Vida Misteriosa


Prefacio:

La vida no siempre nos complace. Tener recuerdos gratos o desagradables siempre los hay. Y aún sin saber sobre tu pasado puedes continuarla. Vivir sin padres a veces puede ser extraño. Más que extraño, enigmático. Sería terrible quedarse solo en el mundo… ¿Podrías creer que existen vidas misteriosas? Claro que si, tu misma vida puede ser misteriosa. Puedes tener hasta las más complejas interrogaciones sobre tu infancia sin respuestas. Tal vez, eres diferente a los demás, tal vez no. Tal vez, eres valiente para enfrentar cualquier cosa en la vida, tal vez no.
Arriesgarse es lo principal en una vida misteriosa. Si la tienes, heme aquí. En esta novela tendrás sorpresas y emociones muy fuertes. Te darás cuenta de que no eres la única persona en este mundo que vive cosas terribles. Si eres lo suficientemente valiente, pues léela. Si no lo eres, sal corriendo. ¿Estás seguro de leerla? ¿Te animarías a descubrir una nueva vida?
Supongo que si, por algo estás aquí leyendo est

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12. Paris

 

Fui a buscar mi bolso, y los tres juntos salimos a pasear por las hermosas calles de Paris y disfrutar de momentos únicos. La sonrisa no se borraba nunca de mi rostro. Ver a Heiden sonreír hacía que mi sonrisa sea el doble que siempre. Pero ver sonreír a Bill, me hace volar. Saber que Bill me quiere me hace soñar cada momento de nuestras vidas. Haría y daría todo por él. Es como un tesoro demasiado valioso para mí. Notar como me mira con su cara y ojos tan dulces me dan ganas de nunca jamás soltarlo y tenerlo todo el tiempo junto a mi. Y escuchar sus palabras tan tiernas me hace ser la chica más feliz del mundo. No se porque la mayoría de las chicas dicen que sus chicos no las entienden. Porque Bill me entiende a mi más de lo que me entiendo yo. Es un chico maravilloso. Lo dije, lo digo y lo diré siempre. Así que estaré atenta en todo momento… No quiero que vuelva a pasar el incidente de Iván el clon Bill. No quiero que se me acerque ese canalla. ¡No quiero! Después de 20 minutos de caminar y caminar por las calles sin cesar, Heiden insistió en que nos sacáramos fotos en frente de la torre Eiffel. Así que los tres nos sacamos fotos muy felices. Un gran recuerdo para nuestro álbum de fotos… Fuimos a tomar un café a Starbucks y luego al parque de diversiones. Más tarde fuimos a un parque muy bonito, y al final Heiden se quedó dormida en el taxi de vuelta a casa.

—           ¿Las pondrás en nuestro álbum de fotos? — Me preguntó Bill con su tono de voz tan dulce y especial. Yo sonreí mientras miraba las fotos que habíamos tomado en el paseo.

— Si, las revelaré y serán otras fotos de nuestro álbum — Dije con una gran sonrisa.

Al llegar, Bill recostó en la cama a Heiden, y yo ya tenía las fotos preparadas para pegar en nuestro álbum. Las coloco en su posición y una sonrisa se me escapa al vernos tan felices a los tres.

—           Es un sueño hecho realidad. — Le dije a Bill que estaba sentado al lado mío…

—           ¿Un sueño hecho realidad qué? — Preguntó Bill tomando un poco de soda.

— El de estar los tres juntos, felices, inseparables. ¿Sabes lo que significa eso para mí? La felicidad más feliz del mundo. Desde pequeña eh soñado que estamos juntos sin que la bruja nos molestara… — Le dije corriendo las páginas del álbum a la primera.

— Si. Lo se… Igual yo… — Me dijo Bill con una sonrisa y mirándome a los ojos…

Es así, como los dos nos pusimos a mirar nuestro hermoso y querido álbum de fotos que nos traían muchos recuerdos…

El álbum comenzaba con una foto de cuando Heiden era bebé.

— Aww Bill, mira que hermosa era Heidy de bebé. — Le dije señalando la foto.

En la segunda foto, estábamos Bill y yo sonriendo los dos juntos cuando teníamos 5 y 6 años.

— ¡Que tiernos! — Lograba decir mientras Bill se reía.

En la tercera foto, Estábamos los tres abrazados cuando teníamos 14, 13 y 6 años

En la cuarta foto, estábamos nuevamente los tres. Pero esta vez Heiden lloraba porque la habíamos disfrazado de payaso.

— ¡¿Te acuerdas?! ¡Ja ja! — Le decía a carcajadas.

En la quinta foto, Bill y yo estábamos comiendo la torta de chocolate de la bruja. Era muy rica.

— ¡Aún recuerdo el exquisito sabor de esa torta! — Decía Bill a carcajadas.

En la sexta foto, estaba yo cuando tenía 10 años sonriendo muy dulcemente.

En la séptima, Estábamos los tres, y Heiden tapándose la cara con la mano.

En la siguiente foto, estaba Heiden soplando las velas de su cumpleaños número 8.

En la foto que le continuaba a la número ocho, estábamos Bill, Heiden y yo en Navidad abriendo los regalos.

Los dos no parábamos de sonreír al ver esas fotos que nos traían recuerdos tan bonitos.

—           ¿Sabes cuál fue mi favorita? — Me dijo Bill mirando mis ojos.

—           ¿Cuál? — Le pregunté muy tímida.

— Eres tú… — Me dijo largando esa sonrisa que tanto amo.

Yo solo sonreí, y mis mejillas se ruborizaron. Espero que Bill no lo haya notado. ¡Qué vergüenza! Lo notó. Pero no me dijo nada… Solo se rió y me miró muy tierno…

—           ¿Sabes? — Le pregunté.

— ¿Qué Britt? — Me respondió Bill con sus ojos brillosos.

— Tú también eres mi favorito. — Dije mordiendo mis labios para no reírme.

—           Eres la chica más linda del universo. — Me dijo Bill al oído. Yo me quedé sorprendida por la forma en que me lo dijo. Me lo dijo tan especial. Me dijo algo tan bonito.

—           Y tú eres el chico más lindo de la faz de la tierra y todo lo que exista en la galaxia. — Le dije exagerando con los versos. Bill se larga a reír y los dos nos quedamos mirándonos a los ojos…

—           ¿Cuándo le diremos a Heiden de… bueno… ya sabes…? — Me preguntó Bill.

—           No lo sé… encontraremos el momento de comentárselo… — Le dije tomando la mano de Bill.

—           Me encanta tu cabello… — Me dijo Bill muy dulce tocándome el cabello.

—           ¡Hay basta Bill que yo ya no sé que decirte! — Le dije a carcajadas e inmediatamente los dos reímos… Luego, recibí un mensaje de texto de mi exjefa que me preguntaba como me iba en mis vacaciones… Yo les respondí que genial. La estaba pasando verdaderamente bien. Después, cuando ya eran las cuatro de la tarde, Heiden se levanta y se pone a mirar los dibujitos animados franceses.

— ¡Bill, no entiendo nada de lo que dicen! — Decía Heiden mirando la televisión con una mueca.

—           Y pues, cambia al canal americano… — Y Bill le cambia a otro canal.

—           Ah, ahora está mejor… ¡Pero tienen un acento muy extraño estos americanos! — Volvió a insistir Heiden.

— ¿Heiden, quieres leche chocolatada? — Le dije ofreciéndole un poco.

— Si Britt, gracias… — Dijo bebiéndola con muchas ganas.

Luego, pasé un tiempo en la PC chateando con mis ex compañeras del colegio y estando un rato largo leyendo un libro. Bill miraba por los ventanales a la torre Eiffel. Creo que le ha gustado mucho.

—           Brigitte, ¿Me traes mi conejito Lirio por favor? Está en mi habitación… — Me dijo la pequeña sin despegar sus ojos de la televisión.

—           De acuerdo, pero la próxima ve tú por él. No seas vagoneta Heiden. — Le dije yendo a su habitación. Busco su conejito una vez entrado, y cuando lo tomo, veo… ¡Mis revistas! ¡Oh no, estuvo leyendo todas mis revistas! Pero… ¿Qué es esto? ¿Consejos para conquistar a un chico, cómo besar a un chico, que hacer cuando te bese un chico…? ¡Hay pero que es esto! Inmediatamente, tomo todas mis revistas y voy hacia Heiden muy enojada.

—           Heiden. Quiero que me expliques esto. — Le dije mostrando mis revistas. La niña para de beber su leche chocolatada y me mira. Al instante grita y sale corriendo sabiendo que le iba a hacer cosquillas.

—           ¡Ven aquí Heiden! — Le decía corriéndola.

—           ¡No! ¡No quiero cosquillas! ¡No, no! — Decía corriendo sin parar.

—           ¿Qué paso ahora? — Dijo Bill con una sonrisa.

— ¡Heiden tenía mis revistas en su habitación! — E inmediatamente Bill cambió de cara y fue a regañarla.

La pequeña traviesa para de correr, y se disculpa rápidamente. Pero Bill la lleva hasta el sofá y empieza a interrogarle.

— ¿Porqué lees las revistas de Brigitte sabiendo que no debes tocarlas? — Le preguntó Bill.

— ¡Porque son muy divertidas! ¡No como las revistas de Barbie que me compras tu! — Dijo Heiden reprochando.

— Si, pero esas revistas no son para ti. No aún. — Le dijo Bill de buena forma.

— Es que quiero aprender a besar. Encontré muchos chicos lindos en este hotel. — Dijo la niña muy pícara.

— ¡Ah no! ¡Ahora no saldrás sin mi consentimiento o el de Brigitte! No puedes tener novio. Y mucho menos besar. Eres muy pequeña. — Le dijo Bill.

— ¿Y cuando sea grande podré tener novio? — Preguntó Heiden con esperanzas.

— Heiden, no creo que eso sea posible… con tu hermano no creo… a menos de que tengas 40 y ahí si podrás… — Le dije cargándolo a Bill lo cual el me tiró una almohada del sofá y yo me río.

— Bill, ¿Alguna vez has besado? — Pregunta la traviesa. Al escuchar eso, Bill abre los ojos como platos y se queda pensando.

— ¿Tu Brigitte, has besado a alguien alguna vez? — Me preguntó a mí. Yo tartamudeé mi respuesta y no respondí sabiendo que jamás había besado a nadie al igual que Bill.

— ¿Cómo se siente? ¡Cuéntame Britt! — Decía la pequeña.

— ¡No! ¡No te lo diré! — Le dije mientras me reía y trataba de disimular.

-Continuará-

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