Vida Misteriosa

Prefacio: La vida no siempre nos complace. Tener recuerdos gratos o desagradables siempre los hay. Y aún sin saber sobre tu pasado puedes continuarla. Vivir sin padres a veces puede ser extraño. Más que extraño, enigmático. Sería terrible quedarse solo en el mundo… ¿Podrías creer que existen vidas misteriosas? Claro que si, tu misma vida puede ser misteriosa. Puedes tener hasta las más complejas interrogaciones sobre tu infancia sin respuestas. Tal vez, eres diferente a los demás, tal vez no. Tal vez, eres valiente para enfrentar cualquier cosa en la vida, tal vez no. Arriesgarse es lo principal en una vida misteriosa. Si la tienes, heme aquí. En esta novela tendrás sorpresas y emociones muy fuertes. Te darás cuenta de que no eres la única persona en este mundo que vive cosas terribles. Si eres lo suficientemente valiente, pues léela. Si no lo eres, sal corriendo. ¿Estás seguro de leerla? ¿Te animarías a descubrir una nueva vida? Supongo que si, por algo estás aquí leyendo est

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13. La mujer

 

Luego de aquellas preguntas incómodas que nos hacía la pequeña, Bill logra cambiar de tema y decidí salir a buscar la cena porque teníamos mucha hambre.

—           Deja que iré yo Bill… — Le dije tomando mi bolso para salir.

—           ¡No, Iván estará persiguiéndote y no quiero! Iré contigo… — Me dijo Bill con un tono algo celoso. Yo reí y acepte. Así que Bill iría conmigo a buscar la cena.

Comeríamos Pizza. Realmente se veía muy rica porque la estuve mirando de re ojo por un largo tiempo… Al volver para nuestra habitación número 500, al lado, en la 501 estaba entrando una mujer algo extraña… No se porque pienso que es extraña. Porque nos observó a mi y a Bill con unas grandes ojeras y un aspecto algo espantoso. Su cabello estaba todo desalineado y nos miraba con su cara seria. Su ropa era de color blanco viejo y todo desteñido. Tenía puesto un saco y un pantalón viejo. Al parecer, estaba llorando… Quitó el seguro de la puerta, y entró a su habitación. Bill y yo nos miramos y no le dimos importancia… Pero creo que algo de escalofríos me dio.

Luego, entramos a nuestra habitación, y estaba Heiden esperándonos muy entusiasmada y con mucha hambre.

—           ¡Si! ¡Pizza! — Dijo Heiden tendiendo la mesa… Los tres nos pusimos a comer pizza y a mirar la televisión. Pusimos el noticiero de Paris, Francia para ver que sucedía en la ciudad. Pero no entendíamos nada… Nos reíamos a carcajadas como Heiden imitaba el tono francés. Creo que le salía igual.

Pero Bill y yo paramos de reír, cuando vimos las imágenes de una mujer muy extraña…

—           Bill, creo haberla visto hace un minuto… — Le dije yo algo extrañada. No puede ser esto posible: ¡Esa misma mujer que está ahora en la televisión, es la mujer que vive al lado de nuestra habitación! ¡Vive en la 501! Bill me miró como tratándome de decir algo, pero no le entendí. Heiden comenzó a preguntar de qué estábamos hablando y quién es esa mujer.

— ¿Saben? No se quien es esa mujer. Pero cuando estaba en el salón de juegos, vino otra mujer parecida muy feliz y bien vestida. Me regaló esto — Dijo Heiden mostrándonos un pequeño colgante con un signo misterioso que brillaba con una luz roja. Bill se asusta al ver ese colgante y le dice a Heiden que por las dudas se lo devuelva a aquella mujer que se lo regaló. Seguimos mirando la nota de esa mujer, y puedo entender en los títulos la siguiente palabra: “Soins” que quiere decir: “Cuidado”. De repente, mi corazón empieza a latir más rápido. Tomo un anotador y bolígrafo y comienzo a anotar todas las palabras en francés que veía en las imágenes sobre la nota de aquella “Mujer extraña”. Bill se queda callado y comienza a pensar. Heiden sigue comiendo. Pero yo me puse algo nerviosa. ¿Será esa misma mujer la que vive al lado de nosotros, o es otra?

—           Mira Brigitte… — Me dice Bill señalando la televisión. Dejo de escribir, y observo en la pantalla que la mujer estaba entrando a un hotel de Paris. Apago la tele rápidamente porque me había asustado. Heiden se fue al baño a ducharse e irse a acostar. Yo me quedo preocupada, y le pregunto a Bill.

—           ¿Será esa misma señora que vimos hoy? — Le pregunté curiosa.

—           No lo se Britt… — Me dijo Bill bebiendo gaseosa.

—           Mira, anoté todas las palabras en francés que decían en las imágenes sobre esa mujer. Aquí tengo un traductor francés que me compré. Quiero averiguar que es lo que pasa… — Le dije mostrándole el traductor.

—           De acuerdo, yo te ayudo… — Me dijo Bill tomando el libro-traductor de francés. — Bueno, las primeras palabras son: “Assassin femmes” busca que significa… — Le dije con intriga. Bill busca rápidamente que significaban esas dos palabras y se asusta mucho al leer la traducción.

— Dice: “Mujer asesina” — Me dijo Bill con los ojos bien abiertos. Yo trago saliva y le digo que busque las siguientes palabras: “Des homicidas”. Bill busca su significado y me dice que la traducción es: “Comete Homicidios”. Homicidios, ¿Algo peor? Esa mujer es asesina. Mata a las personas. Luego, le digo las siguiente palabras, y el las traduce. Armamos las oraciones en un papel y al finalizar, nos quedó la siguiente nota:

>> Mujer asesina comete homicidios en todo el país. Se dice que la mujer ronda por los hoteles de Paris buscando víctimas. Nadie sabe porqué. Nadie sabe quien es. Algunos dicen que es un mito, otros dicen que la vieron y otros dicen que sus familiares desaparecieron después de haberla visto. <<

—           Bill, esto me da más miedo que Miber. — Le dije con piel de gallina.

—           Si, lo se… a mi también me da algo de cosa… Pero, ¿Será esa mujer? — Me preguntó Bill.

—           No lo se Bill, pero hay que tener mucho cuidado. Sea o no sea ésa mujer, la tenemos al lado de nuestra habitación. Cerremos todo con seguridad. — Dije desesperada cerrando con candado la puerta.

—           Tranquila, no te asustes… — Me dijo Bill tratando de tranquilizarme.

—           Bill, esa mujer puede ser peor que la bruja. Me hace acordar a la película que vimos la otra vez juntos… ¿Te acuerdas? No nos dio miedo, pero en la vida real me está poniendo algo nerviosa… — Le dije con mi cara de preocupación.

— Tienes razón. Ahora que lo recuerdo, es casi igual a la película que vimos el sábado. ¿No será producto de nuestra imaginación? — Me preguntó Bill calmado. — Si, puede ser… eso creo… — Dije con un suspiro de tranquilidad.

—           ¿No quieres comer más? — Me preguntó Bill.

—           No, ya se me salió el apetito. Iré a llevar a Heiden a su cuarto para que duerma. — Le dije tocándome la frente por un dolor intenso de cabeza. Voy hasta el cuarto de Heiden, y le tiendo la cama, luego se acuesta y le cuento un cuento. Le doy el beso de buenas noches, y ella se duerme. Camino hacia la cocina, y ahí estaba Bill sonriéndome. Yo le devuelvo la sonrisa y me acerco a él. Lo abrazo y le digo buenas noches. El me acaricia el cabello y yo le doy un beso en la mejilla muy dulce. Voy hacia mi cuarto y me acuesto a dormir. Ya eran las 10:55 de la noche, y caigo rendida en un sueño profundo. A las 12:00 me despierto desvelada por una gran preocupación pero no le doy importancia y sigo durmiendo. Luego, a las 3:00 se escucha un gran ruido extraño en la cocina que hace que me despertara... Me asusté demasiado. Me levanté de la cama para ver que era y no lograba ver nada porque todo estaba oscuro. Solo se veía una pequeña resolana de luz gracias a la luna y las luces de la torre Eiffel que llegaban hasta la sala de estar. Miro hacia la cocina, y veo que alguien pasa corriendo hacia el otro extremo. Me acerco muy sigilosamente hacia la cocina y alguien por detrás me agarra y me tapa la boca con su mano.

—           ¡Buh! — Me dice Bill.

—           ¡¡Bill!! — Le dije golpeándole el hombro como lo hago frecuentemente.

—           ¿Te asustaste? — Me dijo Bill con cara de pícaro.

—           No, bueno. Un poco. — Le dije algo enojada.

—           ¿Por qué me despertaste a esta hora? — Le dije protestando.

—           Porque te extrañaba… — Me dice Bill mirándome a los ojos. Yo sonrío tímidamente y me comienzo a reír.

—           Ya que Heiden duerme, bueno… pensaba en que… — Me dice Bill con las palabras entre-cortadas y una gran sonrisa.

— ¿En qué? — Le pregunto para que Bill siga con su oración. Bill no dice nada. Solo sonríe y me mira a los ojos. Me toma de la cintura y me conduce hacia el hermoso ventanal que tenemos en la sala de estar donde se puede alcanzar a ver la hermosa Luna llena y la Torre Eiffel. Yo lo abrazo dulcemente por el cuello y los dos nos quedamos mirándonos.

—           Espera… por las dudas… ¿Tú no eres Iván no? — Le pregunté tocando la mejilla de Bill sabiendo que si era mi Bill y no Iván.

— Ja, ja. Claro que no Britt. — Me dice Bill a pequeñas carcajadas. A pesar de que sean las tres de la madrugada, no me importaba nada. Era tan romántico el momento. Teniendo a Bill a mi lado, viendo la hermosa torre Eiffel y la brillante luna llena. Bill si que era mi tipo de chico. Así de romántico no le gana nadie.

Al mirar sus ojos verdes sentía como me derretía segundo a segundo. Era tan especial el momento. Así que los dos continuamos con lo nuestro y acercamos nuestros labios para besarnos. Podía sentir su exquisito aroma y su respiración muy cerca de mí. Pero los dos frenamos al instante cuando escuchamos un gran ruido extraño que provenía de al lado. Si, así es: La habitación 501.

—           Bill, ¿Qué fue eso? ¿No fuiste tu o si? — Le pregunté abriendo los ojos.

— Esta vez no fui yo… — Me dice Bill algo asustado.

No se que pudo haber sido ese ruido. Pero me asusté mucho. Fui un ruido muy raro y difícil de explicar. Solo se que es algo agudo con una mezcla de gritos de una mujer y golpes en la pared.

-Continuará-

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