Cuentos de Hada (Spanish with English Translations)

Había una vez donde vivía una princesa bonita pero estaba muy enferma. Ella pasaba todos los días en su cama a causa de no había una cura ni un tratamiento, y todos los días ella soñaba y esperaba. Este es su cuento. Un Cuento de Hada. En español.

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3. El Rey de los Hadas

El Rey de los Hadas la dio un besito en la mano. Rosamanca habló despacio.

"Eres una hada?" ella preguntaba jadeante. La cara guapa del Rey se partía con una sonrisa grande.

"Pues, sí." Él rey se inclinò con un adéman ostentoso. Rosamanca se sonronjaba. El rey trepó arriba de su dedo. Él era el tamaño de una cucharita, pequeño y delicado, con miembros delgados, y su piel era un poquito azul. Sus alas no eran como un pájaro, ni un dragón, pero eran como una mariposa, como un papel fino con colores distintos, como las rosas afuera del cuarto de Rosamanca. Y los alas agitaba con el céfiro suave, el soplo de la primavera. 

El Rey interrumpió el silencio con sus próximas palabras.

"Tengo la cura para su enfermedad. La quieres?"

Los ojos de Rosamanca crecía con el susto y la emociòn. No podía creerlo.

"Claro, Señor. ¡Quiero andar por la senda de las rosas en mi jardín, yo quiero amar una persona con todo mi corazón, quiero vivir, pues, quiero salir este cuarto, mi cárcel!" Los ojos tenían lágrimas ahora, lágrimas de esperanza. 

"Sí," dijo el Rey, sencillamente. "Pero, para esta cura, necesitas completar tres cosas...solo tres pruebas para demonstrar tu mérito." 

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The King of the Fairies gave her a little kiss on her hand. Rosamanca spoke slowly.

"Are you a fairy?" she asked, breathlessly. The handsome face of the King split with a large smile.

"Well, yes." The king bowed with a flourish. Rosamanca smiled. The King climbed up on her thumb. He was the size of a small spoon, tiny and delicate, with slender appendages, and his skin was a little bit blue. His wings were like neither a bird nor a dragon, but were like a butterfly, like fine paper with different colors, like the roses outside of Rosamanca's room. And the wings fluttered with the gentle spring breeze, the breath of spring.

The King interrupted the silence with his next words.

"I have the cure for your illness. Do you want it?"

Rosamanca's eyes widened with shock and excitement. She could not believe it.

"Of course, sir. I want to walk on the rose-filled path in my garden, I want to love a person with all my heart, I want to live, well, I want to leave this room, my prison!" Her eyes had tears now, tears of hope.

"Yes," said the King simply. "But for this cure, you need to complete three things...only three tasks in order to demonstrate your worthiness."

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