A un Paso del Amor

Cinderly no tiene nada extraordinario, no es la más inteligente de la escuela y menos la más bonita. Lo único que la divierte son los animales de su granja y sus tres mejores amigas, Maly, Liz y Anita. Pero al enterarse de los viles planes de unos de los chicos más guapos de la escuela no puede menos que planear una forma de darle una lección.

Jet detesta la escuela, más aun a Bárbara, la chica bonita que acaba de terminar con él. Así que, qué tan malo puede ser salir con una de "Las Microbios" si gracias a eso puede darles una lección a su ex-novia y a uno de sus amigos, y de paso divertirse un tiempo.

Vamos, que es lo peor que puede pasar.

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14. Capitulo 3, Tercera Parte, la triste verdad

C.: No veo el punto.

J.: ¿Cuál?

C.: ¿Por qué dices que no te molesto lo que hice?

J.: Porque gracias a eso descubrí que me gustaba de ti.

C.: Entiendo.

J.: Ahora es turno del baile, cierto.

C.: Mi turno.

 

***

 

Solo faltaban dos días para el baile y estaba nerviosa. Mi plan estaba resultando, varias veces había logrado llevar a Jet a su límite, pero solo eso, él siempre se detenía y a mí también, cuando era yo la que no lo deseaba. Él quería una cosa de mí y yo solo quería que acabara pronto, que lo tuviera y me dejara en paz de una vez.

Por suerte habíamos hablado de esto, habíamos llegado al acuerdo de tener relaciones en la fiesta de graduación, mi idea, y por un segundo había temido que se diera cuenta de la verdad. Me había mirado raro al proponérselo, observándome por unos largos segundos, yo solo había esperado fingiendo tranquilidad, como si lo que le proponía no tuviera segundas intenciones.

—¿Por qué?—pregunto él de repente.

—¿Qué cosa?

—¿Por qué en la fiesta?—había suspirado.

—Creo que es un buen momento, es el único momento que vamos a poder pasar la noche fuera de casa, para estar solos—me encogí de hombros y esperé—yo quiero que seas el primero—le dije, fue eso lo que al parecer le hizo cambiar de opinión, su rostro se relajó y asintió.

—Gracias—lo había oído murmurar antes de besarme.

Ahora estaba en mi habitación, mirando el vestido que había comprado. Este era de seda, de un color plateado, idea de Liz, con un cierre trasero y tirantes que eran más decorativos que otra cosa, el vestido era bonito, agradable y cómodo, caía suavemente hasta mis rodillas.

Suspire y me recosté en la cama, por decisión de todos, llegaríamos al baile en limusina, nos pasarían a buscar a cada uno. El sueño de ellas se había cumplido, Liz iría con Tomas, Anita con Rodrigo y yo con Jet, solo Maly iba a ir con otro chico y Gustavo con otra chica, no sabíamos con quién.

No vería a Jet hasta el martes, el día de la fiesta, eso lo agradecía, me sentía nerviosa, ya no consideraba esto buena idea, sabía que no lo era. Jet dijo que se haría cargo de todo, del hotel donde nos quedaríamos por la noche, por parte de la noche, no tenía que preocuparme, se suponía.

Cerré los ojos e intente pensar en otra cosa, no podía, Jet y el baile, lo que pasaría después, ocupaba toda mi mente, cada rincón de ella, era como un letrero gigante brillando dentro de mí.

Me pregunte como seria después, de que todo esto acabara. Él quería acostarse conmigo por la apuesta, lo había oído hablarlo con Gustavo en el camerino, hablar de mí como si nada. El muy cerdo me había dicho que me amaba y yo, la muy…torpe le había creído.

Mis ojos picaron, como cada vez que pensaba en eso y me puse de pie, no iba a llorar, no de nuevo.

Salí al patio y llegue al establo, ensille a Nube veloz y salí, necesitaba pensar en otra cosa, cualquiera, y tenía que sacármelo de dentro de mí, Jet y lo que sentía por él tenía que desaparecer de mi vida.

 

—¿Estás lista?—me pregunto mi padre, entre en la cocina y al verme sonrió—pero mira esto—dijo poniéndose de pie.

Por fin, el día de la fiesta, el día D.

Mi padre saco una cámara fotográfica de su espalda y me miro, voltee mis ojos.

—En serio—pregunte, alzó una ceja—claro.

Me tomo algunas fotografías, en ese momento tocaron a la puerta. Al abrir vi a Jet apoyada en un pilar, con un traje elegante pero sencillo, sonriendo.

—Pero mira esto—dijo y me miró de pies a cabeza, me forcé a sonreír.

Camino hasta  mí y tomo mi mano, la levanto para depositar un beso en la palma.

—Jet—dijo papá, lo miramos.

—Señor—saludo él, mi padre le mostro la cámara y él sonrió.

Luego de posar para varias fotografías, incluidos, Tomas, Liz, Rodrigo y Anita, y un recordatorio de tener cuidado y llamar por si pasaba algo, subimos al automóvil.

Jet y los demás se rieron luego de entrar.

—Me agrada tu papá—me dijo Tomas, voltee mis ojos.

—Hoy le toco ser la madre emocionada por el baile.

—Es divertido—dijo Liz—luego mándame una copia de todas las fotografías—asentí.

—A mi igual—dijo Anita.

Jet tomo mi mano y entrelazo sus dedos a los míos, la apoyo en su pierna sin dejar de hablar con los demás.

—Y Maly, Gustavo—pregunte.

—Iremos a buscar a Maly y el chico—dijo Liz.

—Gustavo llegara allá solo—comento Jet sonriendo.

—Con quien ira Maly—pregunto Anita.

—Eso lo veremos pronto—contesto yo.

Al ver al chico nos miramos entre nosotros, era uno de los miembros de teatro, Maly también lo era, este nos saludó a todos sonriendo y subieron al automóvil. Maly nos miró y alzo una ceja.

Nadie dijo nada.

Ya en el baile los chicos pagaron las entradas. Todos nos movimos hacia un lado para observar un segundo y al ver a Gustavo me reí, Jet me miro y apunte. Su amigo estaba con su ex novia, bailando muy animados, mire a Jet para ver que me miraba.

—Tal para cual—me dijo—bailemos.

Luego de eso nos pasamos cerca de una hora bailando, todos juntos, riéndonos y lanzando comentarios por cada canción.

—Deseas irte ahora—me pregunto Jet al oído, me detuvo y lo mire. Él acaricio mi rostro suavemente, trague y negué—entonces no.

Retrase el momento una hora más, hablando con mis amigas, bebiendo ponche y bailando con él, música lenta y romántica.

Jet me mantuvo cerca de él en todo momento, siempre tocándome, si no estábamos de la mano, tenía un brazo sobre mis hombros. Cuando me di cuenta que ya no podía seguir haciéndolo esperar me acerque a él y le susurre.

—Estoy lista—susurre, él se detuvo y me miró.

—¿Estás segura?—pregunto suavemente.

—Sí.

Suspiro y apoyo su frente sobre la mía. Permaneció en silencio unos segundos y luego asintió.

—Entonces vamos.

Nos despedimos de nuestros amigos y salimos del lugar, suspire al subirme al taxi, esta noche todo acabaría.

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