EL CAMINO RECORRIDO...

Se dice que se requiere de mucho valor para enfrentarse al futuro, pero se requiere de más valor reconocer el pasado para continuar hacia el futuro...
En esta novela se cuenta la historia de como pequeños detalles pueden cambiar el futuro para bien o para mal de la humanidad y que además el cambio puede ser producido por una sola persona, siempre y cuando se encuentre en el momento y el lugar adecuado.

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2. Las cartas

Despertó a media noche asustada, en sus sueños esa voz la volvió a llamar. La conocía tan bien y le había parecido tan real, el anhelo de verlo de nuevo comenzaba a invadirla como en el pasado, pero ella lo alejó y era lo mejor para ambos, finalmente, él sólo era el reemplazo, se dijo a si misma para evitar volver a buscarlo. Se levantó de la cama y camino hacia la ventana de su cuarto, veía el jardín. Faltaba mucho para que amaneciera, pero ya no tenía sueño ni ganas de volver a la cama.

Estaba en la planta baja donde asignaban a los pacientes con tendencias suicidas ya que así fue como llegó a ese lugar, por su intentó fallido. No llegó tan lejos en realidad, sólo envío unas cuantas cartas de despedida y eso alarmó a todos.  Recordaba todas las cartas que escribió, pero había una que se sabía de memoria, la que le dejo a él.

"Lo siento mucho, pero ya no puedo continuar. No, no te estoy pidiendo que terminemos, en realidad me estoy despidiendo. Espero esto no te mortifique demasiado, con el tiempo me olvidarás y todo estará mejor. Jamás vayas a pensar que tú tienes la culpa de mi decisión, esto es algo que ya pensaba hacer desde hace mucho, incluso antes de conocerte. El mundo no tiene sentido para mí y ya estoy cansada de intentar entenderlo de todas las maneras posibles.

Si hay algo que extrañaré demasiado, serán los ratos junto a ti, es lo único que siempre tuvo sentido, pero no te podía tener conmigo las veinticuatro horas del día para estar bien. Estar contigo fue lo único que tuvo sentido aunque al principio tuvimos miedo, compartir contigo, crecer contigo, soñar contigo... todo fue increíble y no existen palabras para describir lo que sentía cuando estábamos juntos. Amor tal vez, pero mezclado con miles de cosas compartidas y complicidad.

De vez en cuando, piensa en mí, lo suficiente para que tu corazón lata a mil por hora y yo pueda sonreír porque me siento feliz de tenerte cerca, aunque no me puedas ver ni tocar. Tocar, cuanto extrañaré que lo hagas, que me mires de esa manera que me vuelve loca o que me digas que me quieres. 

Sí, lo sé. Estoy siendo una cobarde al tomar esta decisión, pero tuve que convencerme desde hace mucho para tener el valor de hacerlo, así que en realidad estoy siendo valiente. Ya no quiero aprovecharme de tu presencia, prefiero irme y dejar de ser una egoísta. Tal vez tú no quieres estar conmigo y yo te estoy obligando sólo que no lo dices porque eres amable conmigo. Así que lo mejor es ponerle fin a todo. Eres tan especial para mí.

Adiós, mi pequeño amor de toda la vida. Crece mucho y sueña con nuevas metas. Te liberó de mi presencia y gracias por todo este tiempo que compartimos."

- Ya no quiero que vengas. Es malo para ti-. Le dijo Emilia la ultima vez que lo vio.

- Emilia, es malo para ti estar aquí. Vendré por ti hasta que consiga que salgas conmigo-. Le dijo él tomando sus manos pequeñas entre las suyas, ella lo miró a los ojos y se liberó con suavidad.

- No saldré. Estás liberado de este pacto absurdo, ya no te necesito como compañero porque ya no pienso seguir. Deja de sentir que me debes algo y aléjate de mí, todos lo han hecho. No siento nada por ti, Mario, jamás lo sentí, todo fue por esa carta que me hizo tener esperanzas. Te conocí y creí que sentía algo por ti porque me hiciste desear cosas que creí no necesitar, pero eso fue todo-. Lo miró desafiante mientras decía eso, se levantó y se alejó de él hacia su recámara.

Desde ese día, él no volvió a visitarla.

Emilia recordaba con claridad a Mario, como si el tiempo no hubiese pasado y su presencia aun estuviera en su vida. Los deseos de verlo amenazaban con salir. Mintió ese día que le pidió que la dejara, le causaba mucho dolor verlo entrar a ese sitio, pero más le dolía dejarlo irse cuando la hora de la visita terminaba, así que decidió dejarlo ir mejor, poco a poco ella se conformaría porque ya no lo vería y con él tiempo lo olvidaría como a tantos otros que habían estado en su vida. El tiempo pasó y eso no ocurrió, ella no lo olvido, había días que lo anhelaba tanto que lloraba sin parar hasta que se cansaba y se quedaba dormida. También hubo otros días que lo odiaba. "¿Por qué no volvió?" se preguntaba una y otra vez encontrando sólo como respuesta que él no la quería en realidad, que encontró en las últimas palabras que le dijo la libertad de alejarse de ella sin lastimar. De cualquier manera, extrañándolo, odiándolo o amándolo, él estaba en sus pensamientos todos los días. Había tantas cosas que quería contarle... al menos en sus sueños él siempre estaba presente y tenían esas largas charlas que ella tanto extrañaba tener. 

Ese sueño fue distinto, lo sabía. Era como si el sueño no fuera parte de imaginación, había sido tan real. Se había imaginado como iba a ser el verlo de nuevo y el escucharlo llamarla la hizo sentir ganas de salir corriendo hacia él, abrazarlo y decirle que había mentido, que lo extrañaba y que lo amaba. 

Ya habían pasado varias horas desde que se levantó, el sol comenzaba a salir por el horizonte. Sus pensamientos habían ido a verlo muchas veces durante ese tiempo. Quería verlo de verdad, quería ir con él. Por primera vez en muchos años quería salir de ese lugar para volver a intentar luchar a su lado, ese valor de que juntos todo saldría bien estaba volviendo a ella y con mayor fuerza.

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