EL CAMINO RECORRIDO...

Se dice que se requiere de mucho valor para enfrentarse al futuro, pero se requiere de más valor reconocer el pasado para continuar hacia el futuro...
En esta novela se cuenta la historia de como pequeños detalles pueden cambiar el futuro para bien o para mal de la humanidad y que además el cambio puede ser producido por una sola persona, siempre y cuando se encuentre en el momento y el lugar adecuado.

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6. Así comenzó todo.

Volver era sencillo, hacer que él volviera a la vida era lo más fácil que debía hacer. 

Emilia y Mario estaban conversando en la habitación, ella miraba por la ventana preocupada y él la observaba con atención mientras le hablaba con calma.

- ... y ¿a dónde piensas que podemos ir? Escondernos ya no es una opción, mientras podemos aprovechar el tiempo de ventaja que tenemos antes de que descubran que estás viva. Iremos a la cabaña de tus padres, ahí podemos practicar lo que tenemos pendiente.

Emilia meditaba al respecto, miraba hacia el jardín esperando encontrar respuestas. Las memorias del pasado comenzaban a volver y no le agradaban mucho, pero sabía que ahí encontraría respuestas a lo que vivía en ese momento.

<<- ¡Feliz cumpleaños!-. Le dijo  Mario extendiendo sus brazos para recibirla. Estaban en la cafetería, ella iba llegando y él ya había terminado de acomodar las mesas para recibir a los comensales. 

- Gracias-. Le dijo Emilia no muy contenta al respecto. 

- Lo sé, no estás muy contenta al respecto, pero sigue siendo tu cumpleaños y vamos a tratar de hacer que sea un buen día, tal vez ni siquiera pase algo. Tranquila y vamos a iniciar el día que tengo una sorpresa para ti al final del trabajo-. Le dijo Mario con una sonrisa en el rostro y al final le dio un beso en la frente, Emilia se encongió de hombros y sonrió un poco por la perspectiva positiva que él tenía.

El día continuo con total normalidad, Emilia poco a poco se sintió tranquila al respecto, pensó que tal vez todo era parte de una broma, que nada ocurriría y que eso probaría que no había nada extraño en su vida, que no era especial y que sólo era una chica normal con una vida completamente igual a las demás, con un trabajo que le gustaba, una familia que cuidaba de ella y un novio que adoraba con locura. Aunque todo parecía ir bien, el presentimiento seguía estando ahí presente. 

El último cliente se fue temprano, así que cerraron la cafetería temprano, Emilia regresaba de cerrar la puerta y Mario la esperaba en la barra con una caja, ella la miró  con la mirada le preguntó si era para ella, él sólo asentó con la cabeza, ella se apresuro a abrirla, había un vestido que meses atrás había visto en una tienda y le había dicho a él que le gustaba. 

- Ve a ponértelo, te veo en la terraza. Tengo otra sorpresa para ti-. Anunció Mario mirándola con entusiasmo.

Emilia dio la vuelta a la barra, lo abrazó y le dio un beso en la mejilla.

- Gracias, es el mejor cumpleaños que he tenido en toda mi vida-.

- Y así serán los próximos cumpleaños, no lo olvides-. Le dijo Mario dándole un beso en la mejilla para después irse a terminar de arreglar la terraza.

Emilia lo miró subir las escaleras, sonrió ante la perspectiva de los futuros cumpleaños con él. Él le daba ese empujón que ella necesitaba cuando creía que las cosas estaban yendo muy mal. Desde que lo conoció, supo que él era la persona con la que quería pasar el resto de su vida, ni por un segundo dudo de que quería estar con él y aun con algunos momentos malos que vivieron, siempre los superaron y continuaron más unidos que antes. 

Ella subió las escaleras hacia la terraza y descubrió la sorpresa que le tenía, había  velas encendidas iluminando el lugar y la mesa estaba arreglada de forma elegante para una cena romántica. Mario la miraba sonriendo desde el otro lado de la mesa, satisfecho por la reacción de Emilia, ella camino de prisa hasta él, lo abrazó y lo beso en los labios.

- Eres el mejor, lo sabes, ¿verdad?

- Sí, lo sé, pero suena bien cuando tú lo dices-. Le contestó Mario mirándola a los ojos, con esa mirada que derretía a Emilia.

Ella le movió el cabello de la frente y sintió como su corazón latía sin parar, como normalmente ocurría cuando él estaba muy cerca de ella, pero de pronto se aceleró más, cada vez más hasta que irremediablemente paró. Mario la miró atónito al sentir como su cuerpo dejaba de tener fuerza y se desvanecía, la sujetó con fuerza para no dejarla caer. Lo que tanto habían temido durante el día terminó pasando para dejarles claro que contra el destino no se podía luchar. Así, Emilia murió por primera vez.>>

- No quiero volver a morir de nuevo, Mario. Odio esa sensación, odio saber que te quedas preocupado cuando me voy-. Le dijo Emilia a un hombre sentado en la cama mirándola con atención y esperando a que ella le hablará.

- En eso pensabas, lo suponía. He pensado y creo que podemos encontrar una manera de inducirlo de una manera más controlada, para que no tengas que irte de esa manera.

- Gracias, pero es poco probable que funcioné. El reinicio implica que mi corazón se pare completamente y esa es la parte que no me gusta, es un viaje del cual podría no volver.

Mario la miró con atención, ella parecía más endurecida por las mil cosas que había vivido, pero en el fondo seguía siendo la misma, la temerosa, la dulce Emilia que se preocupaba por él en todo momento, sabía que Emilia odiaba más el saber el daño que le causaba a él por no regresar que lo que le podía llegar a pasar a ella. Esa mujer era una persona luchadora, pero en cuestiones de hacerle daño a alguien más era una simple gatito, esa era su debilidad.

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