Juegos de niños.

Una capital, diez distritos diferentes rodeándolas, nuevas invasiones, 20 adolescentes, una rebelión y las increíbles historias de amor, entre esos adolescentes.
¿Que pasara?, ¿Desaparecerá alguien, morirá alguno de sus protagonistas?....
¿Quieres conocer a esos veinte chicos? Pues lee juegos de niños.
Después de leerla valoraras tu vida más, veras que no todo son juegos, y berrinches... Entenderás que a veces, solo hace falta esperar para conseguir algo, pero nunca conseguirás nada sin luchar... Adelante.

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2. Recuerda, nunca te dejare sola.

-Sé quien eres, pequeña, sé quien fue tu padre, era un hombre bastante amable, pero su mujer era un poco cobarde, como demostró, tras su muerte. Recuerdo que siempre me hablaba de ti y de tu hermano pequeño, el decía que tú eras la que más se le parecía, y tu hermano se parecía a tu madre...Siempre daba segundas oportunidades a la gente...

-Sí, a si era mi padre, un hombre generoso, pero ¿Sabe qué? Yo no soy él, sí, me parezco a él físicamente, o como quiera, pero él solía decir que no todas las personas son realmente malas, en cambio yo, pienso que usted y su estúpida familia lo es. Es cierto, mi madre no tubo el valor suficiente para verle después de su muerte, pero usted no la llame cobarde, porque no lo es, ¿Como hubiera reaccionado usted, si su mujer se muriera por dar la vida, a un asqueroso rico, que solo nos hace daño? 

- ¿Qué tienes contra los ricos pequeña? No somos tan mala gente, como crees. -Dijo.

-Yo no tengo nada contra los ricos, pero sí contra ti. De echo mi mejor amiga es rica, pero la diferencia que hay entre usted y ella, es que ella es buena persona y usted no. -Contesté.

-Valla cuanto rencor hay acumulado en tu cuerpo, pequeña. Yo no tuve la culpa de la muerte de su padre, ni de la rebelión de los distritos...-Me dijo.

-Tal vez, no de la muerte de mi padre, pero de la rebelión si, y usted tampoco hizo nada cuando murió mi padre. Ahora le pido por favor que abandone la habitación. Ah y yo de usted vigilaría a su hija no es tan santa como parece.

El gobernador abandonó la sala, y miro a su hija, que seguía tonteando con Peter. Lo reconozco estaba celosa, por que la hija del gobernador, es una chica rubia, con ojos verdes, y alta, y yo soy una chica con el pelo medio castaño, medio pelirrojo, ojos marrones, y alta también, pero no soy ella, pero en ese momento, estaba más furiosa que celosa, a si que cerré la puerta pegando un gran portazo. 

Mire la habitación compuesta por una cama, una mesa, una silla, un armario y una ventana que daba a la playa, esta seria mi pequeña cárcel durante dos días, luego nos trasladarían a la Capitalia, dónde estaríamos todos los elegidos en el mismo hotel, en la misma planta, pero en habitaciones separadas, según tenía entendido, se hace piña con los demás distritos y acabas con nuevos amigos. 

 Tenía que pensar en como gustar  a la gente de los demás distritos, y incluso a la propia gente del mio... O acabaría sin familia, y quien sabe dónde de esclava, pensando acabe durmiéndome. 

De repente escuche el ruido de la puerta, alguien estaba llamando, pregunte quien y de repente apareció el hijo del gobernador solo, diciendo que quería hablar conmigo. Mire el reloj, eran solo las tres de la tarde, me había perdido la comida, pero no tenia hambre, la verdad es que no me apetecía hablar con nadie, y mucho menos con ese idiota, pero le deje pasar, y sentarse. Era un chico rubio de ojos verdes, se notaba que era deportista tenía un buen cuerpo y era alto, antes venía a mi colegio, pero cuando su padre fue nombrado gobernador él y su hermana desaparecieron, él era mi mejor amigo. 

-¿Qué?-Pregunté.

-Escucha Sam, cuando escuche que mi hermana decía tu nombre no me lo podía creer... Sé que es tarde para volver a ser amigos, y que las cosas han cambiado, con la muerte de tu padre, sé el odio que le tienes a mi familia.Dijo Jacob.

-Escucha, Jacob, te fuiste sin despedirte de mi, ahora tendré que pasar cuatro meses trabajando, y sinceramente espero que no sea en tu casa, porque te tendré que ver. Jacob, las cosas han cambiado y yo también, ya no soy la Sam débil, ya no soy la Sam que sonreía cada día, he aprendido lo que cuestan las cosas, Jacob. Mira, no sabes como me ha cambiado la vida, no sabes si he tenido novio, o no... No sabes nada de mi vida, y sinceramente prefiero que siga a si. -Le dije.

-Te gusta Peter, ¿Verdad? -Dijo Jacob.

-¿Qué dices? ¿Por qué lo preguntas?-Dije.

-Porque cuando le has visto con mi hermana, has pegado un portazo. Sam, a mi no me engañas, puede ser que las cosas hayan cambiado, pero cuando le ves a él, se te ilumina la mirada... Y lo sabes. Y ahora volviendo al tema, me fui por culpa de mi hermana, no pude despedirme lo siento mucho, pero no me tengas rencor por ello, para mi eras la persona más importante de la vida, y no sabes lo que me dolió separarme de ti... Perdóname por favor.-Dijo Jacob.

-Esta bien, te perdono, al fin y al cabo no tienes la culpa de que tu hermana sea estúpida. Pero que te perdone, no significa que vuelva a confiar en ti como lo hacia, eso debes ganártelo. Ahora vete quiero estar sola.-Le dije.

Jacob me sonrió, me guiño un ojo, y se fue de la habitación, la verdad es que le echaba mucho de menos y no quería malos rollos con él y menos por culpa de su hermana, que por cierto seguía detrás de Peter.

Cerré la puerta, pero al rato entró por ella, mi estilista, que me enseño el vestido que debía ponerme esta noche, y una peluquera que me pondría guapa, con maquillaje, y un bonito peinado. 

La peluquera se llamaba Rose, me sentó en la silla, y empezó a peinarme, me deshizo la trenza, y me lavo la cabeza, el champú olía a chocolate. A la media hora, tenia el pelo suelto, con una cinta azul aguamarina en la cabeza, lo que me daba una pista sobre mi vestido, y también me daba un aspecto de niña de mi edad. 

Mi estilista se llamaba Jess, hicimos un juego, como aún no estaba maquillada, me tapo los ojos, y me vistió, cuando me quito la venda de los ojos, iba vestida con un vestido palabra de honor, por las rodillas azul aguamarina, la parte del pecho, era como un corsé antiguo, y la parte de abajo, un poco pomposa de tul, realmente me sentía preciosa, y lo mejor de todo eran los zapatos, unos zapatos con un tacón de no mas de dos centímetros negros. 

Finalmente Rose, me volvió a coger y me maquillo un poco, realmente me sentía guapa, y sonreí al recordar cómo cuando era pequeña me hubiera gustado ir a si de guapa, pero rápidamente esa sonrisa desapareció, me tocaba salir delante de todo el mundo hasta de Peter vestida a si, y la verdad me daba corte.

De repente la puerta se abrió y apareció Jacob, vaya que él fuera mi acompañante durante el viaje a la Capitalia, me tranquilizaba, en menos de una hora estaríamos en la Capitalia, cenando, y dentro de tres días empezarían los trabajos...

Cuando subí al tren, me quede dormida, a si que solo recuerdo, que llegamos a la Capitalia, y antes de ir al salón dónde se celebraba la cena, Rose me retocó los ojos y los labios. 

Jacob me cogió me noto tensa y me dijo: 

-Recuerda que nunca te dejare sola Sam.

Los dos entramos y estallaron los aplausos, Peter estaba realmente guapo, y me estaba mirando, yo sonreí, y me senté a cenar, junto a Magie la hija del gobernador, Peter, y Jacob. La cena estaba realmente buena.

Al rato, empezó a sonar la música, y todos se pusieron en pie a bailar, yo me quede sentada, y miraba como todos los presentes se lo pasaban bien, lo reconozco a los que más miraba era a Peter y a Magie, pero también a Jacob, que hoy estaba realmente guapo, todos bailaban, chillaban, cantaban y bebían. Mire hacia un lado de la pista y vi a Jacob mirándome, le sonreí, y mire hacia el otro lado, dónde encontré a Peter y a Magie besándose, al verlo, salí corriendo, y pare a en un jardín. 

Jacob me había seguido y entendió que prefería no hablar del tema, lloré durante mucho tiempo, y de repente salieron Peter y Magie, Peter me vio llorando, y se acercó. Vio que estaba con Jacob, pero no le importo, vino dónde estaba y le pido a Jacob que se fuera, Jacob se negó, cosa que agradecí, y Peter dijo:

-Esta bien quedaros, pero no interrumpáis, Magie y Jacob.

-Tranquilo tío, no lo haremos.-Dijo Jacob. 

Peter miro a Magie y le sonrió, no pude más, me cayo una lágrima, y Pete empezó a hablar...

 

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