365 dias para tu fin



Zack vive solo en un pueblo perdido en el bosque, nunca sale de casa, no socializa con nadie, tan solo vive dia a dia esperando su inevitable muerte, porque la enfermedad que padece tan solo le da 1 año de vida como mucho, pero acontecimientos le haran aprovechar mejor el tiempo que le queda.

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2. Camino a casa de Zack

Dia 365 de 365 dias de vida (Año1, Varios años atrás)

 

Otro día soleado en Quebost, un pueblo pequeño situado en las faldas de las montañas y a las orillas de un gran lago, un lugar placentero en donde muchos turistas decidían tomar sus merecidas vacaciones.

En aquella época la alcaldía de Quebost estaba a cargo de Don Salomón Barker, un hombre con una reputación intachable. Él tenía una hija, se llamaba Emily Barker, por aquel entonces ella solo se dedicaba a divertirse, casi todos los días salía con su novio, el cual para su fortuna era del agrado de su padre, pero por otro lado tenía un amigo, un tipo un poco gruñón, el cual casi no salía de casa.

Hace un par de meses atrás Emily fue a la casa de su amigo y lo convenció de salir a la calle, aunque sería con la condición de que fuese para algo importante, ella le dijo que cuando viniese alguna feria a la ciudad él debería acompañarla.

El día de hoy era especial, hace una semana que estaba en la ciudad una feria ambulante, traían muchos juegos mecánicos, magos, animales extraños y varias tiendas interesantes. Emily se preparó, se arregló usando uno de sus mejores atuendos, pero antes de salir tomo un sombrero blanco que siempre llevaba consigo.

En ese entonces la casa de Emily era la alcaldía, por lo cual no era extraño que su padre le preguntase hacia donde se dirigía.

 

-¿Dónde vas Emily? – pregunta su padre

-Voy a la casa de Zack, luego nos reuniremos con Edwin

-Trata de no volver muy tarde, estamos en época de turistas. No sabemos qué clase de gente anda en la ciudad en esta época

-No te preocupes, voy a estar bien acompañada – le da un bezo y sonríe – adiós papi

-Nos vemos más tarde Emily

 

Emily caminaba tranquilamente por las calles de Quebost, toda la gente de la ciudad la reconocía y la saludaba. Ella era sin duda alguna la muchacha más codiciada de la ciudad, tenía la belleza, la inteligencia y el dinero. Muchos hombres en la calle le decían frases aduladoras para llamar su atención, pero ella simplemente pasaba de aquellas personas por considerarlas totalmente superficiales.

Mientras ella caminaba por la plaza central de la ciudad, un grupo pequeño de tres chicos la llaman para que se acerque a ellos, Emily hace caso omiso de aquellas invitaciones y las ignora. Cuando ella pasaba muy cerca de aquellas personas, uno de estos muchachos dice unas palabras con claras intenciones de llamar su atención, aunque no de una manera correcta.

 

-Lo más seguro es que va a la casa de Zack – el joven se ríe – he escuchado que está totalmente chiflado

-Yo escuche lo mismo – dice uno de sus amigos

-Lo más seguro es que él fue quien asesino a sus padres, por eso vive encerrado en su casa

 

Era cierto que Zack pasaba la mayor parte de su tiempo en casa, pero aquellas acusaciones de esas personas no tenían fundamento alguno. Eso bien lo sabía Emily quien no resistió el escuchar aquellas palabras y sin pensarlo dos veces se acercó a aquellas personas.

 

-Vuelve a repetir eso en mi cara – dijo Emily muy seria a un muchacho que la superaba en estatura y fuerza

-Ese tipo Zack es un loco, ni siquiera sabe que paso con sus padres, es obvio que mato a su familia y es tu padre el que lo protege de ser sentenciado a muerte

 

Emily no entendía, como una persona totalmente extraña utilizaba tales argumentos para llamar su atención.

 

-¿Por qué no vienes con nosotros? – Le dice el que parecía el líder – te vas a divertir - el tipo la escanea de pies a cabeza y la toma por el brazo

-¡Suéltame imbécil! – Emily comienza a forcejear

-Pero si sabes que en fondo quieres venir

 

Emily levanta una mano y le da una fuerte cachetada en el rostro al muchacho, este inmediatamente la suelta.

 

-¡Maldita perra! – Exclama muy enojado - ¡Ahora veras! – el sujeto levanta su puño con clara intención de lastimar a Emily

 

Uno de los tipos que lo acompañaba lo toma por la espalda.

 

-¡Idiota cálmate!, nos meteremos en un gran lio si lastimamos a la hija del alcalde

 

Los tres muchachos decidieron irse, Emily los vio alejarse de  la plaza. Luego de un momento ella cae al piso y queda sentada sobre el pasto.

 

-Eso estuvo cerca – pensó – será mejor evitar a esa gente – a lo lejos ella ve acercarse un perro blanco – Hola Nanuk – le dice al perro

-Wuf, wuf – el perrito mueve la cola

-Parece que te volviste a escapar de tu casa – le hace cosquillas debajo de la oreja – sígueme Nanuk – ella se levanta y se dirige rumbo a una pastelería

 

Mientras Emily caminaba, pensó en la gente sin corazón que tenía la desfachatez de juzgar a las personas.

 

-¡Los odio con toda mi alma! – pensaba Emily

 

Por suerte para ella el episodio con esos muchachos había terminado, pero sin embargo aquello le amargo un poco el día.

Emily entro a una pastelería, en ella trabajaba una conocida de su padre, esa persona la conocía desde muy pequeña.

 

-¿Cómo estas Emily?, hace tiempo que no te veía

-Hola señora Kathy, he estado muy ocupada ayudando en la alcaldía. Mi padre dice que debo hacer cosas constructivas si no tengo empleo

-Tu padre tiene toda la razón del mundo, si quieres puedo darte un empleo de medio tiempo aquí

-Creo que lo voy a pensar

-Tú siempre pensando las cosas. Querida, debes comenzar a tomar responsabilidades, no siempre  serás la hija del alcalde de Quebost

-Si lo sé, pero mientras eso no suceda quiero disfrutar mi tiempo libre – suspira - ¿Podríamos dejar el tema del trabajo hasta aquí?

-Pero si apenas hemos tocado el tema – la señora suspira -Bueno, está bien. ¿Qué pensabas comprar?

-Necesito un pastel de manzana

-¿Vas a la casa de Zack?

-Sí, se supone que hoy nos acompañara a Edwin y a mí a la feria que llego a la ciudad

-¿Cómo esta Zack?, ¿Sigue deprimido?

-Está bien, aunque últimamente se encierra en su casa. Yo le dije que por lo menos fuera a trabajar en las tardes a su taller, parece que me ha hecho algo de caso

-Pobre muchacho, perder a su familia y quedarse solo. No es una situación en la cual me gustaría estar

-Edwin y yo hacemos lo posible para subir su ánimo. Es lo menos que podemos hacer

 

La señora Kathy, toma un pastel que tenía horneado, lo guarda en un pequeño recipiente de madera y se lo entrega a Emily.

 

-Me di cuenta que olvide el dinero en mi casa – Emily se ríe un poco esperando que eso le haga algo de gracia a la señora

-Está bien, me lo pagas en la tarde – luego añade – confió en ti, por cierto la oferta de trabajo sigue en pie

-Jajaja, lo tendré muy encuentra

 

Emily se marcha del local. Afuera de este se encontraba Nanuk esperándola.

 

-Vamos perrito, tenemos que apresurarnos en llegar donde Zack.

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