Por un deseo

Si en verdad quieren cambiar su vida, si lo desean completamente, hagan lo que yo hice, pidan un deseo a una estrella fugaz.

Pero no se quejen conmigo si terminan en un trabajo donde arriesgan su vida todos los días, con un hombre increíble y delicioso que les enseña sobre ciertos placeres, y descubriendo que hay más de lo que querían saber.

-Maya.

P.D.: Por cierto, es una advertencia, no lo hagan.

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20. Confusión

Lo primero que observe fue el papel y el número, como no sabía que era lo deje lado, después averiguaría que era. Continué  con las siguientes hojas y comencé a leer.

Estaba en la quinta hoja cuando arrugue mi frente.

—¿Qué es esto?—me pregunte, los papeles tenían cosas sobre mí, sobre cómo me vestía, que comía, incluso como caminaba y hablaba.

“Es amigo de León, averiguar sobre él” leí en uno, “no usa vestidos” leí en otro, “averiguar sobre sus gustos, todo”.

¿Por qué Sofía tenía esto sobre mí? me observaba al parecer, pero ¿por qué tomaba estas notas? era como si me estudiara, ¿para qué? Seguí leyendo y casi todo era sobre mí, dato tras dato tras dato, excepto lo último, donde hablaba sobre un hombre. Mensajes que al parecer solo le recordaban cosas, llamadas o la hora de algunas reuniones con él.

Lo que más me llamo la atención, aparte de lo escrito sobre mi, era que al parecer sí daba información a un policía, lamentablemente no lo nombraba, solo hablaba sobre el día de las citas o los lugares. Lo último que encontré fue una carta, abrí el sobre y leí.

“Esta listo, solo debes preparar lo último, ten cuidado con él, me ha estado preguntando qué pasa, tengo listo todo para el cambio, también lo del accidente, sé que te molesta hacer esto, pero es la única forma de que puedas salir.

Destruye esto con lo demás, y deja todo en mis manos, espero verte en la noche”

—Tengo todo listo para el cambio—volví a leer, qué cambio, quién era el que escribía, voltee la carta y leí.

“Llamar al banco para el cambio, el número de cuenta lo anote por ahí, debo alejarme de él.”

La letra era diferente del primer mensaje, el segundo era más ordenado y femenino.

Suspire, esto era tan extraño, iban a hacer un cambio, Sofía se estaba preparando en esa casa para él, pero algo no le gustaba, además quería alearse de quien le escribía. Me queje frustrada, no serbia para eso de la investigación.

Recordé el botón y lo saque de mi pantalón, lo mire. Debía averiguar de quién era, y el arma también, pero solo podía preguntarle a una persona, Edward. ¿Cómo le preguntaba sin delatarme? y ¿cómo lo hacía sin que los demás supieran?

Me puse de pie y vestí, solo tenía ese momento. Con el arma y el botón salí de mi casa, no me fui en mi auto llame un taxi, desde mi celular llame a Edward, tardo en contestar.

—¿Quién es?—pregunto con voz somnolienta.

—Necesito que me hagas un favor—dije enseguida.

—Maya— bostezo— ¿qué pasa? no podías esperar hasta mañana.

—Es importante, además creo que me vigilan— era una media verdad.

—¿Sabes quién?—pregunto mas despierto.

—No, conoces el motel cerca de tu departamento.

—Sí.

—Nos vemos hay en 15 minutos.

—Está bien— colgué.

Al llegar me senté en una piedra y esperé, tenía la chaqueta que había comprado puesta, la capucha me tapaba bastante bien considere.

Minutos después una mano apareció delante de mi y mire, Edward había llegado. La tomé y me guio dentro del motel, pidió una habitación y solo cuando la puerta estuvo cerrada le hable, no me quite la capucha.

—Puedes averiguar de quién es esto— le mostré el arma en la bolsa, la tomó.

—De dónde la sacaste.

—Eso no importa, creo que era de Sofía— arrugo su frente.

—Será complicado averiguar algo así— me miro— por qué no le preguntas a tu novio, el policía—suspire.

—No puedo simplemente mostrarle un arma y preguntarle— me senté en la cama y tuve que afirmarme, era de agua— y no somos novios— él se sentó a mi lado haciéndome saltar— no conocía a nadie más para preguntarle.

—Veré que puedo hacer.

—No hables con nadie sobre esto—volteo sus ojos.

—Lo sé.

—Ni siquiera conmigo—me miro alzando una ceja— solo si te pregunto, está bien— asintió.

—¿En qué estas metida ahora?— negué.

—Solo averigua eso.

—Claro—dijo y guardo el arma— por cierto averigüé algo de tu hermana.

—Mañana podemos hablar de eso— se calló y solo me miró.

—¿Por qué me buscaste a mí para esto?—pregunto de repente.

—No conozco a nadie más— él negó.

—No me refiero a eso—lo mire, me puse de pie y me apoye en un mueble, me miraba.

—No lo sé, está bien, que quieres que te diga, que en todo esto, eres el único en quien confió— cruce mis brazos molesta.

—Mientes—dijo.

—¿Por qué dices eso?— permaneció en silencio un buen rato, camine hasta parame cerca de él— ¿por qué dices eso? dime.

—No importa—soltó al fin.

—Ha—dije recordando el botón— no sé si se puede— le mostré el botón— como averiguo de quien es esto— tomó el pañuelo, lo examino detenidamente.

—¿De dónde lo sacaste?

—Lo encontré tirado por ahí— dije.

—¿Por qué me mientes?—pregunto irritado, mire hacia otro lado—puedo averiguar quien la fabrico—dijo, lo mire— es bastante moderna, no me costaría mucho.

—Fabricarla—dije, estaba confundida.

—La cámara—dijo él como si fuera obvio, abrí mi boca.

—¿Es una cámara?—pregunte asombrada, volteo sus ojos.

—Ni siquiera lo sabías—dijo incrédulo, la tomé con el pañuelo.

—Yo creí que era un botón— murmure, me observó un segundos antes de estallar en carcajadas.

—Y como iba a averiguar a quien pertenecía un botón— lo mire y me sonroje.

—Pues por eso dije que no sabía— se rio aun mas, suspire.

Si era una cámara esta lo llevaría probablemente al FBI, y si ellos sabían que él estaba investigando podían hacerle daño, cerré mi puño y guarde la cámara en mi bolsillo.

—¿No quieres que investigue?—pregunto, negué.

—Que sea una cámara cambia las cosas—dije y cruce mis brazos, podía llevarme esa cámara al traidor, quizás pertenecía al policía que le daba información, obviamente eran pareja, creía, si era así, Sofía era pareja o de Jonathan o de Daniel, o quizás de otro, pero lo dudaba.

Me estremecí internamente al imaginar que cabía la posibilidad de que ella hubiera estado con Daniel.

—Por cierto ¿dónde está Jesús? quiero hablar con él—le pregunte de repente a Edward, lo mire y note que me había estado mirando, me aleje de él.

—Con un amigo, por qué.

—Quiero hablar con él— le dije, suspiro.

—Mañana te daré la dirección— negué.

—Puedes dármela ahora— arrugó su frente.

—¿Quieres verlo ahora?—pregunto, asentí— te llevare—dijo.

—Solo dame la dirección—dije, él suspiro molesto pero me la dio, también un número.

—Llama antes de ir— asentí.

Camine hasta la puerta pero me detuvo, lo mire.

—Se supone que somos una pareja que esta en un motel— arrugue mi frente— pague por una hora, no llevamos mas de 20 minutos— suspire.

—Y por qué no puedo irme ahora—le pregunte, fingió ofenderse.

—Que crees que va a pensar el encargado de mi si nos ve salir tan pronto.

—No es pronto, llevamos 20 minutos aquí— se quejo.

—Querrías sentarte y esperar un poco mas siquiera— me rendí y me senté en la cama, me miro— podríamos aprovechar que estamos aquí— lo mire.

—¿Qué quieres decir?

—No fuiste tú la que dijo que continuaríamos con lo de la otra vez— otra vez me sonroje.

—Olvídate de eso—murmure, se rio suavemente.

Pase un largo rato sentada ahí, pensando en lo que había descubierto, aproveche de llamar a Jesús y le dije que quería hablar con él, acepto y quedamos de vernos cerca de donde estaba. Cuando pasaron 20 minutos mas no pude seguir esperando así que salí del lugar con Edward detrás de mi, ni siquiera mire al encargado, ya afuera me despedí de él y me fui en un taxi donde Jesús.

Encontré al chico sentado y bostezando en una plaza, al lado de un árbol, cuando me vio se puso de pie enseguida, llegue donde él y nos sentamos.

—¿Cómo has estado?—le pregunte.

—Bien—dijo— por lo menos no me han encontrado.

—¿Qué harás ahora?

—Salirme de esto— se encogió de hombros— no es que me fuera muy bien de todas maneras.

—Eso está bien.

—Y tú—dijo— ¿te saldrás de esto?

—En eso estoy—suspire— qué sabes sobre tecnología, sobre computación— arrugo su frente.

—Bastante—dijo— puede que sea uno de los mejores— le tendí el pañuelo.

—Una cámara—dijo al verla, ¿cómo no lo note? pensé yo.

—Necesito saber a quien pertenece—dije— pero no quiero que nadie sepa de esto.

—Quiere decir que es peligroso— asentí.

—Debes hacerlo de tal manera que no lleguen a ti— sonrió.

—Puedo hacerlo— le devolví el gesto.

—Eso creí— él guardo la cámara— solo háblame de eso si  te pregunto, si nos vemos de nuevo y si no lo hago no me digas nada.

—Entiendo—dijo él y asentí, mire alrededor— ¿cómo has estado tú?—me pregunto, un tanto despacio pensé y lo mire.

—Bien—dije— solo que esto es muy extraño.

—¿Qué cosa?—pregunto interesado.

—El intentar salir de todo esto—le aclare, era pura verdad.

—Debe ser más complicado para ti que para mí— murmuro, se veía como un niño pequeño, sonreí.

—Sabes—le dije— me recuerdas a mi hermano pequeño— me miro.

—Tenias un hermano pequeño—dijo, arrugue mi frente, rayos.

—Sí—dije— pero murió hace mucho— mire hacia otro lado de nuevo.

—Lo lamento—dijo y encogí mis hombros.

—No importa—dije— a lo mejor te vengo a ver mañana— sonrió.

—Veré si te tengo algo de esto para mañana—negué.

—No vendré por eso, necesito información sobre una bacteria— se tenso.

—Yo no vendo a cualquiera—dijo.

—Gracias por el cualquiera—le dije con ironía.

—Tú me entiendes—murmuro.

—Lo sé— lo empuje suavemente— pero es por algo importante, te aseguro que no caería en malas manos, y solo quiero información.

—Por ahora— dijo, lo mire detenidamente hasta que él se sonrojo.

—Ahora estoy trabajado en algo importante—le dije— y eso incluye una bacteria, me gustaría que hubiera un método de no dárselas o siquiera tenerla, pero para esto es necesario— arrugo su frente.

—Si es así, por qué no les das una falsa— lo mire sorprendida.

—Falsa—repetí, asintió.

—Sí, dales algo que no le haga daño a nadie.

—¿Se puede hacer eso?— paso su mano por su cabello.

—Bien, primero tendría que ver cuál es, y de ahí crear algo que se le pareciera.

—Debe ser tan parecida que si otro la revisa no dude— asintió.

—Lo imagino—dijo.

—Entonces esta hecho, mañana vendré a verte y te diré cual es.

—¿Por qué no me lo dices ahora?—pregunto.

—Porque tengo que hablar con alguien antes y quiero que te sorprendas de verdad cuando te la pida, claro, y no quiero que nadie sepa que esta la posibilidad de que me des una falsa.

—Será solo entre nosotros— asentí.

—Es mejor así, uno nunca sabe que puede pasar.

—Lo entiendo y no le diré a nadie.

—Ni siquiera a Edward— arrugo su frente— diga lo que te diga no le hables de esto.

—No confías en él—pregunto.

—No es eso, solo que no quiero que se involucre, llegara un momento en que te explicare todo y entenderás, pero si le dices no podre hacer esto, es muy importante— suspiro.

—Está bien, ni siquiera a él— miro alrededor— sabe que viniste a verme— asentí.

—Dile que quería saber cómo estabas, que te mostré la cámara pero no te la entregue— arrugo su frente— se la mostré a el primero.

—Bien—dijo, me puse de pie, me imito— mañana te llamaré y te diré donde reunirnos

—Hasta mañana entonces—me dijo y dudo un poco, sonreí y lo abrace, cuando me aleje de él estaba muy rojo, me reí y lo vi alejarse un tanto molesto.

Camine un rato antes de pedir un taxi, cuando por fin llegue a mi casa me acosté en seguía, claro, guarde los documentos en el mismo lugar, luego simplemente caí dormida en seguida.

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