Por un deseo

Si en verdad quieren cambiar su vida, si lo desean completamente, hagan lo que yo hice, pidan un deseo a una estrella fugaz.

Pero no se quejen conmigo si terminan en un trabajo donde arriesgan su vida todos los días, con un hombre increíble y delicioso que les enseña sobre ciertos placeres, y descubriendo que hay más de lo que querían saber.

-Maya.

P.D.: Por cierto, es una advertencia, no lo hagan.

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19. Fiesta de cumpleaños

Luego de ducharnos partimos a la casa de su hermano. Daniel solo levanto una ceja al ver la botella de vino en el auto, yo me encogí de hombros y la deje en el asiento de atrás.

Abrí mis ojos sorprendida cuando llegamos a la casa, el patio estaba lleno de juguetes, lo mire y él suspiro.

Aunque él no había pensado ir al cumpleaños si les compro un regalo a cada una, me reí de su expresión al ver el desorden en el jardín.

Toque el timbre y Anna nos abrió, sonrió.

—Sabia que iban a venir— entramos a la casa y mientras dejaba mi chaqueta en el ropero dos manchas rubias aparecieron de la nada gritando y lanzándose sobre Daniel.

—Tío—gritaron las niñas, eran igual de rubias que él, podían pasar por sus hijas.

—Hey—dijo él tomando a cada una en brazos.

—Sí vino—dijo una de ellas mirando a su hermana— gané— la otra se encogió de hombros.

—Para que veas—le dijo Anna a Daniel— apostaron si venias o no— él volteo sus ojos y yo me reí, las niñas me miraron, no muy amablemente.

—¿Quién eres tú?—dijo una, hablaban bastante bien para su edad.

—Maya—le dije— y tú— la niña abrazo a Daniel, claramente diciendo que era de ella, sonreí.

—Ella es Johann—dijo Daniel apuntando a la que me había hablado— y ella es Susana—  apunto a la otra, esta solo me miraba.

—Un gusto conocerlas—les dije— y ¿cuántos años cumplen?

—Pues 6—dijo Johann— y tú, ¿cuántos años tienes?— sonreí.

—Pues 22, pero estaré de cumpleaños muy pronto.

—¿Harás una fiesta?—pregunto ella.

—Mm, no lo sé, quizás.

—¿Podemos ir?—pregunto Johann a su madre.

—Lo veremos—dijo ella y Daniel las dejo en el suelo, luego les paso a cada una un paquete, las niñas gritaron por la emoción.

—¿Podemos abriros?—dijo Johann.

—Luego—dijo su madre— déjenlos con los demás— las niñas salieron corriendo a una velocidad que considere increíble, mire  a Anna.

—Increíble— repetí para ella.

—Dímelo a mí—dijo y nos reímos.

—Bien, dime en que puedo ayudarte.

—¿En serio?—pregunto, asentí.

—Debes estar muy ocupada.

—Sí— suspiro— los padres que están aquí parece que solo quieren que los atienda.

—Ya me lo imagino.

—Pero acepto tu ayuda.

—Como es que pase al olvido tan rápido—dijo Daniel, lo miramos, sonreí.

—Porque no vas con tu hermano a vigilar a los otros niños— dijo Anna, él volteo sus ojos.

—A sus ordenes comandante—le dijo parándose derecho, Anna lo regaño y me reí— no vemos luego— se despidió y antes de irse me beso suavemente.

Mire a Anna y ella sonrió abiertamente, no dije nada. La seguí hasta la cocina.

—Hay otras madres que me ayudan— me dijo— pero siempre es bien recibido más manos, ¿cómo eres para cocinar?— me queje y me miro.

—Pésima— me disculpe— pero puedo ayudarte en cualquier otra cosa— sonrió.

Cuando llegamos a la cocina me presento a las demás mujeres que eras cuatro, yo no recordé el nombre de ninguna así que solo las enumere.

—Ella es Maya, mi cuñada— dijo Anna como si nada y la mire sorprendida, se encogió de hombros.

—El hermano de tu esposo está aquí— dijo mamá número tres, una rubia platinada y esbelta, la mire.

—Sí—dijo Anna—  está afuera con tu esposo probablemente — le dijo a ella, la mujer me miro y luego siguió con lo que hacía, mire a Anna y ella negó suavemente.

Pase el resto de la tarde ayudando a poner la mesa para los niños. Cuando estuvo listo los llamaron y se sentaron alrededor, luego de cantar el feliz cumpleaños dos veces y apagar las velas de las dos tortas, las niñas abrieron los regalos. Daniel se paró a mi lado y me abrazo mientras observaba a las niñas, me apoye en el.

Llego el turno de los regalos de Daniel, cada niña los abrió, eran dos libros, diferentes entre sí.

—Gracias tío—dijo Johann llegando a su lado, tuve que salir de su abrazo para que la niña se acercara.

—De nada—dijo él desordenándole en cabello.

—Gracias—dijo la otra suavemente, la mire, era la mas tímida.

Como si nada me encontré imaginando que probablemente yo era así cuando niña, y que quizás Sofía era como Johann, ¿Cómo hubiera sido nuestras vidas si hubiéramos crecido juntas? ¿Dónde estaríamos ahora?

Luego de limpiar la mesa y botar los papeles de regalos todos estábamos en el patio, Anna se había sentado por fin, me dijo, y yo observaba a las niñas. Una de ellas estaba sentada a lo lejos con el libro que le regalo Daniel entre sus pequeñas piernas, no creí que supiera leer así que debía estar viendo los dibujos, jugo con su cabello hasta que su moño se desarmo e intento amarrarlo, sonreí. Busque a Daniel y él estaba con su hermano y otras personas hablando, la mujer que pregunto por él estaba a su lado intentando entablar una conversación, al parecer no lograba mucho ya que Daniel solo asentía o negaba. Mire a la niña que luchaba por ordenar su cabello, camine en su dirección y al llegar me miro.

—Puedo ayudarte — le dije — no lo dejare igual, pero sé hacer una trenza francesa — me miro detenidamente, tenía los ojos verdes de su padre y tío, sonreí suavemente. Ella asintió aunque no dijo nada.

Me senté a su lado en el pequeño tronco y la tomé de sus brazos, la senté en mis piernas, me miro y sonreí, miro hacia a delante. Desenrede por completo su pelo y suavemente comencé a trenzarlo, ella observo su libro y note que era sobre animales, tenía muchas fotografías.

—¿Te gustan los animales?—pregunte, asintió, mire alrededor al sentir que me miraban, era Daniel, sonreí y él me devolvió el gesto. Al acabar con la trenza lo amarre con la misma cinta que tenia— ya esta— dije y ella paso sus manos por ella— te gusta.

—Sé—dijo suavemente— gracias.

—De nada — conteste yo, se sentó a mi lado y ambas observamos el libro, cuando llego donde las mariposa le indique una que me gustaba, ella me mostro otra, sonrió.

—¿Qué hacen?—preguntaron y ambas vimos a Daniel sentarse al lado de la niña, dejándola entre nosotros.

—Susana me está mostrando su libro— ella le mostro una imágenes.

—Ya veo—dijo él y sonrió.

Pasamos un rato mirando las fotografías del libro con ella, logramos que hablara al final, Daniel le hablaba sobre animales y ella se reía de algunas historias, al igual que yo, esto causo que la otra niña se nos acercara para ver que hacíamos, la senté entre mis piernas y ambas miramos a Daniel.

—A Susana le gustan mucho los animales—dijo Johann y ambas se tomaron de las manos, sonreí. Se querían mucho, se protegían entre sí, me sentí triste por no haber tenido eso, por saber que si las cosas hubieran sido diferentes quizás yo hubiera tenido esa relación con mi hermana.

Cuando acabo a fiesta ayude a limpiar al igual que Marcus y Daniel, cuando todo estuvo en su sitio los tres nos sentamos en el sofá de la sala, conmigo al centro. Los tres suspiramos.

—Espero que esto mejore con el tiempo—dijo Marcus, lo mire.

—Lamento decirte que no, se hará peor y peor, cada año— se quejó y me reí.

—No lo tortures—me dijo Daniel, lo empuje suavemente y se rio.

—Aquí están—dijo Anna mirándonos— solo falta que guarden una mesa y será todo.

—¿Cual mesa?—pregunto Marcus quejándose.

—La de la cocina, la armaste para tener donde poner todo— puso sus brazos en jarra— ustedes vayan a guardarla— Daniel se quejo con su hermano, pero se pusieron de pie y salieron de la sala, me reí y Anna se sentó a mi lado, solo que luego de un rato se puso de pie— iré a ver que hacen— dijo y la vi seguir a los hermanos, sonreí, cerré los ojos un momento. Estaba  cansada.

Pequeñas manos se apoyaron en mi y abrí los ojos, las gemelas estaban ahí, se subieron sobre mí, una a cada pierna y se acomodaron. Como yo cerraron los ojos, sonreí, las afirme con mis brazos, cada una se apoyó en mi, lentamente se quedaron dormidas o eso creí por que Johann hablo.

—¿Eres la novia de mi tío?— me miraron, dude, no debía hablar de esas cosas con ellas, pero tampoco podía mentir.

—Más o menos—dije y arrugaron sus frentes.

—¿Cómo?—pregunto Susana, la mire.

—Bien, somos buenos amigos— ni siquiera estaba segura de eso.

—¿Te gusta?—me pregunto Johann la mire— como mi papá y mamá— arrugue mi frente.

—Algo así—dijo— no deberían preguntarme esas cosas.

—¿Por qué?—pregunto.

—Porque es cosas de adultos—dije.

—A nosotras no nos importa si eres su novia—dijo Johann.

—¿No?— negaron.

—Solo hasta que seamos adultas—continuo ella.

—¿Qué pasara cuando sean adultas? —les pregunte.

—Nos casaremos con él—dijo Susana, la mire y sonreí.

—Entonces solo tengo permiso de ser su novia hasta que ustedes sean adultas— asintieron, las imite— entiendo, y si me quiero casarme con él—pregunte ocultando mi risa, arrugaron su frente.

—Tenemos que darte permiso—dijo Johann.

—Comprendo, entonces si yo quisiera casarme con él primero les pediré permiso a ustedes.

—Sí—dijeron las dos satisfechas.

—Bien—dije— están cansadas, duerman— asintieron y se apoyaron de nuevo en mi, ahora sí se quedaron dormidas, me reí suavemente y negué, las cosas que se les ocurren a los niños, cerré los ojos.

—Ya sabes—dijeron en mi oído, salte, Daniel estaba detrás de mí, lo mire y sonreí— si quieres algo más serio conmigo debes hablar con ellas primero— levante una ceja.

—¿Ya sabias de esto?—pregunte.

—Que me consideran su marido en un futuro— asentí— sí, me lo habían dicho— me reí, él se sentó a mi lado.

—Y como te hace sentir eso— volteo sus ojos.

—Cansado—dijo— muy cansado.

Marcus apareció  y tomó a una de las niñas, Daniel tomó a la otra y los seguí por la casa, llegaron a una habitación. Cada uno acostó a las niñas en su correspondiente cama, Anna apareció a mi lado, la mire y sonreí.

—Quieren una café y claro un té para Daniel— asentí y los cuatro nos fuimos a la cocina.

Ayude a poner la mesa y me senté al lado de Daniel cuando todo estuvo listo, él bebió de su té, lo mire y sonreí. Mire a Anna.

—¿Para cuando nace?—pregunte apuntando su vientre, suspiro.

—Todavía falta un mes—dijo y se acarició el vientre.

—¿Sabes lo que es?

—Niño— dijo — se llamara Pedro— Marcus se quejo.

—Aun no llegamos a un acuerdo por eso—dijo él y la mire, ella volteo sus ojos, me reí.

—Y ustedes—pregunto ella, arrugue mi frente— ¿qué son?— bebí café para evitar contestar.

—Anna—dijo Marcus — déjalos en paz— mire a Daniel, tenía su cabeza apoyada en su brazo, me miro, pero no dijo nada.

—El jamás había traído a nadie aquí.

—Y quizás yo no hubiera venido si él no me invita—dije apuntando a Marcus.

—No hablen de mi como si no estuviera aquí—dijo Daniel,  lo mire y me encogí de hombros.

—Por eso siento curiosidad—continuo Anna, la mire, yo también la sentía.

—¿Cómo se conocieron?—pregunte, me miraron.

—Bien, fue en una urgencia—dijo Anna, abrí mis ojos sorprendida— nada grave, estaba dando clases y un chico tuvo un ataque de asma, llamamos a una ambulancia y él llego ahí— miro a Marcus— fue como amor a primera vista— Marcus se rio

—Yo apenas la había visto, estaba más pendiente del niño— ella asintió

—Fue después cuando fui a ver al pequeño al hospital que el quedo prendido de mi—dijo Anna haciéndome reír.

—La pura verdad—dijo Marcus— fue como si todo lo demás desapareciera y solo estuviera ella— extraño, pensé. Porque cuando conocí a Daniel fue como si toda la disco desapareciera y solo quedara él, me guarde esa información para mi, dudaba que a él le hubiera pasado algo así — luego de eso salimos por un tiempo, hasta que le pedí que se casara conmigo y ella me dijo que no.

—No—repitió Daniel, mire a Anna, se encogió de hombros.

—Es que era demasiado, pensaba en ese entonces, él, un hombre que causaba que las enfermeras se voltearan a mirarlo quería casarse conmigo, me sentía insegura— mire a Marcus mas detenidamente, no lo había notado pero era verdad, era igual de guapo que su hermano, era obvio que causaría inseguridad en ella.

—Te entiendo—le dije a Anna, asintió.

—Mujeres—dijo Marcus— que debí haber hecho en ese entonces para asegurarle que solo la quería a ella.

—Prestarle atención solo a ella—dije y me miraron.

—Exacto—dijo Anna— y lo hacía, aun lo hace, por eso después le dije que sí— sonreí.

—No te lo había preguntado—dijo Anna mirándome— qué es lo que haces, en que trabajas— la mire.

—No hago mucho—le dije— por ahora ayudo a alguien en un asunto, solo eso— asintió.

—Y que harás después de eso—pregunto, lo pensé.

—A decir verdad me gustaría estudiar medicina— sentí que Daniel me miraba.

—Pues si lo haces aquí tienes a alguien que te puede ayudar—dijo Marcus, se lo agradecí.

Luego de acabar el café nos despedimos y regresamos a mi casa.

Ya en ella me quite la ropa y metí enseguida en la cama, estaba agotada, Daniel se acostó a mi lado pero no se quito la ropa, lo mire.

—No me habías dicho que querías ser doctora.

—No me lo preguntaste—conteste, me beso.

—Voy a mi apartamento, debo trabajar para que terminemos con esto— asentí y volvió a besarme.

Observé como salía de la habitación y escuche la puerta al ser cerrada, conté hasta 10 antes de ponerme de pie y caminar hasta la salida, puse el seguro y corrí al baño, saque la bolsa y fui a la cama, deje el arma a un lado y tomé los papeles, estaba nerviosa.

Ya era tiempo de saber que pasaba aquí.

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