Por un deseo

Si en verdad quieren cambiar su vida, si lo desean completamente, hagan lo que yo hice, pidan un deseo a una estrella fugaz.

Pero no se quejen conmigo si terminan en un trabajo donde arriesgan su vida todos los días, con un hombre increíble y delicioso que les enseña sobre ciertos placeres, y descubriendo que hay más de lo que querían saber.

-Maya.

P.D.: Por cierto, es una advertencia, no lo hagan.

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2. Prisión

Desperté sin saber dónde estaba, completamente desorientada en cuanto a tiempo y lugar. Me dolía la cabeza como si hubiera estado bebiendo y me encontraba levemente mareada. Intente moverme pero descubrí que tenía las manos atadas y que todo a mi alrededor estaba oscuro, ahí note que tenía un capucha puesta sobre mi cabeza.

Intente gritar pero tenía algo pegado en la boca. Comencé a asustarme, las manos me sudaban, y mi respiración se hizo dificultosa. Me moví inquieta cuando comprendí en la posición en la que estaba, había sido secuestrada por dos hombres y estaba amarrada a una silla. Comencé a tener pánico enseguida y me costó respirar correctamente, las esposas sonaron contra la silla cuando comencé a revolverme. Dios mío, pensé moviéndome inquieta, por favor que esto no sea real, por favor no permitas…alguien me quitó la capucha cegándome.

—Esta azul—gritaron y me quitaron de un tirón la cinta de mi boca, me queje de dolor, cerré los ojos y tosí. Ho, Gracias, casi susurre pero mi garganta adolorida no permitió salir ningún sonido de mis labios.

—¿Estas bien?—me preguntó un hombre preocupado, abrí los ojos suavemente y me encontré de frente con extraño numero uno.

—Aaahg—le grite molesta, él se alejó de mi sorprendido.

—Y tú preocupándote de ella—dijeron y vi aparecer a extraño número dos.

—¿Qué es esto?—les dije—suéltenme enseguida.

Se miraron entre si un segundo y luego a mi.

—No vamos a hacer lo que tú quieras—me dijo extraño número dos.

—¿Por qué me están haciendo esto?—me quejé—porque no quise unirme a sus perversiones.

¿Por qué tenía que pasarme esto justo a mi? Me pregunte internamente.

—Perversiones—dijo extraño número uno arrugando la frente.

—Sí—dije molesta.

—Cuando te ofrecimos un trabajo no nos referíamos a ese tipo de trabajo.

—¿A no?—ambos negaron enseguida— vaya, he oído de todo en ese lugar que me pareció que ustedes deseaban…—me calle al ver que sonreían—bien suéltenme—demande, esto ya era demasiado incompresible.

—Señorita, usted esta arrestada por tráfico de drogas y el asesinato de Marcus Alebran—dijo extraño número uno, lo mire sorprendida y  observé a mi alrededor.

Estaba en lo que parecía una celda, que solo poseía una puerta y un espejo.

—Sin contar los crímenes que ha hecho su madre.

—Mi madre—repetí.

—Sé— él tomó un papel y leyó— robo a mano armada, amenaza de muerte, pelear en la vía pública, maltrato físico a la autoridad, etc., etc., etc. Esta en serio problemas.

—Mentira—les dije—acaso esto es una broma.

—A usted le parece una broma—me dijo él sacando una silla de detrás y sentándose a mi lado.

—Se equivocan, yo no he hecho nada de lo que me acusan— no estaba segura por mi madre— tampoco mi madre.

—Su madre es una alcohólica, señorita— lo mire molesta  y herida, era cierto pero eso no le daba el derecho a hablar así de ella.

—Esto es mentira, ustedes son unos embusteros, suéltenme—me retorcí en la silla.

—Basta—gruño el tipo a mi lado, me congele y lo mire— no es un juego, está en serios problemas, la hemos seguido por meses, tenemos fotografías suyas— me mostraron fotos de mí, bien, no de mi sino de esa chica parecida a mi vestida de cuero y bebiendo algo con alguien.

—Esa no soy yo— jadee sorprendida y lo mire rogando que me creyeran— no es…

—No me va a decir que es su hermana gemela la de la foto.

—No yo…—mire al extraño numero uno— no soy yo— él negó suavemente.

Pusieron la mesa delante de mí y el otro tipo se sentó a mi lado en otra silla, dejaron todas las fotografías de la supuesta yo sobre la mesa, mostrándome todo lo que ella había estado haciendo. Bebiendo, con un arma, hablando con alguien, subiendo a un auto, con una bolsa en la mano, y más, pero no podía ser posible, no era yo, esto era un error.

—No soy yo—susurre.

Ambos negaron.

—No es la primera que nos cuenta esa historia— me dijeron, los mire muy cansada.

—¿Quiénes son ustedes?— ambos se miraron, extraño numero dos hablo.

—Somos de FBI, mi nombre es Jonathan y él es Daniel.

—FBI— repetí— esto es un error, por favor, no soy yo.

—Basta— dijo Jonathan— no crea que podrá engañarnos Sofía, la hemos seguido por suficiente tiempo para saber de lo que es capaz, y estos crímenes que ha hecho no son ni el 1% de todo lo que ha realizado, más le vale cooperar.

—Cooperar—mi cerebro no funcionaba correctamente, me sentía cada vez mas cansada.

—Si, cooperar—él me miro.

—Yo…

—Es bastante fácil — dijo Jonathan — necesitamos información… —comencé a negar antes de que terminara, yo no podía darles ningún tipo de información.

—Es que no entienden, esa chica—apunte con mi cabeza las fotografías—no soy yo—ambos tipos suspiraron.

—Suficiente—dijo Jonathan y se puso de pie, lo mire pero él observó hacia otro lado— llévenla a una celda.

—Que…—comencé a decir, me quitaron las esposas, intente moverme pero estaba muy cansada.

Me arrastraron por pasillos y escaleras, bajamos no sé cuantos pisos, al llegar al final me llevaron a unas celdas, habían otras personas ahí, solo que ellos lucían como verdaderos asesinos, con solo mirarlos sabía que tenía que mantenerme lejos de ellos.

Me arrojaron a una celda, intente no caer y lo logre.

—Estarás aquí hasta tu juicio o hasta que decidas cooperar—dijo Jonathan, mire a Daniel pero él miraba hacia otro lado.

—No pueden…—comencé pero Jonathan negó— tengo derecho a una llamada, a un abogado—dije lo primero que se me vino a la mente, él sonrió.

—Tonterías, estarás aquí hasta que yo lo quiera— se fueron  como si nada dejándome allí. Me senté contra la pared e intente acallar los gritos de los demás presos.

—Qué hiciste dulzura…

—Por qué no vienes conmigo…

—Estarás aquí mucho, mucho tiempo….

Cerré los ojos y apoye mi frente sobre mis rodillas. ¿Qué hice yo para merecer esto? Murmure mientras una lágrima caía por mi mejilla.

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