Encantador y doloroso, amor

La vida de Adeline era bastante perfecta, logro un intercambio desde su pais natal USA hasta Londres allí conocio a quien seria el amor de su vida y tambien su mayor dolor. Un dia su mundo subio a las estrellas y al otro decayo hacia los infiernos. Acompaña a Adeline a descubrir que fue de su ser amado, por que el sigue apareciendo en su mente como un fantasma, ¿Porque se siente tan sola? si el solo fue... un amor mas.

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2. primer dia

El día fue largo y aburrido, no recuerdo que hice, si estuve con mis amigos, que clases había tenido. Llegue a mi casa y subí las escaleras sin siquiera mirar a mi madre que estaba en la cocina preparando la cena. Entre en mi habitación y me tome un momento para respirar, para pensar. ¿Cómo demonios no recuerdo que hice hoy? Saque mis carpetas y comencé a leer las materias que había tenido por lo menos para saber algo de mi día, tenía recuerdos pero me parecía tan poco importante todo que mi mente los iba borrando segundos después de recordarlos. ‘Lunes: Matemáticas, Psicología, Historia, Taller’ leí atentamente en mi tabla de horarios, eso era lo que había hecho hoy. Recordé que para Taller había elegido ‘Diseño’, se encargaba de diseñar los trajes para las obras de teatro, y también había clases de dibujo. –Buena elección- Me dije para mí misma. De repente escuche un ruido en mi puerta y a continuación la voz de mi madre diciéndome que la cena estaba lista. Guarde todas las carpetas y me resigne a seguir recordando mi vacío día.

 -¿Y cómo estuvo tu día?- Fue lo primero que me pregunto mi padre cuando nos sentamos todos a la mesa. Yo mire hacia abajo y respondí ‘bien’, haciéndole saber que no era de mi agrado hablar del tema. Mi hermano Marco de siete años jugueteaba con el tenedor entre la comida. –Para eso- Repetía mi madre al notar que había comenzado a manchar la mesa con la salsa.

-Me dijeron que el Profesor Martins esta nuevamente en tu clase-

Mire a mi madre y le respondí que si con frialdad y me devolvió una mueca de regaño. Quería mucho a mis padres pero ese día no estaba de humor, y no creía volver a estarlo nunca hasta que vi a Marco reír al ver que una de las manchas de salsa que había hecho sobre el mantel tenia forma de M según su parecer. Me di cuenta de que él debía ser una de las razones por las cuales estar feliz. Se llenó un poco más mi vacío.

 

Ayude a mis padres a juntar la mesa, y luego fui a mi habitación, ya había pasado mi primer día de escuela después de tanto tiempo fuera del país. Me parecía un poco raro, pero mi mente nunca se tomaba un descanso de pensar en El para pensar en mi día, en lo que había hecho, en cómo podía mejorar mi vida, no, mi mente tenía un trabajo de 24 hrs y 7 días dedicados exclusivamente a Harry Styles. Me tire sobre mi almohada y en mi cara se formó un puchero, no derrame ni una lagrima, seguramente ya estaba seca por dentro de tanto llorar en los últimos meses. Tome lentamente un portarretratos que residía con encanto en mi mesita de luz, era dorado pero llamaba más la foto en su interior. Cabellos oscuros con hermosas ondas, casi formando risos perfectos, una sonrisa enorme que dejaba ver pequeños y lindos hoyuelos, y grandes ojos verdes que te penetraban por dentro, incluso aunque solo fuera una foto. Harry Styles, ese chico era el sueño de cualquiera. Comencé a recordar el día que nos conocimos, ‘eras un idiota’, dije mirando al techo y mi mente se fue volando con mis recuerdos.

 

El cielo estaba nublado como de costumbre en Inglaterra, primer día de escuela, me sentía una extraña, todos eran tan… tan diferentes a mi, tan educados vestidos con sus uniformes oscuros que parecían quedarles bien a todos menos a mí. Estaba entrando por la puerta principal del gran colegio, si se le puede llamar así y no Castillo gigante, cuando un chico alto de cabellos oscuros y rizados se paró adelante mío impidiéndome el paso. Le dije permiso aun mirando al frente esperando a que se corriera pero no lo hizo.

-Asique tu eres la americana, ¿Sabes?, nunca creí que una chica Americana que además viene de intercambio iba a venir a este colegio tan importante, digo, por la mentalidad de cada persona.

-Y yo nunca creí que un Ingles iba a ser tan maleducado y estúpido, y si me baso en ti solamente, creo que tú eres el más apto para ser echado del colegio, en vez de mí. – Lo mire a los ojos y ese fue el momento, el momento en el que sentí que el mundo se detuvo completamente durante un segundo, pero lo disimule, y al parecer el también.

-Sabes, al parecer eres más inteligente de lo que creía Ameriquita, así que puedes pasar- Su acento lento y marcado continuaba presente en cada una de sus palabras. Lo mire bien a los ojos y note como estos estaban ¿Avergonzados tal vez?, seguí adelante y luego el paso a mi lado con un aire de superioridad. Lo estaba siguiendo con la mirada cuando choque con una chica pelirroja natural de estatura pequeña que me entrego un panfleto. –Soy Cassie la directora del club de Estudiantes por lo tanto es mi deber darte la bienvenida- Comencé a abrir mi boca para decir ‘Soy Adeline Fergins cuando ella me interrumpió- En el panfleto tienes todas tus clases y horarios y talleres a los que puedes ir si quieres, oh y algo muy importante en la parte trasera – Dijo sacándome el folleto de las manos y girándolo hacia atrás –Un mapa del colegio para que no te pierdas y los horarios de los buses para volver a tu hogar. – Gracias Cassie – Logre decir – Soy Adeline Fergins- ella ya estaba avanzando hacia el lado contrario de donde yo estaba, se dio vuelta y sonrió – Lo sé, por cierto sigue derecho y llegaras a tu primera clase, Historia-

‘Genial’ pensé, ‘empezare las clases aburrida’. Camine derecho como ella dijo y llegue a un espacioso patio interno con galerías y caminos de roca y pasto verde aunque con un extraño aspecto viejo. Mire las 6 puertas que había, definitivamente no sabía hacia dónde ir, ya no había nadie, todos habían llegado a sus respectivas clases y yo, bueno yo había caminado derecho…

Estaba concentrada haciendo ta te ti entre todas las puertas cuando escuche una gruesa y suave voz que me hablaba de atrás, era un tanto familiar. -¿Estas perdida? Al parecer si eras tonta como yo pensaba Ameriquita. – Me di vuelta con los ojos entrecerrados de odio, ese chico me sacaba de mi tranquilidad, aunque era un tanto divertido todo ese juego. –Por empezar puedes decirme Americana, Americanita, o Yankee, pero ‘Ameriquita’ definitivamente no es una palabra que este en el diccionario, se ve que tú no llegas ni a la línea de Inteligencia Promedio. – El sonrió

-Tal vez no esté en tu diccionario, pero lo está en el mío- Avanzo a pequeñas zancadas desde donde estaba y se paró al lado mío. –Ahora, ¿Necesitas ayuda?- Dijo con una risa burlona en su rostro.

-No, puedo llegar sola- ‘Tonta’ dijo una voz en mi mente.

-Está bien- Sonrió como si fuera un niño pequeño y comenzó a caminar lentamente hacia la derecha.

Me vi obligada a llamarlo-Espera, tengo que llegar a la clase de historia de segundo año, aula 114- El volteo y se acercó a mí – Se dónde queda – Dijo

y me tomo de la mano. Se la saque bruscamente pero bajo la cabeza y me miro a los ojos, nuevamente estiro su mano, una extraña forma de insistirle a una chica pero funciono. Posicione mi mano sobre la suya y el la cerro con fuerza, me estremecí y sentí un escalofrió recorriendo todo mi brazo. –Me llamo Adeline Fergins creo que si vamos a ir tomados de la mano por ahí deberías saberlo- El me miro desde arriba, ahora notaba que de veras era alto.

-Na, no era necesario- Dijo, era como si no le importara nada, nada de mi, nada de la vida, nada de nada. Debería haber quitado la mano y buscado alguien más que me ayudara o tal vez  solo pedirle explicaciones e ir yo sola, pero por alguna razón, había algo que me hacía quedarme a su lado, no quería soltarlo, no quería dejarlo ir jamás, me consumió en menos de un segundo un chico que no conocía. El paro por un segundo como si yo no estuviera mas y luego fruncio el seño al verme todavía ahí a su lado -¿No piensas decirme tu nombre? Mm, crei que los ingleses eran bastante educados, pero tu…-

-Harry, Harry Styles- Dijo en un tono bastante débil lo que me llevo a mirarlo, lucia sorprendido y al mismo tiempo su mirada hacia notar que había algo que no comprendía de toda esta situación. De repente su mirada volvió a ser juguetona y sonrió- Vamos porque llegaras tarde- Presiono mi mano y siguió adelante, hacia un pasillo que ni siquiera había notado. ‘Atajo’ recuerdo que dijo cuándo lo atravesábamos.

 

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