Por un deseo

Si en verdad quieren cambiar su vida, si lo desean completamente, hagan lo que yo hice, pidan un deseo a una estrella fugaz.

Pero no se quejen conmigo si terminan en un trabajo donde arriesgan su vida todos los días, con un hombre increíble y delicioso que les enseña sobre ciertos placeres, y descubriendo que hay más de lo que querían saber.

-Maya.

P.D.: Por cierto, es una advertencia, no lo hagan.

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22. La guerra

Una hora antes.

—¿Estás seguro?—le pregunté a Jesús luego de observar el maletín a mi lado, me miro, ya habíamos hablado de esto.

Jesús había logrado crear una copia de la bacteria, si esta se liberaba lo único que provocaría seria un dolor de estomago masivo, pero me advirtió que se comportaría igual que la original, provocaría fuertes dolores de cabeza solo por unos momentos y luego causaría un enrojecimiento de la piel. La bacteria original al parecer comenzaba a devorar después de eso, no se podía saber si era o no en ese punto, era lo más cercano que había podido conseguir.

—Lo está, dentro de los parámetros—dijo él, me dio la clave de la maleta.

—Te traspasare tu dinero a una cuenta luego.

—Bien—dijo aunque frunció el sueño— no quiero que vuelvas a buscarme después de esto, será la única vez que trabajemos juntos—lo mire.

—No lo hare—le dije y me puse de pie, me fui sin despedirme.

Cuando llegue al auto y entre observe detenidamente el maletín, sin poder aguantarme la curiosidad lo abrí, no me detuvieron tampoco.

En medio de la maleta había un tubo, de unos pocos centímetros de largo y grueso, era muy pequeño, arrugue mi frente, era incoloro, solo resaltaba del fondo negro de la maletín, negué un poco y la cerré.

—Estarás bien—dijo Daniel.

—Con una bacteria carnívora quien no estaría bien— reproche.

—Vamos a intervenir antes de que pase algo—aseguro él, suspire.

Llegue treinta minutos antes, entre y observe todo. Se veía igual que ayer, camine por el lugar hasta que llegó Luis y sus hombres, venían armados hasta los dientes, alce una ceja.

—Qué—le dije— crees que me robarme esto yo sola.

—Nunca se sabe lo que pasara—me dijo, miro los dos maletines que tenia, no le dije nada. Uno era la bacteria y el otro era un computador que ayudaría en la trasferencia del dinero.

—¿Creaste la cuenta?—le dije.

—Con quien crees que hablas—me dijo él, mire a Edward, este alzo una ceja.

—Bien —murmure y me senté en una caja para esperar.

Los hombres estaban tensos, note, caminaban alrededor observado todo, Edward también. Aunque él se mantenía quieto a unos pasos lejos de los demás no dejaba de observar alrededor o a mi.

Cuando Vladimir llego al lugar me puse de pie, camino hasta estar cerca de mí y de repente me encontré en medio de dos grupos, por uno los compradores y por otros los vendedores, hombres armados en ambos lados, temblé por dentro.

—Acabemos con esto—dije y puse ambos maletines en la caja, mire a Vladimir y le indique que podía mirar, le ordeno a sus hombres que lo hicieran.

Abrí el maletín con el computador y lo encendí, prepare todo para la trasferencia, el toco el otro e intento abrirlo, al no poder lo mire, alzo una ceja.

Solo cuando sus hombres regresaron y dijeron que todo estaba en orden abrí el maletín, el observo detenidamente el tubo, llamo luego a un hombre bajito y gordo para que se acercara, este miro el tubo y lo tomo, di un paso hacia a tras incomoda, yo sabia lo que era pero no quitaba que me asustara, mire a Vladimir, todos nos habíamos movido.

—Acaso vas a ver si es lo que querías—pregunte.

—Tengo el derecho—dijo y miro al hombre, como si siempre hubiera estado ahí el saco una jeringa de su pantalón y lo introdujo en el tubo, obtuvo una pequeña muestra, casi nada.

Unos gritos llamaron mi atención, traían arrastras a un hombre, este tenía amarrado sus manos y una capucha en su rostro, mire a Vladimir.

—Esto es una broma—le dije molesta— sabes lo que hará la bacteria con el— se encogió de hombros.

—Recibimos un soplo sobre el— apunto al tipo— al parecer vio a uno de los nuestros en un trabajo y lo delato con la policía.

—No son testigos protegidos—pregunte y lleve mi mano a mi pantalón, sudaba, sonrió.

—Tenemos un contacto que nos dio aviso— contacto, repetí en mi cabeza, quien, arrugo su frente— acaso te preocupa.

—El enfermarme si—alegue, el volteo sus ojos.

—Nadie se enfermara, la bacteria necesita tocar el aire para esparcirse, y la vamos a inyectar directamente en el—dijo el tipo gordo, le mande una mirada molesta, debió intimidarle porque miro hacia otro lado.

—Deja de molestar—dijo Vladimir e indico que procedieran, yo no sabía qué hacer, no sabía si Jesús había pensado en esto. Daniel hablaba sobre esto con Jonathan, pero no sabían si intervenir o no.

Uno de sus matones se acercó al hombre y le quito la capucha, me congele, no podía ser cierto.

León.

Era León, mi mejor amigo el que tenía una mordaza delante de mí, había moretones en su rostro, estaba muy delgado. Intente tragar pero no pude.

Dios, pensé, qué es esto, por qué él estaba aquí.

Él levanto su rostro y me miro, tenía un ojo morado por un golpe. Cuando intento moverse lo golpearon, no pude apartar la mirada. ¿Cómo habían llegado a él? ¿por qué el? esto era un error, qué iba a hacer, debía ayudarlo, sacarlo de ahí, pero cómo, si intervenía me matarían y echaría a perder la misión de Daniel, pero si no, quizás lo matarían, no podía permitir eso, no podía, y él sabía que era yo, su mirada me pedía ayuda, no podía simplemente ignorar eso.

Sin pensarlo di un paso hacia adelante, todos me miraron, incluso él, que se vio claramente alarmado, los ignore y me moví hacia el computador.

—Entonces cabemos con esto rápido—le dije a Vladimir— no quiero estar aquí cuando pase— apunte a León, él cerro sus ojos un segundo.

—Primero quiero saber si es la bacteria—dijo Vladimir, lo mire intentando parecer lo mas indiferente posible.

Como si fuera en cámara lenta vi al tipo gordo inyectarle el líquido a León, todos se alejaron de él. De reojo mire a Edward y observé como apretaba su arma con fuerza, también quería ayudar, me imagine.

León me miro alarmado, hasta que cayó al suelo quejándose, primero el dolor de cabeza dijo Jesús, ahí estaba porque él no dejaba de moverse, luego el enrojecimiento de la piel, paso casi en seguida, manchas rojas apareció en su cuerpo, y por ultimo el dolor de estomago, León se puso en forma fetal intentando mitigar el dolor, quejándose sin parar. Cerré mis puños, qué pasaría ahora, mire al tipo gordo, Vladimir también.

—¿Es?—pregunto él.

—Creo…creo que sí—le dijo, se acercó un paso—tiene los síntomas, ahora la bacteria debería estar haciendo su trabajo.

—Bien—dijo Vladimir y miro a unos de sus matones, este se acercó León y le apunto en la cabeza, hable en seguida.

—¿Qué haces?—dije alarmada, Vladimir me miro.

—Matarlo—dijo él— o quieres que la bacteria haga su trabajo en él, no sabía que eras tan cruel.

—No puedes hacerlo—le dije.

—¿Por qué no?— pregunto y entrecerró sus ojos.

—La bacteria esta en su sistema, que crees que pasara si permites que la sangre entre en contacto con el aire— arrugo su frente, miro al gordo.

—Tiene razón—dijo— la bacteria morirá con él, es mejor no causarle ninguna herida o todos nos contagiaremos.

—Está bien—dijo Vladimir—déjenlo morir solo— regrese al computador.

—Hagamos esto—dije y Vladimir y Luis se acercaron a mí.

Hice todo lo que me enseño Daniel, ingrese el número de cuenta, le permití a Luis ingresar la de él y traspase el dinero a la mía, Vladimir me dio otra y traspase, de mentiras, el dinero a esa, tuvimos que esperar para que se confirmara el traspaso. Solo me preocupe cuando Luis llamo por teléfono y pidió confirmar el traspaso, me miro un segundo sin decir nada, temí lo peor.

—Bien—dijo y colgó— está hecho— me relaje por dentro, mire a León quien no había dejado de quejarse.

—Bien— dijo Vladimir— ya que está todo hecho este lugar me pertenece hasta que lo vacié, váyanse— todos comenzaron a moverse hasta que paso, Daniel se puso en movimiento.

 Primero se apagaron las luces, todos nos miramos entre nosotros, mire a Edward a los ojos un solo segundo hasta que ambos nos pusimos en movimiento. Ambos alcanzamos a ponernos a cubierto antes de que gente del FBI apareciera.

Que lo hubieran preparado no quería decir que todo saldría bien, porque los demás sacaron armas y comenzaron a disparar a diestra y siniestra.

Me oculte detrás de una caja como pude, todos los hombres gritaban instrucciones, las cajas estallaban cuando una bala chocaba en ellas. Recordé que se suponía debía sacar mi arma y lo hice. Entre tanto jaleo mire hacia León, él estaba en medio de todo, sin protección, maldije y me puse en movimiento, evite bastantes cosas y solo cuando estaba a pasos de él lo sentí.

Algo me golpeo, justo en mi lado derecho sobre mi pecho, el impacto me hizo caer de espaldas y lleve mi mano a él, sangraba, me queje por el dolor. Era peor de lo que contaban en las películas. Mire hacia León que me observaba con evidente sorpresa en su cara, me arrastre hasta el cómo pude, disparos pasaban cerca de mi cabeza. Cuando llegue a su lado me puse sobre el, protegiéndolo.

—No es de verdad—le susurre en su oído— no es real—dije y me miro, él desvió la mirada y la seguí. La caja con la supuesta bacteria seguía en su lugar, o ya no, porque un tipo que peleaba con un policía la goleo y cayó al suelo, deje de respirar por la impresión, nadie pareció notarla.

Por suerte el frasquito no se rompió, incluso rodo por el piso. Alarmada de que lo pisaran y nos causaran un dolor de cabeza a todos, fui en su dirección, alcance a tomarlo y llevarlo a mi cuerpo, me voltee para regresar con León cuando alguien me tomó de un brazo, el derecho, causando que el dolor me atravesara a causa del movimiento de mi hombro.

Me arrastraron por el lugar hasta una oficina, la más alejada de todo, atravesamos la puerta y llegamos a un auto, me subieron y quien me llevaba también, lo mire.

—Jonathan—lo llame cuando se quito la capucha negra que llevaba, me miro y sonrío.

—Te llevare a un lugar seguro—dijo— Daniel no debe encontrarte.

—Daniel— repetí confundida, me miro un momento.

—Sí—suspiro—lamento decírtelo, estuve investigando la desaparición del cuerpo de Sofía— me mire la herida.

—Y qué descubrirte—le pregunte, me apoye en la silla, ya había pasado lo peor.

—Que fue él quien lo saco—dijo con tristeza, lo mire alarmada.

—No puede ser— asintió.

—Él era el contacto con ella—me contó.

—No puede ser—repetí, no podía ser, Daniel, él era con quien Sofía salía, con quien mantenía una relación, era de él de quien quería alejarse.

—Yo sospechaba que ellos tenían algo serio—lo mire— pero jamás quise creerlo— me miro—lo siento.

—Qué—pregunte.

—Creo que Daniel solo estaba contigo porque le recordabas a ella— me paralice por la impresión y él negó suavemente, tomé aire con dificultad— debe ser difícil para ti el saber esto, se ve que estas enamorado de él.

—No puede ser—susurre, lagrimas se formaban en mis ojos, solo estaba conmigo porque le recordaba a ella, nada más, mire a Jonathan.

—Debes tener cuidado—le dije, me miro— creo que él la mato— arrugo su frente— yo fui a la casa de Sofía hace un tiempo, descubrí que ella iba a hacer algo, no sé qué, pero al parecer quería alejarse de él, creo que por eso la mato, él le daba información a ella, más de lo normal, planeaban algo, y Sofía tenia notas sobre mi.

—¿De ti?

—Sí, creo que me vigilaba, en su casa las encontré, había una carta de él para ella— me miro.

—Aun la tienes—pregunto y asentí— en tu casa.

—Sí.

—Pasaremos por ella antes— asentí y mire mi herida.

—No te preocupes no tardare nada, es mejor reunir todas las evidencias en contra de él— me encogí de tristeza— debe hacerse—me dijo— no sabemos a quién mas a estado ayudando.

—León—susurre, me miro— él tuvo que decirles a los hombres de Vladimir esa mentira de que él los delato, solamente lo entrego para molestarme, quizás pensó que intentaría ayudarle y arruinaría todo, quizás esperaba que me mataran, por eso lo hico—termine y me callé.

Me sentía la persona más miserable del mundo, temblé suavemente, miré mi mano, aun tenia la bacteria, no dije nada, ya no me importaba.

Ya no importaba nada. Me había enamorado del hombre que asesinó a mi hermana, de quien intento matarme.

Jonathan se detuvo en mi casa, le indique donde estaban las notas y él fue por ellas. No le tomó mucho rato encontrarlas, pero mientras estaba fuera busque los papeles que había guardado en mi guantera y descubrí que no estaban. Daniel debía de haberlos buscado, se los llevo pensando que eran los reales, cuando llego Jonathan se lo dije y asintió de acuerdo.

Condujo un rato antes de darme cuenta que no me llevaba a un hospital.

—¿Dónde vamos?— pregunte.

—Lo siento—dijo—debo pasar por esa casa antes, no me tomara mucho, solo presiona la herida—suspire y asentí, si él lo decía debía creerle ¿no?

Él bajo del auto y lo vi entrar en la casa, me apoye lo mejor que pude en la silla mientras miraba la vivienda, luego caí en cuenta. ¿Cómo Jonathan sabia la dirección de la casa? yo no se la había dado, además ¿por qué me había pedido los papeles? solo yo sabía que estaban ocultos, Daniel no los hubiera buscado, mire la casa, tardaba demasiado en salir, esto era muy extraño.

Pero ¿por qué estábamos ahí? yo no había encontrado nada la otra noche, mi teléfono comenzó a sonar, conteste, era Jesús.

—¿Cómo estás?—pregunto.

—Bien, ¿Qué pasa?

—Se me olvido decirte— suspiro— la cámara pertenece a los pedidos que hace el FBI, es de ellos.

—Lo temía, pudiste averiguar de quien específicamente.

—Sí—dijo me congele— de un tal Jonathan— no podía ser— incluso tenía sangre encima, lo extraño es que según lo que averigüe la sangre es tuya.

—No puede ser—dije y mire la casa— Jonathan, Jesús puedes hacer algo por mí…

—Sí—dijo él.

Luego de hablar con Jesús me baje del auto, camine a la casa lentamente.

Él estaba en la sala, mirando hacia el patio, se volteo cuando cerré la puerta, alzo una ceja

—Te tomó tiempo averiguarlo—dijo como si nada.

—¿Qué hacia ella aquí?—le pregunte— ¿por qué me vigilaba? — me mostro un papel.

—Estaba metida en serios problemas, quería salir de todo, pero no podía, la iban a matar— sonrío— así fue cuando descubrí que existías.

— ¿Por qué?—pregunte— ¿qué tenía que ver con esto?

—No lo ves—dijo molesto— lo perfecto del plan, ella no podía salirse sin que la mataran, así que fingir su muerte era una posibilidad, pero con terroristas no se juega, averiguarían algún día que todo fue mentira, cuando descubrí que tu existías se lo dije, así creamos el plan— temblé al entender.

—Ella tomaría mi lugar—dije, como yo lo había hecho, asintió satisfecho al ver que había entendido.

—Sí, el plan era perfecto, cuando ella aprendiera todo sobre ti, te llevaría a un lugar donde unos tipos que la buscaban te matarían pensando que eras ella, así regresaría a tu casa, fingiendo que eras tu.

—No serviría eso por siempre—le dije— alguien descubriría que no era yo— negó.

—No, ella solo estaría en la casa lo suficiente para convencer al resto de que se iba a estudiar fuera, luego de eso no regresaría.

—Entonces si tenían este plan, porque la mataste— me miro molesto, hasta el punto en que su rostro se desfiguro por la rabia.

—Porque se arrepintió, dijo que no iba a poder hacerte esto, no podía tomar tu lugar y seguir como si nada— dio un paso en mi dirección pero se detuvo—le bajo el amor de hermana y se negó a seguir, pensó que encontraría otra forma de salir del hoyo donde estaba.

—Tu creías que no—dije— o te asusto que otros se enteraran de lo que hacías— se encogió de hombros.

—Necesitaba que ella muriera, así las sospechas en mi contra desaparecerían, nadie sabría que yo vendía información a terroristas, aparte de la que le daba a ella.

—¿Por qué me dijiste que Daniel fue el que planeo esto? ¿Qué sacabas con eso?— me estaba mareando, perdía sangre muy rápido.

—Para ver tu cara de decepción— llevo su mano a su rostro, ahí me di cuenta que estaba armado, bien,  era una posibilidad— sabes lo que era para mí verte con él— arrugue mi frente— fingías que eras Sofía, te movías como ella, hablabas como ella, y lo elegiste a él— suspiro— ustedes ni siquiera tenían cuidado con las cámaras— me congele y esperé— los vi—dijo y temblé suavemente — claro, nadie más lo hizo, porque cuando acababas tu trabajo se iban pero yo no, así los vi, cuando perdiste tu virginidad— se burlo, negó molesto— no podía saber por qué lo elegiste a él sobre mi.

—¿Qué querías?—le dije— que te eligiera a ti, para que fingieras que yo era Sofía, ese era tu plan— cruzo sus brazos.

—Algo así—dijo— pero en verdad quería tenerte solo para molestarlo, él comenzó a enamorarse de ti cuando te vio en la cárcel, cuando te encerramos, por cierto esa fue mi idea— di un paso hacia atrás, me apoye en una pared, él miro mi herida, tenia oculto mi otro brazo entre la chaqueta— por eso deseaba tenerte, solo para ver su decepción— apunto mi herida con su  arma— duele cierto—dijo.

—Tu me disparaste—le dije, sonrío.

—Culpable— rio— pero fallé, ya que te moviste cuando apunte a tu corazón, sabía que estabas investigando.

—Por eso sacaste los papeles de mi guantera— me miro irritado.

—Si, buena tu idea de hacerme creer que eran los originales.

—Tu fuiste ese día, en esta casa— maldije— me seguiste he intentaste matarme.

—Pues si—dijo— por cierto ¿dónde está el arma?

—¿Arma?

—Sí—dijo— es mía, no de Sofía— sonreí.

—No me digas que tenía tus huellas—arrugo su frente.

—A quién se las entregaste.

—Como si te lo fuera a decir— suspiro, pensé que se molestaría.

—Averiguare quien la tiene y lo matare, no me preocupa— palidecí al imaginarme que llegaría hasta Edward.

—¿Desde cuándo que vendes información?—pregunté, tenía que hacerlo hablar.

—¿Para qué quieras saberlo?—pregunto.

—Para intentar imaginar desde cuando eres una rata— arrugo su frente, pero contesto.

—Desde hacía años, incluso antes de entrar al FBI, feliz— pregunto.

—¿Por qué haces algo así?—lo acuse.

—Por aburrimiento, por dinero, por poder, por otra información, como crees que los del FBI se enteraban de las cosas, por mi, nadie pareció importarle o si.

—¿Por qué entregaste a León? ¿Qué pretendías?— soltó un bufido.

—Ya lo sabes, molestarte, en serio pensé que intentarías ayudarle—sonrío— pero no, permitiste que lo contagiaran con la bacteria, vaya amiga que eres— mire el piso, León debía pensar lo mismo que el imagine— ya debe estar muerto— me informo alegremente, lo mire— pero no te preocupes, tu lo seguirás pronto, luego matare a Edward y a Daniel, solo que más adelante, no deben sospechar de mi.

—No creo que puedas hacer eso—dijeron, ambos miramos hacia un el pasillo, yo muy sorprendida.

Daniel salió de allí, aun vestido con el traje negro del FBI, apuntaba a Jonathan, Edward apareció detrás y se movió hasta mi lado, observo la mancha de sangre.

—¿Cómo va?—dijo.

—Mal—murmure— he perdido bastante sangre— lo mire a los ojos.

—Jesús—dijimos ambos.

—Esto no era parte del plan—dije, suspiro y negó.

—Tu plan no era muy inteligente, por eso me llamo— mire a Daniel que no había dejado de mirar a su compañero.

—Plan—pregunto Jonathan, lo ignore.

—¿Por qué hiciste algo así?—pregunto Daniel, su voz sonaba fría, sin sentimientos, lo mire, estaba tenso en su lugar.

—Porque si—dijo él, no había dejado de apuntarme— no sabes lo que es crecer en un barrio donde debes pelear para que no te quiten tus cuadernos.

—Eres miembro del FBI, no te basto con eso.

—No, quería más y lo obtuve por un tiempo.

—Hasta que la mataste—lo acuse.

—Acaso crees que quise eso— me dijo— la amaba.

—Mentiroso, si lo hubieras hecho no la habrías matado, la habrías ayudado, para que tuviera una vida normal.

—No sabes cómo es la realidad—dijo él.

—Jonathan—lo llamo Daniel— quedas arrestado por…

—Tú crees que dejare que me encierres— lo interrumpió él.

—Y tú crees que te dejare ir por esto—le dijo Daniel, Jonathan me miro.

—Pues deberías preocuparte de otras cosas—sonrío— lleva cerca de 20 minutos sangrando, debe estar por morir— verdad, sentía que me desmayaría en cualquier momento, Daniel me miro, yo lo mire alarmada, era una trampa, lo sabía, Jonathan movió el arma en su dirección y reaccione.

—Lo siento—le dije y saque el frasco, los tres me miraron alarmados.

Antes de que pudieran detenerme lo arrogue al suelo, aguante la respiración, paso dos segundos antes de que los tres cayeran al piso, con sus manos en sus cabezas, no tenía mucho tiempo.

Jesús me había dicho que el agua ayudaría a mitigar los efectos, debía ponerlos en sus bocas y la liberación de la bacteria no entraría por completo a su sistema.

Corrí a la cocina, moje dos pedazos de mi blusa y regrese, primero le puse una en la boca y nariz de Edward, él me miro y lo afirmo ahí, tuve que respirar mientras iba con Daniel, cuando le puse el paño en su boca y nariz, él llevo su mano a una de las mías. Cuando el ataque comenzó a sucederme a mí lleve mis manos a mi cabeza, el dolor fue insoportable, caí sobre Daniel y lo mire cuando me movió un poco. Se veía alarmado, pero miraba detrás de mí, seguí su mirada. Jonathan le apuntaba con su arma, me moví para cubrirlo enseguida. Escuche dos disparos, solo que sentí uno entrar en mi brazo derecho, luego de eso caí dulcemente en la inconciencia.

Esta si me matara, pensé antes de desvanecerme por completo.

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