Cartas Desde El Cielo

Nunca puedes buscar un amor eterno
Pues ese no es un amor real
El amor real es igual como la vida
Nace, crece, se desarrolla y finalmente, muere
Esa es la ley de la vida, Pero...
Que harías si el destino te da la oportunidad de estar con la persona que amas mas allá de la vida misma?
Tu aceptas esa oportunidad?

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7. Promesas

Luego de que lo besará, Cameron se alejo de mí y mirándome sorprendido me dijo

- ¿Por qué me haces esto Mariana? ¿Por qué dices que me amas sí sabes que no es cierto?

- Cameron, me sorprende que reacciones así ¡Lograste lo que querías! ¡Me he enamorado de ti!

- No te creo ¡Hace apenas unas horas me dijiste que no me amabas y que no te querías enamorar! ¿Lo haces porque crees que estoy enfermo verdad?

- ¡No Cameron! ¡Sí te digo que te amo es porque lo siento! Pero ¿Por qué dices eso? ¿Estás enfermo acaso?

- No es tú problema

- ¡Claro que es mi problema Cameron! ¡Es mi problema porque te amo!

- ¿Qué pasaría sí te dijera que estoy enfermo? ¿Me tendrías lástima verdad? Yo no quiero tú lástima, ¡Yo quiero que me ames!

En ese momento me dio la espalda y se fue a su salón. Yo me quedé sin saber que hacer ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué se había puesto así? ¿Será que de verdad estaba enfermo? Cuando pensé eso último se vino a mi mente el sueño que había tenido y me puse a llorar ¡Sí a Cameron le pasaba algo yo me moriría de la tristeza! ¡Lo quería demasiado y no quería dejarlo ir!

Me fui a mi salón y allí estaban Lindsay y Emily. En cuanto me vieron entrar pusieron mala cara, así que supe que no me podía sentar cerca de ellas. Escuché toda la clase pero la verdad es que no estaba allí. Mi mente se había quedado en ese pasillo donde había hablado con Cameron la última vez. Salí de clase y me fui al salón de fotografía para darme cuenta que la profesora no iría a la academia ese día. Por un momento pensé en irme a casa para olvidarme de todo, pero tenía otra clase después y no podía irme.

Me senté en el jardín de la escuela a esperar la hora de almuerzo, lo hice cerca de una ventana que daba hacia la cafetería para poder fijarme cuando ya estuvieran sirviendo la comida. Saqué mi laptop y comencé a diseñar. La verdad es que dibujar animé y el diseño gráfico son mis dos grandes pasiones. 

- ¡Qué bueno que me encontré contigo! Ya que me aceptaron aquí, cuando nos graduemos, yo grabaré mis discos y tú harás la portada ¡Así no gastaré dinero pues supongo que, como eres mi mejor amiga, no me cobrarás! –Dijo Damian acercándose a donde estaba –.

- Viste, te dije que sí te aceptarían, y sobre diseñar las portadas de tus discos, tengo que decir que te equivocas, sí soy tú mejor amiga te cobraré, pero sí eres mi esposo (dije sonrojada) ahí sí no podría cobrarte.

- Déjame besarte entonces para saber si puedes llegar a ser mi esposa.

Al escuchar esas palabras mi corazón se aceleró y parecía que me iba a dar un infarto cuando Damian comenzó a besarme, sin embargo, y contrario a lo que yo pensaba, no me sentía bien besándolo. Mi mente estaba con Cameron. Lo que antes me hubiera gustado que pasará, ahora, con todo lo que me había sucedido con  Cameron me hacía sentir incómoda. :

-  Definitivamente sí puedes ser mi esposa.

- No Damian, no puedo.

- Perdón Mariana. No quise incomodarte. Nos vemos mañana.

El se fue y yo me levante para ir a la cafetería. Mire hacia la ventana y vi a Cameron mirándome fijamente, llorando y negando con la cabeza. Lo había visto todo. Me fui corriendo a la cafetería para aclarar las cosas pero él ya se había ido. Lo comencé a buscar y lo encontré caminando por el pasillo donde nos habíamos visto temprano. Corrí hacia él, lo abracé y le pedí perdón, pero el se enojo y solo me dijo que me odiaba, yo lo solté y él se agarró la cabeza diciendo

- Estúpida migraña.

- Cameron ódiame, pero prométeme que nunca me golpearas.

- ¿Golpearte? -dijo mirándome confundido-

- Sí, golpearme. Mi papá odiaba a mi mamá y la golpeaba…

- Yo te amo, y nunca te golpearía, te lo prometo. Ahora prométeme que serás sincera y me dirás lo que sientes por mí.

-  Ya te lo dije, te amo, ya te cumplí esa promesa -dije abrazándolo- Prométeme una última cosa. Prométeme que no me dejaras sola nunca, que siempre estaremos juntos.

- No te lo prometo, ¡te lo juro! Siempre estaré a tú lado, e incluso cuando me muera, te enviaré cartas desde el cielo para guiarte y ayudarte a ser feliz.

Nos miramos fijamente, ambos estábamos llorando, nos volvimos a besar y está vez no tuve ninguna duda, mi corazón ya se había decidido, y se había decidido por Cameron. 

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