Cartas Desde El Cielo

Nunca puedes buscar un amor eterno
Pues ese no es un amor real
El amor real es igual como la vida
Nace, crece, se desarrolla y finalmente, muere
Esa es la ley de la vida, Pero...
Que harías si el destino te da la oportunidad de estar con la persona que amas mas allá de la vida misma?
Tu aceptas esa oportunidad?

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15. La huida

Cuando llegué a mi departamento sólo pude llorar. Por un lado me sentía culpable. Sabía que mi responsabilidad era quedarme al lado de Cameron. Él me necesitaba, pero, por otro lado, sentía que no debía hacerlo. Cameron me había engañado y de la peor forma. No confiaba en mí.

A la mañana siguiente desperté sintiéndome mal del estómago de nuevo. La verdad es que llevaba varias semanas enferma. Revise mi agenda y noté que ya tenía varias semanas de retraso ¡Mi Dios! ¡Cómo sí las cosas entre Cameron y yo no estuvieran lo suficientemente mal, ahora yo estaba embarazada! Eso sólo me dejó una opción, tenía que emprender la huida.  Sí, era una actitud cobarde, pero ¿Qué otra cosa podía hacer? No podía quedarme con Cameron sólo porque estaba embarazada, a sabiendas que le tenía mucho rencor.

Definitivamente, era una sensación agridulce, estaba embarazada del hombre que amaba, tal y como lo había deseado, pero me había enterado en el momento equivocado, cuando la relación de ambos estaba en un punto de quiebre, cuando sentía que una reconciliación era imposible.

Me fui a la academia a retirar mis documentos, no quería dejarle a Cameron ninguna esperanza de que volvería, todos los profesores estaban extrañados, no sólo por la forma en que me estaba retirando de la academia sino que por la razón que les di, les dije que me iba por problemas con mi pareja. Estaban sorprendidos, ellos hasta nos tenían a Cameron y a mí como modelos a seguir, no se explicaban cómo pudo lo nuestro terminar tan mal. La verdad es que yo tampoco lo entendía.

Salí de la oficina de dirección y me dieron ganas de vomitar de nuevo. Fui corriendo a los baños y cuando salí de allí, estaba Damian afuera, no sé cómo, pero se había enterado de que me había retirado de la academia.

- Mariana, ¿Qué ocurrió? ¿Por qué te vas?

- Damian, me voy porque tengo que olvidar a Cameron, y estando aquí no podré hacerlo.

- ¿Qué te hizo ese imbécil? ¿Te lastimó? ¿Te engaño con otra? Se las va a tener que ver conmigo el idiota ese (Dijo enojado)

- ¡No Damian! ¡Cameron no me hizo nada de eso! Son sólo problemas de pareja, cuando en una relación no hay confianza, todo se acaba ¿Sí me entiendes?

- Claro preciosa.

En ese momento me dio un mareo, Damian me sostuvo para que no me cayera

- ¿Mariana estas bien? ¿Te pasa algo?

- Creo que estoy embarazada.

- ¿Él lo sabe?

-  No -Dije negando con la cabeza-.

En ese momento sólo lo abracé y continúe llorando. Estuvimos largo rato en silencio hasta que lo rompí pidiéndole un favor…

- Damian ¿Me harías un gran favor?

- Para que seas feliz, yo soy capaz de hacer lo que sea, ¿Qué quieres que haga?

- Quiero que mantengas mi embarazo en secreto.

-  Está bien, por mi boca nadie se enterará, así que por ese lado puedes estar tranquila, pero, ¿Sí se llega a saber por alguien más?

- ¡No había pensado en eso! Ahora ¿Qué puedo hacer?

- Sí quieres yo puedo decir que ese hijo que crees que estas esperando es mío. Sí eso pasará, estoy seguro que Cameron no te molestaría.

- No lo sé Damian, la verdad es que quedar como la mala de la película no es algo que me agrade mucho, pero, sí con eso logró que Cameron no se me acerqué, está bien.

- No te preocupes, ese plan es sólo por sí se corre el rumor por otro medio que no sea yo. Voy a mantener tú secreto bien escondido y aislado del grupo.

- Gracias Damian, no sabes cuánto valoro lo que haces por mí. Luego de eso lo abracé y me fui a la estación de trenes.

Hacía mucho tiempo que no me subía a uno pues a Cameron no le gustaban, le parecía que la idea de subirse a un tren era anticuada. En cuanto llegué a mi departamento, llame al aeropuerto para reservar mi vuelo rumbo a México. No sabía muy bien sí era lo correcto ir hacia allá, sabía que mi padre estaba en casa y él era a la persona que menos quería ver en el planeta, pero irme a pasar mi embarazo sola en un país extraño no era algo que me gustara del todo. Mi viaje saldría dos días después.

Me acosté a dormir luego de que me dijeran eso. Estaba cansada, seguro otro síntoma más de mi supuesto embarazo. Me desperté a las seis de la tarde porque me dio olor a comida. Me dirigí a la cocina y allí estaba Cameron, cocinando para mí

- Cameron ¿Qué haces aquí?

- Te hago de comer Mariana.

- No te digo que haces aquí en mi cocina, te pregunto  qué haces aquí en mi casa.

- Vine a pedirte perdón.

- Entonces puedes irte por donde viniste. No te voy a perdonar.

- ¿Por qué Mariana? ¿Por qué te cuesta tanto perdonarme?

- ¡Por qué no confiaste en mí! ¡Yo te di todo de mí y tú en cambio me pagaste con desconfianza!

- Yo pensaba que sí te lo decía me abandonarías o te quedarías conmigo por lástima.

- ¿Tan superficial crees que soy? Yo te amaba y de hecho aún te amo con toda mi alma, pero con tú desconfianza estas matando mi amor.

- Mi vida perdóname.

- No puedo Cameron. Aún me duele. Dame tiempo. Dame tiempo y distancia para poderte perdonar.

- Está bien Mariana, las cosas las haremos como tú quieras. Sólo espero que Dios me de vida para verte regresar.

- Tienes que luchar Cameron. Tienes que luchar por ti y por mí. Prométeme que al menos eso harás.

-  Lo haré Mariana, lo haré por ti, por mi y por los hijos que tendremos.

No dije nada más, sólo lo besé y lo abracé. No quise decirle que estaba embarazada, no quería que me presionara para que me quedara a su lado. Sé que era una decisión drástica la que estaba tomando, pero estaba confundida y pensaba que esa era la mejor decisión. Solo deseaba en ese momento no tener que arrepentirme después.

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