Encantador y doloroso, amor

La vida de Adeline era bastante perfecta, logro un intercambio desde su pais natal USA hasta Londres allí conocio a quien seria el amor de su vida y tambien su mayor dolor. Un dia su mundo subio a las estrellas y al otro decayo hacia los infiernos. Acompaña a Adeline a descubrir que fue de su ser amado, por que el sigue apareciendo en su mente como un fantasma, ¿Porque se siente tan sola? si el solo fue... un amor mas.

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7. Fantasma

 

Pase la noche entera buscando información, llegue a una conclusión, su padre, el padre de Harry, Frank Styles un multimillonario empresario que controlaba casi todos los medios de comunicación de Londres, nunca lo conocí más que de vista recuerdo que Harry no quería que me acercara a él. Leyendo descubrí que Frank había sufrido varios intentos de homicidio frustrados por personas de un grupo opositor, el cual la policía londinense jamás había descubierto, fue por esto que asesinaron a Harry, simplemente para darle una advertencia a Frank… aunque por lo que sé no funciono ya que sigue con su negocio sucio como si nada hubiera sucedido.

Quede atónita ante lo que había descubierto, fue asesinado por culpa de su padre, odiaba completamente a Frank pero también odiaba a quienes lo habían hecho, después de 7 meses recién me daba cuenta de que él había sido Asesinado, nunca me había adentrado en su  muerte, pero ahora me intrigaba saber, sabía que iba a sufrir, pero me intrigaba saber cómo había sido todo… ¿Le dolió? ¿Sufrió mucho? … mis ojos se llenaban de lágrimas y una puerta que nunca había tocado en mi inconsciente se abría de par en par, la de la indagación. Estaba a punto de enviarle un mensaje a una amiga de Harry cuando sonó mi despertador. El haber estado despierta toda la noche me había sacado todas mis energías, pero le mentí a mi madre, me hice la dormida y ahora no tenía escusa, debía asistir al maldito colegio. 

-Puedo pasar- Escuche desde el otro lado de la puerta cuando estaba a punto de entrar al baño a darme una ducha.

-Adelante- Le dije y Marco entro casi colgado de la manija de mi puerta. -¿Qué sucede? –

El río -Estaremos juntos toda la tarde- A través de la puerta paso otra persona, mi madre. Marco cambio su cara totalmente y se paró delante mío como un niñito enfermo delante de su médico.

-Tendrás que faltar al colegio para cuidar a Marco, se que los miércoles no tienes materias muy importantes y una falta no te hara daño, al parecer tiene un poco de fiebre pero sabes que ni tu padre ni yo podemos faltar al trabajo en estos días, los dos estamos muy… -

Trate de lucir desinteresada y hasta un poco enfadada-Esta bien- Mi madre se dio vuelta ante mi natural respuesta, aunque por dentro yo estaba saltando de la alegría sabía que Marco estaba fingiendo, se le daba muy bien esto de complotarse con migo. -¿Y a qué viene todo esto?- Le dije cuando mi madre se fue.

-No quiero ir a la escuela… Y te escuche maldecir porque tú tampoco querías hacerlo - Su inocencia era encantadora

-Primero, no digas ‘maldecir’ y jamás lo hagas, y segundo mentir no es bueno quiero que lo sepas… sin embargo gracias-  Lo lleve a su cuarto y le puse un trapo mojado en la cabeza simplemente para darme tiempo a bañarme y que mi madre se creyera nuestra pequeña mentira.                                                                                                     El agua estaba tibia me duche rápidamente y cuando salí trate de tomar mi toalla pero no estaba en donde la había dejado, pensé que tal vez Marco había entrado sin que me diera cuenta pero la puerta estaba trabada. ‘No eh dormido bien y las cabeza me da vueltas, es solo eso’ me dije a mi misma y tome la toalla que se encontraba sobre la tapa del inodoro.

Al salir a mi habitación me vestí rápidamente con ropa cómoda ya que pasaría mi día en la casa. Al bajar e ir hacia la cocina note que mis padres me habían dejado una nota ‘lo sentimos pero debemos irnos, en la heladera está el desayuno para ambos, los quieren, mama y papa’ la hice un pequeño bollito y la tire al tacho de basura, luego abrí la heladera y saque dos tazones de cereal uno para mí y otro para mi hermanito quien estaba apresurado bajando las escaleras. Fue corriendo y tomo su tazón luego se sentó en la mesada y ambos comenzamos a comer nuestro ‘desayuno’.

-¿Por qué gritabas anoche?- Me dijo luego de un largo rato de silencio.

Sonreí falsamente como de costumbre estos últimos días-Solo tuve una pesadilla, no es nada-

-Ah, pero tu gritabas ‘Harry’ muy fuerte… - Al ver la mirada de mi hermano decidí hacer algo, no podía dejar que su recuerdo me atormentara toda la vida, quería mucho a Harry pero el ya no estaba aquí, ahora tenía a Marco, un niño que me necesitaba, necesitaba a su hermana y no a la loca que gritaba por las noches por su amor muerto. –En mis pesadillas solo hay mostros- El lucia  muy serio al decir esto pero yo debí contener la risa ante su evidente error

-Los monstruos no existen Marc – dije marcando la palabra que había dicho mal.

-¿Harry existe verdad? – Nuevamente mi corazón se aceleró y me sentí desesperadamente sola, y con ansiedad - ¿Cómo es?-

-Creo que no debemos hablar de esto Marc- Comencé a juntar los tazones y los lleve al lavavajillas –Pero aun no termine-  Me dijo cuándo saque el suyo – De veras quiero saber cómo es Harry, Mama siempre pregunta cómo son mis mostros y luego me dice porque no debo temerles. Su insistencia comenzaba a molestarme, pero si quería comenzar a dejar atrás todo esto de Harry, debía por lo menos poder hablar de él con mi hermanito menor.

-Mira… Harry era, alto, tenía cabellos oscuros y ondulados, casi siempre estaba despeinado. Tenía ojos verdes, de veras muy muy verdes – Sin darme cuenta comencé a sonreír – Y una sonrisa enorme con dientes blancos que iluminaban el lugar y unos labios de color rosado- Sus ojitos comenzaron a abrirse.

-¿Vestía de blanco verdad? – Lo mire confundida – El chico que va a mi habitación por las noches viste de blanco, solo que sus labios eran pálidos – Estaba paralizada, no podía respirar, esta vez mi respiración no se había acelerado si no que se entrecortaba y se hacía cada vez más lenta, sentí que iba a desmayarme pero tome fuerte la mesada, no podía caer, no delante de mi pequeño hermano. Tenía que ser fuerte, me acerque a el y lo tome por el brazo sin medir la fuerza que estaba haciendo. – ¿Cuántas veces ha aparecido en tu cuarto? ¿Qué te ha dicho? ¿Me ha nombrado? – El me miro con sus ojos cristalizados – Me lastimas Ade– Dijo y me saco de una especie de transe, lo solté y le pedí perdón pero se fue a su habitación y no me dio respuestas. 

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