Guerras santas - Las Gemas De Poder

GUERRAS SANTAS - Las gemas de poder, es una narración de fantasía épica, inspirada en grandes obras de literatura fantástica de grandes escritores como J. R. R. Tolkien, Andrzej Sapkowski y George R. R. Martin y también en grandes bandas como Rhapsody, hammerfall, Blind guardian, Dragonland etc. La trama de este cuento es la eterna lucha entre el bien y el mal. Elfos, hombres y enanos luchando juntos contra un enemigo poderoso que quiere apoderarse de la tierra. Los Timbilis son gemas de un poder incomparable e inagotable, Miriahn entabla una guerra contra los pueblos de la tierra para apoderarse de la tercera piedra y así tener un poder ilimitado y gobernar la tierra a su gusto, pero hay quienes están dispuestos a enfrentarse al señor oscuro con valentía y fiereza, dando paso a grandes y épicas batallas por el dominio de la tierra conocida.

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2. CAPITULO II El Nacimiento de los primeros Elfos

Luego de trascurrido cierto tiempo aun no contabilizado, en el cual los espíritus de los tres Elohim moraban la tierra recién creada, jugueteando en el agua o simplemente dejándose llevar por el viento, Menaih los llamó para darles buenas nuevas, les pidió que le entregaron los tres Timbilis, Arish y Thorab accedieron sin ningún problema, pero Miriahn  de quien el Timbilis ocupaba todos sus pensamientos en principio se rehusó a entregarlo diciendo -¿acaso no fue un regalo tuyo, que clase de regalo es este el cual tienes derecho a quitárnoslo de nuevo?-.

Menaih inmediatamente leyó los sombríos pensamientos del Elohim y le respondió -en realidad es solo un momento que los necesito, para la creación más esperada-.

Con desagrado Miriahn cedió el cristal al creador, este lo juntó con los otros dos, los levantó hacia el sol, en ese momento hubo una explosión de luz que encegueció a los tres Elohim, luego de la explosión de luz y cuando los Elohim recobraron la vista, Menaih les dijo -les concedo este mi último regalo para ustedes-.

En seguida los tres Elohim se dieron cuenta que habían dejado de ser espíritus para transformarse en cuerpos físicos.

-además-. Continuó diciendo Menaih -mis primeros hijos ya empiezan a habitar este mundo-.

-¿en dónde están?-. Preguntó Thorab.

-más allá de aquellas montañas-. Respondió Menaih, señalando las montañas escarpadas. -en el valle los encontraran, ahora su misión será cuidar de ellos y enseñarles toda la sabiduría que por mi ustedes han recibido-.

Luego de decirles esto le devolvió a cada uno su Timbilis, Miriahn al tenerlo de vuelta sintió como si parte de su vida hubiera regresado y se sintió completo de nuevo, nadie notó esto excepto el creador, que conocía hasta el más remoto pensamiento de los tres Elohim.

-¿Y qué será de ti?-. Preguntó Arish.

-yo estaré cerca, aunque no me veáis siempre estaré presente, hay solo una creación que me falta por hacer pero eso será luego-. Respondió Menaih, luego ante los ojos de los tres Elohim desapareció con el viento.

Como ordenó el creador, los tres se dirigieron al valle más allá de las montañas  escarpadas, valle que luego se llamaría el valle de los lamentos por los hechos que ahí ocurrirían, cuando llegaron al fin, vieron por primera vez a los elfos, aquellos seres eran de una extremada belleza así como de inteligencia y fuerza, también eran inmortales, esto último llenó de cólera a Miriahn pues su orgullo no le dejaba aceptar que estos seres tuvieran la inmortalidad tanto como él, así que desde el mismo momento que los vio, les tuvo rencor y no participó en la tarea de protegerlos y enseñarles, por lo contrario se marchó a vagar solo por la tierra, pues en su corazón solo cabía espacio para su Timbilis. Arish y Thorab por el contrario amaron a estas criaturas y les enseñaron todo y los protegieron y fueron sus guías en los primeros años, juntos construyeron la primera de las grandes ciudades de los elfos, Gwangur, la ciudad de  los señores elfos de antaño, que fue construida en la ribera del rio Gidli en el borde occidental del bosque de Othis y reguardada por las montañas rocosas. Y mucho tiempo pasó y los elfos crecieron en sabiduría y en amor por los dos Elohim, y el pueblo de los elfos creció en número y fue coronado el primer gran rey elfo, Elenor hijo de Sethenor, y vino la primera gran separación del pueblo de los elfos, muchos en cabeza de Tireber abandonaron la ciudad de Gwangur y se dirigieron al norte con la intención de establecer un nuevo reinado, y así fue como partieron muchos elfos acompañados por Thorab quien amaba a Tireber quien había sido su discípulo, por muchos años vagaron tratando de encontrar una tierra propicia para construir una nueva  ciudad, y así fue como después de largo tiempo explorando nuevas tierras dieron con un el sitio imaginado, en el oriente de la tierra media, y lo bautizaron como el reino de los lagos, y desde ese momento amaron el agua y se dedicaron a la construcción de majestuosos barcos, y Tireber fue coronado como rey bajo la bendición de Thorab y su reinado fue bueno y llevó a su pueblo a la prosperidad y fue amado por los habitantes del reino. Y se construyó la ciudad capital del reino la cual se llamó Aqarad o la ciudad de las aguas en lengua local, pues quedaba en el borde del gran lago Obelet. Mientras tanto en Gwangur las cosas también iban bien, el pueblo de Elenor crecía y tuvieron que construir más ciudades, entre ellas la más importante Portenense, y la gente amaba a Elenor pero también a Arish. El reinado de Elenor fue Bueno y llevó a su pueblo al esplendor  y Elenor tuvo mucha descendencia, nacieron sus tres hijos de su esposa Inbanar, los cuales se llamaron Anathol, Elebert y Liris, la más hermosa de todos los elfos que habitaron la tierra media y que más tarde jugará un papel determinante en esta historia; en definitiva fueron buenos años, en los cuales reinó la paz, pero como nada es para siempre pronto esa paz se convertiría en desesperación, odio y muerte.

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