A un Paso del Amor

Cinderly no tiene nada extraordinario, no es la más inteligente de la escuela y menos la más bonita. Lo único que la divierte son los animales de su granja y sus tres mejores amigas, Maly, Liz y Anita. Pero al enterarse de los viles planes de unos de los chicos más guapos de la escuela no puede menos que planear una forma de darle una lección.

Jet detesta la escuela, más aun a Bárbara, la chica bonita que acaba de terminar con él. Así que, qué tan malo puede ser salir con una de "Las Microbios" si gracias a eso puede darles una lección a su ex-novia y a uno de sus amigos, y de paso divertirse un tiempo.

Vamos, que es lo peor que puede pasar.

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10. Capitulo 5, Segunda Parte, Yo tengo el control.

C.: Cumpliste tu venganza al decírselo.

J.: De cierta manera sí, pero también estaba molesto.

C.: Continuare.

J.: Y ahora sobre qué vas a escribir.

C.: De ti y mis impulsos.

 

***

 

Jet y yo estábamos en la sala de mi casa el día domingo en la tarde cuando lo observe unos segundos, mi padre había tenido que salir por trabajo. Nosotros habíamos terminado de estudiar no hacía mucho y decidimos sentarnos allí. Hacia unas pocas semanas del incidente con Barbie, no había vuelto a dirigirme la palabra pero eso no significaba que guardara silencio, cada vez que pasaba cerca decía algo lo suficientemente alto para oírla, casi siempre eran leves insultos pero otras veces eran comentarios sobre mi relación con él. No era eso lo que me molestaba, sino lo que las demás chicas de su equipo hablaban animadamente.

Jet al sentirse observado levanto la vista.

—¿Qué?—pregunto sonriendo.

—Hablaste con Barbie—él miro hacia otro lado un segundo.

—¿Por qué dices eso?

—Porque casi todas las chicas de la escuela están comentando que tú le dijiste que yo soy tu novia y que no se me acercara más, más una suma de cosas increíbles, creo que la mayoría son mentiras—él paso su mano por su cabello y baje mis hombros—lo hiciste—me apoye en el sofá y cruce mis brazos sobre mi pecho, por qué no podía cumplir su palabra.

—Sí, lo hice—dijo él.

—Me dijiste que te mantendrías al margen—suspiro.

—No podía quedarme callado después de saber que intento golpearte—negué molesta—que se supone que tenía que hacer, fingir que nada paso, no puedo hacer eso , me preocupo por ti—lo mire.

—Pero esto tampoco me ayuda—me tomó de las manos.

—Lo siento, pero no podía quedarme sin hacer nada—lo mire a los ojos y asentí.

—Lo entiendo, solo, si me dices que vas a hacer algo, mantén tu palabra—asintió.

Tomó mi rostro entre sus manos y me beso intensamente, mi corazón latió muy rápido dentro de mi pecho, quise permanecer así mucho tiempo. Adoraba sentir sus labios junto a los míos, sus manos en mi cuello haciendo suaves círculos, el calor de su cuerpo, quería más de él que solo un beso y eso me abrumaba tanto como me asustaba.

Sabía lo que me pasaba aunque nunca se lo hubiera dicho, aunque yo lo negara intensamente, estaba enamorada de él, completamente y eso me aterraba.

Jet dejo de besarme un segundo para susurrarme.

—Cariño, no sabes cuánto te deseo—volvió a besarme y gemí por su intensidad.

Si, lo sabía, pensé, y eso no disminuía ni un poco lo que sentía, era como si me hubiera acostumbrado a la idea.

Disfruta, me dije, porque no llegaras muy lejos con él, por lo menos de eso si estaba segura.

Él me empujo suavemente contra el sofá y me recosté, él lo hizo a mi lado para quedar frente a frente. Siguió besándome y sentí su mano en mi cadera, levanto un poco mi blusa y la punta de sus dedos acariciaron la piel, me estremecí y jadee, él se aprovechó de eso para hundir su lengua en mí. Ahora ya sabía cómo responderle y disfrute la batalla que se produjo con nuestras lenguas, ambas buscando doblegar a la otra. Su dedos subieron hasta mi cintura donde apoyo toda la palma, metí mis manos en su cabello, enredando un poco los dedos ahí, él se apoyó suavemente en mí, cuando sentí su mano subir más cerca de mi pecho y una de sus piernas comenzar a meterse entre las mías una alarma se encendió en mi cabeza.

Últimamente Jet estaba llegando más lejos, acercándose cada vez más a mí, con caricias que buscaban ser más íntimas. Todo tiene su límite, pensé, él se estaba acercando al mío lentamente, como si me acostumbrara a su tacto.

Cuando su pierna logro posicionarse entre las mías y su mano se posó suavemente sobre mi pecho la alarma se encendió completamente como si fuera una de bomberos. Me aleje de él dentro de lo que pude, tome su mano y la quite.

—Espera—logre decir, me miró—no, no quiero…

—Voy muy rápido—dijo con voz ronca, asentí.

Él suspiro y apoyo su cabeza en mi hombro pero alejo su mano hasta tocar mi cadera y movió su pierna de entre las mías, no la saco, solo la alejo de esa parte de mí, note que un poco más y hubiera estado completamente apoyada en él.

Luego de unos minutos levantó la cabeza y me miró, se veía más tranquilo.

—Lo siento, no pretendía asustarte ni nada—negué.

—No te preocupes, solo que es demasiado rápido para mí—asintió.

—Lo entiendo cariño—acaricio mi rostro con sus dedos y me beso suavemente—solo me descontrole un poco.

Nos sentamos en el sofá, en una distancia que me acomodaba.

—En verdad lo siento—insistió él—tratare de controlarme—sonreí suavemente.

—Yo también—sonrió, yo también, repetí en mi cabeza.

—Eres mejor que yo en eso.

—No lo creas, tuve que pesarlo bastante antes de pararte.

—Menos mal que uno de nosotros pensaba.

Entrelace sus dedos a los míos, él me atrajo a su pecho con un abrazo y nos quedamos así. No tenía la urgencia de llenar el silencio con una tonta conversación, no era la primera vez que solamente estábamos juntos sin  decir nada, era agradable, tranquilizador. Él comenzó a jugar con mi cabello como siempre lo hacía y cerré los ojos.

A los minutos sentí la puerta abrirse y supe que era mi padre, levante la cabeza y lo mire entrar.

—Hola chicos—dijo él quitándose la corbata y lanzándola en una silla.

—Hola—dijimos los dos al mismo tiempo, nos pusimos de pie—quieres comer ahora—mi papá me miró y asintió cansado.

Era raro que cuando trabajaba en la granja nunca tenía esa expresión, pero cuando iba a la universidad mi padre volvía así, como si hubiera tenido que soportar muchas cosas en un par de horas. Mire a Jet.

—¿Quieres comer con nosotros?—pregunte, él me miró.

—Sí, me gustaría.

Nos movimos a la cocina y comencé a preparar todo, mi padre y Jet se sentaron frente a frente en la pequeña mesa.

—¿Cómo va la escuela?—le pregunto mi papá.

—Bien, solo un poco cansado debido a las competencias de tenis.

—No es el torneo final en unas semanas.

—Sí, el último viernes del mes, el entrenador ha estado nervioso desde que quedamos en la final—lo escuche suspirar—desea fervientemente que ganemos.

—Tú no—le preguntó papá.

—Claro, solo que es agotador tener que verlo todos los días diciéndonos que hacer o que no hacer.

—Se pierde el interés cuando no eres libre.

Me gire para ver a Jet asentir, puse la mesa y ellos siguieron hablando.

—Piensas seguir el próximo año en el club.

—Sí, me gusta, en verdad, solo es un poco agotador—cuando le serví el arrugo su frente—gracias—me dijo y miró a mi padre—creo que se debe a que antes no estudiaba mucho, ponía toda mi energía en entrenar.

Sonreí y le serví a mi papá.

—Gracias—dijo él.

—Pues el tenis, los estudios, novia—me senté entre los dos, mi papá sonrió—se llevan toda tu energía—Jet sonrió y asintió.

—Estoy pensando en dejar una de ellas—mi padre asintió.

—La menos importante.

Solté un bufido, ahora, después de unos meses, mi padre y Jet se llevaban bien, al principio había sido una relación formal, de saludos y despedidas, ahora se daban el gusto de tomarme el pelo, algo bastante gracioso. Mire a Jet y dije como si nada.

—Tu novia sea quizás la mejor opción—él me miró fingiéndose alarmado.

—Si termino con mi novia ya no me ayudaría en mis estudios—arrugue mi frente.

—Tampoco  te iría a animar en tus partidos—dijo mi papá.

—Aja—solté y me concentre en mi comida, ambos se rieron.

—Solo bromeaba—dijo él e intento pellizcarme, me aleje.

—Basta, estoy comiendo—sonrió.

Mi padre se rio suavemente y lo mire.

—Y tú no le ayudes—asintió y siguió comiendo.

Cuando acabamos Jet se despidió de mi padre y lo acompañe a que tomara el bus, paso su brazo por mis hombros mientras caminábamos, deposito un beso en mi cabeza.

—Solo bromeaba—me dijo con una sonrisa en los labios.

—Aja—le dije yo, pellizque su vientre y se quejó—tienes mucha suerte—arrugó su frente—tu novia tiene mucha paciencia—más de la que crees.

—Pues yo también tengo mucha paciencia con ella—entrecerré los ojos y negué, como intente alejarme de él me agarro de la cintura para mantenerme cerca, estábamos en la parada de buses—no te molestes—sonreí suavemente.

Lo abrace por el cuello y me beso.

—Yo no me molesto—le dije, se rio.

—Finjamos que es verdad—asentí riendo.

Acaricie su mandíbula y sus labios, se veía tranquilo, feliz, yo extrañamente lo estaba y ese me hizo querer decirle lo que sentía, suspire y solo escondí mi cara contra su pecho.

—Cómo es que aún no me voy y ya te extraño—dijo él, sonreí y lo mire.

—No dicen que eso es bueno, aun no te aburres de mi—se rio con ganas.

—Yo sabía que ibas a divertirme bastante—suspiró—pero eso de extrañar…—murmuró, justo en ese momento él bus apareció y lo hizo parar.

Aunque sabía que estaba mal, que no debía hacerlo, que no iba a ganar absolutamente nada e incluso iba a perder demasiado, cuando él estaba por subir al bus, lo detuve y me miro, me acerque para besarlo rápidamente, llegue a su oído y susurre.

—Te amo—con eso me aleje de él y camine a mi casa sin mirar atrás, escuche el bus irse y mire en su dirección, él había abordado.

—Aggg—casi grite molesta—por qué no puedo quedarme callada—me sentía torpe y tonta, y lo era.

Como fui capaz de algo así, como podía sentir algo por él sí sabía porque estaba conmigo, como era posible que nada de eso mantuviera mis sentimientos restringidos, a raya. Se suponía que solo me iba a divertir un tiempo, iba a tener a Jet como novio y al acabar el año, iba a terminar con él, pero no, tenía que enmaromare.  Llegue a mi casa y me fui a mi habitación.

Me moví de un lado a otro sin saber qué hacer, decir o pensar. No te hagas ilusiones, no te formes una idea equivocada, me dije. Mi teléfono sonó y corrí a verlo, tropecé con mi cama y casi caigo de bruces al suelo, al ver quien era me decepcione.

—Hola Liz—dije sin ánimo.

—Uf, estabas dormida—pregunto.

—No, solo…pensé que era otra persona.

—Lamento decepcionarte—dijo con ironía.

—Lo siento—me disculpe.

—No importa, creíste que era Jet—suspire.

— ¿Por qué me llamas?—ella suspiró.

—Cinderly—hice una mueca.

—No me llames así.

—Dime qué pasa, o mañana no dejare de preguntártelo.

—Está bien, pero no se lo digas a nadie.

—Nadie, nadie—pregunto.

—No, es vergonzoso—ella espero—le dije te amo, se me escapo, justo cuando estaba por irse en el bus se lo dije—ella tomo aire con fuerza—lo sé—me queje— no debí hacerlo, pero solo salió de mí.

—Bien, espera, esto debe ser malo solo debido a una cosa—mire mi habitación y me senté en mi cama—no te lo dijo.

—No—dije desanimada, como iba a decírmelo.

—Nunca han hablado de lo que sienten.

—No, nunca de esos sentimientos—bueno me había dicho que me deseaba, pero eso era privado y no contaba, suspire.

—Solo eso—ella suspiro exageradamente.

—No sé qué hacer, no puedo decirle, oye lo de la otra noche olvídalo, no fue nada—me queje.

—No es malo que le digas lo que sientes.

—Ahora mismo pienso que sí, y el no siente lo mismo.

—Eso no lo sabes.

—Pero…

—Es hombre, a ellos siempre les cuesta decir lo que sienten, a lo mejor lo tomaste por sorpresa.

—Pues sí que lo tome por sorpresa—mire la fotografía que él me había dado hacía mucho tiempo y otra sobre mi escritorio, estábamos juntos a la salida del cine—insisto, y si no siente lo mismo.

—Pues, eso complicara todo.

—Cómo voy a mirarlo a la cara.

—Finge que nada paso.

—Tú crees.

—Sí, hazlo, si él decide decirte algo tendrás que afrontarlo pero sino no te preocupes, solo tienes que tener paciencia.

—Pero si no siente lo mismo.

—Cindy—dijo ella.

—Me siento como una tonta.

—Yo no sé lo que siente por ti, pero tú no solo le gustas, va más allá de eso.

— ¿Cómo lo sabes?

—Por cómo te mira cuando tu no lo miras, es espeluznante—voltee mis ojos—en verdad hay algo más ahí que solo un me gustas.

Suspire.

—Sabes que Tomas me invito al cine…—sonreí, ya sabía que algo iba a pasar entre ellos, le agradecí mentalmente que me hiciera pensar en otra cosa, debía olvidar el asunto por ahora.

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