Cartas Desde El Cielo

Nunca puedes buscar un amor eterno
Pues ese no es un amor real
El amor real es igual como la vida
Nace, crece, se desarrolla y finalmente, muere
Esa es la ley de la vida, Pero...
Que harías si el destino te da la oportunidad de estar con la persona que amas mas allá de la vida misma?
Tu aceptas esa oportunidad?

2Me gustan
0Comentarios
502Vistas
AA

26. Alguien nuevo

~Narra Cameron~

No podía creer lo injusta que estaba siendo Mariana, la amo con locura pero su comportamiento me está desesperando, no sé hasta dónde podre soportar esta situación.

Llegue a la Academia y vi a Damian y a Rocío caminando agarrados de la mano, verlos tan felices me daba envidia, así éramos Mariana y yo antes de que John naciera y aunque estaba claro que no era culpa del niño, esa situación me estaba amargando la existencia.

Pase de largo sin saludarlos y me fui a mi salón, solo me senté a mirar hacia afuera y recordé que justo en ese salón fue donde Mariana y yo nos dimos nuestro primer beso, ¿Por qué todo tenía que recordarme los momentos felices que tuve con ella? Me duele admitirlo, pero la verdad es que no se si luego de lo ocurrido hoy todavía quede algo para salvar de lo nuestro.

Estaba allí sentado, recordando, pensando, sintiendo que las cosas no podían mejorar a pesar de lo mucho que la amaba… Justo estaba teniendo esa sensación cuando recibí una llamada telefónica… Era ella…

- Aló Cameron, tenemos que hablar – Dijo sollozando  –.

-  Si Mariana, pero ahora no es el momento, cuando llegue a casa hablamos.

- Cameron, perdón, sé que he estado muy distante de ti, pero perdóname, no quiero que lo nuestro termine.

- Mariana, eso debiste pensarlo antes de decirme todas las cosas que me dijiste hoy, me hiciste sentir culpable por lo que le paso a John y no me gusta sentirme así.

- Perdóname Cameron, te lo ruego  – dijo llorando  –.

- Hablamos con calma en la casa Mariana.

Colgué el teléfono, no quería tratar a Mariana así pues sabía lo frágil que es ella, pero ella debe entender que no puede andar por la vida haciendo que yo me sienta culpable por cada cosa que le pase a John Paul, ella debe entender que algún día el niño crecerá y se ira de la casa y solo quedaremos ella y yo, si es que queda algo para rescatar de lo nuestro, aunque la verdad, ya me estoy cansando de luchar por esta relación yo solo.

Seguí mirando por la ventana sin pensar en nada en específico cuando de pronto siento que una chica me toca el hombro.

- Disculpa ¿Esta ese puesto ocupado?

Voltee a verla y me quede pasmado por su belleza, era una chica hermosa, quite mi morral del puesto donde estaba y ella me dijo esto mientras se sentaba:

- Gracias. Me llamo Erika.

- Hola, disculpa me llamo Cameron.

-  ¿También eres nuevo aquí en la academia?

- No, me estoy reincorporando hoy a clases aunque de hecho trabajo aquí.

- ¿Eres asistente de alguno de los profesores?

- No, de hecho doy clase de guitarra para los alumnos que tienen problemas con ese instrumento o que quieren aprenderlo a tocar.

- ¡Qué bueno! Inscríbeme entonces en tu clase, estoy ansiosa por aprender a tocar la guitarra, y más si me va a enseñar cómo hacerlo un profesor tan guapo  –  Dijo sonriendo y sonrojada  –.

-: Gracias, pero creo que aquí la guapa es otra  – dije sonrojándome yo también  –.

En ese momento entro el profesor con quien teníamos clase, si me preguntan qué fue lo que dijo el profesor, no sabría que responder, toda la clase me quede admirando a Erika, si que era una chica hermosa. Salimos de clase y nos volvimos a topar en el siguiente salón, le quite su horario para verlo y me di cuenta que la vería todo el día, todos los días pues teníamos el mismo horario. Sonreí al pensar en ello.

Cuando estaba saliendo de la academia, Erika me tomó de la mano.

- Cameron ¿Cuándo empezamos con las clases de guitarra?

- ¿Qué te parece mañana? Hoy tengo cosas que hacer.

-  Una cita con tu novia supongo.

- No, no tengo novia.

- Erika: Entonces eres casado.

- No, no soy casado.

- ¡Genial! Entonces no tendrás problemas en que las clases sean en mi casa ¿O me equivoco?

-  No, ningún problema  – dije nervioso  –.

- ¡Qué bueno! ¡Nos vemos mañana entonces! – Dijo besándome en la comisura de los labios –.

Me quede en shock por lo que había pasado, nunca antes una chica tan hermosa se había acercado a mí de esa forma, ni Mariana pues a ella tuve que rogarle para que aceptara estar conmigo ¡Mariana! ¡Dios que había hecho! ¡La negué con Erika! Era obvio que no era mi novia pero si era como mi esposa, ¡Que error tan grande había cometido!

Me subí al taxi e hice todo el camino de regreso a casa sintiéndome culpable ¿Cómo pude haber permitido que alguien nuevo entrara en mi vida? ¿Alguien nuevo? Por Dios, Erika estaba en mi cabeza y no sabía cómo sacarla, lo que menos quiero en esta vida es traicionar a Mariana.

Cuando entre a la casa, lo que vi me hizo sentir más culpable aun por lo que había pasado con Erika, Mariana había preparado una cena romántica solo para los dos, el niño no estaba, la casa solo era para nosotros dos esa noche.

- Hola mi amor  – Dijo saliendo de la habitación vestida en forma sexi  –.

- Hola Mariana ¿Qué significa todo esto?

-  Es mi forma de pedirte perdón por todo el tiempo que te he estado ignorando ¿Me perdonas? –  Dijo antes de darme un beso apasionado  –.

- Claro que te perdono mi amor  – Dije abrazándola y llevándola cargada a la habitación  –.

Allí estuvimos juntos de nuevo y pude sentir como la llama de nuestro amor no se había acabado, pero aun así no podía dejar de pensar en Erika, definitivamente estaba en una posición en la que nunca había estado antes, a Mariana la adoraba, era la mujer de mi vida, estaba convencido que no podía vivir sin ella, pero Erika era una autentica tentación, no quería sentirme de esa manera pero no podía evitarlo, Erika había llegado a mi vida justo en el momento en que yo pensé que mi relación con Mariana había muerto, ni siquiera en mi más loca fantasía pensé que Mariana aceptaría su error e hiciera este intento tan grande y tan efectivo para salvar nuestra relación.

~Narra Mariana~

Esa noche pude al fin ser feliz de nuevo, estar con Cameron era lo único que me hacía falta para ser feliz y completa. Desperté con la luz del sol reflejándose en mi rostro, me di vuelta para abrazar a Cameron pero el ya se había levantado, no me quería levantar pero lo hice para ver donde estaba. Estaba en la cocina calentando la comida para desayunar.

-  Hola mi bella durmiente.

- Hola mi galán madrugador.

- Mariana… gracias.

- ¿Gracias? ¿Por qué?

- Gracias por hacerme el hombre más feliz del planeta.

-  Eres tan tierno  – Dije abrazándolo  –.

- ¿Viste que no era tan difícil darnos un tiempo para nosotros?

- No, no lo es, pero en mi caso es diferente sabes, siento que si no estoy todo el tiempo con el niño algo malo le puede pasar.

- Sabes que no es bueno que lo sobreprotejas tanto…

- Si lo sé, pero no puedo evitarlo.

Los dos nos miramos fijamente a los ojos, mirar esos ojos era tan hipnotizante, no podía imaginarme verme mirando otros ojos tan hermosos como esos, era tan mágica esa sensación de mirarlo todo el tiempo, definitivamente estaba perdidamente enamorada de ese chico que me enamoro como nunca imagine.

Sonreímos y desayunamos. Al terminar de desayunar arreglamos la cocina y cuando terminamos de hacer eso, Cameron me llevo cargada a la habitación.

- Cameron, no hace falta que me cargues, yo puedo caminar  – Dije riendo  –.

- Se que puedes, pero no quiero que lo hagas.

Nos acostamos en la cama y nos abrazamos, tan solo sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo era más que suficiente para que me pusiera a soñar despierta y para que comenzara a desear no separarme nunca de él. Así, abrazados, estuvimos largo rato hasta que él miró su reloj cara de espanto.

- Señor ¡Que tarde es!

- ¿Tienes que irte ya?

-  Si mi vida, tengo cosas que hacer en la academia.

-  No vayas,  quédate conmigo  – Le supliqué  –.

- No puedo mi vida, me tengo que ir  – Dijo después de mirarme fijamente  –. Descansa, cuando llegue, quiero jugar con el niño ¿Te parece?

- Claro mi vida, a John Paul le encanta pasar tiempo contigo.

Solo me sonrió y me dio un beso rápido. Cuando se fue solo me quede pensando en lo extraño que era que él se hubiera marchado, siempre que yo le pedía que se quedara, el lo hacía, sin importar la cantidad de cosas que tuviera que hacer. Supuse que estaba muy ocupado y me fui a dormir un rato para levantarme más tarde a arreglar la casa y luego ir a buscar al niño en la guardería.

~Narra Cameron~

Sé que Mariana pensaba que era extraño que no me quedara a su lado, y si lo era, no me quede a su lado pues tenía cosas que resolver, tenía que aclararle las cosas a Erika, ella tenía que saber que yo estaba conviviendo con Mariana y que teníamos un hijo. Eso era lo correcto. Cuando iba rumbo a la academia, me acorde de la sonrisa de Mariana y no pude evitar llamarla.

- Aló princesa Mariana.

- Aló príncipe Cameron  – Dijo algo adormilada  –.

- ¿Te desperté?

-  Si y no te imaginas la rabia que me da, estaba soñando con el hombre más bello del mundo.

- ¿Ah sí? ¿Y cómo era? ¿Cómo se llama?

- Es alto, delgado, rubio, de ojos azules y usa lentes de nerd y se llama Robert Cameron Mitchell Wray ¿Lo conoces? – Dijo riendo  –.

- Creo que lo conozco, de hecho, lo veo todos los días en mi espejo  – Dije riendo  –. Te llamaba para comentarte algo que creo.

- ¿Qué será?

-  Estoy seguro que cuando eras una niña, eras la mas hermosa de todas.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque tu mirada y tu sonrisa guardan aun la inocencia de esa niña y, estoy seguro, que si te hubiera conocido en esa época, aun hoy estaríamos juntos pues es justamente eso lo que mas amo de ti, la ternura de tu ser.

- Y por eso es que yo te amo a ti, porque eres el hombre que da los mas bellos cumplidos y porque eres el peor jugador de FIFA  – Dijo riendo  –.

- ¿Con que esas tenemos? ¡Te recuerdo que esa vez me ganaste por trampa!

- ¡Te recuerdo que aquí el único tramposo eres tú, y no solo en FIFA sino en todo lo demás!

- ¿Por qué dices eso?

-  Porque el día que te conocí me tendiste una trampa o me lanzaste un hechizo, no se lo que hiciste pero el hecho es que hiciste que me enamorara perdidamente de ti y aun te amo exactamente igual.

- ¡Por ese tipo de cosas que dices es que aun te amo! Chao novia mía, ya tengo que colgar.

- ¿Novia mía? Prefiero que me digas Esposa mía, porque eso siento que soy para ti, tú esposa.

-  Da igual, como novia o como esposa, igual te amo.

-  Yo también te amo esposo mío, ahora si me disculpas, voy a seguir soñando con mi amor platónico.

- ¿Platónico? Pero si vives conmigo.

-  Si, vivo contigo pero ahorita no estás a mi lado, y cuando no estás a mi lado, eres mi amor platónico porque solo te tengo en mis fantasías.

- ¡Te amo con locura Mariana!

- ¡Yo más! ¡Ya me vas a tener que internar en un siquiátrico de lo loca que estoy por ti!  – Dijo riendo  –.

- ¡Te amo! ¡Te adoro! ¡Eres mi vida!

-  Y tu eres mi única razón para existir.

Colgué el teléfono y me quede pensando en las palabras de Mariana ¿Ella era mi esposa o era mi novia? Lo que sea que fuera, tenía que decirle la verdad a Erika, no quiero engañar a Mariana, a pesar de que Erika sea hermosa, yo solo tengo que pensar en Mariana, en John Paul y en la familia que tengo con ellos, en mi familia. No debía dejar que  Erika o cualquier otra persona se interpusieran en lo que tenía con Mariana, después de todo, ella era mi complemento, mi pasado, mi presente y sobre todo, mi futuro, y no se merecía ser reemplazada por alguien nuevo

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...