EL AJUSTE

Romina es una dama enamorada que siente que su amor ya no le alcanza para mantenerse al lado del hombre al que ama. El honor de su hombre ha sido ultrajado y manchado a causa de ella y él está determinado a limpiarlo. Una historia que se desarrolla en el submundo del sistema penitenciario peruano y que tiene un final realmente imperdible.

0Me gustan
0Comentarios
257Vistas

2. ADENTRO

¡Ay, no! Otra vez no, por favor. ¡Aj!, carajo, qué cagón de hombre éste. Ni siquiera tiene la delicadeza de venir a esperarme en la puerta. ¡Ayshhh! Él sabe muy bien que odio tener que pasar sola por el control de sus amigotes; con lo atrevidos que son estos cavernícolas, caracho. Le he dicho bien claro lo que debe hacer cada vez que venga a verle, se lo he dicho una y mil veces; pero, claro, al señor le resbala todo lo que le digo, le entra por un oído y le sale por el otro. ¡Jum!, una razón más para que un buen día tengamos una conversación muy, muy seria, sí señor. Y que ni diga que yo ando quejándome de todo y que me estreso demasiado, ay, ahí sí que sería capaz de partirle el hocico de una sola cachetada, por mi madrecita. ¿Cómo va a venir a hacerme pasar por esta cagada otra vez, pues? No, eso no está bien, pues. ¡Se supone que una tiene a un hombre para que la cuide y la proteja y no para que otros se aprovechen y la manoseen.             –Tranquila nomá, Rominita; el Charlie ta en otra orita, así que relax.             –Ay, Picudo picarón, no seas tan aventado pues.             –Uy, Rominita, ta bien tranca eso, ¿ah? Yo a ti te veo y me aviento sin pensarla mucho, mamita.             –Claro pe, flaquita, si tas hecho un hembrón…             –Ay, ya, chicos, no sigan que me sonrojo. Y tú Picudo ya no seas tan mano larga, ¿ah?             –No pe Rominita, tranquilita nomá, shh, shh, shh…             –Chicos, chicos, tranqui nomás pues, miren que vengo a verlo al Charlie.             –Ese on del Charlie ta en otra, ya te he dicho ya. Hoy día el tónico es acá, con tus papis pe, ¿sí o no? –¡¡¡Síiiiiii!!! –Uy, ju, ju, ju. Créanme que otro día yo encantadísima chicos –ay, cuidado con esa manito, malcriadito– pero hoy no puedo, estoy apuradísima y tengo que darle algo al Charlie, –Ya pe, te vas más ratito pe, ¿sí o no? ¿Cuál es el apuro? –Sí, te vamos a robar por un ratito nomá pe. Tú ya saes pe, ¿sí o no? –No me digas que ahora arrugas, Rominita. –No es eso, mis amores, lo que pasa es que… –Uy, ay, ay, ¡ahora santa eres!, ya peeeeeeee… –¡¡¡Ja, ja, ja!!! –Así es pues, chicos, las responsabilidades, ya saben. –Pucha que tu aguirre te ha malacostumbrado, Romicita, antes tú eras barrunto con la gente pe, ¿sí o no? –Qué mal, mami, qué mal… –Ya preciosos, están que me apachurran todos, déjenme respirar un ratito y llámenlo al Charlie, ¿sí? –No pe Romita, no seas atorrante pe oe. –Si te vas a hacer unos cachuelitos, ¿qué tanto te quejas? –Ay, chicos, chicos; eso era antes, cuando estaba solterita, ya saben que ahora no se puede. –E’ cuestión de quieras nomá pe flaquita, nadie acá es soplón y nadie le va ir con el cuento a tu calenta’o pe. –Ahhh, sí pe. Aparte que tú ya no ere’ calichina pe, ¿sí o no?             –¡Ay, noooo! Ya chicos, ya, por favor, basta con esto. Ya me están incomodando ahora sí.             –Shh, shh, shhh, tranquila nomá’ pe, Rominita, atraca suave nomá’ pe.             –Si me siguen molestando voy a decirle todo al Charlie, ¿ah?             –¡Uy, ay, ay!, ¿así es? Uno e’ caballero y te moletas, ¡no peeee!             –Y, encima, con amenaza todavía, tsssss…             –¡Ya déjenme pasar, por favor!             –Pero primero, ya saes pe Rominita, ¿si o no?             –Ay, Picudo, no te juegues así pues, el Charlie es tu amigo, acuérdate.             –Ese serrano de mierda está hecho trapo ahorita por tanto winters, ¿así quieres ir a verlo?             –No importa, no importa; es mi marido pues, ¿no…? Permiso, caracho, permiso…             –Carajo, qué terca oe. Ya pe amorcito, unita a cada uno nomá’ pe, ¿ya?             –¡Pues no quiero y se acabó!             –¡Uy, ay, ay!, la santa… ¡ya pueeees!             –Ya no te hagas pe, Rominita; un ratito nomá pe.             –No, no, no y no. Déjenme tranquila que nada les cuesta.             –Tsss, ta qué feo hablas ahora oe.             –Callejoneraza que eras antes, flaca.             –La vaca ya no se acuerda cuando era ternerita pe.             –Canita al aire nomá, amiga; no te paltees tanto.             –Antes nos rogabas pa’ que te metamos pinga, cojuda, y ahora te achoras como buena.             –Te advierto que me dejes en paz, Picudo, mira que…             –¿Mira que qué, mira que qué? Ya peeeee, no te hagas la correctita conmigo peeee…             –Ya te hemos dicho que el Charlie ‘ta en otra ‘orita; nica lo vas a ver hoy día, flaca, así que aprovéchanos mejor.             –Claro pe, Rominita; además, tú eres barrio, pe, ¿sí o no?             –¡¡¡¡Claro!!!! Barrio es, pe, la Rominita…             –¡No me jodan, caracho!, ¡déjenme en paz si no quieren que…! –¿Qué? –¿Qué? –¿Qué cosa? –¿Qué cha ‘as a hacer, a ver? ¿Llamar a tu serrano coquero?             –‘uta te nos pones malcriada por las huevas, flaquita.             –Por gusto es, ¿ah?             –Sí, ya perdiste ya, causa.             –‘Ta mare, ¿ya ves?, ya se ‘ta asando el Picudo, conchesumare.             –¿Ya ves lo que haces, flaca? –Ahora, pe, aguanta nomá’, aguanta nomá’ como los machos.             –A ver pe, a ver pe, haz algo pe… atorrante de mierda… a ver pe, haz algo ahorita que no e’tá tu marido pa’ defenderte, a ver pe…             –¡Aj, suéltame, maldito asqueroso!, ¡auxilio!, ¡auxilio!             –Ah, ahí sí, ¿no?, ya no ere machita, ya.             –Jajaja, ‘ce rato no e’ machita eta ona, oe.             –¡¡¡¡Jajajajajajaja!!!!             –Picudo, ya pues, no seas abusivo, déjame tranquila.             –Tsssss, tranquila… “tranquila”, dice… conchuda de mierda, jajajaja.             –¡Auuu, concha de tu madre!             –¡Chucha su mare qué tal golpe!             –Te cagaste, huevona, ahora por pegalona pagas peaje.             –¡¡¡¡Claro, esa esssss!!!! –Uy, qué rico, vo’ a llamar a la gente.             –Tú no vienes a hacerme roche acá así como la’ hueas, conchetumare. Acá me cagas, y te cagas, y te saco la reconchetumare, ¿me entiendes? Aquí mando yo, acá yo soy el papi y se hace lo que yo digo, ¿me entiende’ conchetumare?             –¡Auxilio, ayúdenme!             –¡Calla puta! No has querido a las buenas, ‘tonces a la mala, pe, carajo, ¿a ver, qué vas a hacer? Charles de mierda, ¿Dónde estás, puta madre?             –Así, así, ay, ay, ay; qué buen cuerpo Romina, carajo.             –Sí, y qué buen culo, flaquita, uffff…             –Dichosas las pingas que han entrado aquí, carajo…             –Hay que meterla mejor; mucho roche acá afuera.             –Ah, cierto, cierto; ¡todos al cuarto del Picudo!             –¿Ah, conchetumare?, ahora pues sí quieres, ¿di?             –Prendan la luz que no veo mi mierda.             –Oe, pero mucha gente pe; tres o cuatro nomás que se queden.             –¡Auxilio, ayúdenme! ¡Charlie, Charlie, Charlie!             –Ya, ¡shhhhhhhhhhh! ¡Calla, carajo!             –Yo voy primero pe, ¿si o no?             –Ya, ya, pero apúrate, ‘on.             –Cógela bien, pe, que no se mueva.             –¡Ayuda, por favor, ayuda!             –Carajo, mucho roche ‘ta haciendo la ‘ona…             –¡Tápale la boca, tápale!             –¡Mierda!, muy mujercita pero bien que tiene fuerza de hombre esta cojuda.             –¡Sauuuuuuu!             –Puta mare, ¡shhhhhhhhhhhhh! Cállense pe, carajo.             –Ya, mierda, que se queden tres nomás y a la mierda el resto.             –¡¡¡No peeeeee!!!             –¡Carajo, no hagan roche y salgan todos, mierda!             –Al toque pe Picudo, no la hagas larga.             –Ya, ya, ya… bájale el pantalón.             –¡Auuu, concha tu madre!             –¿Qué pasó ahora?             –Me mordió la hija ‘e puta.             –¡¡¡Métele su combo, métele su combo..!!!             –¡Pero no la duermas, pe, idiota!             –A la mierda, ‘on, me llegó al pincho esta huevada.             –Ya, ya, Picudo; aprovecha ahora sí.             –Levántala un poco, un poquito… espérate que se me pare bien.             –¿Recién? ‘ta mare, yo ya ‘toy fierro hace rato, conshesumare.             –Es el alboroto pe causa; cállense todos pa’ poder hacerla linda, pe.             –Ya, ya, shhhhh, callado todo el mundo.             –¡Oe Picudo, Picudo…!             –A ver, concentra’o pe, concentra’o…             –¡Oe Picudo escúchame, huevón, Picudo escúchame…!             –Ahhh, hace tiempo que no remojo la brochita en un buen culo, carajo…             –¡Carajo Picudo, escúchame, huevón!             –¡Arghh, por la puta mare, uno no puede cachar tranquilo aquí, ¿di?             –Huevón, déjala no má’, mejor. –El Charlie ‘ta viniendo hecho un pincho hacia acá.             –¡Puta mare!, ¿quién chucha le ha avisa’o, carajo?             –El tara’o de Triquina se puso a gritar que todos vengan, pe. –En pleno Máxima Lima a esta bestia se le ocurre decir que Romina iba a pagar peaje. –Triquina de mierda, más tarde te cacho a ti por imbécil.             –Sí pe, y el ‘on del Charlie oyó, pe, y ‘ta viniendo acá.             –¡Auxilio, auxilio, socorro, Charlie, Charlie!             –¡Cállate, cállate concha tu madre!             –¡¡¡¡Oe, suaaave!!!             –Ya no la gomees más, huevón, peor va a ser.             –‘ta mare está sangrando, hue’ón, ¿y ahora? –Al pincho huevón, si no te la cachas sácale la mugre aunque sea pe, ¿sí o no?             –¡Arghhh, la concha su mare!, aunque sea una empujadita le doy, carajo. Cógela bien que se la meto hasta el fondo.             –¡Pero al toque pe, mierda!             –¡Ahhhhhhhh, síiiiiiiii, asíiiiiiii, ahhhhhhh, qué rico puta madre!             –¡Auuuuuu, ayyyyyyyyy, noooooooo, noooo, por favor, ya basta!             –¡Ahhhhh, conchesumare, toma, toma, toma perra!             –¡Ayyyyy, ayyyyy, ayyyy, noooo, noooo, Charlie, Charlie!             –¡Huevón, ya, ya, ya, huevón, ahí nomá’ párala!             –¡El Charlie está llegando, carajo!             –Te cagaste, Picudo de mierda, ¡suéltame ahora mismo, hijo de puta!             –Sí huevón, suéltala mejor; el Charlie ‘ta viniendo con ganas de bronca, causa.             –¡A la mierda,’ tonces, carajo!, a ver que venga ese conchesumare, que hace rato le tengo hambre también.
Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...