EL CAMINO RECORRIDO...

Se dice que se requiere de mucho valor para enfrentarse al futuro, pero se requiere de más valor reconocer el pasado para continuar hacia el futuro...
En esta novela se cuenta la historia de como pequeños detalles pueden cambiar el futuro para bien o para mal de la humanidad y que además el cambio puede ser producido por una sola persona, siempre y cuando se encuentre en el momento y el lugar adecuado.

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4. Fe.

El ambiente del hospital era lúgubre y limpio, como el lugar en donde había estado los últimos tres años de su vida, así que entrar no le causo gran problema. Caminó por el pasillo junto a Rebeca lista para lo que encontraría en la habitación. Al llegar a la puerta, Rebeca miró a Emilia para confirmar que seguía segura de estar en ese lugar, observó que estaba tranquila, así  que prosiguió. Al abrir la puerta, Emilia descubrió a un hombre en una cama conectado a varios tubos aferrándose a la vida. Por un momento las emociones comenzaron a abrumarla, esperaba verlo, pero en otras condiciones y que él la recibiera de otra manera. De pronto, sintió que alguien le daba un abrazo y la devolvió a la realidad.

- Me da gusto que hayas venido. Te hemos extrañado tanto-. Le dijo Sofia, la hermana de Mario. Emilia sólo la miro y le sonrió, no estaba lista para hablar aun, las preguntas sin respuestas y el recuento de todo lo que se había perdido durante todo el tiempo que estuvo internada. Sofia entendió y no insistió, buscó una silla y la acercó a la cama de Mario para que Emilia se sentará.

Emilia se acercó a la silla y se sentó junto a Mario. Sofia se dirigió a la puerta y tomó del brazo a Rebeca para que salieran y les dieran un rato de intimidad. Emilia tomó las manos de Mario, notó la calidez de sus manos y anheló que esas manos le devolvieran el contacto como en el pasado, pero no ocurrió nada, estaban inmóviles.

- Te he extrañado tanto, pero todo por mi necedad no vine antes a buscarte. Eres la persona más importante para mí y no sé porque lo dude y te deje ir. Quiero volver a intentarlo, quiero luchar contra lo que viene, pero que estés conmigo. No quiero volver a perder mi oportunidad de estar acompañada-. Se recostó sobre el pecho de Mario con la esperanza de escuchar el corazón latir desbocado como en el pasado, pero no fue así, sólo escuchó el lento y tranquilo golpeteo. Una lágrima brotó de sus ojos y se desplazó por su mejilla hasta la mano de Mario. 

Emilia se quedó recostada sobre él, mirando su rostro inmóvil, recordando todo lo que había vivido con él. Los sueños que compartieron, los planes y las miles de cosas que hicieron. Se preguntaba a ella misma ¿por qué había dejado que eso pasará?, ¿por qué se había dejado llevar por la amargura y se olvidó de todas las cosas buenas que tenía en su vida, entre ellas, Mario? Siempre había dudado de todo, siempre creyó que tenerlo en su vida era un castigo o un error. Lo quería mucho desde que lo conoció, pero no creía lógico que él sintiera lo mismo por ella, no lo entendía. Tan diferentes, pero con él tiempo esas diferencias los hicieron tan unidos. Recordando las mil y una ocasiones que compartió con él, se quedó dormida. 

Al despertar, notó que tenía una manta sobre ella. Miro  el rostro de Mario y seguía igual a como estaba cuando se quedó dormida. Se incorporó sujetando la cobija para que no cayera al suelo. Sofia estaba sentada en el sillón junto a la puerta leyendo un libro, al oír ruido volteo a verla. 

- ¿Ya estás lista para hablar?-. Le preguntó Sofia con calma. La quería mucho, para ella se había convertido en la hermana que nunca tuvo. Emilia también la consideraba parte de su familia, en realidad, toda la familia de Mario se había convertido en suya cuando empezaron a conocerla. La querían mucho, cuidaban de ella y la apoyaban cuando lo necesitaba. 

- No estoy lista, pero no puedo seguir encerrada en mi mundo por siempre. Salí del hospital, así que debo enfrentarme a la realidad tarde o temprano. Mira nada más, tarde tanto en salir que tal vez ya no vuelva a verlo como en el pasado-. Contestó Emilia con amargura, mientras caminaba hacia el sillón para sentarse junto a ella.

- Es verdad. No seas pesimista, algo bueno pasará-. Le dijo Sofia tocando el hombro de Emilia tratando de sonar convencida. - Te contaré que ocurrió. Rebeca no sabe nada de lo que ocurre y ha sido mejor así para ella. La llamaron para informarle que había tenido un accidente y que debía venir al hospital porque estaba en coma, pero no fue un accidente, él llevaba una semana desaparecido, nosotros habíamos estado buscándolo y le dijimos a ella que se estaba quedando en casa. Después de que te internaron en el hospital, empezaron a buscarte insistentemente y Mario trato de despistarlos, por eso se fue a vivir con Rebeca, para que creyeran que él estaba rehaciendo su vida. Al principio funcionó, además de que había dejado de ir a visitarte y nos ordenó a todos que tampoco te visitáramos, pero supongo que en algún momento notaron que algo no estaba bien y dedujeron que podían obtener información de él o que si lo secuestraban tú saldrías a su rescate, no lo sabemos. Al final, lo dejaron aquí en este hospital, tal vez esperando a que aparecieras, pero han pasado tres meses desde entonces y no vimos mejoría en él. Esta mañana, Rebeca me dijo que iría por ti, que él se lo pidió. Ya lo había meditado antes y pensaba traerte también, así que acepte que fuera. Ella no estaba relacionada contigo, así que no la seguirían. Por ahora, no sabemos si ya saben que apareciste-.

- Es probable que ya lo sepan. He sido una gran tonta egocentrista, todo este tiempo he pensado que la gente se alejó de mí por la actitud que tomé y fue él cuidándome, la razón por la cual nadie volvió a visitarme-. Dijo Emilia sonriendo con ironía.

- No te sientas mal, era la idea, que rompiéramos cualquier lazo contigo. Todavía en la mañana que Rebeca fue por ti y te dijo que vivía con él supusiste que te hizo caso, ¿verdad?

- Sí, creí que siempre tuve razón, que lo nuestro sólo era por una obligación. Me sentí aliviada de saber que estaba teniendo una vida normal-. Dijo Emilia sorprendida aún por lo que acababa de saber. - ¿Y mi familia?, ¿cómo le hicieron para que ellos no me buscaran?-.

- Tu familia... en realidad no sabemos en donde están, hace meses que salieron de la ciudad. Mario les pidió que te dejaran y que ellos le informarían sobre tu salud, parecían apresurados y aunque dudaron en hacerle caso, al final aceptaron y desaparecieron. Creo que estaban huyendo, pero que mi hermano no se entere que te dije eso porque se molestará-. Confeso Sofia.

- Vaya, mis tías y sus líos extraños. Y entonces, ¿la cafetería?

- Te la dejaron, bueno, Mario se ha hecho cargo desde entonces. En este momento, mi mamá es quien está haciéndose cargo de eso, es la fuente de ingreso que te ha mantenido en el hospital y también está pagando la cuenta de este lugar.

Emilia volteó a ver a Mario, se quedó mirándolo un momento, pensando en lo que acababa de saber y que proseguía. Todos la esperaban, lo sabía, y si había decidido salir del hospital, era porque estaba lista para continuar con su misión, aun con lo difícil que se había vuelto. La carta tenía razón, si estaba en el hospital psiquiátrico, ella aun tenía esperanzas de lograrlo.

- Debemos salir de aquí. Ellos saben que salí y vendrán pronto por nosotros-. Finalmente, expreso Emilia en voz alta.

- Mario está estable, pero es importante que tenga cuidados y demás. Los despistamos al haber ido Rebeca por ti, ellos no sabían que ella te podía encontrar. Tenemos un poco más de tiempo. Lo importante ahora es que hagas algo para sacarlo del coma, - dijo Sofia captando la mirada de una sorprendida Emilia, - disculpa si soy muy directa, pero se nos acaban las esperanzas y eres nuestra ultima opción-. 

- ¿Mario te contó sobre mí? -. Preguntó Emilia confundida.

- Lo suficiente. Me explicó que entre menos supiera era mejor para mí. Dijo que puedes hacer cosas diferentes, eso me lo dijo porque sospechaba que lo seguían y quería que te trajera cuando las cosas se pusieran feas.

- Mario me sobre estima, no soy tan sorprendente en realidad-. Dijo Emilia mirándolo de nuevo y sintiendo de pronto un poco de impotencia, él confiaba en ella y ella no se sentía segura de lograr sacarlo de donde estaba.

- Emilia, creemos en ti, creemos que hay entre ustedes una conexión y es posiblemente la manera en como conseguirás lograrlo. Piensa en como funciona y úsala, no es magia ni nada del otro mundo, es intuición, amor y fe.

- Fe-. Dijo en voz alta Emilia, meditando al respecto y levantándose para volver hasta Mario. Lo miró de frente un momento, repaso su rostro, su gesto, trato de imaginar donde podía estar su mente en ese momento.

- Iré afuera-. Anunció Sofia dirigiéndose hacia la puerta.

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