Encantador y doloroso, amor

La vida de Adeline era bastante perfecta, logro un intercambio desde su pais natal USA hasta Londres allí conocio a quien seria el amor de su vida y tambien su mayor dolor. Un dia su mundo subio a las estrellas y al otro decayo hacia los infiernos. Acompaña a Adeline a descubrir que fue de su ser amado, por que el sigue apareciendo en su mente como un fantasma, ¿Porque se siente tan sola? si el solo fue... un amor mas.

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4. El discurso

Señorita Fergins – Dijo el profesor que estaba dando la clase en el aula 114 – Llega tarde en su primer día-

-Lo siento mucho señor, yo me perdí- Dije y le solté rápidamente la mano a Harry que se adelantó un poco – Yo la traje hasta aquí la encontré perdida en el patio- El profesor frunció el ceño al ver a Harry, al parecer no era un encanto con los profesores del lugar, ni el favorito.

-Señor Styles, pues gracias, pero creo más si ella me dice que usted la mantuvo ‘ocupada’ con sus bromas, a que la ayudo a venir hasta aquí, ahora vallase a su clase.- Por un momento me quede pensativa, ¿Harry no iba con migo?, el noto que estaba confundida y me dijo ‘tercero’ al oído, ‘voy a tercero’, luego se fue como un auténtico loco, sonriéndole descaradamente al profesor y caminando con su aire de superioridad.  

Entre a la clase y me presente ante todos, estuve la mayor parte de esta escuchando el acento de mis compañeros, me parecía muy divertido, de verdad me gustaba. De repente sentí unos finos y fríos dedos que golpeaban mi espalda con delicadeza.

-Hola, soy Amanda – Le sonreí y dije mi nombre – Así que tú eres la estudiante de intercambio, bueno si algún día necesitas ayuda y no quieres pedírsela a la loca de Cassie, pues solo avísame ¿sí? – Asentí, parecía muy amable y concordaba con ella respecto a Cassie –Por cierto… Harry es muy lindo lo sé, pero no es buena compañía, es popular y todo eso pero su forma de ser, es,- ‘diferente’ pensé y sonreí para mis adentros. –No importa, solo ten cuidado- Dijo y bajo su mirada hacia sus cuadernos nuevamente. El timbre toco unos segundos después y al levantarme de mi asiento vi a Harry parado en el marco de la puerta del aula, Amanda paso sin siquiera verlo, como si no existiera, yo creo que si él hubiese estado en su camino lo hubiera pasado por encima como una aplanadora, era rubia y alta, bastante flaca y el uniforme le quedaba como el conjunto perfecto para una Barbie. Me quede adentro y me dirigí al profesor como si fuera a preguntarle algo solo para que Amanda no me dijera que fuera con ella y tuviese que dejar a Harry atrás, no quería empezar con el pie izquierdo respecto a hacer nuevas amigas, pero Harry me succionaba, me atraía hacia él. Mi plan funciono, ella se fue hacia el otro lado y salí cuando ya no estaba en el pasillo.

-Hola- Dijo y me sonrió

-Hola Harry- Dije con delicadeza y tratando de no darle importancia.

-Ahora ameriquita deberé mostrarte donde están los casilleros, y luego la sala de castigo pues me han dado uno por llegar tarde por lo tanto iras con migo, la mitad de la culpa es tuya-

-No iré a la sala de castigo, lo siento pero no. – Dije y seguí caminando, pero enseguida choque contra algo y al levantar la vista vi a un enorme chico de pelo rubio y piel rojiza con un uniforme de soquer que me miraba. –Americana ten más cuidado- Dijo con una delicadeza irritante y luego estaba a punto de agregar algo cuando Harry interrumpió.

-Michael – Dijo y lo saludo – Conociste a la ameriquita, se llama Adeline, ahora que ya la conoces nos vamos. Al darse vuelta le dijo despacio ‘suerte en el partido, y cuidado con Amanda anda suelta’ a lo que él le respondió ‘gracias’ y me dedico una mirada se podría decir, un poco más ‘afectiva’ que la última.

-¿Por qué le dijiste eso ultimo?-

-Porque es su novia, y parecía enfadada – Preferí no meterme en ese tema.

Harry suspiro- Pobres ricachones educados que van por la vida simulando no estar irritados cuando la presión de la sociedad decae en sus trajes de palta- Fue casi imposible no frenarme ante ese ‘comentario’.

-¿Eres poeta o algo así?- Dije sorprendida y el río exageradamente.

-No, no lo soy, pero es verdad ¿O no?– Harry jugueteo con los dedos de mi mano haciendo que volviera a estremecerme y luego se fue, dejándome parada delante de mi casillero.

 

 

Hacia ya mas de una hora que había llegado al colegio y la clase de lengua era tan aburrida, me había sumergido en mis recuerdos, vine sumergida en ellos desde el bosquecito hasta aquí, y sigo pensando en Harry. Nadie sabe de el, ni mis amigos, ni mis amigas, ni el colegio, ni las personas de mi familia, solo mi madre y mi padre. Cuando finalmente el timbre sonó debí dirigirme al salón de actos donde debía dar mi discurso. La directora me recibió no muy amablemente, sabía que yo había llegado tarde y se había pasado casi quince minutos pensando una explicación a todos los demás directivos a los que había invitado a escuchar mi discurso, según ella era importante que todos conocieran lo bien que le había ido a una de SUS estudiantes, algo que ni siquiera era cierto ya que cuando yo me fui a esta mujer ni la conocía.

-Sube las escaleras y posiciónate detrás del telón, puedes ensayar durante el recreo, luego cuando escuches tu nombre sales y comienzas- Dijo rápidamente y me dio una pequeña palmada en la espalda antes de salir caminando con una falsa sonrisa en el rostro, o tal vez era solo la operación que tenía hecha que no le permitía cerrar los labios, ‘y por eso lo de gárgola’, pensé en el instante.

El lugar era oscuro, no sé cómo pretendían que releyera mi ensayo allí cuando todas las luces apuntaban al centro del escenario. Me pare debajo de una lámpara y repase el discurso rápidamente. ‘Viví tantos años en, fui a tal colegio, conocí varias personas, fin’ Eso era básicamente, sin embargo mi mente le agregaba Harry a cada oración. ‘Viví tantos años en… porque  un amigo falleció, Harry, fui a tal colegio donde conocí a Harry’ mi mente me estaba torturando. Levante rápidamente la vista y me cegué con las luces del escenario, nuevamente esa imagen blanca y pura apareció, parecía que venía caminando desde el escenario hacia a mi, desde las fuertes luces amarillas hacia mi, ‘Es feo estar bajo tierra falsa’ dijo y luego desapareció nuevamente en un parpadeo. Contuve mi respiración por unos segundos y luego comenzó a soltarla lentamente, no podía espantarme en el colegio, trataba de no decaer, de que no me pasara lo mismo que en el bosquecito. ‘Me estoy volviendo loca’ me dije a mi misma y luego sentí una mano en mi hombro. Me sobresalte y suspire fuertemente, contuve un grito y luego voltee con brusquedad, allí estaba, parada mirándome con cara de espanto la directora Miriam. -¿Estas bien?- Me dijo luego.

-Lo siento, yo, estaba muy concentrada leyendo, y estoy un poco…-

-Nerviosa, lo sé, lo sé- Dijo y me miro afectivamente, luego freno y me dio un pequeño empujón- Ahora sal. –Me vi parada en el escenario, sola en frente de muchísimos estudiantes que se miraban y se reían de sus propios chistes, otros que parecían estar prestando más atención, mis amigos que me sonreían tratando que no me sintiera más nerviosa y Liam que me dijo ‘imagínatelos a todos desnudos’

 

 

-Imaginártelos desnudos no ayuda en nada- Dijo Harry mientras yo daba vueltas en la galería del colegio. –Sabes muchas veces me tuve que presentar en público, a todos nos pasa, debemos dar discursos siempre en este colegio-

-Ya basta Harry, de verdad di algo que me ayude estoy en un nuevo país, donde todos tienen lindo acento menos yo, por lo tanto hablar no me sirve de nada para relacionarme con todos ustedes- El soltó una carcajada.

-Que nuestro acento sea perfecto no quiere decir que menospreciemos el tuyo- Dijo exagerando su forma de hablar aún más. En ese momento el director se asomó y me pregunto si estaba lista, Harry asintió la cabeza y dijo – Si señor, esta lista, y justo cuando voltee caminara hacia allá- El director hizo una mueca y luego, no antes echarme una mirada de ‘cuidado’ volvió a cerrar la puerta. Harry me fue empujando hasta que abrí la puerta y entre. Pero cuando vi toda la gente Salí nuevamente. -¿Qué haces?- Me dijo el que venía detrás de mí.

-Me da miedo hablar en público Harry, no puedo, tu porque eres un charlatán uno de esos chicos que tienen el habla fácil y que dicen est…- Eran suaves, más suaves que el algodón y tenían un sabor, diferente. Sus labios eran los más hermosos que jamás había besado. Lentamente seguí el beso que duro pocos segundos, me miro a los ojos y me perdí en el color verde esmeralda de los suyos. Volvió a acercarse y nuestros labios se unieron en otro corto beso apasionado. Sentir sus labios tocando los míos era simplemente inexplicable- Te ira bien – Dijo serio y luego miro hacia abajo y se alejó esperando a que me fuera, todavía sin mirarme, dejo su mirada para el final, para el último instante.

                   

 

Trague saliva, todos estaban sentados mirándome y Caroline me dedico una pequeña seña para que comenzara. No sabía cómo lo haría, la última vez había necesitado a Harry, ¿Cómo iba a hacerlo sin él?, no entendía porque aparecía para decirme cosas tan feas como lo que me dijo, porque mi mente me hacía verlo cuando menos lo necesitaba con palabras horrendas en su boca, y no cuando ansiaba verlo. Me dije a mi misma que podía hacerlo, su beso estaba en mi memoria, lo busque entre mis recuerdos y me lo imagine repetidas veces, sin darme cuenta ya estaba frente al micrófono, todos me miraban expectantes.

-Mi nombre es Adeline Fergins, supongo que varios de ustedes ya me conocen, pero no estoy aquí para decirles quien soy si no para contarles de mi intercambio a Londres, la directora me ha pedido que les cuente un poco de cómo es irse de intercambio, sobre todo por si alguno de ustedes quiere, bueno, quiere hacerlo- Comencé a pasar mis papeles, estaban mezclados, se me habían desordenado cuando había visto a ‘Harry’ hacia unos momentos. Era muy vergonzoso por lo tanto simplemente simule haberlos encontrado y proseguí diciendo lo que recordaba de ellos – Viví en las afueras de Londres y asistí a un colegio llamado Mackensee, era un castillo, no bromeo, muy grande y de piedra al que asistían chicos de Londres y de las cercanías, desde mi casa me tomaba 20 minutos aproximadamente llegar hasta allí en el autobús escolar. Conocí a varias personas, todos son muy educados y nadie trata mal a nadie, la verdad vi una gran diferencia con la sociedad americana- Mi discurso proseguido y se volvió un poco aburrido una vez que logre organizar mis papeles. Luego hable sobre mi familia adoptiva y finalmente termine, sin siquiera haber nombrado a Harry. Luego de varios aplausos ridículos y un par de preguntas pude bajar del escenario y dirigirme a donde estaban mis amigos. 

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