Por un deseo

Si en verdad quieren cambiar su vida, si lo desean completamente, hagan lo que yo hice, pidan un deseo a una estrella fugaz.

Pero no se quejen conmigo si terminan en un trabajo donde arriesgan su vida todos los días, con un hombre increíble y delicioso que les enseña sobre ciertos placeres, y descubriendo que hay más de lo que querían saber.

-Maya.

P.D.: Por cierto, es una advertencia, no lo hagan.

5Me gustan
5Comentarios
885Vistas
AA

12. Dulce día II

Luego de comer nos sentamos en mi sofá para hablar de todo. Me pregunto sobre mi familia y le conté sobre mi hermano y padre, incluso sobre León, quien era mi mejor amigo, y no lo veía desde hacía mucho. Cuando acabe comencé a interrogarlo.

—Y tú—pregunte.

—Yo qué.

—Te he contado mi vida y no sé nada de ti, solo que te llamas Daniel, que eres del FBI, y que no te gusta el café— lo acababa de averiguar.

—Pues sabes de mi más que nadie—dijo, pero nada más.

—Voy a tener que obligarte—alzo una ceja.

—¿Cómo harías eso? estoy intrigado— sonreí e  hice lo único que se me ocurrió o quería, me puse sobre él a horcajadas. Al verme levanto sus cejas y lo bese, muy lentamente, tan lentamente que lo escuche quejarse, cuando intento ahondar mi beso me aleje.

—Debo continuar o hablaras—pregunte.

—Mm, no lo sé—dijo despacio, así que lo bese más despacio aun, casi tocándolo, casi— eso es tortura—se quejó y sonreí, pero me aleje de él y lo mire— ¿qué quieres saber?

—¿Dónde creciste?

—En el sur—dijo— en una granja— levante una ceja.

—¿Tienes familia?

—Mis padres están muertos.

—Lo siento—le dije y negó.

—Murieron hace mucho, no te preocupes.

—Háblame de tu padre—se tenso —Daniel, no te estoy pidiendo que asesines a alguien, cálmate—suspiro.

—No me llevaba bien con él y las cosas empeoraron cuando murió mi madre.

—Ya veo—dije y pase mis dedos por su mandíbula— ¿cómo es que terminaste siendo policía?— rio.

—Fue más coincidencia que otra cosa, estuve en el ejército y luego del servicio no hallaba que hacer así que entre a la policía.

—¿Cuánto tiempo llevas en esto?

—Mm— pensó— 4 años van a ser.

—¿Nunca quisiste hacer otra cosa?— arrugo su frente.

—Es extraño, pero cuando me convertí en policía me olvide de lo que me gustaba.

—¿Qué?—pregunte intrigada, me miro.

—Cocinar— abrí mis ojos más que sorprendida ahora.

—Eso explicaría que lo hagas tan bien.

—Y tú eres pésima—me dijo.

—Oye—me queje— ahora vez porque siempre compro comida congelada— asintió— un cocinero—le dije, sonreí suavemente — quien lo diría, el chef Daniel.

—Mm, te burlas de mí—alzo una ceja y me comenzó a hacerme cosquillas.

—Te gusta hacer pastelitos con flores y adornos—le dije mientras me reía.

—Así—dijo él y me afirmo contra su cuerpo sin dejar de hacerme reír.

—Basta—le dije revolviéndome en su regazo.

—Discúlpate—dijo él y también se reía.

—Nooo—dije y comencé a imitarlo, hasta que encontré su punto sensible, casi en su espalda, que causo que riera e intentara huir de mi.

—Para—dijo riéndose, me negué.

—Claro que no— continúe molestándolo— conozco tu debilidad Daniel— me reí, pero me agarro de las manos y me las afirmo en mi espalda.

Tomó aire un rato para calmarse hasta que me miro.

—No vuelvas a hacer eso— me encogí de hombros.

—Lo lamento pero a veces pierdo el control de mis manos, así que no te puedo asegurar nada— él gruño molesto, solo un poco.

—No voy a ser capaz de sobrevivir a otro de tus ataques— sonreí.

—Eso hay que comprobarlo, tu hipótesis necesita ser confirmada— volteo sus ojos.

—Con mi palabra basta y sobra—dijo, me miro un segundo antes de soltar mis manos, las moví un poco y las agarro de nuevo— quieta—dijo.

—Ya te dije que no las controlo, no sabes la de problema que me dan.

—Así—murmuro y asintió— vamos a tener que enseñarles a obedecer— me acerque un poco más a él.

—Considero que tienes razón, ¿qué planeas?— se acercó a mí.

—Si las mantenemos ocupadas se comportaran.

—Mm—dije asintiendo— es una buena idea, pero debemos distraerlas con algo muy interesante— fingió pensar mis palabras, sonrió.

—Tú solo sígueme la corriente— asentí.

Él puso una de mis manos en su hombro, la otra la llevo a su pecho, donde la dejo apoyada.

—Esto nos la distraerá mucho tiempo—susurre.

—Lo sé, para eso tengo un plan.

Cuando me beso olvide donde estaba, o porque estaba ahí, solo me concentre en sus labios, suaves al principio y firmes después. Su beso no fue tan urgente como el de Edward, se tomó su tiempo, lentamente y luego con pasión, continuo besando hasta mi oído

—¿Esto las distrae lo suficiente?—pregunto, negué y comencé a sacarle su chaqueta.

—Ya no les gusta esta  ropa que llevas, es mejor que te la quites—rio suavemente haciéndome cosquillas.

—Claro—susurro— debemos mantenerlas distraídas.

Deje caer su chaqueta caer al suelo y pase mis manos por su camisa hasta los botones. Uno a uno los fui abriendo, hasta que su pecho quedo expuesto, deje de besarlo y me entretuve en su cuello, baje por el hasta su pecho y lo bese. Él me tomó del rostro y me hizo mirarlo, me beso y sus manos se movieron por mi camiseta, comenzó a levantarla pero se detuvo cuando la puerta se abrió, ambos nos giramos para ver a un Jonathan sonriente entrar.

—No se detengan por mi—dijo sin dejar de sonreír, arrugue mi frente.

—Voy a cambiar la chapa— dije y Jonathan se sentó en frente de nosotros, me moví y senté al lado de Daniel mientras me arreglaba la ropa, él se abotono su camisa levemente molesto, ambos miramos a su compañero.

—¿Qué pasa?—dijo Daniel, Jonathan se rio suavemente.

—Hay una misión hoy en la noche—me miro, levante mis cejas.

—Ya no tengo un día libre—dije, él arrugo su frente.

—¿Dónde?—pregunto Daniel, lo mire.

—En el puerto—arrugue mi frente, Daniel también.

—¿Por qué ella?—pregunto, Jonathan se encogió de hombros.

—Es idea del jefe.

—¿Qué pasa?—dije, Daniel suspiro.

—Esto no tiene que ver con Sofía— dijo Jonathan.

—Entonces por qué debo ir yo.

—Porque tú puedes entrar sin causar revuelo, no es raro que te vean por allí.

—Y que pasara en ese puerto.

—Se realizaran algunas ventas de armamento— alce una ceja— debes en cuando los vendedores se congregan para hacer una tipo de reunión donde ofrecen lo último que han conseguido, queremos que vayas y simplemente te pasees por allí, con la cámara que tienes vas a gravar todo lo que puedas— lo mire detenidamente, me encogí de hombros.

—Bien—dije

—No—dijo en seguida Daniel, lo mire— no puedes ir a un sitio así, siempre matan a alguien— mire a Jonathan, él volteo sus ojos.

—Solo debe pasearse por el lugar, no intentar comprar algo, no es muy difícil.

—Pero ya dije que sí— iría, puede que aprendiera algo de todo eso, y solo debía mirar, no debería haber ningún problema.

—No—repitió Daniel, lo mire alzando una ceja— no vas a ir a un lugar así.

—Ya dije que sí—repetí— tu jefe lo ordeno— él miro a Jonathan, este levanto las manos como defensa.

—No fue idea mía—se defendió, Daniel se quejo molesto.

—A qué hora debo estar ahí.

—No puede ser— gruño Daniel molesto.

—A las 9, es buena hora— asentí.

Daniel se levanto y lo mire, agarro su chaqueta y salió molesto de mi casa, mire a Jonathan, él sonreía, extendí mi mano y arrugo su frente.

—La llave—le dije, suspiro.

—No sé de qué hablas.

—No juegues conmigo, este no es un centro comunitario para que se paseen como Pedro por su casa.

—Tú crees que necesito una llave para entrar a un departamento— cerré mi mano.

—Eso es terrorífico, como dormiré por las noches ahora— él sonrió.

—Cariño, si quisiera meterme en tu casa de noche, lo sabrías— se puso de pie— nos vemos luego— se despidió y también se fue.

Necesito cambiar la chapa, pensé y luego suspire, Daniel se había ido, y al parecer no regresaría.

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...