EL CAMINO RECORRIDO...

Se dice que se requiere de mucho valor para enfrentarse al futuro, pero se requiere de más valor reconocer el pasado para continuar hacia el futuro...
En esta novela se cuenta la historia de como pequeños detalles pueden cambiar el futuro para bien o para mal de la humanidad y que además el cambio puede ser producido por una sola persona, siempre y cuando se encuentre en el momento y el lugar adecuado.

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5. Despertarlo...

-Tal vez esto es inútil, tal vez ya no volveré a escucharte decir mi nombre o reír conmigo, pero aun así, jamás dejaré de creer que tú no me has abandonado, que siempre estarás a mi lado a pesar de que estás aquí en esta cama en un sueño eterno del cual no sé cómo puedo ayudarte a despertar-. Le decía Emilia a Mario tomando sus manos y recostándose sobre su pecho decepcionada por no encontrar la manera de sacarlo del coma. - Ayúdame  dime que es lo que debo hacer para ayudarte a despertar. No puedo continuar si no lo haces a mi lado como siempre-.

Emilia cerró los ojos con la esperanza de encontrar las respuestas en cosas que no veía. A pesar de que acababa de despertar, se dio cuenta de que se estaba quedando dormida de nuevo. Era una sensación extraña de paz que pronto la invadió completamente y pronto perdió la consciencia a de lo que pasaba a su alrededor. Abrió los ojos de nuevo  se descubrió a sí misma en medio de un bosque lleno de niebla y arboles tan grandes y frondosos que no permitían la entrada de la luz entre sus ramas. Ella miró a su alrededor esperando entender que hacia en ese sitio, no vio nada a su alrededor, estaba sola, lo extraño para ella era que sabía que estaba en un sueño. Comenzó a caminar con la esperanza de encontrar algo conocido o a alguien hasta que una mariposa se acercó a ella, giró a su alrededor y voló en una dirección como indicándole que la siguiera, no lo dudo ni un momento y caminó hacia donde le decía. Poco a poco fue viendo que se dirigían a un lugar donde había luz, al llegar al sitio se dio cuenta de que era un prado, lleno de luz. En el sitio había flores de muchos colores y el pasto era de un verde intenso que le parecía tan bello, estaba rodeado de una barrera de árboles cómo si fuera un lugar secreto. Estaba sorprendida por ese sitio y no notó que alguien la observaba desde el otro lado del prado, oculto en la oscuridad.

- Mario, ¿qué hago en este sitio?-. Preguntó Emilia en voz alta.

La persona que la observaba se sorprendió, caminó hacia la luz y al estar a la vista le sonrió. Emilia lo miró un instante y corrió hacia él. Mario la recibió con los brazos abiertos. Se abrazaron con fuerza, él le beso la cabeza. Al separarse se quedaron parados frente a frente, ella lo observó con atención. Se preguntaba como había soportado estar tanto tiempo lejos de él, hasta ese momento ella había estado incompleta, muerta en vida. Lo amaba y más que eso, ella existía por él, era su motivo de vivir. Mario le beso la frente, como siempre, parecía que él le leía la mente y con ese gesto le confirmaba que para él también lo era todo.

- Debes despertar, tenemos un trabajo que terminar-. Le dijo dulcemente Emilia mientras le acomodaba el cabello de la frente.

- Te estaba esperando. Ellos dijeron que ya no estabas viva y les creí, - dijo Mario mirandola con atención, -¿o estamos muertos los dos?-. Preguntó Mario, no parecía que la idea le desagradara, porque estaba con ella.

- Estamos vivos y debemos volver pronto a la realidad para acabar con lo que comenzamos.

- Me secuestraron, debí ser más cuidadoso. Quisieron saber dónde estabas, pero esta vez usaron una técnica diferente, entraron a mis memorias y para evitar que supieran de ti me inventé un recuerdo donde estabas muerta, pero debía ser tan convincente hasta para mí que ya no pude salir de aquí. Estaba convencido de que habías muerto y ya no quise salir de aquí. Me soltaron al convencerse de eso, ya no les servía y menos en estado vegetal-. Explicó Mario a Emilia.

- Debemos volver, es probable que en este momento ya sepan que estoy viva y vengan a buscarnos, debemos estar preparados -. Le dijo Emilia.

Mario la jaló hacia él y la abrazo con fuerza. Le beso la frente. Emilia volteo a ver su cara, mientras sonreía. Él era más alto que ella y cuando la abrazaba de esa manera era como sentirse segura, se paró de puntitas y le beso la mejilla, Mario se acercó a ella para besarla en la boca, pero ella se movió hacia atrás. 

- No, ese quiero que me lo des cuando despiertes y aclaremos otras cosas. ¡Vamos, es hora!

Emilia le sonrió. Él se quedó sorprendido de su reacción, desde que la conocía, ella nunca se había negado a un beso, pero la conocía muy bien y sabía que sus razones tendría y estaba ansioso por conocerlas.

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