Vida Misteriosa


Prefacio:

La vida no siempre nos complace. Tener recuerdos gratos o desagradables siempre los hay. Y aún sin saber sobre tu pasado puedes continuarla. Vivir sin padres a veces puede ser extraño. Más que extraño, enigmático. Sería terrible quedarse solo en el mundo… ¿Podrías creer que existen vidas misteriosas? Claro que si, tu misma vida puede ser misteriosa. Puedes tener hasta las más complejas interrogaciones sobre tu infancia sin respuestas. Tal vez, eres diferente a los demás, tal vez no. Tal vez, eres valiente para enfrentar cualquier cosa en la vida, tal vez no.
Arriesgarse es lo principal en una vida misteriosa. Si la tienes, heme aquí. En esta novela tendrás sorpresas y emociones muy fuertes. Te darás cuenta de que no eres la única persona en este mundo que vive cosas terribles. Si eres lo suficientemente valiente, pues léela. Si no lo eres, sal corriendo. ¿Estás seguro de leerla? ¿Te animarías a descubrir una nueva vida?
Supongo que si, por algo estás aquí leyendo est

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4. Miber

 

Yo me quedé pensando en ese hombre “extraño” que me resultaba bastante familiar. No recuerdo bien en donde lo vi. Pero no me suena nada bien.

Tengo un gran presentimiento… Un mal presentimiento.

— ¿Sucede algo Britt? — Me preguntó Bill interrumpiendo mis pensamientos.

— No, nada Bill. Solo pensaba… — Le contesté.

— ¿En quién? ¿Pensabas en Bill? — Me preguntó la niña picarona comiendo palomitas en el sofá.

— No. En como rostizarte si no te callas. Ja ja — Le contesté.

— Bill, quiero que salgamos hoy los tres juntos. Porfis. — Le insinuó Heiden haciendo puchero.

— No señorita. Hoy te portaste mal. Así que no irás a ninguna parte. — Le dijo Bill.

— Aaaah, porfis, dí que si. Ayúdame Brigitte. Porfis… — Rogaba.

— ¿Y si yo digo que vallamos? — Pregunté.

— No lo se. — Dijo Bill mirando para otro lado.

— ¡Dale Bill, te lo pido por todas mis muñecas de colección importadas desde Indonesia! — Volvía a insistir la pequeña.

— No señorita. — Volvió a decir Bill.

— ¿Y si lo haces por mi? — Pregunté yo arrodillada junto a Heiden rogándole por favor. — De acuerdo, está bien. Pero no hagan su baile de niñas que me averguenzan. — Dijo Bill rendido.

— ¡¡Siii!! — Saltamos las dos. Y comenzamos a hacer nuestro baile del “triunfo” que lo hacemos cada vez que logramos lo que queremos. Es muy divertido hacerlo con Heiden. Siempre lo hemos hecho desde que estábamos en el orfanato.

— Muy bien, ¿A dónde quieren ir? — Preguntó Bill con una sonrisa.

— ¡Ah, al cine! — Dijo Heiden muy emocionada.

— Bueno. Entonces iremos al cine. — Dijo Bill.

Nos preparamos todos, y salimos en nuestro auto.

Cuando llegamos después de un corto viaje de 15 minutos, Heiden bajó corriendo muy contenta.

— ¡Esta! ¡Quiero ver esta! — Decía señalando una cartelera que mostraba la nueva películas para niñas: >Sueños & Princesas<.

— ¡Heidy, pero a esa ya la viste 20 veces! — Dije yo con un tono aburrido.

— Bueno, entonces quiero ver… ¡Esa! — Y señaló la cartelera de las películas para adultos.

— ¿Estás loca? ¡No! Ni siquiera nosotros miramos esas películas! — Dijo Bill frunciendo el seño.

— ¡Por eso! — Continuó diciendo Heiden.

— ¡No Heiden! Elige otra que no sea de ahí. — Le dije yo advirtiéndole con la mirada.

— Pero, es que son aburridas… — Reprochó la niña.

— Listo, compraremos tres entradas para la mariquita sobre hielo. — Dijo Bill pagando las entradas.

— ¡No! ¡No! ¡Esa ya la ví un millón de veces! — Dijo Heiden enojada.

— Pero Heiden, no hay otras películas para que veas. — Le dije con mi tono de voz aburrido.

— ¡Por eso! Veamos las películas para grandes que son más divertidas! Ya se cual podemos ver: ¡Amor y misterio! O ¡ Terror en la nieve! O ¡Ya se! ¡El amante de Marguerite Duras! Dicen que es la mejor. Le pregunté a mi amiguita Sophie que me la contara porque la vió pero no me quiso contar porque le dio miedo. ¡Pero yo no tengo miedo! Dale, porfis Bill — Volvía a insistir.

— No Heiden. Vamos a ver a la mariquita y punto. ¡A demás, dicen que al final la verdadera mariquita entregará autógrafos y abrazos! ¡Va a ser muy divertido! — Le dije a Heiden.

— Ya tengo 5 autógrafos de la mariquita. Y la ultima vez que me abrazó, no me dejó respirar por 5 minutos. — Protestó la niña exagerando.

— ¡Vamos! ¡Ya va a comenzar la película! — Dijo Bill.

Y los tres fuimos a ver a la Mariquita sobre hielo. La verdad, es que esa película me da sueño. Es muy aburrida. Tiene razón Heiden. Tendríamos que mirar películas más divertidas pero no de adultos. Esta pequeña es muy viva y no se pierde ni una. Hay que tener demasiado cuidado. ¡Es muy traviesa! Compramos gaseosas y palomitas para ver la película y soportar dos horas y media a la mariquita cantar. Cuando la función comenzó la mariquita comenzó a cantar y cantar. Y yo comencé a cabecear y cabecear. Me estaba por dormir. Hasta que me desperté de un susto cuando alguien pasó por al lado mío y dijo lo típico en los cines: “Disculpe, necesito pasar. Lo siento, disculpe”.

— Pss… — Me llamaba Bill.

— Que, ¿Qué pasa Bill? — Murmuré.

— ¡Heiden no está! — Me dijo preocupado.

— ¡Hay no! ¿Estás pensando lo mismo que yo? — Dije muy preocupada sabiendo que Heiden se había ido a ver películas para adultos.

— ¡Si! ¡Se fue a ver películas que no puede ver! — Dijo Bill dando un salto.

Al instante, los dos salimos corriendo y abandonamos la película de la marica parlanchina y preguntamos a la boletería si no la vio entrar en alguna función.

— Si, creo que he visto a una niña entrar con un hombre al pasillo 24 para ver la película Amor y Fuego. — Dijo el muchacho de la boletería.

— ¡Hay no! — Y Bill salió corriendo a buscarla.

— Me preguntaba si hoy estás libre… ¿Te gustaría salir conmigo? O mejor…

¿Probar mis labios ? — Me interrogó el chico de la boletería.

— Mejor prueba esto. — Y le llené la boca de palomitas y salí corriendo para buscar a Heiden.

— ¡Heiden! — Grité al entrar. Me resultó extraño. Nadie estaba esperando ver la película. Todo estaba obscuro y vació.

— ¿Heiden? ¿Bill? — Pregunté algo preocupada.

— ¿Los buscabas? — Me habló una voz varonil conocida detrás de mí. Al voltear, veo a Bill y a Heiden atados y con sus bocas encintadas. Solo se escuchaba como ellos trataban de decirme algo pero no podían.

— Al fin te encuentro Brigitte — Me dijo aquel hombre que no podía notar su cara por la obscuridad.

— ¿Quién eres y porque haces esto? — Pregunté yo furiosa.

— Soy Miber Jake. Conocí a tus padres hace unos 19 años. Hice lo que tenía que hacer con ellos, y ahora vengo a buscar lo último que me falta. TU. —

— ¿Porqué viniste por mi? ¿Qué quieres de mi? — Le contesté yo haciéndole frente.

— No te preocupes, no te quiero matar. Solo necesito que vengas conmigo. —

— Y ¿Para qué? — Le pregunté.

— Solo ven conmigo y libero a tus amiguitos . — Me dijo acercándose a mí.

Podía ver como Heiden y Bill trataban de decirme que no fuera con él.

— Está bien. — Le dije decidida.

— Pero solo si me prometes que los liberas y que no les harás ningún daño. — Le dije.

 — Trato hecho. Cumpliré con mi palabra. — dijo mientras dio dos aplausos.

Al haber hecho eso, se encendieron las luces y pude ver su rostro. Era el mismo hombre que el del almacén. El que me contó que estaba buscando a una chica y viajaba en su avioneta, un hombre de mas o menos 40 años. ¿Para que me querría?

— Disculpa, pero creo que te equivocaste de chica. — Le dije dando pasos hacia atrás.

— Claro que no. Estoy muy segura de que eres tu. No se como hiciste para desaparecer de tu casa antes de que yo te llevara conmigo. ¿Cómo hiciste? Tenías dos meses. — Me dijo mientras yo me apartaba de él.

— ¿Pero para qué me quieres? — Pregunté yo algo preocupada.

— Ya verás. — Y me sonrió malévolamente. En ese momento pensé. Y se me ocurrió que tal vez el hombre sea un poco cabeza hueca. Así que le dije:

— ¡Oye! ¡La mariquita en la nieve está detrás de ti! — Le dije cambiando la cara y señalando detrás de él.

— ¿Dónde? — Preguntó el mirando hacia atrás.

— ¡Aquí! — Y le di un combo. El se tocó la nariz donde le salía sangre, y me la quiso devolver pero yo la esquivé y lo arrojé al suelo. Él tomó mi pie haciendo que yo cayera y me golpeara muy fuerte la cabeza.

— ¡Te dije que vendrás conmigo! — Me dijo el monstruo.

— ¡¡Jamás!! — Me levanté rápidamente, y usé mis prácticas de Karate que me había enseñado una chica en el orfanato para defenderme de la bruja. El hombre cayo al suelo y no se movió más. Creo que se había desmayado.

Rápidamente libero a Bill y a Heiden y salimos corriendo. Nos subimos al auto, y Bill acelera con todo. Parece que el hombre no nos persiguió y volvimos a casa discretamente. Estábamos los tres sanos y salvos. Aunque yo tenía un moretón en el brazo. Los tres nos abrazamos y comenzamos a interrogar sobre lo sucedido.

— ¿Qué paso? ¿Cómo paso? ¿Qué quería el? — Ninguno de los tres sabíamos. Luego, llamamos a la policía para que valla al cine a investigar, pero nos dijeron que no había nada. Que si teníamos ganas de hacer más “bromas” lo reportarían con nuestros padres. ¿Broma? No fue ninguna broma.

— ¿Estás bien Brigitte? ¿Te lastimó? — Me preguntó Bill muy preocupado.

— No, estoy bien. ¿Y ustedes? — Les pregunté.

— Bien. — Me dijo Bill.

— ¡Hurra! ¡Yo quiero ser como vos cuando sea grande! ¡Quiero pelear y pegarle a todos con mi puño! — Dijo Heiden muy feliz.

— No Heiden, es muy peligroso. — Le dije.

Al final del día, todos decidimos hacer de cuenta que nada pasó. Porque buscamos en las noticias si decían algo sobre el cine pero nada. Fue muy extraño.

Mientras Bill miraba la tele, creo que me quedé mirándolo por un largo tiempo… es que lo quiero demasiado. Y no puedo creer lo que hice hoy: ¡Le dí su merecido a un hombre loco! Al pensar eso, se me escaparon pequeñas carcajadas y al parecer, el chico de mis sueños me escuchó.

-Continuará-

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