Nacio para ser odiada

Narra la historia una adolescente que tiene que superar dos perdidas grandes en un año, a superarlo sola. A afrontar las mujeres interesadas en la plata de su Padre.

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1. Ausencia femenina

En momentos de reflexión, no encontraba alguna razón de ¿Por qué?  al pasar a la etapa de mi adolescencia empezaban a empeorarse absolutamente todo en mi vida. Tras la pérdida de mi madre, seguida en el mismo año de mi Abuela, sentir ese vació, sentir la necesidad de un ser femenino en mi casa que se tornaba cada vez mas oscura. A mi padre lo amo, pero su defecto era ser frió con el cual no podía confiarle mis secretos por mas que lo anhelaba con toda mi alma, na hallamos ese lazo. Tal vez se debía por la incesante ausencia durante mi infancia por su trabajo, que mamá me dialogaba.

Mi Mamá era una persona alegre, de rizos dorados, unos ojos color miel únicos que jamas vi en otra mirada que incluso ni yo los poseía, era muy carismática de buen gusto al vestir y de excelente figura a pesar de sus 35 años pues era cuidadosa con su comida, si bien era demasiado joven por lo tanto me tuvo a los 18 y este año estaría cumpliendo esa edad. Siempre pude presenciar ese gran amor que sentían mis padres, eran perfectamente felices todo hacían juntos. Fijándome que en eso era afortunada ya que mis amigas tenían sus papás separados, siendo totalmente triste.

Cuando partió por una enfermedad que sostuvo por años, fue un momento de depresión y era lógico  entraba a mi casa que por cierto era enorme; todo me recordaba a ella. Por mucho tiempo se tornaba el silencio. Nuestra casa disponía de 7 habitaciones sin contar baños y el grande jardín, porque mamá amaba las flores, árboles de todo tipo, hasta teníamos una piscina. Pero de que serviría tener tantos lujos si ya no los disfrutábamos.     

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