Better with you.

Esta es mi primera publicación, es una historia de un solo capítulo (shot) que escribí hace un tiempo para una amiga. Espero les guste:).

1Me gustan
0Comentarios
213Vistas
AA

1. Better with you -pt 1-.

 

Miré a un costado de la calle.

Desierta. Esa palabra era la más apta para describirla. Nadie a la derecha, nadie a la izquierda. Nadie. 

Solo se podía escuchar el crujido de las hojas de los arboles, a causa de la cálida brisa de primavera que se extendía por todo el lugar. El cielo, en pleno atardecer. Un escenario hermoso, a decir verdad. Lástima que no tuviese a alguien con quién compartirlo. 

Un automóvil cruzó la calle, sin apuros. Alcancé a divisar su interior: una pareja y un cachorro. Sonreí inconscientemente. Así había soñado estar con él hacía mucho tiempo. Nosotros dos, con nuestro propio auto, en una ciudad tranquila... con un cachorro. Recuerdo que discutíamos respecto a qué era mejor, un perro o un gato. Él decía esta última opción. Yo lo contradecía, claro.

Una impetuosa brisa me sacó de mis pensamientos. Sacudí levemente mi cabeza, para despejarme y volví a mi casa dando un par de zancadas. ¿A dónde era que debía ir? Con tanto recuerdo y pensamiento se me olvidó. Toqué timbre. 

Obviamente, olvidé que la puerta estaba abierta. Giré la manija y entré. Aquí todo era muy raro. Nadie protegía sus pertenencias. Era un pueblo seguro, según decían. Esa fue una de las características que cautivó a mis padres para mudarnos aquí. Justo en este momento, cuando me estaba comenzando a realmente importar alguien...

-¡Mamá!-la llamé husmeando en las diferentes habitaciones.

-¿Sí?-respondió- No grites. Los vecinos estarán diciendo: "La nueva familia grita mucho, ¿maltratarán a su hija?".

Rodé los ojos. Siempre nos reprochaban con el mismo cuento. 

-Claro, ma. ¿A dónde me dijiste que debía ir?

-Dije que podrías recorrer el vecindario, con tu bicicleta -dijo mientras acomodaba un florero, el cual contenía diversas especies de flores. No sabría decir cuáles, no soy buena en eso. Reconocí solo los claveles que le trajo mi padre en la mañana de ayer.

-Oh, ¿es opcional? Genial.

Comencé a subir las escaleras, de a dos escalones por vez, aunque no tenía ningún apuro. Todo aquí es aburrido. Bonito, pero aburrido.

-Elise, baja ahora y ve a hacer algo-ordenó mi madre en tono autoritario.

-Ya estoy haciendo algo. Respiro -contesté-. ¿No te basta con eso?

-Elise -su tono autoritario se elevó. 

Recuerdo haberla escuchado mencionar que mudarnos a un pueblo más tranquilo la haría enfadar menos. Esa era una de las razones por las que acepté. Si hubiese sabido que todo seguiría igual...



Terminé montándome en mi bicicleta(bajo las amenazas de mi madre) y recorriendo las solitarias calles de este monótono pueblo. Miraba en todas direcciones, pero no encontraba nada interesante. Si bien el paisaje era muy bonito, no era divertido. Si hubiese tenido una cámara a mano, tal vez podría entretenerme tomando un par de fotos... pero no la tengo. Así que, lo único que queda por hacer es aburrirme. Aburrirme, y suspirar.

Estoy aquí hace dos años. Aunque parezca que me he mudado ayer, debido a que mis pensamientos respecto a este lugar no han cambiado. Es decir, cuando te vas a vivir a otro lado, generalmente tu opinión negativa cambia a positiva, ¿verdad? 

Simplemente, extraño demasiado mi ciudad. Aunque cada día me convenzo más de que lo que extraño no es aquel sitio, sino a las personas que estaban allí. Si bien mis familiares formaban parte de ese clasificación, era fácil mantener contacto con ellos. Nunca se nos hizo un problema visitarnos, no importa las distancias. Diez minutos, dos horas, siete horas, un par de días... no importa nada de eso si es para estar con un ser amado.

Mis amigos. A ellos es a quién más extraño. Bueno, también es que no quedaba ningún otro grupo al que extrañar, pero... Los extraño. 

Cuando mis padres comunicaron la idea(porque no, no nos permitieron opinar), verdaderamente pensé que era solo una broma. Algunas veces se les daba por hacerlas. Pero en esa ocasión no lo fue. Lloré el día de la despedida. Fue demasiado para mí. Fue dejar a mi mejor amiga atrás. A mi mejor amigo atrás. A mi casa atrás. Fue dejar toda una vida atrás, para comenzar una nueva, la cual prometía ser... no de mi agrado. 

Tuve que dejar a mi mejor amigo atrás. Esa fue una de las partes más difíciles de superar. Aún lloro en las noches, debido a él. Fue mi primer amor. Y hasta pensé que llegaría a ser el último. Que estúpida. Yo pensaba que, en algún momento, él me diría que estaba enamorado de mí. Luego nos casaríamos, acabaríamos en una bonita casa, con un par de hijos... Fui una idiota al pensar eso. Idiota, idiota, idiota.

Seguía insultándome en mi mente, cuando casi choco contra un auto. Por suerte, el impacto fue casi inexistente, y lo que únicamente logró fue que el capó del auto me impulsara un poco. Genial, así tendría un poco más de emoción aquí.

Reí y continué andando en mi sofisticado vehículo. Muy sofisticado.

Me detuve en seco un par de calles más abajo. Mi rostro se tornó vacío de expresión y sentimiento. Pestañee repetidas veces.

Extrañarlo con tanto apego me estaba volviendo loca. Provocando alucinaciones, específicamente. 

Juraría que él estaba dentro de ese auto. Lo haría, pero como es imposible, no lo haré.

Reanudé mi paseo, pero ahora totalmente perdida en mis pensamientos. Su rostro. Lo había visto. Definitivamente. Luego de tantos meses sin haber siquiera hablado con él... 

Ver unos rizos parecidos decididamente me estaba afectando demasiado. Existen millones y millones de personas con el cabello rizado en el mundo. Que justo haya visto a una hace unos minutos... Con las facciones de su cara terriblemente parecidas a las de él. Hasta juraría que tiene la misma expresión de sorpresa que la de él. Porque, cuando pasé por su lado, pude observar como su rostro se tornaba sorprendido.

¡Por Dios! Cuanto parecido tenían. Pero... no, ¿por qué iría a viajar tantos kilómetros? Soy una idiota. Idiota, idiota, idiota. Mejor dejaré de ilusionarme.

Dirigí mi vista al frente, y continué criticando la monotonía de este lugar.

Sí, eso haré.




Reí.

-Claro. Y luego vendrá Godzilla y comerá a todos -dijo Lucille, y luego agregó:-. Todos toditos.

Me carcajeé nuevamente, acompañada ahora por las risas de Marissa, Annie y Jeanice.

-Deberíamos advertirles-comentó Annie, aún riendo.

-No digas estupideces-le contradijo Marissa.

-Sí, que mejor se los coma-rió Jeanice.

Reímos nuevamente.

Annie, Jeanice, Lucille y Marissa. Ellas eran las chicas que me recibieron entre risas el primer día de clases. Literalmente. 

Recuerdo que entré al salón de clase, con pasos tímidos y sujetando con temor mi bolso, como si éste contuviese el tesoro más importante de la vida. Si fuese de mi vida, sería él. Aunque, bueno, no entraría en el bolso. Excepto que sea como el de Mary Poppins, el cual tiene capacidad de almacenamiento infinita... 

Como sea, recuerdo que lo primero en llamarme la atención fue el muchacho guapo de la primera fila. Sin embargo, estaba demasiado bronceado para mi gusto. Recuerdo que la profesora dijo:

-Ella es la nueva estudiante. Ahora no hay tiempo para presentaciones, el tutor me ha dado un par de notas que debo entregarles... -luego se dirigió a mí- Siéntate en algún lugar vacío.

Asentí con cierto pánico a esa maestra. Parecía muy estricta. Demasiado.

-¡Aquí!-escuché una voz entre risas proveniente del fondo del salón- ¡Aquí hay un lugar! Siéntate.

Miré en esa dirección y me encontré con cuatro chicas, de las cuales la que me hablaba era la que luego se presentó como Marissa. Las cuatro se carcajeaban descontroladamente, y parecía a nadie importarle. Tal vez ya se habían acostumbrado.

Marissa es alta, bonita. Posee unos ojos verdes azulados, de esos que siempre quise tener. Su cabello es castaño, pero las puntas son más claras. Es una de los alumnos con mejores notas del grado. Sin embargo, su personalidad es fiestera, al igual que al de Annie. 

Annie es alta, tiene el cabello negro azabache y las puntas se las tiñó de un rojo candente. Sus ojos son marrones chocolate, aunque algunas veces se ven negros. Otras, verdes. Le gustan las fiestas, como mencioné antes. Y a mí también, así que nos llevamos muy bien. Tenemos también otras cosas en común, como los gustos referidos a la música y lo que se le podría llamar 'hobbies'. Por lo que, se podría decir que es mi mejor amiga. Es a la que le cuento todo... incluso de él.

Lucille es bajita, pelirroja. Tiene pecas esparcidas por toda su cara y es muy divertida. Siempre tiene algo que decir, es de esas personas inevitablemente sociables.

Jeanice es de esas personas que solo se... 'liberan', por decirlo de alguna manera, con su grupo de amigos. Es reservada y tímida, pero no con nosotras. Siempre está riendo, parece una chica muy feliz. Debe de serlo. Es alta, tiene el cabello largo y lacio, de un marrón oscuro. Sus ojos son color miel, muy bonitos.

Me incluyeron en su grupo rápidamente. Con el tiempo las conocía más profundamente, y debo decir que son geniales. El grupo de amigas que toda chica quiere tener. Ellas hacen mi vida aquí mucho más divertida e interesante.

-¡Oye!-me jaló del brazo Jeanice- ¿Qué sucede? Estás en un estado zombie.

-¿Qué?-inquirí desorientada.

Ella iba a decirme algo, cuando Annie nos interrumpió.

-Uy, el chico nuevo viene hacia aquí-comentó en tono divertido.

Todas se dieron vuelta excepto yo. No sabía de qué chico nuevo hablaban, pero tampoco me interesaba mucho ahora. Esta semana estaba repleta de exámenes, y tenía que organizarme...

-De hecho, realmente viene hacia aquí-aseguró Marissa, con el ceño fruncido.

-Y con paso decidido-agregó Lucille

Yo solo reí levemente y acomodé un par de cosas en mi bolso. 

Me sobresalté al sentir unas manos cubriéndome los ojos. No eran unas manos de mujer, definitivamente. Eran demasiado grandes para serlo. Por poco dejé caer mis libros al suelo.

-¿Quién soy? -preguntó una voz sobreactuadamente grave. Tampoco era una voz de mujer. Pude percibir cierta tonalidad que se me hizo conocida. Creo que era la de mi primo. Ellos vendrían a visitarnos hoy, según sé.

Pero, sin embargo, había algo diferente entre esta voz y la de mi primo.

Oía como mis amigas chismorreaban en susurros. ¿Quién era?

-No soy buena reconociendo voces -contesté cortante. Y es que, en mi mente se comenzaba a formar un posible candidato para ser la respuesta. 

-¿Ni siquiera la mía?

No pude hacer nada más que alejarme. Alejarme, con mis libros y la vista en el pasillo. 

En ningún momento giré mi rostro para descubrir si era él o no. No podía. En cierto sentido, era incapaz. 

Solo era un muchacho con la voz verdaderamente idéntica a la de él. Solo eso. 

Puedo superarlo.


 

||El shot sigue en la siguiente página:). 'Better with you -pt 2-.' ¡Gracias por leer!

 

Join MovellasFind out what all the buzz is about. Join now to start sharing your creativity and passion
Loading ...