar en dirección al auto. Yo aún seguía en el lugar, aún inclinado para recibir su beso. Era un chiste, ¿no? ¿En verdad me había rechazado?

-¿Vienes o no?- preguntó desafiante. Me di la vuelta y comencé a caminar.

-Sí, sí voy- dije entre dientes.


En el club nos encontramos con Liam, Danielle y Zayn. Jojo inmediatamente se fue a hablar con Danielle, mientras que yo presenté a Niall y Louis, y dejé que hablaran un poco para conocerse.
Joanna no me dirigió la palabra en toda la noche. Cada tanto la pescaba mirándome, pero se daba vuelta rápidamente y me evadía a toda costa. Sabía que no debería haber coqueteado con ella, se pensaría que estaba jugando con ella, que sólo quería algo de una noche, cuando la verdad era que me gustaba.
Un momento, rebobinemos…¿Acabo de decir que me gusta? Oh, no, esto está mal, muy mal. “Quizá sólo tomé de más..” pensé. Pero en realidad no había tomado absolutamente nada en las dos horas que llevábamos en el club. Louis había decidido tomar y me había dejado a mí como conductor asignado. Genial.
Miré hacia la pista de baile con el propósito de distraerme, y lo primero que vi fue a Jojo bailando muy pegada a Niall. No me importó mucho ya que sabía el tipo de relación que tenían, aunque si hubiera estado bailando con Zayn seguramente hubiera intervenido; Zayn era bastante rápido con las chicas.

Me levanté del banco en el que estaba y comencé a acercarme a ella. Tenía que arreglar las cosas cuanto antes.

-Joanna- sonó más a grito ya que de otra manera no me escucharía debido a la música. La tomé del brazo y se dio la vuelta para mirarme. -¿Podemos hablar?- se lo pensó un segundo y asintió, siguiéndome para salir del medio de pelotón de gente. La llevé a un área privada donde había sillones y pequeñas mesas; era mucho más tranquilo y silencioso a pesar de estar dentro del recinto.
Paré y me di la vuelta para enfrentarla.

-Te escucho- dijo seria.

-…Lo siento, ¿de acuerdo? Lamento si te molestó el comentario…

-No estoy molesta, Harry- me interrumpió- Pero si sólo quieres sexo, dímelo ahora y me mudaré inmediatamente.

-¿Qué? No! Por favor, no quiero que te mudes. Es sólo que… tiendo a ser muy honesto y coquetear con chicas bastante seguido. Sé que actué como un idiota, pero no jugaba contigo. –me acerqué a ella, mirándola a los ojos- Por favor, di que me perdonas.

Se quedó mirándome en silencio. –Deja de mirarme así- susurró y desvió la mirada.

-¿Mirarte cómo?- pregunté extrañado. Sacudió la cabeza y me miró nuevamente.

-Olvídalo, todo está bien, estás perdonado- sonrió.

-Gracias- sonreí y la abracé. –Sabes que te quiero, ¿verdad?- le susurré.

-Claro, yo también te quiero.


El resto de la noche pasó bastante rápido. A la vuelta me tocó manejar a mí; Louis y Niall habían tomado demasiado así que decidimos dejarlos dormir en el sofá de nuestro apartamento.
Ayudé a ambos a acostarse y volví a cerrar el auto. Joanna ya estaba trabando la puerta del apartamento.

-Ya lo cerré yo, no te preocupes- dijo cuando se dio la vuelta. Dejó las llaves sobre la mesa de la cocina y se quitó los zapatos. Sin notarlo, me quedé mirándola embobado, prestando atención a cada detalle; su piel parecía lucir más pálida durante la noche, el vestido azul resaltaba sus ojos como faros y sus labios lucían más rojos de lo normal, a pesar de que no llevaba labial.
Comencé a caminar hacia ella hasta que estuvimos enfrentados, ella sólo me miraba. Corrí un mechón de pelo y apoyé mi mano en su mejilla, acariciando su pómulo con el pulgar. Sentía que ya no me quedaba fuerza de voluntad, Joanna me gustaba y no podía evitarlo.
Acerqué mi rostro al suyo lentamente, y ella no protestó en ningún momento. Nuestros labios estaban a milímetros de tocarse; ya no sería capaz de soportar mucho, sus labios me tenían hipnotizado, mi mirada fija en ellos.

-Jura que no me lastimarás- susurró. La miré a los ojos; lucían inseguros, miedosos.

-Lo juro- susurré, y estampé mis labios contra los suyos.

Era un beso tierno, gentil; sus labios se movían en compás con los míos, me resultaban adictivos. La tomé por la cintura, acercándola más a mí. Sus brazos se enredaron en mi cuello, mientras acariciaba mi cabello con una mano. El beso se volvía cada vez más apasionado con cada segundo que pasaba; nuestras lenguas acariciándose entre sí, nuestros alientos mezclándose, y nuestras ganas de continuar el beso hasta quedarnos sin aire…Pero estaba consciente de que sólo eso pasaría esa noche; un beso, y nada más.
Nos separamos luego de unos minutos.

-Dame una oportunidad para hacerte feliz y demostrarte que me importas- rogué. –Sólo una, es todo lo que pido.


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