A un Paso del Amor

Cinderly no tiene nada extraordinario, no es la más inteligente de la escuela y menos la más bonita. Lo único que la divierte son los animales de su granja y sus tres mejores amigas, Maly, Liz y Anita. Pero al enterarse de los viles planes de unos de los chicos más guapos de la escuela no puede menos que planear una forma de darle una lección.

Jet detesta la escuela, más aun a Bárbara, la chica bonita que acaba de terminar con él. Así que, qué tan malo puede ser salir con una de "Las Microbios" si gracias a eso puede darles una lección a su ex-novia y a uno de sus amigos, y de paso divertirse un tiempo.

Vamos, que es lo peor que puede pasar.

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6. Capitulo 1, Segunda Parte, Yo tengo el control.

***

 

C.: Tu amigo tiene más sentido común que tú.

J.: Es Tomas, nadie tiene más sentido común que él.

C.: Como se hicieron amigos.

J.: En una pelea, cuando niños.

C.: Eso es extraño.

J.: Para nada. Te dije que no sabía si iba a llegar hasta el final.

C.: Ahora lo veo.

J.: Tú también jugaste.

C.: Si, pensé que podía controlar la situación.

 

***

 

Estaba un poco nervioso mientras caminaba con Jet a su casa, sabía que íbamos a estudiar pero también sabía que no sería lo único, estaba un tanto ansiosa y no lograba entender porque, se supone que no debería querer esto, no debería ansiarlo, pero aun así lo hacía.

En la escuela, creía, nadie tenía conocimiento de lo que pasaba entre los dos, excepto mis amigas y los suyos, yo no quería que se convirtiera en el chisme de la semana o más bien no quería ver a Barbie, no le tenía miedo pero siempre era mejor prevenir, deseaba decirle a él que tratáramos de ser discretos en la escuela, no lo había visto mucho a causa de los trabajos así que tampoco es como si hubiéramos tenido tiempo para nosotros.

Él abrió la puerta de su casa y me hizo pasar, al primero que vi fue a su hermano.

—Hola—le dije.

—Hola—respondió él moviendo su mano.

—Cómo has estado, has dibujado más caballos—asintió—que bien—me acerque a él y me agache—sabes que yo tengo tres en mi casa—abrió sus ojos sorprendido—Estrella, Nube veloz y Máximo.

—Caballos—dijo él feliz.

—Algún día le pediremos a tu hermano que te lleve a conocerlo, te gustaría.

—Sí, caballos—dijo él y le hice cosquillas, se rio.

—Ho, Cindy, hola—dijo la madre de Jet apareciendo desde la cocina, me puse de pie—como has estado.

—Bien y usted.

—Bien, Aníbal ya dice unas pocas palabras—mire al niño.

—Muy bien—lo felicite.

—Subamos—dijo Jet detrás de mí y asentí.

Me despedí del niño con la mano y me imito, al llegar al cuarto de Jet suspire y me senté en su cama mientras dejaba mi mochila en el suelo, él me imito y se sentó a mi lado solo que se recostó, lo mire.

Se supone que el estar aquí, en su cuarto con él era muy diferente a las veces pasadas, ahora éramos novios, ya no existía esa barrera entre los dos.

—No creo que pueda estudiar hasta el viernes—dijo él, me senté con una pierna doblada en la cama y lo mire—comenzó el torneo inter escolar de tenis, el entrenador dijo que teníamos que aumentar las horas de entrenamiento.

Suspire, él tomo mi mano y la puso sobre su vientre sin soltarla, comenzó a jugar con mis dedos.

—Y con eso de la salida del sábado tampoco vamos a poder estudiar—él asintió.

—Podríamos hacerlo los domingos—arrugue mi frente.

—Tengo mucho trabajo los domingos en mi casa, lo sabes.

—Y en las tardes—pregunto—yo podría ir a tu casa.

—No es mala idea—dude— solo que tendríamos que estudiar en la sala, mi padre no sería tan receptivo con eso de estudiar en mi habitación.

—Menos si sabe que somos novios—me queje.

—No me lo recuerdes, no se lo he dicho—él alzo una ceja—lo voy a hacer.

—Cuando, debes decírmelo para saber qué hacer si él está presente.

—No, si le diré esta semana, antes del domingo—asentí, tenía que hacerlo, por muy extraña que fuera esta situación.

—O antes del paseo—asentí y él sonrió.

—Mejor estudiemos—comencé a ponerme de pie y él me detuvo.

—Antes ven aquí—lo hice, me acerque a él apoyándome en un codo a su lado. Me sentía aún más extraña al estar con él en su cama, así los dos acostados, me imito y puso una mano en mi cabeza para atraerme a él—he querido hacer esto desde hace un rato.

Me beso, suavemente al principio, solo rozando mis labios, luego con más confianza, moviéndose contra mí. De repente me encontré sobre él, no sé cómo se había recostado poniéndome a  mí sobre su pecho apoyada con mis manos, me aleje un poco para tomar aire pero él continuo depositando besos hasta mi oído y de regreso a mi boca.

—Si continuamos así no vamos a estudiar—murmure, él sonrió.

—Es tu culpa, me debes días de besos—murmuró y volvió a besarme, sonreí contra él, el muy...

—Y eso a cuanto equivale—pregunte.

—A muchas horas de hacer esto—me aleje un poco y me miro.

—Tu mamá sabe que somos novios—él asintió y arrugue mi frente—no dijo nada por estar solos aquí.

—Creo que dijo algo pero no la escuche—voltee mis ojos—no es la primera vez tampoco.

Me puse de pie y se apoyó en los codos.

—Eso era algo que no quería saber—él sonrió, me senté en la silla que siempre ocupaba y tome mi mochila.

—No estés celosa—solté un bufido.

—Para nada—dije, aunque si me había molestado un poco el saber que él había estado con una chica en esa cama haciendo lo mismo, me molesto más el darme cuenta que me afectaba, obviamente había estado con Barbie en el mismo lugar, no iba a ser diferente conmigo.

Él se puso de pie y se sentó a mi lado, me hizo mirarlo y me beso suavemente, seguía sonriendo.

—Por cierto te quería pedir que fuéramos un tanto discretos en la escuela—alzo una ceja.

—Sí, tus amigas no han dicho nada—asentí—ya me parecía raro que nadie hablara sobre esto.

—Hubiera sido el chisme de la semana, no quiero que los demás hablen de mí.

—Vamos a ser novios en secreto—preguntó divertido.

—No, solo vamos a ser discretos, si alguien se entera no importa—arrugó su frente.

—No veo la diferencia, pero está bien—agregó, yo asentí—hablamos de las horas de estudio, que pasa con nosotros—arrugue mi frente al no entender—también necesitamos tiempo para salir y esas cosas.

—Claro—murmure, quería tiempo para nosotros—nos tocaría organizarnos, pero dudo que podamos esta semana—él se quejó.

—Lo sé, en este momento no me agrada el tenis—sonreí.

—Pues a mí si—toque un segundo su vientre con mi dedo—es lo que te mantiene en forma—él se rio un segundo y tomo mi mano.

—Solo por eso me esforzare el doble—se acercó para besarme y solo se lo permití un segundo.

—Estudiemos—le recordé—podemos continuar cuando acabemos.

—Eso es un incentivo, comencemos ya—se apresuró a sacar su cuaderno y lo imite mientras me reía.

 

Al llegar a mi casa mire a mi padre y dude unos segundos, tenía que decirle que salía con Jet, pero no sabía cómo se lo tomaría, jamás había estado en esta situación y no quería que comenzara a vigilarme por salir con él, pero tampoco era adecuado escondérselo, él se enteraría tarde o temprano y era mejor que lo supiera por mí.

Me senté delante de él y dejo de leer el periódico.

—¿Qué pasa?—preguntó en seguida, suspire y mire la mesa.

—Recuerdas a Jet— él asintió y espero a que continuara—mm.

— ¿Cómo le va en la escuela?—preguntó.

—Bien, han mejorado sus notas, aun así vamos a seguir estudiando juntos.

—Eso es bueno, así no perderá el ritmo—asentí suavemente.

—Pues…tengo que decirte que ahora…—lo mire—somos novios—solté rápidamente, él solo me observó.

—Ya me lo imaginaba—comentó como si nada.

— ¿Qué?

—Sospechaba que algo así pasaba.

— ¿Por qué?

—Por el sábado, la forma en que te miro antes de irse.

—Ha—solté sin saber que más decir—no te molesta.

—¿Por qué habría de molestarme?

—Por eso de que estudiamos juntos—negó—vamos a pasar más tiempo juntos.

—Me lo imagino—dijo—te recuerdo que también fui joven.

—Eso lo sé—dije—tienes muchas fotografías de esa época.

—Con tu madre salíamos casi todos los días—comento él y miro por la ventana.

Siempre me preguntaba por qué no volvía a salir con alguien, a veces pensaba que estaba muy solo.

—No creo que eso sea posible con nosotros, Jet está en el equipo de tenis y comenzaron las competencias, no nos veremos hasta el viernes que vamos a estudiar.

—Ya veo—dijo él.

—Vamos a volver otra vez al lago, todos, solo que será en la noche—él me miró fijamente,  doblo su periódico y lo dejo a un lado, luego se apoyó en la mesa mirándome.

—En la noche.

—Sí, sé que no debo ir al lago de noche, pero no estaré sola, las chicas van a quedarse aquí después y los chicos se irán a sus casas, Tomas, uno de ellos tiene un auto, él se hará cargo de eso.

Él me estudio unos segundos.

—Incluso ira Bastian y creo que su nueva novia también—él asintió suavemente, luego se quedó callado como si pensara en esto— ¿qué pasa?— me miró y sonrió.

—Solo trato de pensar que dentro de poco serás mayor de edad, toda una mujer, debo…tener paciencia con estas cosas.

—Papá—dije, él negó y volvió a tomar su periódico —también quería decirte que Jet vendrá el domingo a estudiar—alzo una ceja.

—A estudiar—repitió y entrecerró los ojos, asentí—no en tu cuarto, mi límite es ese.

—Lo imaginaba—me puse de pie.

—Si da la casualidad de que el viene un día que yo no esté—lo mire—no quiero encontrarlos en tu habitación.

—Si papá.

—Sé que en algún momento lo estarán, solo trata de que yo no los vea.

—Pasaste mucho tiempo en el cuarto de mamá cuando eran jóvenes.

—Soy joven—dijo él—y si, más de lo que sus padres sabían, por eso lo digo. Su padre también nos lo tenía prohibido.

—Aun así lo hacían—él asintió—mensaje captado.

—No creo necesario volver a tener contigo la conversación sobre sexo—me estremecí.

—No, gracias, con una vez es suficiente, además en la escuela cada cierto tiempo hay charlas.

—Esas cosas no sirven para nada—lo oí murmurar, me miro—bien, entonces es un trato, si te veo con Jet en tu habitación tendré esa conversación de nuevo contigo y él presente—asentí en seguida, mi padre nunca bromeaba, ya me lo imaginaba parado delante de los dos hablando sobre sexo y responsabilidad, volví a estremecerme y no solo por sus palabras, sino porque era lo que Jet busca de mí.

—Voy a cocinar algo—él asintió y lo mire por un segundo, me acerque a él y deposite un beso en su majilla, sonrió.

 

***

 

Eran cerca de las 11 de la noche cuando mi celular sonó, sabia de quien era el número, Cindy, sonreí ante ese hecho, nunca me había llamado.

—Hola—dije—y esto a que se debe.

—No es muy tarde—preguntó.

—Para nada, ni siquiera he pensado en acostarme— me tire a la cama y mire el techo — y que haces.

—Nada, solo aquí recostada en mi cama y pensé en llamarte—sonreí a un más.

—A sí que pensando en mi—ella se rio suavemente.

—Si—confirmó—pero te llame para decirte que le dije a mi padre sobre nosotros.

—Y que dijo.

—Que se lo imaginaba—arrugue mi frente— y me advirtió que no nos quería en mi habitación—me reí—claro aunque supiera que no le haríamos caso.

— ¿No lo haremos?—pregunte, apoye mi cabeza en mi brazo.

—Quizás, él solo no nos quiere ver aquí, dijo que ese era su límite.

—Tu habitación, divertido—comente.

—Debe estar pensando en su juventud con mi madre, pasaba mucho tiempo con ella en su habitación.

—Nunca me has contado que le paso a ella, tu madre—silencio fue la repuesta— ¿estás bien?—pregunte preocupado.

—Sí, solo…ella murió cuando era una niña.

La escuche suspirar suavemente.

—Lo siento.

—Está bien, fue hace mucho, fue en un paseo a la playa, tenía 5, me caí de un bote y ella salto para ayudarme, murió ese día.

—Vaya,  es horrible, por eso te pone nerviosa el agua—me sentí mal por ella.

—Sí, es el motivo—suspiro—mi padre y Bastian han intentado que pierda el miedo, por lo menos ahora me meto al agua, antes ni siquiera me acercaba.

No me gusto hablar de su amigo, no entendía porque, solo no me gusto.

—Cambiemos de tema.

—Claro, de que quieres hablar.

—No lo sé, solo puedo pensar en besarte—y era verdad, me agradaba besarla, ella era tan suave y cálida. Se rio suavemente.

—Ahora, ese es un mejor tema—sonreí—lástima que estemos tan lejos.

—Mm, eso significa lo que creo.

— ¿Qué?—podía verla sonreír.

—Que te gusta besarme.

—Voy a mantener eso en secreto—me queje suavemente y soltó una carcajada.

—Pues a mí me gusta.

—En serio—dijo—aunque mi experiencia sea limitada.

—Aprendes rápido—le dije—aunque hay cosas que te tomaran un tiempo dominar.

—Pero tú estarás ahí para enseñarme.

—Con mucho gusto—suspiro.

—Es mejor que cuelgue.

—Tan pronto—cerré los ojos—háblame de tu día.

—Espera…—escuche movimiento de ropa y preste atención—quieres que te relate mi día de trabajo en la granja.

—Te quitaste ropa—pregunte interesado, más de lo que debía. La escuche reírse suavemente.

—Adiós Jet.

—No espera…

—Nos vemos mañana—colgó, suspire y deje mi teléfono a un lado.

Debía pensar antes de abrir la boca.

Recordé una vez que había tenido una conversación parecida con Barbará por teléfono, de eso hacía mucho tiempo, solo había tenido que preguntar qué estaba haciendo para que luego de 10 minutos casi hubiéramos tenido sexo telefónico, que diferentes eran las personas. Sonreí y me acosté, en verdad me iba a divertir mucho con esta chica.

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