A un Paso del Amor

Cinderly no tiene nada extraordinario, no es la más inteligente de la escuela y menos la más bonita. Lo único que la divierte son los animales de su granja y sus tres mejores amigas, Maly, Liz y Anita. Pero al enterarse de los viles planes de unos de los chicos más guapos de la escuela no puede menos que planear una forma de darle una lección.

Jet detesta la escuela, más aun a Bárbara, la chica bonita que acaba de terminar con él. Así que, qué tan malo puede ser salir con una de "Las Microbios" si gracias a eso puede darles una lección a su ex-novia y a uno de sus amigos, y de paso divertirse un tiempo.

Vamos, que es lo peor que puede pasar.

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8. Capitulo 3, Segunda Parte, Yo tengo el control.

J.: Ahora entiendo lo de don Juan.

C.: Un apodo adecuado.

J.: No tanto.

C.: Ves, todo depende del punto de vista.

J.: Siempre me gustaron los paseos al lago, eran relajantes.

C.: Lo sé, el lago hace que seas más cariñoso.

 

***

 

Eran las 4 de la tarde del domingo cuando tocaron a la puerta, las chicas se habían ido a sus casas temprano y ya había terminado mi trabajo en el lugar. Aunque sabía quién era me tense un segundo, mi padre me miró y alzo una ceja.

Suspirando me puse de pie y fue a abrirle la puerta.

—Hola—le dije a Jet—adelante.

Él pasó a mi lado y miró alrededor.

—Ven—lo lleve a la cocina, noté que mi padre se había puesto de pie, se acercó a él y le estrecho la mano.

—Un gusto tenerte aquí Jet—él sonrió suavemente.

—Vamos a la sala, ahí podemos estudiar más cómodos.

—Claro—dijo él, se despidió de mi padre y me siguió.

En la sala me senté en el sofá y él a mi lado, puso una mano en mi cabeza y me inclinó suavemente hacia él para besarnos, miró hacia la cocina cuando se alejó.

—Tu padre es intimidante—me dijo, sonreí.

—Puede ser muy amable cuando quiere—él asintió—mejor estudiemos para que luego vayamos a caminar un rato.

—Podríamos ir al lago—sonrió.

—Sí, hagamos eso.

Luego de una hora de matemáticas lleve a Jet fuera de la casa, él me tomo de la mano mientras caminábamos.

—¿Quieres ir en caballo o caminando?—lo mire y vi que tenía el ceño fruncido.

—No se montar—dijo, sonreí, esto podía ser divertido.

—Entonces cabalgaremos juntos, la próxima vez te enseñare o quieres que te enseñe ahora.

—Vayamos juntos—caminamos al establo.

Saque a Estrella de su caballeriza, Princesa y Drácula, los perros, aparecieron por el lugar y comenzaron a olfatear a Jet, él se quedó quieto y los miró. Observe como los animales se sentaron a su lado, él se agacho y le acaricio la cabeza a cada uno.

—Te gustan los animales—dije, me miró y sonrió suavemente.

Odiaba cuando hacia eso, sonreír como si estuviera muy cómodo, lo hacía ver dulce.

Observe a Estrella y la prepare para los dos, no le puse la silla, seria incomodo así que solo le puse la brida y una manta. Jet se paró a un paso de mí mirándola, note que estaba nervioso.

—En verdad nunca te has subido a uno, ni cuando eras niño.

—No, nunca—asentí.

—Está bien, ven aquí—extendí mi mano hacia él y la tomo, se acercó lentamente. Luego de unos segundo puse su mano en el cuello de Estrella—debes acostumbrarte a ella.

—Es increíble—murmuró mientras la acariciaba, paso sus manos por su cuello, la crin de color negro, llegó hasta su hocico. Estrella lo miro un segundo y luego lo ignoró.

—¿Estás listo?

Él siguió mirando a estrella, pasando sus manos por su piel. Dudaba, podía verlo. Luego de unos segundos me miró.

—Quizás deberíamos ir caminando.

Esa parte malvada de mí no se lo permitió, además sabía que una vez que lo intentara le gustaría.

—Mejor así—mire alrededor y tome una silla, la puse al lado de Estrella, me subí y luego la monte. Él miro la silla un segundo y luego a mí—vamos—estire mi mano, él suspiró pero asintió.

Subió a la silla, tomo mi mano y se impulsó detrás de mí, tuve que firmarme de la yegua para soportar su peso. Le costó lograr sentarse pero cuando lo hizo puso ambas manos en mi cintura, las tome y lo hice abrazarme, trague suavemente al sentirlo tan cerca, su respiración hacia cosquillas detrás de mí oído.

—Incómodo—le pregunte.

—Todo lo contrario—dijo él y se apegó más a mí.

—Se sentirá un poco incómodo mientras camina.

—Está bien.

Apreté mis piernas entorno a Estrella y ella comenzó una lenta caminata, luego de unos minutos se volvió un suave trote. Sentí sus brazos apretarse contra mí y su pecho más cerca de mi espalda, su corazón latía rápidamente contra su pecho, cuando llegamos al lago me detuve cerca de un árbol. Él ya estaba más relajado pero aun así se mantenía muy cerca de mí.

—¿Estás bien?—le pregunte luego de un rato, él asintió.

—Sí, no estuvo tan mal—apoyo su mentón en mi hombro y suspiró.

—Es más cómodo con la silla.

—No lo dudo, pero no podríamos estar así—me apretó un segundo.

Jet acaricio mi cuello con su nariz, de repente movió mi cabello hacia un lado y deposito un suave beso en la piel expuesta, cerré los ojos un segundo.

Se supone que yo tenía el control de esto, no él, por qué me sentía levemente perdida, interesada y muchas cosas más.

 Él tomo mi mentón y me giró suavemente en su dirección hasta que pudo besarme. Nos quedamos un rato ahí, hasta que Estrella se movió y recordé donde estábamos, me aleje de él.

—Bajemos—dije, él suspiro y bajo, paso una pierna por un lado y se dejó caer suavemente, yo lo imite solo que él me agarró de la cintura, cuando llegue al suelo, no me soltó. Gire para mirarlo y  me abrazo de la cintura.

Mis brazos subieron hasta abrazar su cuello. Había algo que no podía hacer, note, no podía rechazarlo, dar un paso atrás como si nada y fingir que él no me atraía, sabía que me pasaba todo lo contrario.

Jet se acercó más a mí y beso mi mejilla, luego mi mentón, la comisura de mi boca y por ultimo mis labios, suavemente. Me reí un poco y arrugo su frente.

—¿Qué?—preguntó.

—Solo pensaba que sabes lo que haces—volteó sus ojos.

—Y yo que quería hacerte pensar en otra—me soltó y yo igual, comenzamos a caminar alrededor del lago.

—Como que—le pregunte luego de un rato, no me miró—mm, molesto—me acerque a él, si lo parecía.

Seguimos caminando hasta llegar a las bancas, él se sentó y yo me agache cerca del agua, comencé a jugar con ella con mis dedos, estaba helada. Luego me puse de pie y lo vi aun sentado mirándome, apoyado sobre la mesa con su mano.

— ¿Qué?—pregunte.

Negó y siguió guardando silencio. Me moví hacia él y me pare frente, él apoyo su frente en mi estómago y acaricie su cabello lentamente, suspiró.

—Cansado—dije— ¿cómo va el tenis?

—Agotador—murmuró—pero está bien, siempre es así.

—Ahora tienes un grupo de animadoras—su cuerpo se sacudió al reírse.

—Y mi novia es una de ellas.

—Claro, que clase de novia seria si no te voy a animar—él se encogí de hombros— ¿si hiciera algún deporte me animarías?

—Quizás, lo más probable—levantó su cabeza y tome su rostro entre mis manos.

—Barbie no te animaba—volteo sus ojos y se alejó de mí, tome su asiento.

—No quiero que hablemos de ella.

—Pero yo sí, siento curiosidad.

—Por qué las chicas sienten curiosidad de las ex novias de sus novios—preguntó, me encogí de hombros.

—No lo hacía—insistí, negó.

—Está en gimnasia, no tenía tiempo.

—Entonces se veían después de entrenar.

—A veces, otras veces los fines de semana, ella iba a mi casa o yo a la suya—asentí.

—¿Cómo se llevaba tu hermano con ella?—él miró alrededor, luego se agacho a recoger algo.

—No le agradan los niños.

—No me interesa ella, si no tu hermano—me miró.

—No le agrada—sonreí.

—Yo si le agrado—él asintió, se acercó al lago y arrojó una piedra, esta reboto tres veces en el agua antes de hundirse.

—¿Cómo es que terminaste saliendo con ella?—suspiró pero no dijo nada, me puse de pie y llegue a su lado—y.

—Bien, te lo diré, pero se acabaron las preguntas sobre ella, está bien.

—Bien—dije.

—Salí con ella porque me gustaba un poco, es Barbie, todos quieren ser su novio y yo lo fui, no hay otra razón—lo mire y alce una ceja.

—Eso es todo, no hay…

De repente me atrajo a él con un abrazo, lo mire.

—Basta—dijo—no quiero hablar de ella, como es que no te molesta.

—Siento curiosidad, si me molestara no te preguntaría, además ella es muy diferente a mí —metí mis manos por su chaqueta hasta abrazarlo—esa es la razón.

—Tú crees que yo deseo salir con otra versión de Barbie, si fuera así no estaría aquí—eso me dio que pensar. Mis brazos cayeron a mis lados.

—Quieres decir que si ella no hubiera terminado contigo aun serias su novio—él parpadeo un segundo confundido.

—Probablemente—murmuró.

Negué y me aleje de él, camine de regreso a Estrella. Así de simple, si Barbie no hubiera terminado con él nada de esto estaría pasando, yo era como un premio de consolación. Eres una apuesta, me recordó mi cabeza y peor me hizo sentir, un entretenimiento pasajero. Todo esto era culpa de Barbie, todo esto.

—¿Que dije?—pregunto Jet mientras caminaba. Solo lo ignore. Qué diablos estaba pensando al hacer esto.

Llegue al lado de la yegua y tome su brida, la mano de Jet apareció sobre la mía deteniéndome, no lo mire.

—Dime que hice mal—dijo suavemente.

—Nada—me aleje de él y de la yegua, me observó.

—Nada—repitió—esto no se ve como nada, sabía que hablar de ella iba a causar algo malo.

Me moleste a un más al oírlo.

—Jet—lo llame, me miró—si yo te dijera que solo salgo contigo porque mi ex novio termino conmigo que sentirías—él se quedó quieto pensando, luego de unos segundo asintió.

—Ya veo—dijo.

—Eso es lo que me pasa—dije y le di la espalda, cruce mis brazos sobre mi pecho.

—Yo no salgo contigo solo por eso—voltee mis ojos—primero tienes que pensar en la lógica del asunto.

—Lógica—repetí.

—Si Barbie no hubiera terminado nuestra relación yo no me hubiera fijado en otra chica—obviamente, pensé, tenía un maldito punto, me gire para mirarlo y note que estaba parado justo detrás de mí, levante los ojos.

—Bien—dije al ver que esperaba—pero no me hace sentir mejor. Entonces sales conmigo porque te entretengo—él arrugó su frente y me miró largo rato.

—Si—dijo como si nada—lo haces.

Abrí mi boca sorprendida y él se me acerco aún más, tomo mi rostro con sus manos y me beso, no solo eso, su lengua entro en mí, tocando, jugando, tentando a la mía. Se alejó solo un poco.

—Salgo contigo porque quiero, porque me atraes, me gustas—volvió a besarme unos segundos—me encanta besarte, sentir tu cuerpo junto al mío—me abrazo y atrajo hacia él—me gusta como hueles, me gusta el sabor de tu boca—me beso y jadee por su intensidad, jamás me había besado así—me diviertes.

Trague y lo mire a los ojos.

—Hay muchas otras razones que no voy a decir, eso te hace sentir mejor—asentí suavemente—bien, no quiero que lo dudes, nunca.

Suspire y apoye mi frente en su pecho.

Eres débil, me regañe, demasiado débil.

—Regresemos—dije, lo mire y él asintió.

—Primero nuestra reconciliación—arrugue mi frente—tuvimos nuestra primera pelea.

—No fue una pelea—él se encogió de hombros.

—No importa, aun así reconciliémonos.

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