Cartas Desde El Cielo

Nunca puedes buscar un amor eterno
Pues ese no es un amor real
El amor real es igual como la vida
Nace, crece, se desarrolla y finalmente, muere
Esa es la ley de la vida, Pero...
Que harías si el destino te da la oportunidad de estar con la persona que amas mas allá de la vida misma?
Tu aceptas esa oportunidad?

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13. Las cosas no son como las películas

 Todo el camino lo hicimos en silencio. Yo apoye mi cabeza en su regazo y él acariciaba mi cabello. Me quedé profundamente dormida. Cuando llegamos a su casa, el me despertó haciéndome cosquillas

- Hey dormilona ¿Te vas a quedar dormida para siempre?

 - Es que estoy muy cansada. Haber gritado por los 5 goles que se comieron los de Real Madrid me dejó agotada.

- Cameron: Muy graciosa ¿Señor no se la quiere llevar? ¡Se la regalo! -dijo mirando al taxista en forma divertida-

- No joven. Creo que va a tener que soportarla usted.

Nos bajamos del auto y él se puso a buscar las llaves de la casa. Como si fuera algo planeado, Cameron no conseguía la llave. Cuando al fin la encontró (quince minutos después) entramos y todo estaba tal cual como lo esperaba: La sala estaba llena de cajas:

- Mariana ¿y esto que será?

- ¿Las cajas no son tuyas?

- No.

- Ábrelas y verás lo que tienen.

Se dispuso a abrir una de las cajas y poco a poco, mientras iba sacando las cosas, su cara iba cambiando de la preocupación total a la alegría absoluta, se dio cuenta que eran mis cosas. Cuando sacó la última de las cosas de la caja, se levanto y me abrazo cargándome y diciendo:

- Te amo Mariana, te amo con todas las fuerzas de mi alma, con cada célula de mi cuerpo.

En ese momento comenzó a besarme y me llevó a su habitación. Yo me puse nerviosa y lo detuve:

- Cameron aún no estoy lista.

-  Está bien.

- Mi amor, no puedo esperar para vivir contigo, para estar a tan sólo unos cuantos pasos de distancia de ti, pero perdóname sí te desilusionó, pero aún no estoy lista para estar así contigo. Lo siento.

- No mi vida, perdóname tú a mí, me precipite lo sé, yo quiero verte todas las noches al dormir y en las mañanas saber que estarás a mi lado al despertar, por eso me desespero, pero supongo que sí esperamos un poco más no nos hará daño.

- Cameron, yo también quiero que tú seas lo último que vea en las noches y lo primero que vea en las mañanas, quiero que la distancia que nos separe sean sólo centímetros, pero aún no, tenme paciencia, te lo ruego.

- Claro que te tendré paciencia mi amor, mi princesa hermosa.

Me tomó de la mano y me llevó a la habitación de al lado. Era más pequeña que la de él pero aún así, era cómoda y sonriendo me dijo:

- Está será tú habitación, pero no por mucho tiempo ok, sé que no pasará mucho tiempo para que sólo usemos una habitación.

 - ¡Cameron! -Dije dándole un pequeño golpe- ¡No digas esas cosas! ¡Me pones nerviosa!

- Perdóname corazón, pero es que deseo tanto formar una familia contigo, no quiero irme de este mundo sin saber lo que es amar a una persona en cuerpo y alma y lo que es formar una familia con esa persona, y a quién yo he elegido para vivir eso eres tú.

- ¿Cómo puedes ser tan tierno? ¡Me haces difícil hasta enojarme contigo!

- Cameron: ¡Admítelo Mariana! ¡No te puedes enojar conmigo porque soy irresistiblemente guapo!

- Mariana: ¡Sí cómo no! ¡Más que todo usando esa estúpida camiseta del Real Madrid! ¡Esa camiseta es horrible, tan horrible como tú! -dije riendo y dándole la espalda-.

- ¡Hey Mariana! ¿Ahora cómo me veo?

Se había quitado la camiseta. No sé cómo pude controlarme para no lanzarme a sus brazos y comenzar a besarlo hasta hacer el amor con él. Se veía tan bello, era como una hermosa estatua color marfil.

- Entonces Mariana ¿Aún te parezco horrible?

- No mi amor. Te ves hermoso. Te amo.

Corrí a sus brazos y lo abracé. El me beso en la frente y me dijo esto:

- Tú en cambio te ves fea con era camiseta del Barcelona.

Me solté y me quité la camiseta. Debajo tenía puesto un top. Cameron me vio de pies a cabeza y me dijo:

- ¿Acaso ya me morí y estoy en el cielo? ¡Estoy viendo al ángel más hermoso y perfecto del mundo!

Sólo sonreí y lo besé. Salimos de la habitación y comimos. Limpiamos todo y nos fuimos a dormir. Por primera vez en mi vida sentí que quería que alguien que no fuera mi madre me abrazara mientras dormía. Quería que fueran los brazos de Cameron los que rodearán mi cuerpo.

A la mañana siguiente nos fuimos a la Academia. Decidimos contarles a nuestros amigos que estábamos viviendo juntos. Todos se alegraron, excepto Damian. Decidí entonces hablar con él:

- Damian ¿Por qué te enojas?

- ¡Me enojo porque aún te amo Mariana! Soy amigo de Cameron, y sentir lo que siento por ti me hace mal, pero no puedo evitarlo Mariana, te amo.

- ¡No Damian! ¡No me digas eso por favor! No puedo negarte que aún me atraes, pero mi corazón le pertenece a Cameron, yo pensé que ya tenías eso claro.

- Pues te equivocas, pero ya no importa, ahora eres algo así como la esposa de Cameron, y eso me quita toda posibilidad de ser feliz contigo.

Luego de decirme eso se fue. Estaba devastado y yo también, pero no podía hacer nada, ahora compartía mi vida con Cameron. Dos meses después, Damian casi no hablaba con Cameron, se habían distanciado y, aunque yo sabía la razón, no le dije a Cameron para que no se enojará con él. Un día yo estaba en mi habitación viendo la película 50/50, Cameron se sentó a mi lado y cuando terminó la película, me di vuelta para verlo y estaba llorando…

- ¿Cameron por qué estas así? La película fue triste, pero tuvo un final feliz.

- Lloró porque las cosas no son como las películas, Mariana, no todos los que sufrimos esa enfermedad tenemos tanta suerte, no todos podemos cumplir nuestros sueños.

- ¿Qué quieres decir Cameron? ¿Tú tienes cáncer?

- No Mariana, sólo son tonterías mías -dijo bajando la mirada-

- Cameron ¡Dime la verdad por favor! ¡Yo necesito saber!

 - Mariana, no me hagas caso, por favor, ¡sólo bésame!

Comencé a  besarlo. Él seguía llorando. Me sentía mal por él, algo dentro de mí me decía que él llevaba a cuestas un doloroso secreto pero que por alguna razón, no quería contármelo. Cuando nos separamos pues nos faltaba el aire él me dijo esto:

- Mariana, te amo, te deseo, te necesito, eres lo único que me hace falta para ser feliz, para tener esperanzas de vivir, para seguir luchando. Por favor, dame tú amor, te lo suplicó. 

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