Vida Misteriosa


Prefacio:

La vida no siempre nos complace. Tener recuerdos gratos o desagradables siempre los hay. Y aún sin saber sobre tu pasado puedes continuarla. Vivir sin padres a veces puede ser extraño. Más que extraño, enigmático. Sería terrible quedarse solo en el mundo… ¿Podrías creer que existen vidas misteriosas? Claro que si, tu misma vida puede ser misteriosa. Puedes tener hasta las más complejas interrogaciones sobre tu infancia sin respuestas. Tal vez, eres diferente a los demás, tal vez no. Tal vez, eres valiente para enfrentar cualquier cosa en la vida, tal vez no.
Arriesgarse es lo principal en una vida misteriosa. Si la tienes, heme aquí. En esta novela tendrás sorpresas y emociones muy fuertes. Te darás cuenta de que no eres la única persona en este mundo que vive cosas terribles. Si eres lo suficientemente valiente, pues léela. Si no lo eres, sal corriendo. ¿Estás seguro de leerla? ¿Te animarías a descubrir una nueva vida?
Supongo que si, por algo estás aquí leyendo est

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10. Lo logramos, por ahora

 

Cuando llegamos a la comisaría, muchos policías y personas nos aplaudían. Otros solo se acercaban para interrogarnos muy felices.

El jefe de policía nos condujo hacia una sala donde había hombres y mujeres ejecutivas que nos miraban sonrientes.

—           ¡Felicitaciones! Han capturado a Miber Jake. El delincuente más buscado de Reino Unido. Como muestra de su agradecimiento, les regalamos 1 mes de vacaciones en Francia, París. En un hotel en frente de la hermosa y codiciada torre Eiffel — Dijo el comisario muy feliz.

—           ¿En serio? ¡Gracias! — Dijimos Bill y yo muy contentos.

—           La verdad, es que jamás hemos podido capturar a ese hombre. Ha estado rompiendo las reglas hace más de 20 años, y lo pagará con 40 años de su vida. Ya no molestará más a nadie. — Dijo una mujer sentada en el escritorio.

— Tendrán gratis todas las cosas que quieran en Paris. Como: comida, ropa, hospedaje y viajes de turismo. — Dijo un hombre.

— ¡¡Si!! ¡¡Iremos a Paris!! — Gritaba la niña Heiden muy feliz.

Les agradecimos mucho al comisario y a los ejecutivos que se encontraban en la sala, y fuimos directo a casa para preparar nuestras maletas, e irnos a nuestras merecidas vacaciones en Paris que nos ganamos. ¿Genial no? Estoy segura de que será una gran aventura…

—           ¿Estás segura de que Miber no te hizo nada? — Me preguntó Bill guardando algunas prendas de ropa en su maleta. Yo solo miré para todos lados viendo si Heiden se encontraba cerca. No quería que escuchara lo que iba a decir. Y comencé hablando en voz muy baja.

—           Mira Bill, te contaré todo. En realidad, no me hizo nada malo. Pero creo que si planeaba hacerme algo… — Le dije sentándome en el sofá lo cual Bill me imitó.

— ¿Qué? ¿Qué te hizo ese descarado? — Dijo Bill muy enojado.

—           Tranquilo, nada malo. Me trató bastante bien que digamos. No me golpeó en ningún momento. Pero si me dejó atada por un largo tiempo porque yo trataba de huir. Cuando subí a la habitación que me dijo que era para mí, me siguió y me miró de re-ojo. Me dijo que me parecía mucho a mi madre, y luego se acercó demasiado. Le dije que se alejara y obedeció. Luego me trajo ropa y me duché lo más normal. A la noche, me dijo que la cena ya estaba lista y comí sushi. Cuando volví a subir a mi habitación, el volvió a entrar y me empezó a decir “preciosa”. Me dijo que jamás había imaginado que iba a ser así de “perfecta”. Luego me toco mi cabello y yo lo aleje de mí. Le pregunté si me haría daño y me dijo que no aún. El se retira de la habitación y yo me quedo dormida. Al día siguiente me despierto asustada porque sentí que alguien tocaba mis piernas y era él. Salgo corriendo, y es ahí cuando paso varias horas encerrada en el baño hasta que ustedes aparecen… — Le dije explicándole todo.

—           Que degenerado que es. ¡Cómo se atreve! — Dijo Bill muy enojado. — Menos mal que le di su merecido — Volvió a acotar Bill.

—           Gracias a Dios, llegaste tú y Heiden. — Le dije yo con una gran sonrisa… — No lo se… ¿Cómo hicieron para encontrarme? — Le pregunté algo curiosa…

—           ¿Recuerdas esa vez cuando estábamos en el campo abandonado y yo me abalancé hacia el para pegarle? — Me preguntó Bill.

—           Si. — Le respondí. — Bueno, resulta que le apliqué un chip GPS en su nuca. Menos mal que el comisario me dio eso. Sino no se que hubiera pasado…

—           Ese es el Bill que quiero tanto… — Le dije acariciando su mejilla.

—           Ya con esto, no dejaré que nadie más te toque. Ni que se te acerque. — Me dijo tomándome de la cintura.

—           ¿Y qué piensas hacer ahora en Paris? — Le pregunté mirándolo a los ojos…

—           Estar contigo… — Me dijo Bill entre-cerrando sus ojos y acercándose a mi. Yo hago lo mismo y lo abrazo con mis manos en su cuello. Podía sentir una gran conexión que se estaba por unir… Sentía algo especial en ese momento… Pero Heiden nos interrumpe antes de nuestro beso…

—           ¿Llevo el vestido rosa o el azul? — Preguntó la niña mostrando sus vestidos. Al parecer, no se dio cuenta de nada…

—           Lleva los dos si quieres Heidy. — Le respondí yo muy dulce una vez que me separé de Bill >Algo que no quería<.

—           Ok. ¿Me ayudas con lo demás Brigitte? — Me preguntó feliz.

—           ¿Y porqué Bill no te ayuda? — Le pregunté con risas.

—           ¡No! ¡El es un chico! ¡No quiero que vea mi ropa de princesita! — Dijo Heiden abrazando sus vestidos.

—           Ja ja ja… — Reímos Bill y yo.

—           Ahora iré a ayudarte Heidy. — Le dije con una sonrisa.

Heiden vuelve a su habitación, para seguir empacando… Bill me toma de la mano, y yo le doy un pequeño beso en la mejilla…

—           Iré con Heiden a ayudarla… — Le dije…

— De acuerdo… — Me dijo Bill muy dulce regalándome una de sus hermosas sonrisas. — Brigitte. — Me dijo antes de que yo suba por las escaleras…

—           ¿Si? — Le respondí.

—           Te quiero. — Me dijo Bill muy tierno.

—           Igual yo Bill. — Le dije por finalizado, y subo hasta la habitación de la pequeña demoño y muy traviesa Heiden. La ayudo con su maleta, y preparamos todas sus cosas. Nuestro vuelo sería en una hora. Luego, armé mi maleta con todas mis cosas, nos dimos un baño los tres, y salimos hacia el aeropuerto.

—           ¡No puedo creer que viajáramos en avión! — Dijo Heiden muy emocionada. — Si, mucha emoción, pero de seguro te portarás mal como siempre. — Le dijo Bill a Heiden.

—           ¡No, no! Me portaré bien… ¿Pero saben? Estuve leyendo una revista de Brigitte, que dice que los chicos franceses son muy lindos… ¡Ja ja ja! — Dijo Heiden con cara de pícara.

—           ¡Heiden! ¡No leas mis revistas! — Le dije regañándola.

—           Ni se te ocurra Heiden. No tendrás ningún novio francés. ¿Está claro? — Le dijo Bill cargando su maleta.

— No, digo… ¡Si! — Dijo con una sonrisa malévola lo cual yo sospeché mucho. Cuando llegó la hora, nos subimos al avión y despegamos…

Estaba muy emocionada por llegar a Paris y conocer los lugares que tanto habla la gente hoy en día. Pasaron 3 horas de viaje, y Heiden comienza a gritar:

— ¡Llegamos! ¡Llegamos! — Dijo saltando del asiento.

La azafata nos marco el punto de salida, y tomamos un taxi hacia nuestro destino. ¡Era hermosa la ciudad de París! Llena de luces, autos, taxis, personas francesas caminando por las calles, perros finos caminando con sus dueños, parques con estilo, casas y edificios muy bonitos. ¡Era un lugar mágico! Cuando llegamos al hotel que nos pertenecía, nos sorprendimos mucho porque era un hotel de cinco estrellas. ¡Era muy lujoso!

—           Bienvenidos al hotel Li pug’ de Paris, Francia. Déjeme conducirlos hacia su habitación. — Nos dijo el receptor del Hotel. Luego, un empleado nos condujo a nuestra habitación. Era la 500. ¡Qué cantidad de habitaciones había! Cuando entramos, Heiden salió corriendo hacia la ventana: Teníamos vista hacia la torre Eiffel ¡Era increíble! El piso estaba muy limpio y lujoso. ¡Parecía un espejo! Las paredes bien pintadas de blanco y amarillo, los muebles impecables, la cocina de materiales caros, y el baño con grandes espejos y retrete dorado… ¿Será de oro? Habían tres habitaciones: Una para mi, una para Heiden y otra para Bill. Estábamos en las mejores vacaciones de nuestras vidas. ¡Nos sentíamos como reyes! Cuando ya eran las doce del mediodía, nos trajeron el almuerzo listo.

— ¡Hmm que rico, pasta! — Dijo Heiden muy emocionada…

Los tres comimos muy felices, y decidimos salir a dar un recorrido por el hotel…

Heiden se fue a la sala de juegos donde había muchos niños y niñas jugando. Bill se fue a pedir una soda, y yo me fui al salón de Belleza. Me arreglé y maquillé un poco. Ya que no me gustaba maquillarme tanto. Siempre me gustó lo natural.

Luego, voy a ver la gran piscina del hermoso hotel, y siento que alguien me observaba y se acerca a mi…

—           Bonjour belle dame — Me dijo alguien de atrás.

—           ¡Ja, ja, ja! Bill, ¿Tan rápido se te pegó el acento? — Le dije a risas.

—           ¿Bill? Oh, un Britannique. Hola preciosa. — Me dijo Bill moviendo sus cejas.

— Bill, ¿Cómo aprendiste a hablar en francés tan rápido? ¡Hasta se te quedó el acento! ¿Dónde está Heiden? — Le pregunté.

Solo noté que Bill se quedó pensando algo confundido, y luego me habló.

—           ¿Cómo se llama usted hermosa señorita? — Dijo Bill tratando de jugar. >Al menos, eso es lo que yo creía.< — Brigitte hermoso caballero. Veo que usted se llama Bill. — Le dije mientras el besaba mi mano.

—           Oh, Brigitte, ¡Que hermoso nombre! — Decía Bill con su acento francés.

— Bill, creo que estás algo extraño… ¿No te parece? — Le pregunté algo confusa… — Claro que no preciosura. ¿Quieres algo de beber? — Me dijo muy caballeroso. — Claro. Que caballero estas últimamente… ¿Estás seguro de que no te picó ningún bicho francés? — Le pregunté sentándome en la mesa al lado de la piscina.

—           Claro que no linda… ¿Qué quieres? ¿Soda, jugo de naranja, o limonada? — Preguntó Bill muy amable.

— Jugo de naranja por favor. — Le dije con una sonrisa.

Después de 2 minutos, Bill trae el jugo de naranja y una limonada.

— Y… ¿Qué le trae una chica Británica tan bonita por Paris? — Preguntó Bill bebiendo su limonada.

—           Am… >Confundida< ¿No te acuerdas? ¿Miber, policía, escapamos, ganamos? — Le dije muy confundida.

—           Oh, si, si… eso creo… — Dijo mientras miraba para un costado.

—           Ahora que lo recuerdo… ¿No tenías puesto otro atuendo hace 20 minutos? — Pregunté aún mas confundida…

— Pues, es que me lo cambié antes de encontrarnos… ¿Sabes? ¿Quieres venir conmigo al salón de bailes? Será muy romántico… — Dijo Bill con una sonrisa, digamos que, esa sonrisa no se la conocía…

—           ¡Me encantaría! — Le dije emocionada. Oigan. ¿Acaso éste es Bill? ¡Hay pero claro! ¡No podría ser un clon! ¡Puff que locura!

—           Acompáñeme bella dama. — Bill me tomó de la mano, y me llevó hacia la puerta del salón de bailes… — Después de usted mi princesa. — Me dijo abriéndome la puerta.

—           Gracias mi caballero… — Le dije muy dulce… Al entrar al salón pude notar que había muchas personas bailando lento. Y también pude sentir, que Bill estaba observándome por detrás. Creo que me puse muy nerviosa…

—           Eres preciosa… — Me dijo al oído. A mi solo me dieron escalofríos y me puse muy tímida. Luego, el me tomó de la cintura, y yo de los hombros y nos pusimos a bailar.

—           Nunca creí que una chica como tú pudiera ser tan maravillosa — Me dijo muy cerca de mí. Yo sonreí y apoyé mi cabeza en su hombro. Bailamos así por un largo tiempo…

—           Ven… — Me dijo Bill tomando mi mano… él me condujo hacia una habitación. — Esta habitación la reservé para los dos… — Me dijo algo atrevido. Yo solo me asuste porque no solo Bill me miraba muy atrevido, sino que estaba muy raro… Al instante, se enciende el equipo de música, y se logra escuchar una música romántica en volumen bajo… El me toma de la cintura y empieza a bailar al compás de la canción muy cerca de mí… Creo que me sentía algo incómoda…

— ¿Te gusta preciosa? — Me dijo. — S-si… eso creo… — Le dije algo confundida.

Bill estaba muy raro. No se que le pasaba… ¿Tal vez quería ser más romántico conmigo?

-Continuará-

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