Por un deseo

Si en verdad quieren cambiar su vida, si lo desean completamente, hagan lo que yo hice, pidan un deseo a una estrella fugaz.

Pero no se quejen conmigo si terminan en un trabajo donde arriesgan su vida todos los días, con un hombre increíble y delicioso que les enseña sobre ciertos placeres, y descubriendo que hay más de lo que querían saber.

-Maya.

P.D.: Por cierto, es una advertencia, no lo hagan.

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7. Mentiras y secretos

Era muy temprano y estaba sentada en una de las sillas del hospital, observando a Edward, que estaba sentado leyendo el periódico tranquilamente. Mire más detenidamente su rostro a la luz del día, tenía una mandíbula firme, una pequeña cicatriz en su labio superior, y una nariz recta. Su cabello caía un poco hacia adelante y eso solo lo hacía parecer más despreocupado. De repente arrugo su frente mientras leía y encontré divertida su expresión, claro, solo hasta que levanto la vista y me miro, sus ojos negros y penetrantes se clavaron en los míos, me sonroje en seguida y mire hacia otro lado.

Él no dijo nada, pero me observó un segundo antes de regresar a su lectura, suspire cansada.

—¿No te gustan los hospitales?—pregunto sin mirarme.

—No me gustan las agujas— y menos desde que había tenido que soportar, no hacía mucho, a un par tomando muestras de mi sangre cada poco tiempo, y no de una manera muy amable.

—¿Les tienes miedo?—pregunto y lo mire.

—Miedo —repetí, si, respondió mi cerebro, lo tenía, una costumbre aprendida. Solo me encogí de hombros.

 —¿O nerviosa?

—Y por qué nerviosa— dije.

—Porque no salga lo que esperas y yo tenga que acabar contigo— cerré mis ojos sorprendida, luego lo mire, con qué facilidad hablaban de matar personas.

—No estoy nerviosa y nada que se le parezca, deja de preguntarme idioteces— me moleste por toda mi suerte, él sonrió.

—Es serio, no te pareces a ella— lo ignore, él me dejo en paz hasta que me llamaron. Mire un segundo a la enfermera antes de ponerme de pie y seguirla, Edward nos siguió, lo mire y él hizo lo mismo conmigo.

Recuerda que ya no estás en una celda, me dije, me estaba doliendo el estomago.

Me hicieron sentarme en una mesa un poco más alta de lo normal, tomé aire para calmarme mientras Edward me observaba detenidamente.

La enfermera regresó y me hizo poner mi brazo sobre una mesa, la observe limpiarme el brazo, luego amarrarme sobre el codo con una goma, por ultimo golpeo sobre mi vena un poco, trague aun asustada al verle tomar una jeringa

—A mi novia le asustan estas cosas—mire a Edward cuando dijo que era su novia, él me miro y sonrió, arrugue mi frente. La enfermera sonrió ante sus palabras, suspire.

—No me asustan—me queje, me miraron— solo que no he tenido muy buenas experiencias en esto— sabia que Jonathan y Daniel me escuchaban, quería que lo hicieran.

—Todo va en la forma en que se haga—dijo ella.

—Lo sé— la mire— las personas que lo hicieron eran muy malos— ella asintió.

—Probablemente recién estaban aprendiendo.

—Creo que más bien no les interesaba si me dolía o no— ella suspiro.

—Que mal— murmuro.

—Lo mismo pienso—dije de vuelta, ningún comentario en mi oído, lastima.

—¿Qué pruebas deseas?—me pregunto y en ese momento sentí la aguja perforar mi piel, cerré los ojos un segundo. Luego mire a Edward alzando una ceja, la enfermera lo miro.

—Pruebas de embarazo— la mire cuando lo dijo y  sentí mi rostro sonrojar, a la vez que escuche una tos por mi oído, luego de eso vino una risa.

—Embarazo — repitió Edward mirándome, abrí mis ojos molesta.

—No—dije, eso es algo que no podía pasarme, menos ahora, no, repetí en mi cabeza, rayos.

—No—repitió él —pruebas de ADN— ella lo miro arrugando su frente— le daré luego algo con que compararla.

—Buscas una relación— él asintió.

—Queremos saber qué relación tiene ella con esta persona.

—Claro—dijo la enfermera.

—¿Cuánto tardara?—pregunte.

—Este hospital se especializa en esto, así que no será más de dos semanas— suspire, demasiado tiempo.

Cuando ella acabo me quito la aguja y me puso un algodón, guardo la muestra y la etiqueto, observe como se la llevaba, mire al tipo.

—¿Feliz?—pregunte, dolida.

—Lo estaré cuando reciba los resultados— suspire.

—Por qué nunca las cosas son fáciles para mí—murmure, él inclino la cabeza mientras me miraba luego sonrió— qué —dije.

—Al parecer no te gusto la idea del embarazo— bufe molesta, no conteste— es el verdadero amor el que siento—lo mire y sonreía aun mas.

—No—dije simplemente, por qué tenía que preguntarme algo así, rio.

—Ha, molesta—dijo, se reía sin parar— por qué será, te engaño acaso— voltee mis ojos.

—No, y ni siquiera me importa, por favor deja de hacer preguntas estúpidas, que te importa a ti— él se encogió de hombros.

—A decir verdad nada— la enfermera regreso justo en ese momento, me entrego un papel que tuve que llenar y él le entrego un sobre, la enfermera asintió. Edward se acercó a mí para ver como llenaba el papel, cuando llegue al número de teléfono me quito el lápiz y anoto otro, lo mire y él me ignoro, suspire y entregue el documento.

—Todo listo, en cuanto se tenga en resultado se le llamara.

—Gracias—dije y salimos del lugar.

Ya fuera del hospital mire alrededor, luego a él.

—Mientras tanto puedo seguir con mi investigación o no lo permitirás —alce una ceja, él me miro.

—Primero tendremos que ver eso de tu actuación— sonrió— eres un tanto exagerada— arrugue mi frente.

—Acaso tu me enseñaras—asintió, saco unos lentes oscuros de su bolsillo y se los puso.

—No quiero que arruines mi trabajo, si te descubren pensaran que te ayude,  no quiero eso.

—Que amable— le dije, él me tendió un papel, lo mire.

—No creo que quieras que nos reunamos en tu casa— negué— y tampoco te quiero en la mía, es otro departamento que tengo, no lo uso mucho, servirá, ve hay mañana— con eso se alejó.

—Qué fácil es dar órdenes— dije, me respondieron.

—Tú nunca las sigues— Daniel.

—Tengo entonces que ir a la central.

—No—dijo Daniel— es peligroso que vayas, ahora que estas más expuesta será extraño, esta será nuestra única conexión.

—No pudiste darme una mejor noticia— otra risa.

Camine hasta el auto que me habían entregado, subí y conduje a mi casa.

—Te mantendremos siempre vigilada— por qué él siempre me sonó más extraño.

—Claro—dije mientras conducía, claro que si, repetí en mi cabeza.

—Ve a un parque a dos cuadras de aquí— dijo Daniel, suspire y lo hice.

Al llegar baje del auto y camine al parque, me senté y espere. Mientras tanto observe a los niños jugar, a sus madres hablando entre ellas, a parejas paseando, todo tan normal que me era sorprendente, cuando alguien se sentó a mi lado lo mire, Daniel.

Nos observamos a los ojos antes de que él me atrajera con un abrazo  hacia su cuerpo, abrí mis ojos sorprendida, no podía ser, intente mirarlo pero él me apretó contra su pecho.

—Otros te estarán vigilando— me tense y apoye una mano en su pecho— ya no podremos reunirnos como antes, por eso fingiremos que somos pareja— cerré los ojos un momento, así que era eso, por un segundo pensé…—  nos veremos de esta forma, seré tu enlace con nosotros, te seguiremos escuchando, apoyando.

Me aleje de él y apoye en la banca, él tomó mi mano y entrelazo sus dedos con los míos, al mirarlo me sorprendió, me observaba de una forma intima, como debían hacerlo los amantes, si no fuera por sus ojos vacíos hubiera creído que era así.

—Es necesario el fingir esto—pregunté y trate de relajarme, de mostrarme como era debido, me senté en dirección a él, apoye un brazo en la banca y mi cabeza en ella, él no dijo nada.

—Será menos extraño que vaya a tu casa— se encogió de hombros y observo a su alrededor— solo será por un tiempo.

—Si me preguntan por ti, que debo decir—lo mire y sonreí— que te utilizo para obtener información— él sonrió de vuelta, aunque la molestia  era evidente en sus ojos.

—Sofía es capaz de algo así, pero no sé si va por ahí contándole a otros— asentí, mire a mi alrededor y por último a él.

—Entonces iré a ese gimnasio que me recomendaste— alzo una ceja— debo seguir entrenando, no— él suspiro  y miro nuestras manos entrelazadas.

—Yo…— comenzó pero algo dentro de mí se movió inquieta, metafóricamente hablando, así que me adelante, me acerque a él y levante su rostro con mi mano, luego junte mis labios con los suyos en un simple beso, me aleje y él me miro. Solté su mano y me puse de pie.

—Nos vemos— con eso me aleje.

No me detuvo o hablo otra vez, pero podía sentirlo mirarme, al llegar al auto mire hacia la banca, se había ido, y como él también lo hice.

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