Por un deseo

Si en verdad quieren cambiar su vida, si lo desean completamente, hagan lo que yo hice, pidan un deseo a una estrella fugaz.

Pero no se quejen conmigo si terminan en un trabajo donde arriesgan su vida todos los días, con un hombre increíble y delicioso que les enseña sobre ciertos placeres, y descubriendo que hay más de lo que querían saber.

-Maya.

P.D.: Por cierto, es una advertencia, no lo hagan.

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17. Descubierto

Era temprano cuando me despertó un teléfono al día siguiente, sentí a Daniel levantarse para tomarlo de su pantalón.

—¿Qué pasa?—preguntó y se sentó a los pies de la cama, llegue a él y lo abracé, apoye mis manos en su vientre y mi frente en su espalda, él acaricio mis manos con la suya— ya veo, está bien entonces, ya había pensado en eso— dejo de acariciarme— sé que es necesario— dijo molesto, levante mi cara y lo observé— ya entendí, le diré— con eso colgó.

Me senté a su lado cuando no se giro, tenía los ojos cerrados.

—¿Qué es?—le pregunte, me miro.

—Debemos acelerar la compra de armamento, vas a tener que llamar a Luis y decirle que se apresure— asentí. Estaba bien, quería salir de eso lo antes posible.

—Comprendo—dije— ¿Cuándo debo llamarlo?

—Hoy— acaricio mi rostro— habla con él y has una cita— asentí.

Luego de ducharme y desayunar, al quien primero llame fue a Edward. Le pregunte sobre Luis y cómo iba la cosa, dijo que más o menos bien, además, quería hablar conmigo sobre lo que había averiguado de la muerte de Sofía, le dije que no podía verlo hasta el domingo, era viernes así que acepto. Llame a Luis y hable con él, me dijo que lo viera en un bar que se encontraba fuera de la cuidad a eso de 11 de la noche, acepte y me despedí.

Daniel salió a buscar un nuevo equipo y cuando regreso era tarde, así que me puse el nuevo audífono y partí en el auto, me tomó cera de 2 horas llegar al lugar.

Este era un bar viejo y de mala muerte, según Daniel, y al parecer no se había equivocado. Entre en el lugar y me senté en el bar, Luis apareció a los minutos.

—¿Qué quieres?—dijo y lo mire, tenía un ojo morado.

—Y a ti que te pasó—le pregunte yo, se encogió de hombros.

—Problemas como siempre, la policía me seguía, pero los mate— me encogí por dentro.

—Aja—dije fingiendo que no me importaba— ves porque quiero adelantar mi plan de retiro, cada día es más difícil trabajar aquí— él volteo sus ojos— pero lo que quiero es te apresures con lo que te pedí.

—No puedo hacer eso— se quejo.

—Vas a tener que intentarlo— arrugue mi frente— los compradores me están presionando, sin mencionar, que quiero acabar luego con esto.

—¿Te ponen nerviosa?—pregunto, negué.

—No es eso, pero no me gusta estar tanto tiempo con lo mismo— suspiro y bebió su trago de una vez.

—Veré que puedo hacer— dijo, ahora yo voltee mis ojos.

—Ya llevas varias semanas, acaso necesitas más tiempo— dije molesta, arrugo su frente.

—Sabes lo difícil que es esto— me queje.

—Solo apresúrate, quieres— mire hacia otro lado.

—¿Qué harás luego de esto?—lo mire.

—Probablemente irme a otro lugar, no lo sé, ¿por qué preguntas?— se encogió de hombros.

—Si vas a cambiar de negocios, sabes que otros pagarían muy bien por tus servicios—sonrió. Diablos, pensé.

—¿Te incluyes?—pregunte, rio un poco.

—Claro que no, te conozco demasiado— suspiro.

—Y tú, ¿qué harás luego?— se encogió de hombros.

—Como si te lo dijera— ahora yo me reí.

Se despidió y se fue, jugué un rato con el tragó que había pedido.

—Puedes irte— me dijo Daniel por el audífono. Suspire y lleve mi mano a mi oído como si moviera mi cabello y apague el aparatito, terminaría el trago en silencio.

Estuve sentada un rato  hasta que sin querer escuche una conversación de dos borrachos a mi lado.

—Dicen que lo van a matar — bebí— no confían en él, al parecer ha vendido información a la policía.

—Idiotas—dijo el otro tipo— nunca aprenden.

—Sabes cuándo lo harán.

—No— el tipo bebió— solo que lo están vigilando.

—Pobre Edward— me tense— por qué vendería información.

—¿Quién sabe?—murmuro el otro tipo.

Ha, carajo, pensé. En que rayos se metió Edward. Me bebí el trago de una vez y pedí otro, aunque el alcohol quemo por mi garganta me bebí el otro de una vez, con eso salí del lugar y conduje hasta la casa de Edward. Me detuve a unos kilómetros, si lo vigilaban me verían llegar, suspire.

Baje del auto y camine un rato, como me encontré con una tienda de ropa, compre una chaqueta diferente, negra y con capucha. Me la puse y cubrí mi cabeza,  de paso compre una botella de vino, la puse en una bolsa de papel y me mire en una vitrina. Desordene un poco mi ropa y cabello, ahora solo parecía una ebria más en la calle.

Me metí por callejones acercándome a la casa de Edward, solo a 10 minutos, en una calle oscura dos tipos aparecieron. Me apoye en la pared y luego senté en el suelo, cerca de un basurero, me quede muy quieta esperando que se fueran.

—Me estaban siguiendo— reconocí la voz, Edward. Mire de reojo, estaba igual que yo, con una capucha, se ocultaba.

—Ya sospechan de esto— dijo la otra voz de hombre, Edward suspiro.

—Entonces voy a tener que apresurar el asunto— el otro tipo pateo una lata que paso por mi lado

—Ya tienes pruebas suficientes para encerrar al viejo, no sé que esperas— Edward suspiro— por cierto averigüe lo que me pediste.

—¿Qué es?—pregunto Edward.

—La chica vivía con su madre hasta no mucho— me tense— la arrestaron, los del FBI, aunque no lo reportaron.

— ¿Por qué no?—pregunto Edward.

—No pude averiguar eso, pasó cerca de 4 meses encerrada.

—Mucho tiempo.

—Sí— dijo el tipo, ¿hablaban sobre  mí?— lo raro es que luego de eso se le vio en una de las centrales de FBI, averigüe que está ayudando en una investigación.

—¿Estás seguro?— vi al tipo asentir— ya me imaginaba que había algo detrás de esto, sabes con quién trabaja

—Sí—le paso un papel, Edward lo observo— he visto a estos dos antes.

—Han estado en el cuartel, hace unos meses, recuerdas que liberaron a un tipo, el drogadicto.

—Ha, ya me acuerdo.

—Al parecer les daba información, por eso lo liberaron.

—Malditos agentes de FBI—murmuro Edward— siempre se meten en nuestro trabajo.

—Y de lo otro, solo oí rumores— Edward lo observo— al parecer la otra chica, Sofía, estaba ayudando a los del FBI para que arrestaran a unos compradores de armas, algo salió mal. Luego de eso todo es confuso, recibieron un cadáver en la morgue central con su identificación, pero se lo llevaron en seguida y borraron los registros.

—¿Policías?— dijo Edward.

—Obviamente— suspiro— pero no pude averiguar quién lo hizo, o dónde se la llevaron.

—Tienes idea de quién la mato.

—En las calles se dice que un tipo del FBI la hirió en una pelea, que discutían por algo, pero solo eso.

—Qué rayos pasa aquí, cómo no sabía de esto.

—Creo que esto es más de lo que aparenta.

—¿Por qué uno del FBI la mataría si los estaba ayudando?—pregunto Edward.

—Porque uno de ellos es…— dijo su amigo.

—Un traidor—termino él— interesante.

—Malo—el tipo se acercó a él— debes tener cuidado con eso, no te metes en sus asuntos.

—No es eso lo que me preocupa— dijo Edward.

—Se quien te preocupa— Edward miro al tipo.

—¿Dónde fue la pelea?

—Cerca de una de las casa del norte, por la avenida, espera—el tipo leyó un papel— ha, es en la avenida alegría, numero 332— lleve mi mano a mi boca, yo vivía cerca de ahí, conocía la casa, pero se supone que alguien la había arrendado aunque ya hacía meses de eso.

—Bien—dijo Edward— veré que hago, intenta averiguar dónde se llevaron el cadáver, o más bien quién se lo llevo.

—Veré que puedo hacer.

Con eso se fueron del lugar pero, yo me quede sentada.

—¿Qué está pasando?—susurre. Edward era policía, pero por qué no me dijo nada, y por qué estaba buscando información sobre mí, sobre Sofía, y alguien de FBI nos estaba traicionando, pero quién, quién había sido capaz de matarla. Debía ir a la casa, ver si podía averiguar algo, y debía ser antes de que Edward fuera, si encontraba algo se lo llevaría.

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