Cartas Desde El Cielo

Nunca puedes buscar un amor eterno
Pues ese no es un amor real
El amor real es igual como la vida
Nace, crece, se desarrolla y finalmente, muere
Esa es la ley de la vida, Pero...
Que harías si el destino te da la oportunidad de estar con la persona que amas mas allá de la vida misma?
Tu aceptas esa oportunidad?

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6. Migraña

En cuanto Cameron se fue, seguí con lo que estaba haciendo antes de que él llegara, tratando de no pensar en él pero era imposible ¿Por qué? ¿Por qué no podía sacármelo de la cabeza? ¿Por qué sentía que lo necesitaba? ¿Por qué me estaba aferrando a Damian sí él era demasiado perfecto, demasiado inalcanzable para una simple mortal llena de defectos e inseguridades como yo? ¿Por qué no aceptaba de una vez por todas que sentía cosas muy fuertes por Cameron aunque apenas lo acababa de conocer? No entendía que me pasaba, lo único que quería era que Dios me enviará una señal para saber que tenía que hacer.

Trate de dormir pero no pude, de nuevo tuve el sueño de la noche anterior y ahora lo sentía más real, como sí de verdad estuviera sucediendo. No soportaba estar más en la cama y me levante para ponerme a cocinar comida mexicana para el desayuno que tenía con Damian. Termine de hacer todo a las cuatro de la mañana. Me bañé y me arreglé el cabello, sólo me faltaba vestirme pero aún era muy temprano.

Me puse a terminar de hacer la tarea de fotografía. Cuando me llegó la hora de escoger la foto para la tarea, instintivamente me decidí por la foto de Damian. No quería seguir pensando en Cameron. Aparte de esa foto, le tomé fotos a las plantas que tenía en la terraza del departamento y a la comida que había preparado para el desayuno. Cuando termine de hacer todo, me vestí y el resto del tiempo antes de la llegada de Damian comencé a ver las fotos que le había tomado a Cameron. Fue una mala decisión, lo único que hice fue recordar los besos que nos habíamos dado y eso me confundió más.

Ya era la hora de la "cita" con Damian. Desayunamos y no pude parar de reír al ver las caras que ponía cuando probaba la comida pues yo le había puesto bastante picante pues así era como me gustaba la comida. Cuando terminamos de desayunar me dijo esto:

- ¿Toda la comida de México es tan picante así?

- Todas las personas en México somos así de picantes, replique coquetamente.

- Sí es así, me gustaría probar unos besos mexicanos para comprobarlo.

 - Pues lo siento, sí vas a buscar eso en la academia, buscaras en el sitio equivocado pues la única estudiante de México soy yo (dije riendo y dándole la espalda, fingiendo que no me interesaba).

Nos fijamos en el reloj y vimos que se estaba haciendo tarde así que nos fuimos a la estación de trenes. Nos sentamos frente a frente como siempre, pero esta vez no era sólo el silencio lo que iba y venía entre los dos, ahora también iban y venían miradas cómplices y sonrisas pícaras, como sí los dos conociéramos un secreto que no le habíamos contado al resto del mundo, definitivamente era una situación tierna.

Nos bajamos del tren, fuimos a la dirección de la Academia, me despedi de el pues  tenia que entrar a clases y el me abrazo fuertemente...

- Deséame suerte – Dijo hablándome al oído –.

- Buena suerte, sé que sí te aceptaron.

- No estoy hablando de eso.

-  Y ¿De que me hablas entonces?

- Deséame suerte en mi intento de probar los besos mexicanos para saber que tan picantes son.

Sólo sonreí y me fui. Mientras iba caminando pude ver que Cameron estaba cerca así que probablemente había visto toda la escena, y sí, la había visto, y no dudo mucho tiempo en hacérmelo saber.

- ¿Es por ese chico que me rechazas verdad? Que tonto soy, como iba a pretender que una chica tan hermosa como tú no tenga novio.

- Damian no es mi novio.

- Así que mi rival se llama Damian.

En ese momento se agarro la cabeza e hizo gestos de dolor. Yo me preocupe y le pregunté llena de nerviosismo, - Cameron, ¿Qué te pasa? ¿Te sientes bien? ¿Quieres que te lleve a la enfermería?

- No te preocupes, sólo es una migraña.

En ese momento comenzó a sangrar por la nariz y, exaltada le dije, - ¡Cameron estas sangrando! ¡Eso no es normal, vamos a la enfermería!

- ¡Ya te dije que es sólo una migraña! ¡Ya no te preocupes por mí! ¡Ve a preocuparte por el hombre que amas!

Se veía tan triste y me dio la espalda, me dolía tanto verlo así que, mi primer impulso fue correr hacia él, abrazarlo por la cintura y decirle esto:

- Eso es lo que estoy haciendo en este instante.

- No entiendo.

- ¡Me estoy preocupando por ti Cameron! ¡Me estoy enamorando de ti!

Acabando de decir eso, le di un beso tierno y sutil, lleno de amor.

 

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