Cartas Desde El Cielo

Nunca puedes buscar un amor eterno
Pues ese no es un amor real
El amor real es igual como la vida
Nace, crece, se desarrolla y finalmente, muere
Esa es la ley de la vida, Pero...
Que harías si el destino te da la oportunidad de estar con la persona que amas mas allá de la vida misma?
Tu aceptas esa oportunidad?

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27. Chantaje

Llegue a la academia y estaba en mi salón soñando despierto con Mariana, sus ojos, su sonrisa, sus labios, su piel, todo en ella era demasiado perfecto para mí. En ese momento entro Erika al salón con una enorme sonrisa y con su guitarra en la mano.

- ¿Cómo está el profesor de guitarra más bello del mundo? – Dijo con una enorme sonrisa, sentándose a  mi lado  –.

-  Creo que la bella es otra.

En ese momento ella me sonrió y recordé lo que había vivido con Mariana y que le tenía que confesar la verdad a ella.

- Erika, lo que te dije no está bien, tengo que contarte algo.

- Por lo que veo es algo serio, mejor me lo dices esta tarde en mi casa ¿Te parece?

- Preferiría dejar las cosas en claro ahora.

- Insisto, hablamos en mi casa.

En ese momento llego el profesor y no pude seguir hablando. El resto del día no pude hablar con Erika pues ella no me dejaba, cada que intentaba hablar con ella, me evadía. Salimos de la academia y nos fuimos en tren a su casa (¿Por qué todo me recordaba a Mariana?). Cuando llegamos a su departamento, comencé a darle clase, pero de verdad, me sentía increíblemente incomodo, tenia que contarle la verdad…

-  Erika, ya no puedo seguir con esto, tengo que hablar contigo en serio.

- Ok, dime.

- Erika, no te he sido del todo sincero.

- ¿Qué quieres decir?

- Veras, yo tengo una pareja.

- Ok, ya entendí ¿Es tu novia?

- Más que mi novia, es mi esposa, convivo con ella y tenemos un bebé.

- Debiste decirme eso antes… ¿Por qué me hablas y me miras de esa forma entonces?

- Porque cuando te conocí, ella y yo habíamos discutido y yo creía que ya todo había terminado pero me di cuenta que no y ahora estoy arrepentido.

- Si no es mucho pedir, me gustaría que me contaras lo que ha sucedido entre tu mujer y tú porque la verdad no entiendo nada.

Luego de pensarlo por varios minutos, le conté toda la historia de Mariana y mía, como nos conocimos, mi enfermedad, su embarazo y los problemas que habíamos tenido recién, ella solo me escuchaba con atención mientras le contaba lo ocurrido…

- Bien ¿Ahora que piensas?

- ¿Quieres que te sea honesta?

- Claro, dime…

- Perdona que te diga esto, pero tu mujer, Mariana, es tonta.

- ¡No te permito que la insultes Erika! – Dije levantándome para irme  –.

-  Mi vida no te enojes  – Dijo tomándome la mano para detenerme  –  Perdona es solo que me molesta que ella te haya ignorado  – Dijo bajando la mirada –.

- ¿Por qué?

- Porque si yo fuera ella, me pasaría horas en tus brazos sin soltarme, me quedaría días así en tu cuerpo sin rendirme  – Dijo sonrojada  –., me pasaría horas en tus ojos sin bastarme…

-¡Basta Erika! ¡No me digas mas esas cosas! ¡Solo logras confundirme!

-  Discúlpame, solo quiero que sepas que yo me quedare aquí esperando hasta cuando quieras que yo te quiera.

En ese momento nos miramos fijamente y nos dimos un beso, el beso, el beso que me estaba llevando  al abismo, cuando estaba en medio del beso, reaccione y la aparte de mí…

- Esto está mal, me estas arrojando a vivir una doble vida.

La cordura se aparto de mi y continúe besándola, se que era incorrecto, que Mariana era la única mujer que debía estar en mi corazón, pero no podía evitarlo, Erika me gustaba demasiado y llenaba una parte de mi que Mariana nunca llenaría, la aventura, el riesgo, lo prohibido, con Erika lo tenía pero con Mariana no, con ella todo era estable y seguro. Nos separamos porque nos faltaba el aliento y nos miramos a los ojos, en silencio…

-  No quiero que te sientas mal, si estas confundido es porque hay algo que ella no llena en tu vida, y si yo puedo llenar eso lo hare, no me importa, seré tu amante  – Dijo ella  –.

-¡Yo no quiero eso!

-¡Tu boca dice no, pero tu cuerpo me dice otra cosa!

Seguimos besándonos y estuvimos a punto que las cosas fueran más allá, pero me fije en la hora y note que eran las nueve de la noche ¿Qué le diría ahora a Mariana si yo nunca había llegado tan tarde a casa?

- Erika, esto no está bien, y además es muy tarde ya, tengo que irme.

-¡Cameron quédate! ¡Yo si te quiero, no como tu mujer!

- Cameron: ¡No sabes lo que dices Erika, Mariana me adora, para ella yo soy su vida!

- Si claro, y por eso te descuido…

- Si yo no la juzgo, tú no deberías hacerlo.

- Esta bien, no importa, ya te lo dije, seré tu amante pues eso es lo que quieres.

Me fui del departamento de Erika sin decirle nada mas, no podía creer lo que había hecho, le había sido infiel a Mariana ¿Cómo podre perdonarme esto? Ese fue mi pensamiento hasta que llegue a casa. Cuando llegue me sentí peor, entre primero a ver al niño y lo vi dormido, con uno de los juguetes que le había regalado, solo en ese momento recordé que le había dicho a Mariana que pasaría la tarde con John Paul, eso me hizo sentir mal, y lo peor fue entrar a la habitación y ver a Mariana dormida, a pesar de que tenía los ojos cerrados, se le notaba que los tenia hinchados, seguro había llorado mucho pues su almohada estaba mojada, llena de lagrimas, me acosté a su lado y le acaricie la mejilla, ella se despertó enseguida…

-¿Cameron dónde estabas? ¡Estaba preocupada por ti! – Dijo abrazándome  –.

- Cálmate Mariana, estaba dando unas clases de guitarra  – No pensaba decirle la verdad, no quería destruir mi familia  –.

- Esta bien, la próxima vez avísame que te quedaras hasta tarde para no preocuparme tanto ¿Quieres que te prepare algo de comer?

- No Mariana, no te preocupes tanto por mí, quédate tranquila, yo voy a prepararme algo, descansa.

- Insisto, yo voy.

Se levanto de la cama y fue a la cocina, al verla así tan preocupada por mi y tan dedicada a mí, me sentí como una cucaracha ¿Cómo pude serle infiel a Mariana? ¿Cómo pude ser tan poco hombre para no valorarla? Ese sentimiento me estaba matando, y lo peor es que sabía que no podía decirle nada, sabía que ella no me perdonaría con toda la razón del mundo y que eso pondría en riesgo su vida, ella sufría del corazón y si yo le ocasionaba ese dolor tan grande, lo más probable es que ella no lo soportaría ¿Cómo pude meterme en tantos problemas solo por el beso que le di a Erika?

~Narra Mariana~

Cameron había llegado tarde a casa, eso nunca había sucedido en todo este tiempo que llevamos juntos, pero le reste importancia, no me iba a alterar y pensar cosas sin sentido, Cameron jamás me engañaría, yo podía dudar de cualquier cosa y de cualquier persona, pero de Cameron jamás, el nunca me traicionaría.

Después de que cenamos nos acostamos a dormir y sentía a Cameron extraño, como si necesitara decirme algo, me separe un poco de él y lo vi, me quede sorprendida, estaba llorando desconsolado mientras me abrazaba, me asuste mucho al verlo así.

- Cameron mi amor ¿Qué te pasa? ¿Paso algo hoy que deba saber?

- Mariana, ¿Si yo te engañara me perdonarías?

- Obvio no, o sea, hay dos cosas que nunca te perdonaría, que me maltrataras como lo hacia mi papá con mi mamá y que me seas infiel ¿Por qué me preguntas eso?

- Por nada mi amor, preguntas tontas que un hombre tonto hace. No te preocupes, quédate dormida, ya yo me quedare dormido pronto.

- Esta bien, pero ¿Por qué lloras? No te entiendo.

- Creo que extraño a mi padre, si eso es, lo echo de menos, el siempre sabe como aconsejarme, y tengo tiempo que no sé nada de él, desde la última vez que me llamo para preguntarme como salí de la operación.

- Eso hace más de dos años, deberías llamarlo.

- Lo hare sin falta mañana.

- Mariana: Ok mi príncipe entonces no llores mas  – dije secándole las lagrimas  –  y dame un beso mientras me abrazas, te extrañe todo el día.

- Yo también Mariana, siempre estuve pensando en ti.

Nos besamos y nos abrazamos hasta quedarnos dormidos, aunque con la duda de ver como estaba Cameron, no era normal verlo así, pero bueno, no iba a darle importancia a eso, estaba tan sumida en mi amor por el que no me importaba nada, solo tenerlo cerca.

~Narra Cameron~

Mariana se quedo dormida enseguida, en cambio yo pase la noche en vela, simplemente no podía dormir sintiéndome culpable, lo que había hecho estaba mal, y ahora no sabía cómo salir de eso, Erika parecía demasiado enamorada de mi (Aunque parecía mas obsesión que amor) y necesitaba un consejo sabio, por eso llamaría a mi papá, el era un hombre con creencias demasiado fuertes, ya quisiera tener yo la mitad de su autocontrol y de su estabilidad emocional, por eso necesitaba hablar con él, a pesar de que él no estaba demasiado contento con mi relación con Mariana pues él esperaba que yo formara una familia como lo hizo él, cuando fuera más maduro, estaba seguro que él me aconsejaría de la mejor manera.

Mariana se despertó temprano y yo me hice el dormido para que no se diera cuenta que no dormí nada, en cuanto se levanto lo primero que hizo fue abrazarme fuerte y darme un beso en la mejilla, eso me partió el corazón, Mariana seguía siendo una chiquilla inocente y yo en cambio era un patán que no pudo hacer nada mejor que poner sus ojos en otra persona y serle infiel a la mujer más perfecta del planeta, a la mujer perfecta para mí.

En cuanto salió de la habitación, no dude en irme detrás de ella, ¿Qué fue lo primero que hizo? Ir a ver a John Paul. Hice la menor cantidad de ruido posible para no molestarla. Al parecer el bebé tenia fiebre  – lo intuí por la cara de preocupación que puso Mariana –  le dio su medicina y espero hasta que él se quedara dormido. Al salir se sorprendió al verme parado al lado de la puerta de la habitación.

- Perdóname Cam ¿Te desperté?

- No te preocupes princesa, estaba despierto ¿Qué tiene John Paul?

- Solo tiene un poco de fiebre, lo llevare hoy al médico.

-¿Quieres que te acompañe?

- Si me encantaría pero ¿No tienes que ir a la academia?

- Nada es más importante que tu y mi hijo, además es solo un dia, por un dia que pierda no me moriré.

La abrace y le di un beso, si con mis besos pudiera borrar todo el daño que le había hecho sin que ella se diera cuenta cuando la engañe con Erika, rompería el record mundial de los besos, pero no, eso era imposible. Comenzamos a desayunar y ella solo me miraba, ella sabía que algo no andaba bien y no dudo en hacérmelo saber.

- Cameron ¿Qué pasa? Desde ayer estas muy raro.

- No es nada Mariana.

- Esta bien, no me lo digas, algún dia yo me daré cuenta.

- Cameron: Mariana ¡Te Amo! ¡Te necesito!

Me levante del asiento y comencé a besarla, la lleve cargada hacia la habitación y allí estuvimos juntos, quería borrar la culpa de algún modo y solo se me ocurrió que amándola lo lograría, pero me sentí peor, nada lograba borrarme ese sentimiento de culpabilidad tan grande.

Mariana se quedo dormida y yo me levante, no podía seguir en la misma cama que ella, a pesar de que las cosas con Erika no llegaron hasta ese punto sentía que tocando a Mariana la estaba ofendiendo, ella era demasiado especial y yo era un estúpido.

Me di un baño y ahí, solo, llore, nunca antes me sentí tan mal, ni siquiera me sentí así cuando Mariana me dijo que no me amaba, cuando Mariana descubrió lo de mi enfermedad y me abandono, ni siquiera me sentí así los días que Mariana estuvo en el hospital al borde de la muerte, esta vez el dolor era más fuerte, y lo peor es que yo me merecía este sufrimiento por hacer sufrir a Mariana.

Al salir del baño ahí estaba Mariana, durmiendo, con una hermosa sonrisa pintada en sus labios, tan llena de paz, tan hermosa, me recosté a su lado con cuidado para no despertarla, pero fue imposible enseguida se despertó y me vio con sus hermosos ojos color café, me acaricio la mejilla y me dijo algo que termino de romperme el corazón…

- ¿De verdad no vas a ir a la academia? Ya John debe estar mejor.

- ¿Por qué Mariana? ¿Por qué quieres que vaya?

-  Porque si hay alguien que merece cumplir sus sueños de ser un cantante famoso eres tú.

- Si fuera por eso, tú también mereces estar allí, estando un paso más cerca de lograr que tus pinturas sean vistas en los museos más importantes.

- Te equivocas

- Tú sabes que no, tú sabes que si estuvieras allí estarías un paso más cerca de ser exitosa.

- Te vuelves a equivocar, mi éxito más grande son John y tu, lo demás no me importa ¿Sabes por que? Porque solo a tu lado puedo tocar el cielo con mis manos ¿Qué más éxito quiero tener entonces?

-  Yo no te merezco Mariana.

- Claro que si mi tonto hermoso, si no me merecieras yo no estaría aquí a tu lado, para mí, tú eres más que perfecto.

- Ahora la que se equivoca eres tú.

- Claro que no.

Nos abrazamos y  nos volvimos a besar, besar esa boca hacia que sintiera que ya me había ganado un Grammy, un Oscar, hasta un Premio Nobel, todo eso me lo ganaba cada vez que sus labios se rozaban con los míos.

Cuando nos separamos, ella me ayudo a vestir para que me fuera a la Academia, justo al lugar donde menos quería estar, iba retrasado además, había ya perdido las primeras dos horas de clase, seguro Erika se acercaría a mí con la excusa de darme sus apuntes, Erika, ella me estaba torturando a pesar de no estar cerca mío.

Llegue a la Academia y en efecto, allí estaba ella, enseguida se acerco hacia mí, ilusamente pensé que lo hacía para ofrecerme sus apuntes, nunca, ni en mis salvajes sueños, imagine lo que me diría…

- Así que terminaste de hacer con tu mujer lo que querías hacer conmigo, buena estrategia, pero sé que aun lo quieres hacer ¿O me equivoco?

- ¿De que rayos hablas? – Dije tratando de aparentar que no sabía a que se refería –.

- ¡A acostarte conmigo! – Dijo en voz alta  –.

-¡Baja la voz Erika! ¡Nos pueden oír!

- ¿Y que pasan si nos oyen? ¿Tu mujercita se enteraría no es así?

- Uhm  – No sabía que responderle  –.

- ¡Lo sabia! ¿No quieres perderla verdad? ¡Te propongo un trato donde los dos saldremos ganando!

-¿Qué quieres?

- Erika: Bueno te propongo que aceptes que yo sea tu amante, así tú logras acostarte conmigo, que es lo que en el fondo quieres, y salvas tu relación con Mariana ¿Qué te parece?

- ¡Estás loca Erika!

- Estaré loca, pero si me lo propongo puedo lograr que tu historia de amor con la estúpida esa se acabe.

- ¡Eso es un chantaje!

- Erika: Llámalo chantaje, pero para mí es solo una oferta excelente que no puedes desaprovechar… Piénsalo, veras que tu y yo saldremos ganando.

Me dio un beso lleno de rabia y de pasión a la vez y se marcho, no podía creerlo, lo que comenzó con un estúpido intercambio de miradas término en un chantaje cruel, en el más cruel de los chantajes.

No podía creer en lo que me había metido, este era un problema más grande de todo lo que había pasado. Sabía que no podía aceptar la propuesta que me había hecho Erika, Mariana no merecía que le hiciera eso, ella es demasiado perfecta, pero por otro lado, tenía miedo, si no aceptaba esa propuesta, corría el riesgo de que Erika le dijera lo que había pasado, y eso acabaría con mi vida y con mi relación con Mariana.

El resto del dia estuve evitando a Erika, la odiaba, nunca me permitiría golpear a una mujer, pero si pudiera romper esa regla de vida, la mataría, no podía entender como una mujer tan hermosa podía ser tan malvada, por otro lado no comprendía porque se había empeñado en conquistarme, ella pudiera tener al hombre que quisiera.

No soportaba estar en la academia un minuto más, así que pedí una licencia médica fingiendo que estaba enfermo. Al salir, no sabía que hacer, no podía ir a casa, Mariana se preocuparía demasiado al verme llegar temprano e insistiría tanto que me convencería y terminaría por decirle la verdad, sé que eso era lo mejor, pero no quería hacerlo, así que comencé a caminar sin rumbo fijo por la ciudad.

Al llegar a una cafetería, recordé que llamaría a Preston, mi padre, el era la única persona que me podía ayudar:

~Conversación Telefónica~

- Hola Preston.

-  Hola Cameron, hijo que bueno que llamaste, justo ahora estaba pensando en ti, ¿Cómo estás? ¿Cómo esta John?

- Estamos bien papá, John cada vez más grande, se parece mucho a ti.

-  Que bueno hijo, me alegro, quiero conocerlo. Por cierto, ¿Cómo están las cosas con Mariana?

- No muy bien papá. Justo por eso te llamaba.

- No sé porque, pero lo sospechaba, ¿Qué ocurrió?

Comencé a contarle todo lo que había pasado, de vez en cuando me interrumpía para aconsejarme, diciéndome cosas como ¿Por qué no le tuviste paciencia? ¿Por qué no le preguntaste que le pasaba? ¿Por qué miraste así a esa tal Erika si amabas a Mariana? ¿Cómo pudiste ser tan tonto de haber besado a esa chica sabiendo que ya habías arreglado tus problemas con Mariana? Luego, le conte lo del chantaje…

- Supongo que ahora si harás las cosas bien y le contaras la verdad a Mariana o ¿Me equivoco?

- No creo poder hacerlo papá, Mariana me dijo que nunca me perdonaría si la traicionara, y lo que menos quiero hacer es perderla.

- Eso debiste pensarlo antes de haberla engañado ¿No crees?

- Si papá, yo  debí haberlo pensado antes, pero no lo hice y ahora me arrepiento.

- Yo sabía que eso pasaría, por eso no aceptaba ni acepto tu relación con Mariana, ustedes se precipitaron demasiado y estas son las consecuencias.

- No entiendo papá.

- Ustedes se apuraron demasiado, no dejaron que las cosas tomaran un ritmo más sano, se apresuraron a tener una relación demasiado formal, cuando apenas estaban en edad de conocer gente, de enamorarse y de terminar relaciones con tanta frecuencia como respirar.

-: Sabes muy bien porque lo hice, sabes que lo hice porque nunca fui del tipo de personas que creyera en eso de los romances, sabes perfectamente que yo lo había dicho, cuando conociera a la mujer de mi vida, no la dejaría ir.

- Si hijo, sé muy bien que eres así, pero ¿No crees que si Mariana fuera de verdad la mujer de tu vida nunca le hubieras sido infiel?

- Supongo que en eso tienes razón.

- Claro que tengo razón hijo.

- Ahora ¿Qué puedo hacer?

- Preston: Debes decirle a Mariana la verdad.

- No puedo papá, ella me odiaría por eso y además, tú sabes que su corazón es muy débil, tú estabas conmigo cuando el médico me lo dijo. Si ella se entera de esto, no sé si podrá soportar ese dolor.

 - Vuelvo y repito hijo, eso debiste pensarlo antes de haber siquiera puesto tus ojos en otra mujer. Si quieres mi consejo, deberías decírselo tú, no dejes que se entere por terceras personas, tal vez te odie por lo que paso, pero al menos agradecerá tu honestidad, será más doloroso si se entera por otras personas. Ahora debo dejarte, tengo cosas que hacer.

~Fin de la Conversación Telefónica~

No sabía que pensar, pensaba que conversando con Preston encontraría las respuestas a las preguntas que me estaban matando, pero fue peor, esa conversación me dejo con más dudas que respuestas.

Un mes después, aun no le había dicho la verdad a Mariana, simplemente no podía hacerlo, había estado evitando a Erika todo el tiempo, y lo estaba logrando, solo esperaba que a Erika se le hubiera olvidado “el amor” que decía sentir por mí y me dejara en paz, no iba a caer en su chantaje…

~Narra Cameron~

Llegue a la academia y estaba en mi salón soñando despierto con Mariana, sus ojos, su sonrisa, sus labios, su piel, todo en ella era demasiado perfecto para mí. En ese momento entro Erika al salón con una enorme sonrisa y con su guitarra en la mano.

- ¿Cómo está el profesor de guitarra más bello del mundo? – Dijo con una enorme sonrisa, sentándose a  mi lado  –.

-  Creo que la bella es otra.

En ese momento ella me sonrió y recordé lo que había vivido con Mariana y que le tenía que confesar la verdad a ella.

- Erika, lo que te dije no está bien, tengo que contarte algo.

- Por lo que veo es algo serio, mejor me lo dices esta tarde en mi casa ¿Te parece?

- Preferiría dejar las cosas en claro ahora.

- Insisto, hablamos en mi casa.

En ese momento llego el profesor y no pude seguir hablando. El resto del día no pude hablar con Erika pues ella no me dejaba, cada que intentaba hablar con ella, me evadía. Salimos de la academia y nos fuimos en tren a su casa (¿Por qué todo me recordaba a Mariana?). Cuando llegamos a su departamento, comencé a darle clase, pero de verdad, me sentía increíblemente incomodo, tenia que contarle la verdad…

-  Erika, ya no puedo seguir con esto, tengo que hablar contigo en serio.

- Ok, dime.

- Erika, no te he sido del todo sincero.

- ¿Qué quieres decir?

- Veras, yo tengo una pareja.

- Ok, ya entendí ¿Es tu novia?

- Más que mi novia, es mi esposa, convivo con ella y tenemos un bebé.

- Debiste decirme eso antes… ¿Por qué me hablas y me miras de esa forma entonces?

- Porque cuando te conocí, ella y yo habíamos discutido y yo creía que ya todo había terminado pero me di cuenta que no y ahora estoy arrepentido.

- Si no es mucho pedir, me gustaría que me contaras lo que ha sucedido entre tu mujer y tú porque la verdad no entiendo nada.

Luego de pensarlo por varios minutos, le conté toda la historia de Mariana y mía, como nos conocimos, mi enfermedad, su embarazo y los problemas que habíamos tenido recién, ella solo me escuchaba con atención mientras le contaba lo ocurrido…

- Bien ¿Ahora que piensas?

- ¿Quieres que te sea honesta?

- Claro, dime…

- Perdona que te diga esto, pero tu mujer, Mariana, es tonta.

- ¡No te permito que la insultes Erika! – Dije levantándome para irme  –.

-  Mi vida no te enojes  – Dijo tomándome la mano para detenerme  –  Perdona es solo que me molesta que ella te haya ignorado  – Dijo bajando la mirada –.

- ¿Por qué?

- Porque si yo fuera ella, me pasaría horas en tus brazos sin soltarme, me quedaría días así en tu cuerpo sin rendirme  – Dijo sonrojada  –., me pasaría horas en tus ojos sin bastarme…

-¡Basta Erika! ¡No me digas mas esas cosas! ¡Solo logras confundirme!

-  Discúlpame, solo quiero que sepas que yo me quedare aquí esperando hasta cuando quieras que yo te quiera.

En ese momento nos miramos fijamente y nos dimos un beso, el beso, el beso que me estaba llevando  al abismo, cuando estaba en medio del beso, reaccione y la aparte de mí…

- Esto está mal, me estas arrojando a vivir una doble vida.

La cordura se aparto de mi y continúe besándola, se que era incorrecto, que Mariana era la única mujer que debía estar en mi corazón, pero no podía evitarlo, Erika me gustaba demasiado y llenaba una parte de mi que Mariana nunca llenaría, la aventura, el riesgo, lo prohibido, con Erika lo tenía pero con Mariana no, con ella todo era estable y seguro. Nos separamos porque nos faltaba el aliento y nos miramos a los ojos, en silencio…

-  No quiero que te sientas mal, si estas confundido es porque hay algo que ella no llena en tu vida, y si yo puedo llenar eso lo hare, no me importa, seré tu amante  – Dijo ella  –.

-¡Yo no quiero eso!

-¡Tu boca dice no, pero tu cuerpo me dice otra cosa!

Seguimos besándonos y estuvimos a punto que las cosas fueran más allá, pero me fije en la hora y note que eran las nueve de la noche ¿Qué le diría ahora a Mariana si yo nunca había llegado tan tarde a casa?

- Erika, esto no está bien, y además es muy tarde ya, tengo que irme.

-¡Cameron quédate! ¡Yo si te quiero, no como tu mujer!

- Cameron: ¡No sabes lo que dices Erika, Mariana me adora, para ella yo soy su vida!

- Si claro, y por eso te descuido…

- Si yo no la juzgo, tú no deberías hacerlo.

- Esta bien, no importa, ya te lo dije, seré tu amante pues eso es lo que quieres.

Me fui del departamento de Erika sin decirle nada mas, no podía creer lo que había hecho, le había sido infiel a Mariana ¿Cómo podre perdonarme esto? Ese fue mi pensamiento hasta que llegue a casa. Cuando llegue me sentí peor, entre primero a ver al niño y lo vi dormido, con uno de los juguetes que le había regalado, solo en ese momento recordé que le había dicho a Mariana que pasaría la tarde con John Paul, eso me hizo sentir mal, y lo peor fue entrar a la habitación y ver a Mariana dormida, a pesar de que tenía los ojos cerrados, se le notaba que los tenia hinchados, seguro había llorado mucho pues su almohada estaba mojada, llena de lagrimas, me acosté a su lado y le acaricie la mejilla, ella se despertó enseguida…

-¿Cameron dónde estabas? ¡Estaba preocupada por ti! – Dijo abrazándome  –.

- Cálmate Mariana, estaba dando unas clases de guitarra  – No pensaba decirle la verdad, no quería destruir mi familia  –.

- Esta bien, la próxima vez avísame que te quedaras hasta tarde para no preocuparme tanto ¿Quieres que te prepare algo de comer?

- No Mariana, no te preocupes tanto por mí, quédate tranquila, yo voy a prepararme algo, descansa.

- Insisto, yo voy.

Se levanto de la cama y fue a la cocina, al verla así tan preocupada por mi y tan dedicada a mí, me sentí como una cucaracha ¿Cómo pude serle infiel a Mariana? ¿Cómo pude ser tan poco hombre para no valorarla? Ese sentimiento me estaba matando, y lo peor es que sabía que no podía decirle nada, sabía que ella no me perdonaría con toda la razón del mundo y que eso pondría en riesgo su vida, ella sufría del corazón y si yo le ocasionaba ese dolor tan grande, lo más probable es que ella no lo soportaría ¿Cómo pude meterme en tantos problemas solo por el beso que le di a Erika?

~Narra Mariana~

Cameron había llegado tarde a casa, eso nunca había sucedido en todo este tiempo que llevamos juntos, pero le reste importancia, no me iba a alterar y pensar cosas sin sentido, Cameron jamás me engañaría, yo podía dudar de cualquier cosa y de cualquier persona, pero de Cameron jamás, el nunca me traicionaría.

Después de que cenamos nos acostamos a dormir y sentía a Cameron extraño, como si necesitara decirme algo, me separe un poco de él y lo vi, me quede sorprendida, estaba llorando desconsolado mientras me abrazaba, me asuste mucho al verlo así.

- Cameron mi amor ¿Qué te pasa? ¿Paso algo hoy que deba saber?

- Mariana, ¿Si yo te engañara me perdonarías?

- Obvio no, o sea, hay dos cosas que nunca te perdonaría, que me maltrataras como lo hacia mi papá con mi mamá y que me seas infiel ¿Por qué me preguntas eso?

- Por nada mi amor, preguntas tontas que un hombre tonto hace. No te preocupes, quédate dormida, ya yo me quedare dormido pronto.

- Esta bien, pero ¿Por qué lloras? No te entiendo.

- Creo que extraño a mi padre, si eso es, lo echo de menos, el siempre sabe como aconsejarme, y tengo tiempo que no sé nada de él, desde la última vez que me llamo para preguntarme como salí de la operación.

- Eso hace más de dos años, deberías llamarlo.

- Lo hare sin falta mañana.

- Mariana: Ok mi príncipe entonces no llores mas  – dije secándole las lagrimas  –  y dame un beso mientras me abrazas, te extrañe todo el día.

- Yo también Mariana, siempre estuve pensando en ti.

Nos besamos y nos abrazamos hasta quedarnos dormidos, aunque con la duda de ver como estaba Cameron, no era normal verlo así, pero bueno, no iba a darle importancia a eso, estaba tan sumida en mi amor por el que no me importaba nada, solo tenerlo cerca.

~Narra Cameron~

Mariana se quedo dormida enseguida, en cambio yo pase la noche en vela, simplemente no podía dormir sintiéndome culpable, lo que había hecho estaba mal, y ahora no sabía cómo salir de eso, Erika parecía demasiado enamorada de mi (Aunque parecía mas obsesión que amor) y necesitaba un consejo sabio, por eso llamaría a mi papá, el era un hombre con creencias demasiado fuertes, ya quisiera tener yo la mitad de su autocontrol y de su estabilidad emocional, por eso necesitaba hablar con él, a pesar de que él no estaba demasiado contento con mi relación con Mariana pues él esperaba que yo formara una familia como lo hizo él, cuando fuera más maduro, estaba seguro que él me aconsejaría de la mejor manera.

Mariana se despertó temprano y yo me hice el dormido para que no se diera cuenta que no dormí nada, en cuanto se levanto lo primero que hizo fue abrazarme fuerte y darme un beso en la mejilla, eso me partió el corazón, Mariana seguía siendo una chiquilla inocente y yo en cambio era un patán que no pudo hacer nada mejor que poner sus ojos en otra persona y serle infiel a la mujer más perfecta del planeta, a la mujer perfecta para mí.

En cuanto salió de la habitación, no dude en irme detrás de ella, ¿Qué fue lo primero que hizo? Ir a ver a John Paul. Hice la menor cantidad de ruido posible para no molestarla. Al parecer el bebé tenia fiebre  – lo intuí por la cara de preocupación que puso Mariana –  le dio su medicina y espero hasta que él se quedara dormido. Al salir se sorprendió al verme parado al lado de la puerta de la habitación.

- Perdóname Cam ¿Te desperté?

- No te preocupes princesa, estaba despierto ¿Qué tiene John Paul?

- Solo tiene un poco de fiebre, lo llevare hoy al médico.

-¿Quieres que te acompañe?

- Si me encantaría pero ¿No tienes que ir a la academia?

- Nada es más importante que tu y mi hijo, además es solo un dia, por un dia que pierda no me moriré.

La abrace y le di un beso, si con mis besos pudiera borrar todo el daño que le había hecho sin que ella se diera cuenta cuando la engañe con Erika, rompería el record mundial de los besos, pero no, eso era imposible. Comenzamos a desayunar y ella solo me miraba, ella sabía que algo no andaba bien y no dudo en hacérmelo saber.

- Cameron ¿Qué pasa? Desde ayer estas muy raro.

- No es nada Mariana.

- Esta bien, no me lo digas, algún dia yo me daré cuenta.

- Cameron: Mariana ¡Te Amo! ¡Te necesito!

Me levante del asiento y comencé a besarla, la lleve cargada hacia la habitación y allí estuvimos juntos, quería borrar la culpa de algún modo y solo se me ocurrió que amándola lo lograría, pero me sentí peor, nada lograba borrarme ese sentimiento de culpabilidad tan grande.

Mariana se quedo dormida y yo me levante, no podía seguir en la misma cama que ella, a pesar de que las cosas con Erika no llegaron hasta ese punto sentía que tocando a Mariana la estaba ofendiendo, ella era demasiado especial y yo era un estúpido.

Me di un baño y ahí, solo, llore, nunca antes me sentí tan mal, ni siquiera me sentí así cuando Mariana me dijo que no me amaba, cuando Mariana descubrió lo de mi enfermedad y me abandono, ni siquiera me sentí así los días que Mariana estuvo en el hospital al borde de la muerte, esta vez el dolor era más fuerte, y lo peor es que yo me merecía este sufrimiento por hacer sufrir a Mariana.

Al salir del baño ahí estaba Mariana, durmiendo, con una hermosa sonrisa pintada en sus labios, tan llena de paz, tan hermosa, me recosté a su lado con cuidado para no despertarla, pero fue imposible enseguida se despertó y me vio con sus hermosos ojos color café, me acaricio la mejilla y me dijo algo que termino de romperme el corazón…

- ¿De verdad no vas a ir a la academia? Ya John debe estar mejor.

- ¿Por qué Mariana? ¿Por qué quieres que vaya?

-  Porque si hay alguien que merece cumplir sus sueños de ser un cantante famoso eres tú.

- Si fuera por eso, tú también mereces estar allí, estando un paso más cerca de lograr que tus pinturas sean vistas en los museos más importantes.

- Te equivocas

- Tú sabes que no, tú sabes que si estuvieras allí estarías un paso más cerca de ser exitosa.

- Te vuelves a equivocar, mi éxito más grande son John y tu, lo demás no me importa ¿Sabes por que? Porque solo a tu lado puedo tocar el cielo con mis manos ¿Qué más éxito quiero tener entonces?

-  Yo no te merezco Mariana.

- Claro que si mi tonto hermoso, si no me merecieras yo no estaría aquí a tu lado, para mí, tú eres más que perfecto.

- Ahora la que se equivoca eres tú.

- Claro que no.

Nos abrazamos y  nos volvimos a besar, besar esa boca hacia que sintiera que ya me había ganado un Grammy, un Oscar, hasta un Premio Nobel, todo eso me lo ganaba cada vez que sus labios se rozaban con los míos.

Cuando nos separamos, ella me ayudo a vestir para que me fuera a la Academia, justo al lugar donde menos quería estar, iba retrasado además, había ya perdido las primeras dos horas de clase, seguro Erika se acercaría a mí con la excusa de darme sus apuntes, Erika, ella me estaba torturando a pesar de no estar cerca mío.

Llegue a la Academia y en efecto, allí estaba ella, enseguida se acerco hacia mí, ilusamente pensé que lo hacía para ofrecerme sus apuntes, nunca, ni en mis salvajes sueños, imagine lo que me diría…

- Así que terminaste de hacer con tu mujer lo que querías hacer conmigo, buena estrategia, pero sé que aun lo quieres hacer ¿O me equivoco?

- ¿De que rayos hablas? – Dije tratando de aparentar que no sabía a que se refería –.

- ¡A acostarte conmigo! – Dijo en voz alta  –.

-¡Baja la voz Erika! ¡Nos pueden oír!

- ¿Y que pasan si nos oyen? ¿Tu mujercita se enteraría no es así?

- Uhm  – No sabía que responderle  –.

- ¡Lo sabia! ¿No quieres perderla verdad? ¡Te propongo un trato donde los dos saldremos ganando!

-¿Qué quieres?

- Erika: Bueno te propongo que aceptes que yo sea tu amante, así tú logras acostarte conmigo, que es lo que en el fondo quieres, y salvas tu relación con Mariana ¿Qué te parece?

- ¡Estás loca Erika!

- Estaré loca, pero si me lo propongo puedo lograr que tu historia de amor con la estúpida esa se acabe.

- ¡Eso es un chantaje!

- Erika: Llámalo chantaje, pero para mí es solo una oferta excelente que no puedes desaprovechar… Piénsalo, veras que tu y yo saldremos ganando.

Me dio un beso lleno de rabia y de pasión a la vez y se marcho, no podía creerlo, lo que comenzó con un estúpido intercambio de miradas término en un chantaje cruel, en el más cruel de los chantajes.

No podía creer en lo que me había metido, este era un problema más grande de todo lo que había pasado. Sabía que no podía aceptar la propuesta que me había hecho Erika, Mariana no merecía que le hiciera eso, ella es demasiado perfecta, pero por otro lado, tenía miedo, si no aceptaba esa propuesta, corría el riesgo de que Erika le dijera lo que había pasado, y eso acabaría con mi vida y con mi relación con Mariana.

El resto del dia estuve evitando a Erika, la odiaba, nunca me permitiría golpear a una mujer, pero si pudiera romper esa regla de vida, la mataría, no podía entender como una mujer tan hermosa podía ser tan malvada, por otro lado no comprendía porque se había empeñado en conquistarme, ella pudiera tener al hombre que quisiera.

No soportaba estar en la academia un minuto más, así que pedí una licencia médica fingiendo que estaba enfermo. Al salir, no sabía que hacer, no podía ir a casa, Mariana se preocuparía demasiado al verme llegar temprano e insistiría tanto que me convencería y terminaría por decirle la verdad, sé que eso era lo mejor, pero no quería hacerlo, así que comencé a caminar sin rumbo fijo por la ciudad.

Al llegar a una cafetería, recordé que llamaría a Preston, mi padre, el era la única persona que me podía ayudar:

~Conversación Telefónica~

- Hola Preston.

-  Hola Cameron, hijo que bueno que llamaste, justo ahora estaba pensando en ti, ¿Cómo estás? ¿Cómo esta John?

- Estamos bien papá, John cada vez más grande, se parece mucho a ti.

-  Que bueno hijo, me alegro, quiero conocerlo. Por cierto, ¿Cómo están las cosas con Mariana?

- No muy bien papá. Justo por eso te llamaba.

- No sé porque, pero lo sospechaba, ¿Qué ocurrió?

Comencé a contarle todo lo que había pasado, de vez en cuando me interrumpía para aconsejarme, diciéndome cosas como ¿Por qué no le tuviste paciencia? ¿Por qué no le preguntaste que le pasaba? ¿Por qué miraste así a esa tal Erika si amabas a Mariana? ¿Cómo pudiste ser tan tonto de haber besado a esa chica sabiendo que ya habías arreglado tus problemas con Mariana? Luego, le conte lo del chantaje…

- Supongo que ahora si harás las cosas bien y le contaras la verdad a Mariana o ¿Me equivoco?

- No creo poder hacerlo papá, Mariana me dijo que nunca me perdonaría si la traicionara, y lo que menos quiero hacer es perderla.

- Eso debiste pensarlo antes de haberla engañado ¿No crees?

- Si papá, yo  debí haberlo pensado antes, pero no lo hice y ahora me arrepiento.

- Yo sabía que eso pasaría, por eso no aceptaba ni acepto tu relación con Mariana, ustedes se precipitaron demasiado y estas son las consecuencias.

- No entiendo papá.

- Ustedes se apuraron demasiado, no dejaron que las cosas tomaran un ritmo más sano, se apresuraron a tener una relación demasiado formal, cuando apenas estaban en edad de conocer gente, de enamorarse y de terminar relaciones con tanta frecuencia como respirar.

-: Sabes muy bien porque lo hice, sabes que lo hice porque nunca fui del tipo de personas que creyera en eso de los romances, sabes perfectamente que yo lo había dicho, cuando conociera a la mujer de mi vida, no la dejaría ir.

- Si hijo, sé muy bien que eres así, pero ¿No crees que si Mariana fuera de verdad la mujer de tu vida nunca le hubieras sido infiel?

- Supongo que en eso tienes razón.

- Claro que tengo razón hijo.

- Ahora ¿Qué puedo hacer?

- Preston: Debes decirle a Mariana la verdad.

- No puedo papá, ella me odiaría por eso y además, tú sabes que su corazón es muy débil, tú estabas conmigo cuando el médico me lo dijo. Si ella se entera de esto, no sé si podrá soportar ese dolor.

 - Vuelvo y repito hijo, eso debiste pensarlo antes de haber siquiera puesto tus ojos en otra mujer. Si quieres mi consejo, deberías decírselo tú, no dejes que se entere por terceras personas, tal vez te odie por lo que paso, pero al menos agradecerá tu honestidad, será más doloroso si se entera por otras personas. Ahora debo dejarte, tengo cosas que hacer.

~Fin de la Conversación Telefónica~

No sabía que pensar, pensaba que conversando con Preston encontraría las respuestas a las preguntas que me estaban matando, pero fue peor, esa conversación me dejo con más dudas que respuestas.

Un mes después, aun no le había dicho la verdad a Mariana, simplemente no podía hacerlo, había estado evitando a Erika todo el tiempo, y lo estaba logrando, solo esperaba que a Erika se le hubiera olvidado “el amor” que decía sentir por mí y me dejara en paz, no iba a caer en su chantaje…

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