Its Gotta Be You

Era en momentos como ese en los cuales sentía ganas de confesarle todo. Momentos que parecían ser la única y última oportunidad que jamás tendría.

Harry se encontraba semi-desnudo en mis brazos, sólo en boxers, completamente caliente y sudado. Volaba de fiebre. Claro que no era nada grave, sólo una simple gripe de la cual se recuperaría. Pero el verlo tan vulnerable e incapaz de mantenerse en pie o incluso despierto causaba en mí el mismo efecto que apuñalarme en el estómago; ya que me recordaba a mí misma, totalmente desecha, el día que nos habíamos conocido.

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2. Capitulo 1

El mudarme a Londres había sido lo mejor que podría haber hecho. Era mucho más grande que Doncaster, y supongo que también sería un lugar mucho más interesante en el cual instalarse para ir a la universidad. Sobre todo si te mudas con tu novio. El estar lejos de mi familia no era mucho problema; los extrañaría, sí, pero lo mejor que podía hacer era independizarme de joven.    

Con Dylan nos habíamos conocido hacía un año. Comenzamos a salir a los pocos días, ambos nos gustábamos mucho y rara vez nos separábamos. El mudarnos juntos también se había planteado como una oportunidad de pasar más tiempo juntos como pareja, y también solos, lo cual generalmente era imposible de hacer si nuestros padres no nos quitaban el ojo de encima. Bueno, los míos, en realidad. A los padres de Dylan no les importaba mucho. Mi hermano Louis quedó en casa de mis padres; había decidido tomarse un año sabático antes de volver a ponerse a estudiar. Siempre fue mi mejor amigo y confidente. Era el payaso de la familia; si lo miras desde fuera, sin pertenecer siquiera a su círculo de amigos, dirías que jamás se toma nada en serio. Y ahí es donde la mayoría se equivoca. Creo que es la mejor persona que conocí en mi vida. Y supongo que es el momento de mencionar que somos gemelos.

Sabía que extrañaría el despertarme con su voz chillona canturreando mi nombre por la mañana: “JoJo, levántate, corazón!!”. Sí, mi nombre es Joanna, aunque Louis siempre tuvo la costumbre de llamarme ‘JoJo’. Prefiero eso a mi nombre.  

En mi vida nunca pasó nada interesante ni fuera de lo normal, todo fue bastante aburrido y monótono. Siempre me destaqué en la escuela, aunque nada de superdotada, simples notas buenas. A decir verdad, había compañeros mucho mejores que yo. Aunque desde pequeña sentí una atracción especial hacia diversos idiomas, razón por la cual me inscribí en la University Collage de Londres para estudiar profesorados en Español y Mandarín.  

El ruido del cerrojo de la puerta del apartamento interrumpió mis pensamientos. Miré el reloj de la cocina, marcaba las 20,30 hs. Argh, estaba muy cansada como para cocinar, y tampoco quedaba mucho tiempo; Dylan acababa de llegar.  

-Jo, estás ahí?- escuché sus pasos acercándose al living.

-Sí, aquí en el sofá- justo llegó al umbral de la puerta y sonrió.  

Dylan era el tipo de chico que ves por la calle y te quedas mirando con la boca abierta; guapo y musculoso. Aunque un poco engreído, si debo ser sincera. Pero yo lo amaba. Se acercó a mí y me besó. Sus besos aún me dejaban atontada, y todavía no comprendía qué era lo que había visto en mí.  

-¿Cómo has estado?- preguntó, alejándose un poco para verme a los ojos.

-Bien- sonreí- y tú?

-Extrañándote- me dio otro pequeño beso y se dirigió a la cocina. -¿Quieres que ordene pizza? Suspiré- Por favor. Hoy estoy exhausta, pero prometo que mañana te esperaré con una deliciosa cena- le guiñé un ojo. Rió.

-De acuerdo  

Mientras él hablaba por teléfono fui por platos y vasos para poner la mesa. De repente, sentí sus manos abrazarme por detrás y apretarme más a su cuerpo.  

-Sabes, el hombre en el teléfono dijo que tenían cerca de una hora de demora, así que…- comenzó a hablar en voz seductora mientras besaba mi cuello. Me quedé completamente helada, pensando en qué responderle. Y tuve que obligarme a mantener la calma cuando sentí sus fríos dedos rozar la piel de mi estómago, tirándo suavemente de mi blusa para quitarla. Me di la vuelta rápidamente con una expresión de culpa en mi rostro.

  -Dylan, en verdad lo siento…Yo…no puedo. Aún no, debes comprenderme. No estoy lista. Pude ver la expresión de decepción mezclada con enojo en su rostro, a pesar de que fue bastante rápido en esconderla.

-Claro, no hay problema- dijo secamente. Me dio un beso en la frente y se dirigió al pasillo. –Me daré una ducha.

-De acuerdo - murmuré

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