One shoot - Nobody else (Louis&Maggie

One shoot. "A Maggie le iba todo mal... pero llegó esa persona que le cambió la vida completamente". Cuando piensas que todo terminó, llega esa persona para cambiarlo todo.

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1. Todo cambió.

No podía parar de llorar. Mis padres se avergüenzan de mí, ¿Por qué? Porque siempre estoy en la computadora, ellos piensan que chateo con pedófilos y muchas cosas más. Pero no, escribo novelas y siempre estoy escuchando música. Amo la música, cantar y bailar, soy graciosa, divertida, comilona, melancólica, me encantaría aprender a tocar la guitarra, aprender hablar mucho mejor en Inglés y en italiano. Soy muy apasionada, cuando me gusta algo, me lo propongo. No me considero una chica linda, tengo ojos marrones, con pelo marrón largo y lacio. Soy rechazada por la sociedad porque no me drogo, no fumo, no tengo novio, no besé a nadie, no escucho cumbia, ni reggueaton. Estoy aquí, en mi habitación, con mi notebook, sentaba en mi cama. Aunque mi vida sea complicada, yo sigo sonriendo, pero ahora no estoy sonriendo porque de verdad estoy muy mal y triste. Hace unas horas viene mi padre a decirme que no hago nada y que está decepcionado de mí. ¿Decepcionado? No lo creo, avergonzado mejor dicho. Mi madre también. Pero no saben lo agradecidos que deberían estar porque todas las adolescentes fuman, se drogan, quedan embarazadas a esta edad, salen a la calle, no le hacen caso a sus padres, y yo acá todo el tiempo en mi casa, en la computadora, soñando y escribiendo. Hasta mis propios padres me critican, hasta mis amigos, todos me critican. Todos son muy malos con migo, pero yo no, al contrario. Mi vida ha tenido el mismo rumbo siempre, todos me odian, me gritan, me rompen el corazón, me rechazan, me mienten, me dicen que mis sueños jamás los podré cumplir y que nunca voy a llegar a nada. Me duele mucho todo lo que me pasa, por dentro estoy muriéndome, aunque nadie se dé cuenta. Me encantaría que un día una persona venga y me día, ¿Cómo estás? Y yo le diga, bien… Que me mire a los ojos, me abrace y me diga, sé que no lo estas. Nadie lo ha hecho, todos piensan que soy otra persona, pero nadie me conoce bien por dentro. 
Me acabo de enterar que el chico que me gusta tiene novia. Yo siempre fui invisible para él, siempre me trató horrible, pero yo lo amaba. No sé cómo pude fijarme en él.
Salí a caminar, destrozada, sin parar de llorar, para poder despejarme de lo que había ocurrido. ¿qué me importaba que me vieran llorar? Ya estaba cansada. Cansada de que me importara de lo que los demás me dijeran. Me senté en la banca de una plaza y observé a los niños jugar, felices, sin problemas, con sus amigos riendo. Y yo aquí, llorando como una idiota por personas hipócritas. ¿qué pasaría si yo algún día decido irme y desaparecer? No me vendría nada mal. O tal vez, volver a nacer, volver a ser pequeña y cambiar todos los errores que había cometido. Al contrario, yo no aprendía nada cometiendo errores, lo que me pasaba, no me hacía más fuerte, me veía más débil, peor que antes. Por un momento me sentí observada y con pánico comencé a ver a mí alrededor. Nadie se encontraba allí, solo padres jugando con sus niños, y algunos animales.
Por un momento deseé que una persona especial se acercara y me preguntara qué es lo que me estaba pasando. Qué es lo que estaba haciendo. Que se preocupara por mí. Por una sola vez.
-Hey-escuché al lado mío una voz masculina que erizó mi piel. Sonaba realmente agradable pero seguro venía a burlarse de mí. Tapando mi cara con la manga de mi sudadera, me levanté con las lágrimas en las mejillas y comencé a caminar.
-Hey, no te vayas-Dijo aquel chico agarrando mi brazo suavemente, volteándome hacia él.
-Si viniste a burlarte de mí, mejor no me hables. Vete.-Dije tratando de soltarme.
-No, no te dejaré ir. ¿Por qué lloras? ¿Cuál es tu nombre?-Dijo casi susurrándome.
-Pues, eso no te importa. Lo que me pasa no te importa, y no te diré mi nombre solo déjame sola, ve a hacer lo que tienes que hacer. No pierdas el tiempo conmigo.
-Oye, ¿qué te pasa? Me vas a contestar. ¿Cuál es tu nombre, y por qué lloras?-Dijo sonando exigente. 
-Te dije que te alejaras-Dije gritando, mirándolo hacia sus ojos y descubrí un hermoso destello en ellos. Tan azules y brillaban que reflejaban mi mirada destrozada. Mis lágrimas caían sin control, y observaba cada rasgo del bello rostro, de aquel chico.
¿Cómo puede ser posible, que un chico como él me hablara? Un total desconocido, ¿se preocupara por mí? ¿Que percatara que me encontraba totalmente destrozada? Desde ahora, ¿cambiarían las cosas? Aunque, no creo que sea posible.
-Solo…-dije trabándome-déjame sol…
-NO-Dijo seco- no te dejaré sola. Está oscureciendo, estas llorando. Apuesto a que estás perdida y si ahora te vas así como si nada te va a ocurrir algo.
Sorprendida, me di cuenta de que estuve horas allí, y ya la noche se acercaba. La oscuridad iba abundando en la plaza, y las únicas luces se encendían. 
-Yo... Yo no lo sé, no sabía que estaba oscureciendo-Dije sonrojada, muerta de vergüenza. ¿de verdad se preocupaba por mí?
-¿Quieres contarme por qué rayos estas llorando?-Dijo levantando mi cabeza para que lo mirara.
-Es que… Es que yo… Yo no estoy bien-Dije quebrándome-Estoy tan triste que ni siquiera tengo la noción del tiempo. Estoy sola y… y nadie… y no debería estar contándote esto. Es una tontería yo…
-No, no es una tontería. Qué tal si me dices dónde está tu casa así te acompaño y me platicas. ¿Estás de acuerdo?
Asentí frágilmente. No tenía otra opción. Solo caminé sin parar y paré en esta plaza. En verdad no sabía hasta dónde había llegado.
Comenzamos a caminar en silencio, mientras secaba mis lágrimas y los nervios aumentaban. Este chico era tan amable, tan tierno, y además de eso, era hermoso y tenía una sonrisa, que me revolvía el estómago. ¿Qué estaba pasando?
-¿Me dirás tu nombre?-Dijo riendo, rompiendo el hielo de nuestra conversación.
-Me llamo Maggie-Dije afónica por haber llorado tanto.
-Un gusto-Dijo él parando de caminar y estrechándome la mano-Y yo me llamo Louis preciosa-regalándome una sonrisa que me brindaba confianza, protección. Sonreí débilmente y apreté su mano. Sus suaves labios besaron mi mejilla, y no me lo esperaba. Lo hizo rápidamente, dejándome como una tonta ruborizada, y él rió amablemente.
-Un… un gusto Louis-Dije sonriendo tapándome con la mano.
-Oye-Dijo sacándome la mano de la cara- no escondas tu sonrisa, es hermosa.
Un brillo en sus ojos iluminaron los míos, sintiéndome completamente derretida por la ternura y la amabilidad que había tenido este chico de acercarse a una chica fea, llorando como tonta, y perdida. Me abalancé hacia él, sin aguantar las ganas, y comencé a llorar. No sabía si era de la emoción, pero en este momento necesitaba un abrazo, y un chico alto, y hermoso como él, me sacaría la desesperación. No pasó ni un segundo y él rodeó sus fuertes brazos en mi cuerpo, aferrándome hacia él. Al parecer, sabía que necesitaba un abrazo, bien fuerte, que me sacara el aliento.
Quedé rodeada en sus brazos por más de diez minutos. Luego él me preguntó si estaba bien, y dijo que nos apuráramos porque oscurecería más, y se pondría peligroso.
Mi corazón bailaba de la felicidad, sentía ganas de gritar y bailar por lo que había pasado. ¿de verdad todo cambiaría? ¿él se arriesgaría a acercarse a una chica tan insegura como yo? 
Llegué a la puerta de mi casa, y volteé al saber de su presencia. 
-Aquí es-Dije mirando al suelo, sonriendo. 
-Que hermosa casa-Dijo él buscando mi mirada.
-Gracias-dije esquivando la suya.
-¿te molestaría si me pasaras tu número de teléfono?
Mi corazón se paró por completo. Mis pulmones dejaron de recibir aire y lo miré con cautelación, sorprendida, sin saber qué rayos hacer. Él solo esperaba mi reacción sonriendo, como lo había hecho todo el día.
-Sí, claro-Dije totalmente emocionada buscando mi teléfono celular en los bolsillos traseros de mi jean. Saqué mi celular y dicté mi número, y él me pasó el suyo.
-Gracias preciosa. Entonces, ¿está todo bien?-Dijo sonando preocupado.
-Si-dije agachando la cabeza.
-Entonces, luego te llamo-dijo eso y se acercó a mí, besando otra vez mi mejilla, haciéndome sentir la persona más feliz del mundo.
Entré a mi casa y comencé a gritar. Como siempre mis papas no estaban así que salté de la emoción y escribí todo lo que sentía en internet.
«Cuando menos lo esperas, llegará la persona indicada, la que te ayudará y verdaderamente se preocupara por ti. No sabrás cuando. Porqué y dónde, pero nunca dejes la persistencia y sigue adelante, porque de lo peor, te espera lo mejor. […] »
Al otro día Louis llama a Maggi para preguntarle si quería salir con él, y hoy en día son los novios más felices, entendiéndose uno al otro, sin perder las esperanzas y la felicidad que habían tenido por haberse conocido. Se contaban todos los problemas y se apoyaban mutuamente. 
Ahora, cuando piensas que todo está perdido. Piénsalo. Las cosas llegarán con su tiempo debido y será lo mejor que esperabas. Ten paciencia y disfruta de ser cómo eres.

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