Cartas Desde El Cielo

Nunca puedes buscar un amor eterno
Pues ese no es un amor real
El amor real es igual como la vida
Nace, crece, se desarrolla y finalmente, muere
Esa es la ley de la vida, Pero...
Que harías si el destino te da la oportunidad de estar con la persona que amas mas allá de la vida misma?
Tu aceptas esa oportunidad?

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1. Amor a primera vista

Era un día de agosto, iniciaba clases en una de las academias de arte más prestigiosas del país y del mundo. Estaba feliz, se me había hecho tan difícil entrar a esa academia que pensaba que ese había sido mi primer gran logro en la vida.

La noche anterior había quedado con mi amiga Lindsay que ella me pasaría buscando a mi departamento para no tener que irme sola en el tren, el único medio de transporte que me dejaba cerca de la Academia.

Ese día, me desperté temprano, me di un baño, me arregle y desayune. Espere un rato, pero tuve que llamar a Lindsay, pues notaba que se hacia tarde:

- Hola linda, ¿Cómo estás? ¿Ya vienes en camino a mi casa?

- ¡Amiga me vas a matar!  ¡Se me olvido por completo que no iba a ir hoy a la academia pues tengo cita con el odontólogo! ¡Perdóname!

-  No te preocupes amiga, ¡que mas me queda, tendré que apresurarme para tomar el tren!

- Perdón, ¡nos vemos en la tarde para que me preste los apuntes!

- Esta bien, nos vemos en la tarde.

Ya eso era costumbre, nunca contaba con Lindsay cuando la necesitaba pero ella sí contaba conmigo todo el tiempo. Sé que la solución más rápida era que dejara de tratarla, pero éramos amigas desde la infancia y no me imaginaba la vida sin ella o sin Emily, nuestra otra amiga. De hecho, las tres comenzamos a estudiar arte pues no queríamos separarnos.

Ya se hacía tarde, así que tuve que correr literalmente hacia la estación del tren. En cuanto llegué, me subí al único vagón en el que había asientos. Estaba distraída cuando de repente el tren se detiene en otra estación y se sube un chico de cabello negro y de ojos azules tan intensos que el mismo cielo se sentiría envidioso al ver tanto azul.

No era de las que creía en el amor a primera vista, pero la mirada de ese chico me estaba haciendo cambiar de opinión. De estación a estación, frente a frente él y yo, y sólo iba y venía el silencio. Sólo nuestras miradas se cruzaban de repente.

El tiempo se pasó rápido, ya tenía que bajarme del tren pues ya había llegado a la estación de la academia. Me acerqué al chico pero las palabras "hasta luego" no salieron de mis labios, sólo le di una última mirada y él me dedicó una sonrisa forzada. Supongo que pensó "que chica tan rara" pero no era rara, era que no tenía palabras para explicarle que, a primera vista, sin saber sí estaba sólo o sí tenía novia, sin ni siquiera saber su nombre, me había enamorado de él, que me había enamorado de él a primera vista en ese tren de España.

 

 

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