Cartas Desde El Cielo

Nunca puedes buscar un amor eterno
Pues ese no es un amor real
El amor real es igual como la vida
Nace, crece, se desarrolla y finalmente, muere
Esa es la ley de la vida, Pero...
Que harías si el destino te da la oportunidad de estar con la persona que amas mas allá de la vida misma?
Tu aceptas esa oportunidad?

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3. El camino de regreso

Al regresar de nuevo al salón donde veríamos clases no aguante la curiosidad y le pregunte a Emily que le pasaba con ese chico.

-  Amiga ¿Qué te pasa? ¿Por qué reaccionaste así con ese chico?

- ¿Cómo reaccione?

- ¡Nerviosa! ¡Parecía como si hubiéramos intercambiado los papeles y ahora yo era la extrovertida y tú la tímida!

- ¿En serio? ¡Qué vergüenza! ¿Crees que él lo haya notado?  – Dijo sonrojada –.

- No creo que Cameron se haya dado cuenta, pero ¿Qué pasa? No me digas que… Emily, ¿a ti te gusta Cameron?

- Eh… Sí, pero igual no importa, el tiene novia así que muy difícilmente me va a prestar atención.

- Vaya ¡Bienvenida a mi mundo lleno de amores imposibles!

- No te creas, yo al menos sé su nombre, que hace y que tiene novia, ¡Tú en cambio no sabes nada de tu amor platónico!

- Tienes razón, pero dime ¿Cómo sabes tanto de él?

- Sé mucho de él porque vine para acá durante el verano ¡Te invite varias veces pero tu no quisiste venir!

En ese momento entro el profesor y nos tuvimos que quedar en silencio para escuchar la clase. De haber sabido que esa materia sería tan aburrida, me hubiera sentado en los puestos de atrás para poder dormir.

La siguiente clase era Fotografía. Esa clase la vería sola pues ni Lindsay ni Emily la inscribieron. En esa materia me asignaron dos tareas, una teórica que era investigar sobre la fotografía y su relación con el Arte y una práctica consistía en que le tomáramos fotos a personas o cosas que nos parecieran interesantes o inspiradoras.

En ese momento se me vino a la mente la graciosa idea de pedirle al chico del tren que fuera mi modelo. Sin embargo, calle esos pensamientos diciéndome “Si claro, Mariana no puedes mirarlo fijamente a los ojos sin desviar su mirada ni le puedes decir hasta luego pero si le puedes pedir que sea tu modelo ¡que chistosa eres!”

Esos pensamientos me acompañaron hasta la hora del almuerzo. Ya en la cafetería, estaba sentada con Emily y sus dos amigas Dianna y Heather, cuando vemos discutiendo en una mesa cercana a Cameron con su novia.

- Cameron, ¡Qué demonios te pasa! ¿Por qué no dejas de mirar a la mesa vecina y me miras cuando te hablo?

- ¡Ya basta Marissa! ¡Me tienes harto!

En ese momento se levanto de su mesa y camino directamente hacia donde estábamos sentadas nosotras.

-  Eh chica, ¿Me puedo sentar con ustedes? – Dijo mirándome a los ojos –.

- Sí, ¿Por qué no?

Cuando se sentó con nosotras, él no paraba de charlar conmigo, lo que me pareció un poco incómodo ya que allí también estaba Emily y sabía perfectamente lo que ella sentía por él.

- ¡Que gracioso! Hablo y hablo contigo y no sé tú nombre. – Dijo Cameron sonriendo –.

- Es cierto (dije riendo) me llamó Mariana.

- ¡Qué nombre tan lindo! ¡Tan lindo como quién lo lleva!

Mi reacción fue de sorpresa mientras, Dianna y Heather comenzaron a molestarnos. Emily en cambio, reaccionó mal y se levanto de la mesa, saliendo de la cafetería. Trate de detenerla pero tomó el carro de su tía y se fue. Yo me tuve que regresar pues tenía clase de nuevo.

 Al salir de clases, me fui a la biblioteca y preste un libro para la tarea de fotografía. Al salir de allí, vi a Cameron cantando con su guitarra. Al verlo tan inspirado, saqué mi cámara y comencé a tomarle fotos. Tal vez tendría que usarlas para la tarea. Salí de la Academia y me fui a la estación de trenes. Tomé el tren que me llevaba a casa y allí volví a ver al chico de ojos azules.

 Estaba concentrada viéndolo cuando de repente me llega un mensaje de texto de Emily donde me decía que me odiaba y que no quería ser mi amiga nunca más. Comencé a llorar desconsoladamente y cuando me calme, me di cuenta que la estación donde me bajaría se me había pasado. Me bajé para confirmar mis terribles sospechas: me había perdido. Me senté a llorar pues no tenía ni idea de cómo llegar a casa, cuando de repente una voz grave pero amable me dice:

- ¡No llores! ¡Sí quieres te puedo acompañar a tú casa!

Me di vuelta para ver quién era, y sí, era el chico de ojos azules. Sólo sonreí y comenzamos a caminar. Durante el camino me contó que se llamaba Damian, que era cantante, que era de Irlanda y un montón de cosas más que no procese por estar pérdida mirando esos ojos.

 -  Bueno, creo que ya llegamos. – Dijo Damian cuando llegamos a casa –.

- Gracias, fue bueno que alguien me acompañara en el camino de regreso, tal vez te suene raro pero ¿te puedo tomar una foto? La necesito para una tarea.

- No hay problema.

Le tomé la foto y entre a mi casa. Definitivamente, ese día me había enamorado.

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