Encantador y doloroso, amor

La vida de Adeline era bastante perfecta, logro un intercambio desde su pais natal USA hasta Londres allí conocio a quien seria el amor de su vida y tambien su mayor dolor. Un dia su mundo subio a las estrellas y al otro decayo hacia los infiernos. Acompaña a Adeline a descubrir que fue de su ser amado, por que el sigue apareciendo en su mente como un fantasma, ¿Porque se siente tan sola? si el solo fue... un amor mas.

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12. El despertar

 

 

Escuchaba voces muy familiares a mí alrededor, todo parecía muy lejano y suave. De apoco las voces se iban haciendo más potentes pero seguía viendo simplemente figuras sin forma en constante movimiento. Espere a que mi visión volviera a la normalidad parpadee un par de veces y vi como las figuras parecían acercarse hacia mí, se hacían más grandes y sus voces más fuertes. Volvi a parpadiar y sentí una presión en alguna parte de mi cuerpo. ¿Qué estaba pasando?

Poco a poco luego de cerrar mis ojos con fuerza logre divisar donde estaba, y quienes estaban a mi alrededor. La habitación era blanca con una línea ancha de color verde claro que atravesaba sus paredes, la mayoría de las cosas allí eran de ese tipo de colores. Cerca mío había una bandeja movible con lo que parecía ser alimento, aunque no muy apetitoso. Note que mi madre sostenía mi mano y la movía lentamente con sus ojos empapados en lágrimas. Mi padre estaba entrando por la puerta con Marco de la mano y un hombre de bata blanca se acercaba hacia mi con una pequeña linterna que enfoco a mis ojos. ‘Responde bien’ le dijo a mis padres como si yo no estuviera allí.

-Hija puedes oírme- Mi madre me hablaba y ciertamente la oía pero me costaba tanto hablar, moverme, dar una señal. Mi cuerpo se sentía pesado, y un poco cansado. Lentamente logre levantar un pulgar, lo que hizo que todos se acercaran aún más a mí – Vamos hija tu puedes, di algo-

-Auch- Dije y mire mi mano y la de mi madre presionando sobre ella-

-Oh, lo siento tanto- Tome aire, y muchas fuerzas, mi voz sonaba tan débil-

-Está bien, no im-

-No tienes que decirlo- El medico se paró a un lado y me explico que mi voz tardaría un par de horas en recuperarse, y que debía intentar moverme. Lo hice, con ayuda de mis padres me apoye en la camilla y me levante sintiendo que la habitación giraba mil veces a mí alrededor. Todo se sentía tan extraño, pero poco a poco fui dejando atrás ese peso que me impedía hablar, moverme, o simplemente respirar. ‘Debes comer esto’ mi padre me acerco la bandeja y note que había una gelatina pequeña y caldo.

-Quiero una hamburguesa- Me acariciaron la cabeza y me acercaron aún más la bandeja, ¿acaso no podía comer hamburguesas? ¿¡Por qué!? Sabia que la gelatina podría ser un poco más gustosa que el caldo asique solo comi un poco de esa cosa y luego trate de abrir mi gelatina, aunque no pude y fue Marco quien se acercó a hacerlo. ‘Genial mi hermanito de 7 años debe abrirme una gelatina, espero que esto no sea así por siempre’. Marco estaba a punto de decir algo cuando mi padre se lo llevo fuera de la habitación.

-Adeline ¿Cómo te sientes hija?-

-Como si un camión me hubiera aplastado- Mi madre rio tratando de que sus lágrimas no volvieran a caer.

-Has estado en coma por dos meses, nos diste un gran susto- Mis ojos se abrieron de par en par y la poca gelatina que había podido comer casi salió por mi boca de nuevo.

-¿Qué? ¿Cómo que estado aquí por dos meses? –

-Hija lamento decírtelo así, yo no... No me di cuenta. Liam ha venido a visitarte- Dijo cambiándome el tema. ‘Vine’ escuche decir, y vi como Liam atravesaba la puerta con un ramo de rosas blancas y rojas. Tenía el pelo mucho más corto y su cara parecía más ancha, parecía maduro, diferente.

-Hola- Dijo y se sentó a mi lado sobre la cama- ¿Por qué tardaste tanto en despertar?- Reía despacio evitando llorar, al igual que lo había hecho mi madre.

-Estaba navegando en mis recuerdos. Tuve un sueño rarísimo en el que me veía a mí misma, y podía caminar dentro de mis recuerdos con… Harry-

-¿Harry verdad? Espero que no allá sido un mal recuerdo –

-De hecho lo fue, una de nuestras primeras peleas, y ni siquiera habíamos empezado algo- Trate de reír pero me fue imposible. Nos quedamos hablando un largo rato y me ayudo a terminarme la gelatina que estaba horrible al igual que el Caldo. Me explico cómo eran las cosas en el colegio. Mi vista seguía concentrada en su nuevo corte de cabello, su barba medio crecida de tres o cuatro días tal vez. Acerque mi mano a su rostro y sentí pequeños pinchacitos en ella, me miro.

-No te has afeitado, y tienes el pelo tan corto- Mi mano subió hacia su cabello- Es… Diferente- El me miraba pacifico luego tomo mi mano y la apoyo nuevamente sobre la cama.

-No debes hacer movimientos bruscos- Dijo- Quería cambiar, nada más- Me esforcé en sonreír. Pasamos las siguiente media hora hablando de mi accidente, como fue, que sucedió, pero muy bien no lo recordaba, y luego de lo que sucedía en el colegio, me comento que en un mes llegarían nuevos estudiantes de intercambio y que nadie sabía quiénes serían o de donde vendrían. ‘Vienen con la esperanza de vivir una aventura, espero que no tengan una como la mía’, ese pensamiento se desarmo rápidamente cuando vi a mi madre entrar por la puerta. Liam se levantó y me saludo, luego a ella, y se fue.

Mi madre me corrió un mechón de pelo del rostro-Ah venido aquí prácticamente todos los días desde que te internaron- ‘¿Liam había venido aquí todos los días? ¿Qué hay de mis amigas?’ No tenía fuerzas para preguntar o escuchar la respuesta a eso. Una pregunta nació de mi boca casi sin intención - ¿Cómo sucedió, que estaba haciendo yo?- Sus ojos marrones se desviaron hacia el suelo y sentí su corazón latir más fuerte –

-Tu, bueno tú estabas… escapando de la casa- Dijo finalmente – No sé por qué lo hacías, solo sé que estábamos en la puerta tratando de que volvieras a entrar, y al momento en el que comenzaste a cruzar la calle ese camión gigantesco te golpeo- Algunas lágrimas cayeron de sus ojos, seguramente pensaba que hacia un camión en medio de un barrio residencial, yo por lo menos me lo había preguntado. –Luego te trajimos aquí, repararon algunas hemorragias internas, nadie entiende como no sufriste más, no debieron operarte, ni…-

-No necesito escuchar esa parte. Ya lo recuerdo todo, fue cuando esos hombres fueron a casa ¿Verdad?- El aire comenzaba a acabarse dentro de mis pulmones, sentí la fuerte necesidad y lo hice acercándome la máscara de oxígeno. Mi madre iba a llamar al médico pero le hice una seña con mi mano para que no lo hiciera, podía respirar sola, simplemente me estaba afectando lo que ella decía, pero como de costumbre, no lo entendía. Ella paro y se fue de la habitación tapando su boca. Vi por la ventana como mi hermano miraba preguntándose seguramente que le sucedía, mi padre se distrajo por un segundo para abrazarla y fue el momento exacto para que Marco fuera hacia mi habitación.

Me abrazo con fuerza, y luego pidió disculpas – Está bien Marc- Le dije tratando de simular estar bien-

-¿Me escuchabas cuando te hablaba? Siempre quise saber eso- Dijo con su inocente vocecita.  Acaricie lentamente su cabeza y sentí un pequeño tirón en mi brazo de mi suero.

-Lo siento pequeño no lo hacía- El lucia decepcionado-

-¡Entonces debo decirte todo de nuevo!- Lo mire sin entender- Lo de Harry- Trate de mantenerme calma, aunque mi cuerpo no me permitiría moverme bruscamente aunque lo intentara- El ya no se aparece, la última vez estaba hablando con migo, me dijo que esperaba que estuvieras bien y luego comenzó a deshacerse, como si algo se lo llevara fuerte y…-

Ignore el hecho de que Harry estuviese preocupado por mí, o su fantasma… necesitaba concentrarme en lo que le había sucedido – Marc el siempre desaparece-

-No Adeline esta vez fue diferente, el lucia sorprendido, parecía, asustado- 

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