EL AJUSTE

Romina es una dama enamorada que siente que su amor ya no le alcanza para mantenerse al lado del hombre al que ama. El honor de su hombre ha sido ultrajado y manchado a causa de ella y él está determinado a limpiarlo. Una historia que se desarrolla en el submundo del sistema penitenciario peruano y que tiene un final realmente imperdible.

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3. HONOR

Oh, gracias Dios mío. Pensé morir. Morir y más morir. Sangre. Dolor. Aquí mismo. Delincuentes. Gracias, Jesucristo, gracias. No volver a este muladar. Jamás. Nunca más, nunca más, nunca más. Prometido Diosito. Gracias, gracias, gracias. El Charlie llegó a tiempo. Animales me hacen algo. ¡Jesús, qué desgracia! Cara ensangrentada. Cara dolor. Me veo horrible y mi cabeza duele, mucho, muchísimo. Golpe y más golpe tras golpe contra golpe. Concha de sus madres, aguantados de mierda. Mujeres, yo, falta. Faltan animales pichula mano mañosos… sin una mujer sexo concha pelos, sudor pene pinga pichula trola,  sudor pelos. Violadores. Carajos hijos de puta, hijos de la gran puta. Más dolor. Cabeza, dolor. Ay ay ay ay ay ay ay ay. Despacio mierdas. Gracias Dios mío y más gracias Diosito lindo. No abandonado. Gracias, gracias, gracias. Cruz. Frente, pecho, hombros. Gracias, gracias, gracias.  Au, au, au, duele todo. Real maltrato. Au, au, au. Favor, por favor más despacio, delicadeza. Cólera, cólera, cólera. Trabajo, abandono, tres días. Venganza, vuelto, venganza y lo mismo. Pecadora, pecadora Romina. Perdón Diosito. Charlie de mierda, de mierda. Charlie porquería. Tirar contigo, contigo solamente. Así ahora. Dios mío, ayúdame. Diosito, ampárame. Au, au, despacio. ¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyy! Tranquila, tranquilidad, despacio, con cuidado. Duele todo. Cara. Sangre. Cabeza. Sangre. Charlie, Charlie, Charlie. Dios mío. Picudo basura. Picudo de mierda. Déjenme arañarlo. Charlie de mierda, venía a tirar contigo, carajo, sólo contigo y nada más. Ay, ay, ay. Más sangre. Dolor. Calma. Tranquila. Ya pasó Romi. Mátalo, Charlie. Mátalo a ese hijo de siete leches. No se va a quedar así, mínimo arreglo de cuentas con el Picudo maricón. Abusador, abusador de mujeres indefensas. Vergüenza odiosamente roche Caimán, podredumbre, no no no no no no y no, el calzón, el culo, vergüenza, ay, Jesús, roche, rojo, rojo y colorido suelo, techo, Hello Kitty. Caimán, Caimán, Caimán. El que le gusta tanto al Charlie. No hay arreglo, no nada, arreglo y no más no. Arreglo, Caimán, no arreglo más, Pollock, no y no. Ay, dolor, au, despacio, lágrimas, moco. Sudor exasperante sudor, nada más. Rico pero horrible. Rico pero no más arreglos, Caimán, sólo lo que sí. No más. Ajuste. Sólo ajuste, Caimán, por favor. Espero que eso le de más cólera y le saque más la mierda al Picudo. ¡Dios, qué horrible experiencia! Nunca antes se habían comportado así estos mañosos. Cuánto tiempo ya estarán sin mujer. El de Picudo, una fiera brutal, recontra violento, Señor santo. Au, au, au, con más cuidado, oye. No puedo responder bien. Todo está claro, no hay más qué decir. Ajuste, ajuste, ajuste. No más preguntas. Sacada de mierda. Véngame Charlie. Defiende lo que te pertenece, macho recio, indio duro, cholo macizo. No hay más qué decir. Silencio todos. Charlie, adelante, sácale la concha de su madre. Anda, ¿qué esperas?, mira cómo me ha dejado.             –¡Aguanta, aguanta! Aquí nadie le saca la concha su madre a nadie así nomás ¿Okey?             –Pero todo está clarito pues Caimán, ¿qué más quieres que verla a mi mujer así? Todo está clarito.             –Bueno pe, pero que hable el Picudo también, ¿Okey? A ver qué fue.             –Toditos aquí han visto lo que le han hecho a mi mujer, Caimán, ¿qué más quieres?             –Ya sé, ya sé, Cholo. Tú tranqui nomás. Esto se arregla hoy, ¿Okey?             –Sí, ‘ón.             –Sí, Charlie.             –Hay que ser jutos pe, ¿sí o no? Hay que oírlo al Picudo también pe.             –Tsss, tanta huevá’, si igual va haber sacada de mierda aquí.             –Ya, ya, ya, callao’s todos, ¿Okey? Y que venga el Picudo de una vez.             –Clarito está todo, carajo, clarito está.             –¡Charlie, ¿qué esperas, huevón?! ¡Sácale la mierda!             –Ya, ya, tranquila nomás tú. Cuídenla bien. Límpienle esa sangre y que no se mueva mucho.             –Oe Caimán, esta vaina es por las huevas, causa; el Picudo se ha metido con la mujer del Charlie, pe, eso es todo, papi: sacada de mierda nomás.             –Sí pe; esta es la cana huevón, no es la tombería y ni juez ere’ tú pe, ¿sí o no?             –Ah, sí pe, de frente a los hechos nomás, tanta huevada.             –A ver, a ver; ¿qué me ‘stan hablando? ¿Quieren hacer la huevada así nomás, como las huevas o me parece? –No pe, nadie ha dicho eso, pe. –Entonces pe, compra’res, ¿me dejan hacer bien mi trabajo, sí o no? ¿Se pueden portar bonito, sí o no? –Tsss, no pe, causa, no te pongas así pe… –Yo pregunto nomá’: ¿me dejan hacer mi chamba o no? –Claro pe… –‘Tonces chitón nomá pe, papi, ¿’ta bien no…? –…Ya, ya pe… no cachetees tanto nomá’ pe… –¿Cómo? ¿Qué dices? –No, nada papi, nada, ya fue ya… –Ah, ya. Tranqui nomás pe. Déjenme trabajar, ¿’ta bien o no? –Tsss, ya pe, haz lo tuyo nomá pe, Caimán. –Chévere, causa, chévere… A ver, ¿alguien más va a decir algo?... ¿nadie…? Ya, ‘tonces seguimos adelante, portándonos bonito y correctitos nomá, ¿ta bien o no?             –Claro pe.             –Lo juto pe, varón.             –Si no, ¿pa qué chucha hay una comisión de disciplina ‘tonces, pe, sí o no Caimán?             –Así es, ¿Okey?... ¿Y dónde mierda se ha metido el Picudo?   Auch, auch, ya, basta por favor. Jesús,  qué dolor, parece que la cabeza se me va a reventar. Por aquí, por aquí. Límpienme bien la cara. ¡Madrecita, qué horrible me voy a ver ahora! Voy a parecer un monstruo afuera, ¡maldito hijo de perra! ¿Y qué tanto hablan allá, ah? ¿Qué mierda esperan para sacarle la concha de su madre a esa basura? ¡Charlie!, ¡Charlieeee!, ¡Charlieeeeeeeeeeee, carajo, hazle algo!... ¡No me voy a callar ni tranquilizar; haz algo, maldita sea! Políticos se creen ahora. ¡Já!, lo único que faltaba, puta madre, tremendos malandros ahí. Ay, Jesús, qué susto me he llevado… Estoy calmada, ¡estoy calmada! Ya, ya… Cólera nomás me da que estén discutiendo tanto en vez de actuar de frente. Sería el colmo que no le hagan nada al maldito de Picudo. Ay, no, ahí sí no sé qué haría; soy capaz de matarlo aunque me quede adentro, carajo… ¡Que estoy calmada les digo! Límpienme más la cara más bien… Mierda qué dolor de cabeza. Vamos Charlie, Charlie, Charlie, no te dejes pisar el poncho. Lánzatele encima a ese abusivo. Vamos Charlie. ¡Ay, por ahí no, por ahí no! Límpiame más la cara que la sangre no me deja ver nada. Agua, por favor, agua, por algún lado, agua. Dale Charlie, dale duro, duro.             –Papi Charlie, tranquilo nomá tú, ¿ya? Vas a poder hacer lo tuyo, pero aquí hay que hacer las cosas bien pe, ¿sí o no?             –Sí Caimán, pero…             –Machito te cree’, ¿di?, machito serás pe, ¡concha tu madre, serrano de mierda!             –Oe Picudo ¿qué pasa, papi? Te sabroseas rapidito nomá’ tú, causa.             –Tssssss, yo como las hueas, Caimán, yo no le tengo miedo a un serrano apestoso.             –¡Ahora vas a ver, negro de mierda, ven acá, carajo, ven acá!             –A ver, a ver, ya, ya, ya; agárrenlos bien a estos dos porque ‘tán que se quieren acariciar hace rato… Pensándolo bien, lo de la Romina es pa pasar piola nomá’, ¿sí o no, compadres?             –Tsss, ‘ta huevón, yo le saco la mierda cuando quiera y donde quiera a ese serrano baboso, causa.             –A ver ven pues, negro, ven pues. Aquí y ahora, ven pues.             –Oe Caimán, ya no le des tanta vuelta al asunto, ueón.             –Sí, déjalos que se mechen de una vez.             –Sì, causa; al final el perjudicado puedes ser tú nomás, ah.             –Uy chucha, así era la cosa. ‘Tonces a darle nomás, qué tanta huevada… Okey, atención, atención todo el mundo: aquí los señores ‘tan con roche pe, uno de ahorita nomás y otros de hace raaaato según parece, así que se quieren agarrar a besos…             –¡¡¡Ja, ja, ja!!!             –Shhhhh… ¡ya carajo, silencio que esto no es un chiste!... Bueno, la cosa es que, según el reglamento, los dos pueden arreglar cuentas como hombres y como se debe: a puño limpio pe, ¿sí o no?             –¡¡¡Síiiiii!!!             –¡Claro pe!             –¡Claro pe!             –Así que a pedido de ellos mismos, como delegado de disciplina tengo que autorizar la gracia…             –¡¡¡Bieeeeen, Caimán, bieeeeen!!!             –¡Shhhh, silencio carajo!... Entonces, ¿alguno quiere decir algo, como para que no haya bronca… ah…? Uy, carajo, ninguno. Bueno, entonces ni hablar, pásate los guantes Triquina.             –Acá tan, causa.             –Chévere… A ver cholo, a ver negro, toma y toma.             –Ya era hora ya, carajo…             –Tssssssss, machito ere’ ahora con tus guantes, ¿di?             –Puta que te voy a sacar el ancho, negro de mierda.             –Ya pe, ven pe, de una vez, a ver.             –Ya, ya, tranquilos nomá, tranquilos… Ya saben: nada de golpes en los huevos, ni mordidas de maricones ¿Okey? Dos rondas de diez minutos cada una.             –¡Oe, oe, aguanta!, un par de tombos están que vienen.             –¡A la mierda con los tombos!             –¡¡¡¡Claro pe!!!!             –Ellos saben que no pueden meterse. No es su roche, pe.             –Sí, creo que quieren sapear nomás…             –Si vienen a ver la sacada de mierda nomás, como las huevas, pero si vienen a joder, ni cagando, los mandamos a la mierda, ellos no se pueden meter aquí… –Sí, sí… parece que vienen a chismosear nomás, Caimán… –Bueno, entonces, decía que dos rondas de diez minutos cada una… –¡¡¡¡Ya, mierda, ya!!!!             –Ahora vas a ver negro de porquería, ahora vas a ver…             –Ahora vas a ver tú, indio apestoso…             –¡Toma conchetumare!             –¡Ay, qué golpe de mariconcito que tiras!             –¡¡¡Sauuu!!!             –¡Okey, okey!, mejor apuramos esto. A la cuenta de tres: –¡¡¡¡Uno!!!             –¡¡¡¡Dos!!!!             –¡¡¡¡Tres!!!! ¡Yaaaaaaaaa!, dale Charlie, dale duro, no te dejes. Cuidado, cuidado. Así, así, rómpele el alma a ese maldito. ¡Dios mío, no! Levántate mi amor, rápido levántate. ¡Caimán, haz algo, por favor!, ¡Eso no se vale, eso no se vale! Suéltalo, tramposo de mierda, déjalo que se pare. ¡Déjenme, déjenme! Dame el trapo que yo me limpio sola, mejor. ¡Eso, Charlie, eso! Así te quiero ver, mi cholo. Pégale más fuerte a ese hijo de puta, más fuerte. Así. Rómpele la cabeza a ese concha de su madre. Sin asco destrózalo, mi amor. ¡Bieeeeeen, bien, Charlie! Reviéntale los huevos si es posible. Cúbrete, cúbrete bien. Haz que se canse, Charlie, haz que se canse. ¡Ganchos, ganchos! Destrípalo a ese mal nacido. Date vuelta, date vuelta, ¡date vuelta te digo! Con la rodilla, sí, así, con la rodilla. ¡Esooooo! Que se quede en el suelo, no le dejes pararse. Ay, Señor Jesús, un poco de agua… ¡Oye, ya pues! Cobardes de mierda, no se metan. Sácalos, Caimán, sácalos. ¿Dónde están ahora tus reglas, Caimán, donde? ¡Ya pueeeees! Caimán, ¿tú estás pintado aquí o qué cosa? ¡Pon orden pues hijito!             –¡A ver, a ver carajo, fuera todos, fuera todos!... Escuchen bien, carajo: esta bronca es de ellos dos nomás, así que nadie más se puede meter, ¿okey? –Puta, la cagada, Caimán; así no es pues. –Ya sé, ya sé, carajo… –A ver pues, ahora usa tus reglas, Caimán. –Romina, calladita nomás mejor, ¿ya mamita? Yo sé lo que hago aquí, ¿entiendes o no?             –¡Ay, ya! Qué sensible.             –Bien… Advierto una última vez: nada de golpes bajos y nada de meterse en la bronca… A la próxima te jodes, Picudo, te juro que te jodes si se vuelven a meter tus yuntas, ¿okey?             –Tsssss, a la mierda, jódelos a ellos pe, ¿po’ qué a mí, a ver? Yo los habré llamado ¿qué cosa?             –¡Conchudo de mierda!             –Ya, ya, tranquilita nomás tú ahí… ¡cuídenla pues!             –Ya dije, ya, y va para todos: a la siguiente que otros se metan, se jode el que están apoyando, ¿Okey?             –Ya, ya… que empiece de nuevo, Caimán…             –A las tres de nuevo, entonces: –¡¡¡Uno!!!             –¡¡¡Dos!!!             –¡¡¡Tres!!! Ay, Dios mío, ya no quiero ni ver esto. Anda Charlie, con punche mi cholo. Eso, eso… ¡A mí no me calles, carajo! En la cara, Charlie, dale en la cara, desfigúralo a ese delincuente de mierda… Serrano, pues, y a mucha honra, huevón. ¡Ya quisieras tener los huevos de un serrano, maricón!             –Oe Romina, deja de joder a la gente del Picudo pe. Concentrémonos en la pelea, ¿Okey?             –Ya. Es que ellos comienzan, pues, Caimán.             –No pises el palito, pues chola. Vamos, Charlie, vamos. ¡Charlie, Charlie, Charlie! ¡Ah, ja, ja, ja! Bien hecho, mi amor. Recoge tu huevo, Picudo de mierda; a ver qué se siente, maldito. Deberían castrarte en vez de darte golpes, carajo. Bien hecho Charlie, muy bien. Que no se pare, que no se pare. Que se quede en el suelo, Charlie. A ver, ¿dónde está tu hombría ahora, huevón, donde?             –¡Por la puta madre, Romina, ya pues!             –Ya, ya, ya, Caimán. Me callo, me callo, shhhh, chitón, ¿ves? Eso, Charlie, así, así. Ya falta poco, cariño. Atento ahí, al frente. Abre bien los ojos, cholo. No te distraigas, caracho. Abre bien los ojos. Cúbrete, cúbrete. Ciérrate aunque sea, haz que se canse. Ya no puede ya. Está acabado el maldito. Aguanta un poquito más, Charlie. Cerrado, bien cerrado, así. ¡Uy, qué tal dribleo! Así te quería ver mi cholo. Dale duro, duro, bien duro. Sí, quiébralo, Charlie, quiébralo. Sí, sí, síiiiiiiiiii. Gracias Dios mío, gracias. Ay, esta sangre… Dame otro trapo, otro… No puedo ver nada si no… Así, Charlie, mantenlo a raya. Escápate aunque sea. Qué torpe que es ese cojudo, caray. Tan grandazo y tan torpe, pues… Más trapos, por fas… Aunque sea tu polo pues, amigo. No puedo ver si no… ¡Estoy calmada, estoy calmada! Por favor, ya estoy bien, sólo quiero más trapos para limpiarme la sangre. Auch, auch… Con fuerza mi Charlie. ¡Eso! Así se pelea, carajo. ¿Querían bronca? Pues bronca tienen, concha de sus madres. Tú sigue Charlie, tú sigue. Firme, firme siempre, mi amor. Sin asco. Así, así, carajo. Abajo, arriba, en las costillas, Charlie, en las costillas. No dejes que se reponga, no dejes que se levante. No lo escuches, Charlie. Sin piedad, carajo. Duro, duro. La cara, concéntrate en la cara. Rómpele el hocico a ese huevón. ¡Aj!, qué ofuscada me siento, caracho. Pero qué complacida también al ver cómo le sacan la mierda a este hijo de puta. ¡Adelante Charlie, adelante!... ¡Oye, pero…! ¿Ya ves, Caimán, ya ves? Otra vez se están metiendo esos pendejos; ya pues, haz algo… ¡Arghh! Qué cólera me dan esos imbéciles, puta madre. Sólo saben actuar en mancha y cuando nadie les ve. Pero, a ver pues cuando están frente a frente con alguien que les pare el macho, ¡jum!, les da diarrea de miedo. Pobrecitos, pobrecitos… A ver, ¿quién es el papi ahora, Picudo?, ¿quién, ah?... Ay, ya Caimán, me callaré pues. Pero, ojo, diles a ellos también que se callen, ¿ah?... Eso mi Charlie. Patéale en las piernas, duro, duro, mi amor. Que no se pueda levantar todo un mes, Charlie… ¡Wuju, ju! Sóbate, carajo, sóbate. Ahí tienes de tu propia medicina, negro de porquería… ¡Maricón tu abuelo, baboso! ¡Maricón tu padre también, imbécil!… Muy bien, Charlie, muy bien, mi amor. Gracias Dios mío por hacer que mi cholo le saque la mugre a ese patán. Así, Charlie, así. Ya ganaste, cholo.             –Ya, ya, ya. Se acabó la ronda, causas, se acabo, ya, ya… ¡Ya carajo, paren!             –¡Bien, Charlie, bien! ¡Charlie, Charlie, Charlie!             –Buena, cholo. Estás cobrándotelas bien, ¿si o no?             –Todavía quiero sacarle más el ancho a ese negro conchesumadre, Caimán.             –Okey. Pero voy a preguntarle si atraca para la segunda. Al último ya lo estabas privando, creo.             –A ver si ahora es hombrecito, pues.             –¡Mi amor, dale más duro a ese hijo de puta, mi amor!             –Ya, ya. Tú tranquila nomás. Cuídenla bien ahí. Límpienle su cara muchachos, está llena de sangre…             –¡Duro, Charlie, duro!             –A ver, Picudo, ¿vas a seguir o aquí nomás quedas?             –Tsssss, claro que vo’ a seguir, pe; no vo’ a zafar como hembrita ¿di?             –Sí causa, pero ya estás bien gomeado, creo, ¿ah?             –Te he dicho que vo’ a seguir, causa, bien claro te he dicho.             –Ah, bueno; allá tú, ¿Okey?... Ya, un minuto de descanso y, después, ¡más bronca!             –¡¡¡Bieeeen!!!             –Charlie, cariño, esta vez, cuando lo tumbes, métele una patada en los huevos a ese maldito.             –Romicita, anda que te curen en enfermería ¿ya mamita?             –Ay, ya, no es nada. Termina la pelea y vamos juntos. No te preocupes.             –¿Cómo que no me preocupe? Yo siempre me preocupo por ti. Anda que te curen, ¿ya, mamita? Llévenla ‘onde los tombos, que la curen, ¿ya? Llévenla, llévenla. Está bien, está bien, está bien. Voy a ir. Pero quiero ver la última ronda, pues. ¿O acaso ustedes se la quieren perder?... Ya, ya. No voy a hacer tanta bulla… ¿Cómo loca? ¿Quién ha estado gritando como loca? ¡Por favor! Yo sólo estaba alentando a mi cholo, hijito… Ay, es que deben entenderme pues, chicos: debo alentar a mi marido, ¿o no? Total, él está defendiendo mi honor… Claro, también su honor, claro, claro. Pero no me negarán que ahora él necesita de mi apoyo moral y que debo quedarme para alentarlo ¿sí o no?… Ah, ¿ya ven?... Vengan, vengan, vamos a ponernos bien atrás para que el cholo no se de cuenta que todavía estamos aquí. Por acá, por acá. Aquí no va a poder vernos.             –A ver, a ver, señores, los dos al centro de nuevo por favor…             –¡¡¡Vamo’ Picudo, carajo!!!             –¡¡¡Cholo, Cholo, Cholo!!!             –Ya saben las reglas: nada de golpes en los huevos –Charlie, te estoy observando, ¿Okey?– y nada de meterse los demás, déjenlos a ellos solos arreglar sus problemas, ¿ya?…             –¡¡¡Vamo’ Picudo, carajo, vamos!!!             –¡¡¡Vamo’ Charlie, con todo!!!             –Ya, listos, a la cuenta de tres:             –¡¡¡Uno!!!             –¡¡¡Dos!!!             –¡¡¡Tres!!! –¡¡¡Vamo’ Picudo, carajo!!!             –¡La concha de su madre que lo parió, así, carajo, así!             –¡¡¡Charlie, arriba, Charlie!!!             –¡Charlie, córrete a la derecha, a la derecha!             –¡Záfate, Cholo, záfate!             –¡Kughrt!             –¡Huch, conchetuma!             –¡Mierda, el negro ha salido a matar, conchesumare!             –¡Sí, jajajaja!             –¡¡¡Vamo’ Cholo, párate, carajo!!!             –¡Cúbrete Charlie, cúbrete huevón!             –¡A tu derecha, Cholo, a tu derecha!             –¡Eso, Picudo, carajo, así!             –¡Patada, Picudo, patada!             –¡Que se quede en el suelo, Negro, que se quede tirado!             –¡No lo sueltes, no lo sueltes! ¡Ay nooooo! Charlie, Charlie, por favor no te dejes. Dios mío haz que mi cholo se levante. Por favorcito, Señor. Cúbrete Charlie, cúbrete… Ay, no quiero ver, no quiero ver…             –¡Ughhh!, ¡chetumare!             –¡Eso! Patada y codazo, patada y codazo, ¡eso mi Negro!             –¡Así se pelea, carajo!             –¡Bravo Picudo, carajo!             –Ahora ya no dice nada ya la perra esa, jajajaja…             –Jajajaja…             –¡¡¡Bravo Picudo, carajo!!!             –¡Jugh, jugh, jugh!             –¡Muere, cholo cunchetumadre!             –¡Jugh, jugh, argh!             –¡Protégete Charlie, protégete!             –¡No te hagas el machito, huevón! ¡Protégete! Por favor, por favor Diosito lindo, ayúdalo al Charlie, ayúdalo, ayúdalo por favor. ¡Noooooo! ¡Por favor, no, no, noooo! Que se haga justicia, por favor. No, no, nooooo. Levántate, levántate mi amor, por favor, por favor, por favor… ¡Ay, ya cállense malandros de mierda! No se rían, no se rían… Déjenme, déjenme, así estoy bien. Déjenme les digo, quiero quedarme, quiero ver, quiero ver. Déjenme tranquila, caracho… No quiero ver más, no quiero, no quiero, no quiero…             –¡Picudo, carajo! Nada de golpear los huevos, ya sabes bien, ya.             –¡¡¡Shhhhhh!!!             –¡Oe, déjalos pelear tranquilo pe causa!             –Ya no seas atorrante pe huevón, muy cargocito ya ‘tas ya.             –Tranquilo nomás Caimán, deja que la gente arregle sus roches pe…             –Ya dije: nada de golpes en los huevos, carajo, ¿algún problema con eso, ah?             –Tsssss…             –Ah, ya pe, entonces calladitos nomás pe, ¿ya?             –Tsss, puta que ese Caimán se cree el director, carajo.             –Ya no lo jodas tanto porque ahorita se ralla el cunchesumare y se arma la grande.             –¡¡¡Ja, ja, ja!!!             –¡Serio, huevón! Un loco es ese cunchesumare, ¿por qué crees que es el encargado de disciplina pe?             –Ah, chucha…             –Claro pe.             –¡Esa es, Charlie, esa es!             –¡Sigue así hasta que se canse, Charlie!             –¡Vamos Picudo, carajo!             –¡Desátalo, desátalo!             –¡No te agites mucho, Negro!             –¡Tranquilo nomás, tas ganando, tas ganando!             –¡Ya, no seas maricón pe, serrano! –¡Pelea como hombrecito, pe!             –¡Deja de esconderte como marica, oe cholo! –¡¡¡Pelea, huevón!!!             –Uy, ay, ay, este es otro del cuento, ¿ah? –Ahhh, sí pe, parece, ¿no? –Mira nomás cómo arruga con el Picudo el conchesumare… –No es necesidad, entonces… es que le gusta la pichula también, creo.             –¡¡¡Ja, ja, ja!!!             –¡Así, Cholo, hasta que se canse!             –¡¡¡Charlie, Charlie, Charlie!!!             –¡Tranquilo Picudo, tranquilo!             –¡No lo descuides nomás!             –¡¡¡Charlie, Charlie, Charlie!!!             –¡Cugh!, ¡cugh!...             –Serrano maricón, carajo… pelea pues…             –¡Cugh!, ¡cugh!...             –¡¡¡Pelea pe cholo!!! Así mi amor, así. No te dejes, no te dejes. Cúbrete bien, sigue cubriéndote bien. Caracho, la hubieran parado en la primero nomás. Aysh, qué cólera que ese maldito esté haciéndole daño a mi Cholo. Por favor, dios mío, que el tiempo pase rápido, rápido, rápido…             –¡¡¡Yaaaaaa!!!             –¡Así, Picudo, así, así!             –¡Con fuerza, con fuerza!             –¡Remátalo de una vez, de una vez!             –¡¡¡Remátalo, remátalo!!! ¡Nooooo, por favor, nooooo! Corre Charlie, corre, no te quedes ahí. Ya basta, ya basta. Caimán, por favor detén todo esto, no seas insensible. Me lo van a matar Caimán. Por favor, detén todo esto, ayúdalo, ayúdalo por favor…             –¡¡¡Auuuuuu!!!!             –¡¡¡La concha de su madre!!!             –¡Mierda, qué tal patada del Picudo, conchesumare!             –Ya fue el serrano, ya.             –Puta mare… ¡lo privó!             –¡Caimán, que pare todo un rato, pe!             –Que tome aire, que tome aire…             –¡Oe, Caimán, ya pues, que pare la bronca un toque!             –…Okey, okey, unos segundos, unos segundos... Cholo, ¿todo bien?             –…¡Jum…! ¡Jum…! ¡Jum…!… aggg, aggg, aggg…             –¿La paramos aquí, Cholo?             –Charlie, si ya no puedes, ya fue ya, caballero nomás.             –Cholo, ¿la paramos aquí?             –…E-espera, espera…             –¿Cómo hacemos? Tú dinos, Cholo.             –Q-que sssiga, que ssiga…             –¡No me jodas! –¡Cholo terco, carajo!             –¡Como los machos pe, huevón!             –Charlie, mi amor, ya fue… Caimán, que terminen aquí nomás, por favor.             –¡Tú anda a que te curen, carajo!             –¡Ya no sigas más, por favor, cariño!             –¡Silencio todos, ¿okey?!             –Caimán, hay que terminar el tiempo que falta, de una vez, ¿ya?             –Si tú lo quieres así, Cholo, normal pues.             –¡Nooooo, Charlie, ya no más, por favor!             –Como quieras, Cholo… A ver, los dos al centro de nuevo… A la cuenta de tres, entonces:             –¡¡¡Uno!!!             –¡¡¡Dos!!!             –¡¡¡Tres!!!             –¡¡¡Yaaaaaaaa!!!             –¡Fulmínalo de una vez, negro!             –¡Vamos Cholo, vamos!             –¡Jugh, jugh, jugh!             –¡¡¡Sí!!!             –¡Con fuerza, carajo!             –¡Jugh, jugh, jugh!             –Carajo, le dije que ya fue, puta mare…             –Cholo terco pe, causa.             –¡Ughhh!, chetumare…             –¡¡¡Eso!!!             –¡Bien Picudo, carajo!             –La puta madre que los parió, estos se van a terminar destripando, conchasumadre.             –Ninguno se quiere rendir pe. Que se acabe ya, que se acabe ya. No quiero oír más, no quiero, no quiero…             –¡Huuuuu…!             –¿Ya ves, serrano, que conmigo nadie se mete?             –¡aghh, aghh, aghh…!             –¿Ya ves conchetumare, ya ves?             –C-calla, cugh, cghchetu-mare…             –Peor para ti, compadre, peor para ti.             –Oe, ya, yo creo que ya fue pe, ¿no? Que la terminen de una vez, ¿no Caimán?             –¡¡¡Charlie, Charlie, Charlie!!!             –¡No lo dejes Picudo, dale más duro!             –No vamos a esperar que el Cholo esté muerto pe Caimán, ¿sí o no? –Puta, a la mierda, pe, ya ganó el Picudo, ya. ¡Ya párenla de una vez! Esto va a acabar mal. Charlie ya basta, ríndete de una vez, Cholo. Déjalo a ese maldito, ya detente…             –…Esteee… no sé pues… el Charlie no dice nada…             –Puta, Caimán, no seas pendejo pe, el huevón ni siquiera puede hablar, está con la boca destrozada pe…             –Pero mírenlo pe, el hueón está que resiste y la cosa es que termine el tiempo y le haigan sacado la mierda o que él mismo tire la toalla pe, ¿ok?             –¡¡¡Charlie, Charlie, Charlie!!!             –¡Y callen a esa loca de mierda, carajo!             –Déjala pe, causa, ‘ta preocupada por su marido la ‘ona pe.             –Claro pe. Respeta pe, Caimán.             –Ya, ya, ya… –Mi amor, por favor, ya detente, ya basta de todo esto. ¡Por favor ya basta! Ya ganó el Picudo, ¿qué más quieren, a ver, qué más quieren? ¡Caimán, carajo, detén esta carnicería, no seas bestia!             –Bueno pues… Supongo que la paramos aquí nomás, ¿no?             –¡¡¡No lo sueltes, negro, no lo sueltes!!!             –¡Uhgh! ¡Uhgh! ¡Uhgh!...             –¡Así, así, conchesumare…! –Caimán, carajo, sobre tu conciencia va a quedar si algo peor le pasa a mi marido. Es tu amigo, huevón, ayúdalo. Deténganse por favor, deténganse… ¡Silencio tú basura!... Ay Dios mío, por favor, un milagrito, un milagrito nomás te pido. Vamos Cholo, de una vez por todas ríndete, ya déjalo así Charlie, terco de mierda… –Pobre cholo, carajo, lo han salido cagando al final. –Pero terco el conchesumare, ¿no? –No se rinde el muy cojonudo. –Así son estos cholos pe: mulas que no se rinden así nomás… –¡Uy chucha…! ¿qué? –¡Aguanta, aguanta…! –¡¡¡Esoooo!!!             –¡¡¡A su madre!!!             –¡¡¡Wuuuuu!!! –¡¡¡Eso Cholo, eso!!!             –¡¡¡La concha de su madre que lo parió, bien juga’o cholo!!!             –¡Asegúralo Charlie, asegúralo!             –¡Prívalo de una vez, Charlie!             –¡¡¡Cúbrete Picudo, cúbrete!!!             –¿Ya ves huevón? ¿No te dije? ¡Como los machos! –Sí, sí, sí, así dale duro Charlie, dale duro, mi amor…             –¡¡¡Charlie, Charlie, Charlie!!!             –Mierda, qué tal salvajismo el del Cholo, ¿no?             –Cholo terco, pe, huevón… además… ‘ta bien cunchesumare. Picudo de mierda, ahí, de pendejo se quiso pasar.             –Ah, sí pe.             –¡Así, Cholo!             –¡Mantenlo ahí nomás, ahí nomás, firme!             –¡¡¡Auuuuuuuuuuuuuu!!!             –Au, au, au… eso sí que debió doler conchesumare…             –¡Con la punta, con la punta, Cholo!             –¡En las costillas, en las costillas!             –¡Ugh, ugh, ugh…!             –¡Levántale el brazo para que no se cubra!             –¡Ugh, ugh, ugh…!             –¡¡¡Auuuuuuuuuuuchhhh!!!             –¡Chuchesumare, se ralló por completo el serrano!             –¡¡¡Mátalo, mátalo!!!             –Puta mare, esto va a terminar mal, causas…             –¡¡¡Ya Caimán, córtala, córtala!!! –¡Ugh, ugh, ugh…! –¡Mierda, el Picudo está que vomita sangre, huevón! –¡¡¡Cholo, Cholo, Cholo!!! –¡Ugh, ugh, ugh…! –¡¡¡Ya huevón, córtala!!!             –Ok, ok, ok. Suficiente, Charlie. Ya basta, ¿ok? Ya basta…             –¡Ugh, ugh, ugh…!             –¡¡¡Oe ya pe Caimán, párala pe!!!             –¡Ugh, ugh, ugh…!             –Ya, Charlie, ya, eso fue todo, ¿ok? Ya ganaste ya.             –¡Ugh, ugh, ugh…! –Ya, Cholo, ya. Ya fue, ya. Calmado, calmado. –¡Ugh, ugh, ugh…! –¡¡¡Carajo, agárrenlo a ese animal de una vez!!! –¡Ugh, ugh, ugh…! –Ya basta Charlie, ¡¡¡lo vas a matar huevón!!!             –Sí, sí. Tranquilo, tranquilo, causa. Ya fue, ya fue…             –¡Jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh…!             –Respira, respira, tranquilo, tranquilo, causa… –¡A la mierda!, este huevón está hecho una porquería…             –Bueno, el negro se llevó la peor parte, ah.             –¡Jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh…!             –Sí, lo ha dejado privado.             –¡Rápido, rápido, llévenlo a la enfermería, rápido…!             –¡Abran paso, abran paso!             –¡Jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh…!             –¡¡¡Sal, sal, pe huevón…!!!             –Con cuidado, con cuidado que el weon está cagadazo…             –¡¡¡Permiso, permiso!!!             –¿Tú crees que aguante?             –Ojalá pe. Lo han gomeado bien a este causa…             –‘ta mare, el cholo le ha destrozado las costillas, carajo…             –Suave, suave… hay que llevarlo despacito nomás.             –¡Jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh…!             –Tranquilo Cholo, ya acabó todo ya, respira, respira…             –¡Jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh…!             –Al cholo también hay que llevarlo a que lo atiendan, ¿no?             –Olvídense del Cholo, él está paradazo. Que su gente se encargue de él.             –¡Jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh…!             –A ver, eso es… arriba cholo, vamos para que te curen… sigue respirando nomás…             –Bien juga’o, serrano, ¿ah? Bien juga’o…             –No te esfuerces, tranquilo nomás.             –No vas a poder hablar lo menos un mes, huevón. Te han cagado la boca a patadas, broder.             –¡Jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh!, ¡jhahhh…! Esphhhsperen, esphhss…             –Ya, ya, shhhh… no hables nada weon… ¿qué…? Ah, sí, está por acá… La voy a llamar.             –¡Ya Romi, ya ganó el Cholo!             –Levántate huevona, levántate…             –Vamos pa’ que te curen a ti también. –¡Síiii, sí, te digo que ya ganó el Charlie, cojuda, vámonos!
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