Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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11. Capitulo 10

Bajé el bate y salí de detrás de la pared. Un chico de unos 20 años me observaba curioso con sus profundos ojos azules.

-Wow- dijo al ver el bate- ¿qué es lo que te ha estado enseñando ese amigo tuyo?- reí y corrí hacia él.

-Louis!!- lo abracé, dejando caer el bate. Él me devolvió el gesto.

-Hola preciosa- dijo besando mi frente.

-Te extrañé muchísimo- sentí que mis ojos comenzaban a aguarse

-Lo sé, yo también te extrañé, siento no haber podido venir antes-

-Lo sé, estás perdonado. Te amo- dije volviéndolo a abrazar

-Yo también te amo, hermanita- dijo acariciando mi pelo.

-¿Y a mí qué? ¿No merezco aunque sea una pizca de todo ese amor?- esa voz definitivamente no pertenecía a Louis…pero tampoco a Harry, era apenas más grave que la de él. Me di la vuelta inmediatamente y me encontré con un chico que me miraba desde la cocina con una sonrisa gigante en su rostro. Jamás podría olvidar ese cabello rubio alborotado y esos ojos azules levemente más claros que los míos observándome fijamente.

-Espero que no te importe- hizo un gesto hacia la heladera, hablando con la boca llena. Sostenía un sándwich en su mano derecha.

-Oh por Dios, Niall!!! No puedo creer que seas tú!- corrí hacia él y lo abracé con todas mis fuerzas. Dejó el sándwich sobre la encimera y me devolvió el abrazo.

-Bueno, al menos me extrañaste..-comentó satisfecho.

-¿Bromeas? Eres mi mejor amigo…y hace un año que no recibo una maldita llamada- dije golpeándole el brazo.

-¡Ouch! Tú tampoco te has molestado mucho en intentar comunicarte, que digamos

-Ugh, tienes razón. Ya no importa. Me alegro tanto de que estés aquí- volví a abrazarlo. Rió, abrazándome.

-Por cierto, te ves sexy, me gusta este nuevo atuendo- comentó. Me alejé de él para poder mirarlo.

-¿Qué?- fruncí el ceño. Él me miró de arriba abajo, arqueando las cejas. Me miré. Aún llevaba el toallón.

-Oh, diablos! Lo siento, iré a cambiarme- me dirigí a mi cuarto rápidamente.

Tomé unos jeans, una blusa y me calcé mis converse. Sí, sin medias; Louis me había contagiado su costumbre. Volví de inmediato al living. Niall y Louis se encontraban sentados en el sofá, mirando un partido de fútbol en la televisión. “Siéntanse como en su casa” pensé con sarcasmo. Fui y me senté en medio de los dos. Niall pasó su brazo por mis hombros, acercándome a él, y me dio un beso en la mejilla. Le sonreí y lo abracé por la cintura.
Jamás había existido atracción de ningún tipo entre nosotros dos, ni siquiera cuando nos hicimos adolescentes. Siempre lo había considerado un hermano más; al conocernos desde tan pequeños, confiábamos plenamente en el otro, pero siempre habíamos tenido en claro el tipo de lugar que la otra persona ocupaba en nuestro corazón.

En ese momento, entró Harry con dos bolsas de comida china. Sonrió y saludó con la mano.

-Hola a todos- saludó como si los conociera de toda la vida y se dirigió a la cocina a dejar las bolsas sobre la encimera.

-Hola!- dijeron Louis y Niall al unísono, luego voltearon y siguieron concentrados en el juego que transmitían. Me levanté del sofá y me volteé para mirar a Harry.

-Esperen, ¿tú sabías?- dije de forma acusadora, señalándolo con mi dedo índice. Me sonrió pícaro.

-Sip…Siento no haberte dicho, Louis me obligó a mantener el secreto- se excusó. Miré a Louis.

-La próxima llama desde tu propio móvil y así no habrá nada que no sepas- me sonrió burlón. Hice una mueca.

-Está en fondo del río…-Louis frunció el ceño.

-¿El Thames? ¿Qué…No, mejor no me cuentes. Le diré a mamá que te envíe el que ya no usa.-


Harry nos alcanzó una cajita de comida a cada uno y se sentó junto a nosotros. Estuvimos hasta media noche riendo y hablando de todo un poco. Así, los cuatro, solo pasando el rato, hizo que me diera cuenta de que por primera vez en semanas, me sentía verdaderamente feliz.
Al parecer, Niall se había tomado unas vacaciones y había decidido visitarnos en Doncaster. Louis le comentó que yo me había mudado y estaba estudiando en Londres, por lo que les pareció una buena idea visitarme antes de que Niall tuviera que volver. Aparentemente, Louis ya le había comentado lo sucedido con Dylan, por lo que agradecí que ninguno de los dos sacaran el tema a colación.

-De acuerdo, creo que ya es hora de que nos vayamos- dijo Louis mirando su reloj.

-¿No se quedarán? ¿Dónde pasaran la noche? Hay espacio suficiente y…-

-No, está bien- me cortó. –Gracias de todos modos, pero mañana debemos madrugar, tenemos…unas cosas que hacer- sonrió. Me olía a mentira.

-Está bien, supongo que no me dirás qué son esas “cosas”- dije entre dientes. Rió y me abrazó.

-Ya te enterarás luego- me dio un beso en la frente y se dirigió a saludar a Harry. Mientras, yo me dirigí a la puerta junto con Niall.

-Bueno, supongo que nos veremos luego- sonrió y me abrazó- Cuídate, pequeña.

-Lo haré- le sonreí. Agitó su mano a modo de saludo mientras se encaminaba al auto. Se subió del lado del acompañante. En ese momento apareció Louis a mi lado.

-Te ves mucho mejor que como sonabas hace tres semanas- comentó. Reí y asentí.

-Estoy mucho mejor- admití.

-Supongo que le debo bastante..-dijo mirando a Harry, quien se encontraba en la cocina.

-Que nunca se te olvide- pellizqué su mejilla. Rió.

-Claro, te veo mañana- dio un beso en mi mejilla y se dirigió a su auto. Me quedé mirando cómo se alejaban en el auto, cerré la puerta en cuanto los perdí de vista y entré al apartamento. 

Ayudé a Harry a limpiar un poco, nos deseamos buenas noches y nos fuimos a acostar sin más. Pero el sueño no llegaba; creo que estuve dando vueltas en mi cama por unos cinco minutos hasta que me rendí y fui al cuarto de Harry. Al parecer él tampoco podía dormir, sus ojos aún estaban abiertos.

-¿Puedo dormir contigo?- dije.

-Claro- abrió las sábanas y me hizo un lugar. Me acosté junto a él. -¿Estás bien?- preguntó preocupado.

-Sí, no es eso- le sonreí- Quería agradecerte por lo que hiciste hoy- me acerqué a él y di un beso en su mejilla- Gracias, no tenías que hacerlo, y sin embargo, lo hiciste.

Sonrió ampliamente. –Sabía lo mucho que los extrañabas así que cuando Louis me dijo que Niall estaba allí, lo convencí para que ambos vinieran…Y de nada…Aunque debo admitir que tenía miedo de que me olvidaras cuando Niall volviera- bromeó. Le golpeé el brazo a modo de juego.

-No seas tonto, los quiero a ambos- admití.

-Me alegra oírlo- dijo mirándome a los ojos. Recién ahora comenzaba a verlo mejor ya que mis ojos se acostumbraban a la penumbra. Aún no comprendía el por qué, pero comencé a notar que el tenerlo tan cerca me ponía…¿nerviosa? Pestañeé para alejar esos pensamientos.

Harry me abrazó por la cintura y me acercó a él, hasta el punto en que nuestras narices lograban rozarse. Okay, definitivamente me ponía nerviosa, aunque a él parecía no importarle mucho.

-Que descanses- susurró y cerró los ojos. Me quedé mirándolo unos segundos, y lo imité.

-Tú también… 

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