Vida Misteriosa


Prefacio:

La vida no siempre nos complace. Tener recuerdos gratos o desagradables siempre los hay. Y aún sin saber sobre tu pasado puedes continuarla. Vivir sin padres a veces puede ser extraño. Más que extraño, enigmático. Sería terrible quedarse solo en el mundo… ¿Podrías creer que existen vidas misteriosas? Claro que si, tu misma vida puede ser misteriosa. Puedes tener hasta las más complejas interrogaciones sobre tu infancia sin respuestas. Tal vez, eres diferente a los demás, tal vez no. Tal vez, eres valiente para enfrentar cualquier cosa en la vida, tal vez no.
Arriesgarse es lo principal en una vida misteriosa. Si la tienes, heme aquí. En esta novela tendrás sorpresas y emociones muy fuertes. Te darás cuenta de que no eres la única persona en este mundo que vive cosas terribles. Si eres lo suficientemente valiente, pues léela. Si no lo eres, sal corriendo. ¿Estás seguro de leerla? ¿Te animarías a descubrir una nueva vida?
Supongo que si, por algo estás aquí leyendo est

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14. Miedo

 

Bill y yo nos quedamos congelados al escuchar ese ruido extraño. Lo miro y de inmediato le digo:

— ¡Heiden! — Y voy corriendo a su habitación, que gracias a Dios, estaba dormida sana y salva. Comencé a asustarme así que abracé a Bill muy fuerte.

— Bill, que fue eso, por favor que no sea nada… — Le decía mientras lo abrazaba.

—           No, tranquila Britt, ya pasó de seguro habrá sido alguien haciendo alguna broma… — Me dice Bill calmándome.

—           Es extraño, yo no soy de temerle a nada, pero esa mujer si que me da miedo.

Le dije más tranquila gracias a su comentario. Luego, se escucha un gran golpe en la puerta. Como si alguien se hubiese chocado. Abrazo aún más fuerte a Bill por el susto y el me abraza también. Nos quedamos mirando la puerta en silencio, en medio de la oscuridad. En eso, se sienten pasos caminar hacia nuestra puerta. Bill y yo retrocedemos muy asustados y no pronunciábamos palabra alguna. Se escucha a alguien toser detrás de la puerta, y luego, esos pasos se van alejando hasta quedar en total silencio.

— Creo que ya pasó… — Le dije mirando los hermosos ojos de Bill.

Luego de 2 minutos de silencio profundo, Bill y yo fuimos hacia la cocina a beber algo. Teníamos mucha sed, ya que habíamos padecido un gran susto. Ya eran las 4:00 de la madrugada, y ninguno de los dos logró reconciliar el sueño. Yo estaba en mi cama, pensativa, curiosa y preocupada. ¿Tendríamos que irnos de este Hotel? ¿Qué aré?

Al segundo, mis pensamientos fueron interrumpidos…

—           Pss, pss, Brigitte, ¿Estás dormida? — Me pregunta Bill susurrando. Yo me hago la dormida apropósito, y cierro los ojos. Bill se acerca a mí, y me vuelve a preguntar lo mismo. Cuando se detuvo a verme si estaba dormida o no, lo asusto.

—           ¡Buh! — Le dije despertándome de golpe de la cama. Y comienzo a reírme al notar que Bill saltó del susto.

—           Ja, ja… ¿Te asustaste? — Le dije sentándome en la cama.

— Claro que no. — Me dijo sentándose al lado de mí.

—           Bill, no puedo dormir… tengo ganas de irme de este Hotel y conseguir otro hospedaje. — Le dije apoyando mi cabeza en su hombro.

 

—           Que… ¿Por esa mujer? — Me preguntó Bill acariciando mi cabello.

—           Si, esa mujer podría hacernos algo si nos descuidamos. ¿No piensas en Heiden? — Le dije con mi tono de voz preocupada.

—           Si, estuve pensando eso… y tienes razón. Mañana en la mañana conseguiremos otro hospedaje ¿Si? — Me dijo muy dulce.

—           Si. — Le respondí con una sonrisa y un suspiro de alivio.

—           ¿Sabes? Contigo me siento segura… Siento que estoy protegida… — Le dije abrazándolo.

—           Y tienes porqué. Yo siempre te protegeré. — Me dijo acariciando mi nuca.

—           No puedo creer que apenas la primera noche que pasamos en este hotel, nos tengamos que ir al otro día. — Dije decepcionada.

— No te preocupes, será más lindo el próximo lugar a donde vallamos… — Me dijo Bill con su hermosa y encantadora sonrisa. Luego, me dijo que se iría a su habitación. Yo no quería que se valla porque me daba cosa estar sola en mi cuarto, pero lo dejé ir. Ya eran las 4:39 de la madrugada y no podía pegar los ojos cuando al fin ya eran las 5:00, logré dormirme tranquila.

Al día siguiente, me levanto a las 8:55 de la mañana. Ya iban a ser las nueve. Así que me levanto de la cama y Heiden estaba mirando los dibujitos animados.

—           ¿Quieres que te prepare el desayuno? — Le dije a la pequeña.

—           Si Brigitte. — Me dijo Heidy.

—           ¿Y Bill? — Le pregunté nuevamente.

— Bill sigue durmiendo. — Me dijo Heiden sentándose en el sofá con las piernas entre-cruzadas. Yo sonreí y fui a preparar el desayuno. Serví cereales y leche para Heiden, y café con tostadas para mí y para Bill.

—           Hola Britt. ¿Cómo dormiste? — Me dijo Bill sentándose en la mesa.

—           Hola Bill. Bien, muy bien… soñé contigo. — Le dije con una sonrisa picarona. Bill se ríe y me dice:

—           ¿Y de qué se trataba el sueño? ¿De mí… de los dos…? — Me preguntó.

—           Ja, shh que Heiden nos puede escuchar… — Le dije susurrando… — Bill, ¿Luego me acompañas a buscar unas malteadas que encargué abajo en recepción? — Le pregunté mientras servia el desayuno.

— Claro Britt. — Me dijo.

Cuando ya eran las 10:15 de la mañana, Bill, yo y Heiden fuimos a buscar las malteadas. No quería dejar a Heiden sola en la 500. No dejaría que le pase algo malo por ninguna circunstancia. Cuando abrimos la puerta de nuestro hospedaje, noté que la puerta de la 501 estaba entre-abierta. Me dio curiosidad saber que había allí dentro. Así que me atreví a mirar solo por un segundo. ¿Qué vi? Pues, nada. Era una habitación normal como la nuestra… Así que no le di importancia y seguí el camino junto a Heidy y Billy. Llegamos a la recepción y nos entregaron las malteadas. Pero notamos que había grandes movimientos en el vestíbulo y una familia llorando. Bill preguntó al recepcionista que había sucedido. El señor cambia la cara y nos dice que a la noche a ocurrido un homicidio dentro del hotel. Pero no quería dar más detalles o sabría que nos iríamos del lugar corriendo como lo estaban haciendo todos. La mitad del hotel ya había quedado vacío por la noticia. Bill y yo le aclaramos que de todos modos habíamos pensado desde antes irnos a conseguir otro hospedaje. El señor acepto un poco triste porque estaba perdiendo clientes. Así que nos dio tiempo hasta las 14:00 para empacar. Heiden se la pasó preguntándonos que pasaba. Pero no le respondíamos. Cuando estábamos con las malteadas en la mano y estábamos por entrar a la 500, los tres vemos que aquella señora horripilante sale de la 501 arrastrando un cuerpo. Era el cuerpo de un hombre sin vida. ¡Por Dios que horror! Bill de inmediato le tapa la boca a Heiden para que no gritara y la mujer no nos notara porque nos habíamos escondido detrás de una planta. Yo pude mirar en los ojos de ésa mujer algo espantoso. Sentí miedo porque sabía que ella nos podría hacer daño.

Una vez que se fue con el cuerpo, Bill, Heiden y yo entramos a la 500 muy asustados. Cerramos todo con seguro y Heiden muy aterrorizada comienza a interrogar.

—           ¡Bill, Brigitte! ¿Quién era esa mujer que tenía un muerto? ¡Estoy asustada! — Decía la pequeña.

—           Lo se Heidy, nosotros también nos asustamos. No se quién es esa mujer. Pero hay que tener mucho cuidado. — Le dije.

—           Heiden, ¿Hiciste lo que te pedí con el colgante? — Le preguntó Bill.

—           No, porque a esa señora no la volví a ver más. Así que lo tiré a la piscina del hotel. — Dijo Heiden.

— ¿Y porqué a la piscina? — Le pregunté.

— Porque cuando fui abajo a ver como estaba la piscina, tenía el colgante en la mano y empezó a brillar. Y salía un humo extraño de él. Me asusté tanto, que lo tiré a la piscina y salí corriendo. — Dijo la pequeña abriendo los ojos.

Los tres dejamos pasar un gran silencio y confusión. No volvemos a hablar del tema y comenzamos a preparar nuestro equipaje para irnos de este hotel bien lejos de esa mujer asesina. Una vez terminadas las maletas, los dos salimos de la 500 mirando de un lado para el otro un poco asustados. Bajamos por el ascensor y llegamos hacia la recepción. Bill firma algunos papeles, mientras Heiden miraba la televisión que estaba en la sala. Yo me alejo un poco del lugar, porque había una pintura a unos metros que me llamaba mucho la atención.

Me acerco al cuadro y lo observo: era muy bonito. Tenía aves volando en un puerto, los botes, barcos y cruceros estacionados allí a lo lejos. Una chica y un chico besándose. Un cuadro muy tierno y bonito.

—           Hola muñeca. — Me habla alguien con un tono francés abrazándome por detrás.

— Que quieres Iván. — Le dije muy seria.

—           Te quiero a ti preciosa. — Me dice acorralándome en la pared.

—           Eso jamás. Porque ahora mismo me iré del hotel. — Le dije quitándomelo de encima.

— ¿Te vas? ¿Tan pronto? — Me dijo.

—           Si. — Le dije volviendo a la recepción para estar con Bill.

—           ¿Te volveré a ver? — Me pregunta Iván.

—           No. — Le dije marchándome. El no me persigue y se queda callado. Yo voy hacia donde está Bill y me quedo a su lado.

—           Todo listo, ya nos podemos ir. — Me dijo Bill calmado. Yo le estaba por sonreír, pero no pude cuando una chica de más o menos mi edad baja corriendo por las escaleras llorando y gritando desesperada.

—           ¡Ahí viene! ¡Corran! ¡Corran! — Dijo ella sin fuerzas. Todos comenzaron a alborotarse como hormigas en su hormiguero recién destrozado. La chica cae al suelo rendida y lo primero que hago es ir corriendo a socorrerla. La levanto y ahí la veo. Veo a la mujer bajar por las escaleras con una navaja. Tenía la mano llena de sangre y mostraba sus dientes podridos.

— ¡Corre! ¡No te preocupes por mí! — Me dijo aquella chica que al parecer tenía una gran herida en su estómago.

Bill lleva a Heiden con los demás niños que son llevados a un refugio. Yo me quedo con la chica y la mujer se acerca. Grita desaforadamente, y me muestra el cuchillo. Yo le demuestro que no le tengo miedo y le hago frente.

— ¡No te tengo miedo! — Le grité.

— ¡Brigitte, ven! — Me gritaba Bill desde la puerta. Yo miro a la chica herida y estaba agonizando. La mujer se abalanza hacia mí como una loca. Bill se asusta y viene corriendo hacia a mí tirando a la mujer al piso. Yo me levanto del suelo, y noto que me rasguñó el brazo. Mientras la mujer trataba de levantarse, con Bill llevamos a la chica herida con una señora que la llevaría al hospital. Marco en mi celular el número de emergencias de París y siento como la mujer me golpea en la espalda. Caí al suelo y me volteo para defenderme y darle un patada. Bill toma un pedazo de poste de luz y la golpea haciendo que el arma blanca que tenía la mujer se cayera a la alcantarilla. Mientras Bill trataba de conseguir nuevamente esa navaja, la mujer me empieza a perseguir gritando como en las películas de terror. Yo no se si ustedes alguna vez han visto una película de terror sobre una chica o una mujer así. Pero puedo jurar que es igual a la ficción. De la desesperación, entro al hotel corriendo y voy hacia la piscina >Era el único lugar para escapar<. Le meto la traba a esa mujer que se acercaba a mí para pegarme. Caigo al suelo junto a ella y me empuja a la piscina haciendo que me caigamos las dos al fondo de la piscina. Me faltaba el aire ya que no había respirado antes de sumergirme en el agua. Desesperadamente y desorientada le pego a la mujer debajo del agua. Creí que me había librado de ella ya que no sentí movimientos. Trato de subir a la superficie para recobrar el aliento paro la sicópata no me lo permite tomando de mi tobillo y hundiéndome con ella. Lucho hasta llegar agua arriba pero me era inútil. ¿Saben lo feo que es no poder respirar?

-Continuará-

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