Vida Misteriosa


Prefacio:

La vida no siempre nos complace. Tener recuerdos gratos o desagradables siempre los hay. Y aún sin saber sobre tu pasado puedes continuarla. Vivir sin padres a veces puede ser extraño. Más que extraño, enigmático. Sería terrible quedarse solo en el mundo… ¿Podrías creer que existen vidas misteriosas? Claro que si, tu misma vida puede ser misteriosa. Puedes tener hasta las más complejas interrogaciones sobre tu infancia sin respuestas. Tal vez, eres diferente a los demás, tal vez no. Tal vez, eres valiente para enfrentar cualquier cosa en la vida, tal vez no.
Arriesgarse es lo principal en una vida misteriosa. Si la tienes, heme aquí. En esta novela tendrás sorpresas y emociones muy fuertes. Te darás cuenta de que no eres la única persona en este mundo que vive cosas terribles. Si eres lo suficientemente valiente, pues léela. Si no lo eres, sal corriendo. ¿Estás seguro de leerla? ¿Te animarías a descubrir una nueva vida?
Supongo que si, por algo estás aquí leyendo est

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9. Ellos siempre están

 

Estaba asustada, pero no tanto. Yo ya estoy acostumbrada a cosas peores que estas. Comienzo a pensar, y recuerdo a Bill y a Heiden. ¿Cómo estarán ellos? ¿Qué estarán haciendo? Solo espero que se encuentren muy bien. Los amo mucho a los dos. Y no quiero que se arriesguen por mí. Aunque creo que eso pase porque conozco como es Bill, y no se va a cansar hasta lograr lo que quiere. Estaba sola con ese hombre que no conozco y ha matado a mis padres en el pasado. ¿Qué debía hacer? Ya encontré la solución. Lo único que me da paz en la vida, lo único que me ayudó en mi vida, fue Dios. Soy creyente desde pequeña, mis únicas oraciones desde que estaba en el orfanato eran de poder librarme de ése lugar sana y salva. Y así fue. Dios me respondió y logré salvar mi vida de esa bruja. Ahora debería pedirle ayuda para que me librara de ese hombre. Solo quería volver con Bill y Heiden y estar en casa como todos los días. Dios fue el único que me quita el miedo en todas las cosas que me enfrento. Muchas personas creen que él solo es un mito. Pero no es así. Gracias a él estoy viva. Gracias a él conseguí trabajo, mis amigos y mi vida. ¿Será que él me llevó a la puerta del orfanato? No lo se… Por eso, debo concentrarme en mis oraciones. Porque siempre me responde. Tal vez no al instante, pero siempre su respuesta es sana y solidaria.

Recuerdo la vez en que Heiden tenía 3 meses de vida. La bruja la golpeó porque no dejaba de llorar ya que Heiden era muy chiquita y tenía hambre. ¿Qué bebe no va a llorar por alguna ocasión? Pero la bruja no entendió eso, y la golpeó muy fuerte arrojándola al piso. Nadie ayudó a Heiden. No la llevaron al hospital ni nada. Solo estábamos Bill y yo los dos solos junto a ella llorando. La pequeña había quedado desmayada por horas. Y respiraba muy mal. Tenía los golpes marcados y creíamos que iba a morir. Pero no perdí la esperanza, y comencé mis oraciones hacia Dios pidiéndole que salve a Heiden. Bill hizo lo mismo. Ya que estaba muy triste por su pequeña hermanita. Pasaron dos días, y Heiden no se movía… La teníamos que esconder de la bruja para que no la volviera a lastimar. Pero a pesar de que los días pasaban, Bill y yo no dejábamos de resar. Una tarde, cuando ya habían pasado 7 días, los dos fuimos hacia ella, nos arrodillamos e hicimos una oración. Cuando terminamos de orar, pudimos ver a la pequeña Heiden abrir los ojos y sonreír. ¡Fue un milagro! ¡Cuánta alegría teníamos! Ese recuerdo sigue quedando en mi corazón. Y es el que me da fuerzas para seguir adelante, sabiendo que nada es imposible. Y pienso que tal vez alguien tendrá algún familiar enfermo o por alguna razón ya no tenga esperanzas de vida, debe hacer lo mismo que hicimos Bill y yo. Dan buenos resultados. Por eso siempre a Heiden le cuento de estas historias. Ella sonríe al escuchar este tipo de relatos, al igual que había sonreído aquella vez despertándose de ese sueño profundo… Algo verdaderamente hermoso. Y los tres siempre oramos agradeciéndole a Dios por todo los que nos da a pesar de todo.

Cuando terminé de hacer mi oración todavía encerrada en el baño, comienzo a pensar en Bill… como lo extraño. Nunca en mi vida me había separado de él. Ni un solo día. Y ahora, no lo veo hace 24 horas y me estoy poniendo muy nerviosa. Pero no pierdo las esperanzas, se que voy a salir de éste lugar y volver con Bill y Heiden a mi casa.

Así que mientras pasaban los minutos, miles de recuerdos se cruzaban por mi cabeza…

Aquella vez, cuando Bill tenía 11 y yo 10, nos escondíamos en la oficina de la bruja, y entrábamos a su lujosa casa cerrando todas las puertas con seguro. Saltábamos en su cama y comíamos todo lo que tenía en su refrigerador. ¡Era muy divertido! Preparábamos palomitas, prendíamos la tele, y veíamos películas románticas. Al parecer, Bill era igual de travieso que Heiden. Quería ver otras películas y yo le decía que no porque no me gustaban. ¿Me explico bien? Bueno, no crean que son mal pensados, pero es así… Pasábamos horas y horas divirtiéndonos dentro de la casa de esa mujer malvada. Y claro, a Heiden también la traíamos con nosotros. Pero se dormía al instante. Era muy dormilona. Así que Bill y yo quedábamos solos. Ustedes pensarán… ¿Alguna vez Bill y Brigitte se han peleando? yo les respondo: No. Jamás. Bill y yo nos llevamos muy bien. Nunca nos hemos peleado. Siempre lo he querido demasiado como él a mí. La descripción de: >Almas Gemelas< no basta para describir lo que nos une… Y me da risa recordar también cuando Bill y yo teníamos 5 y 6 años, y jugábamos que nos casábamos. Yo era la novia, y él el novio. Cuando la boda terminaba, yo le daba un beso en la mejilla a Bill, y él se ponía todo colorado. Son recuerdos que quedarán en mí toda la vida. Y de seguro también pensarán: ¿Qué pasaba cuando estaban en la casa de la bruja? ¿No los descubría? Respuesta: No. Jamás nos ha descubierto en todas las macanas que nos hemos llevado… Siempre lográbamos escapar de ella. Claro, que cuando salíamos de su casa, salíamos por una ventanilla de su sótano y volvíamos a nuestros respectivos cuartos. Las risas se nos salían a carcajadas, cuando escuchábamos a la bruja gritar como loca porque su casa quedaba destrozada. Esos recuerdos, son los únicos más lindos de mi vida. Otra cosa que se me pasaba por la cabeza, era cuando algunos de nuestros compañeros del orfanato querían ser mis novios. Yo no les llegaba a responder, porque Bill les hacía frente como el es siempre: “Sobre-protector” y todos salían corriendo de mi lado. No dejaba que ningún chico me mirara. Al igual que lo hace con su querida hermanita. Una vez, recuerdo que había un niño llamado Jack. Él tenía 13 y yo 11. Vivía intentando darme un beso. Yo me escapaba de él porque no me gustaba. Pero cuando se enteró Bill, ¡Pobre Jack! Mejor no contarles lo que le pasó… Igualmente, no fue nada grave, porque al mes, Jack fue adoptado por una familia Americana muy buena. ¡Que suerte ha tenido! Bill y yo fuimos rechazados muchas veces por familias que querían adoptar a niños. Porque éramos muy grandes. Y todos buscaban a niños muy pequeños como lo era Heiden. ¿Cómo no adoptaron a Heiden? Porque Si la adoptaban, también tendrían que llevar a Bill. Y si llegaban a llevar a Bill, yo me colaría con ellos porque sería imposible vivir sin mis amigos del alma.

Pasé horas pensando en esos recuerdos tan hermosos, hasta que Miber me interrumpe tocando la puerta. Yo me asusto y doy un paso atrás.

—           ¡Brigitte! ¡Brigitte! ¿Estás ahí? ¡Soy Bill! — Dijo alguien detrás de la puerta. ¡No lo puedo creer! ¡Es Bill! ¡Creí que era ese hombre horripilante! Abrí la puerta de inmediato y ahí lo veo. ¡Era Bill! Corro rápidamente hacia él, y lo abrazo muy fuerte.

—           ¡Bill! ¡Viniste! ¡Te extrañaba mucho! — Le dije muy emocionada y sin soltarlo. — ¿Estás bien Britt? ¿Te hizo daño ese hombre? — me dijo abrazándome muy fuerte.

—           No Bill, estoy bien. Más bien que nunca. — Le dije sintiendo ése aroma que lleva él siempre tan rico que me hace sentir tan bien y protegida a su lado.

— ¡¡Brigitte!! — Dijo Heiden corriendo hacia mí.

—           ¡¡Heiden!! — Dije yo abrazándola fuertemente.

—           ¡Creí que nunca te iba a volver a ver! — Dijo la pequeña con lágrimas en sus ojos.

— No llores Heiden, aquí estoy. Sana y salva. Miber no me hizo nada… — Le dije tratando de que se despreocupara…

—           ¡Vallamos afuera que la policía nos espera! Miber ya fue capturado. — Me dijo Bill con una gran sonrisa.

— ¡¿Cómo lo hicieron?! — Dije muy sorprendida.

—           Todo lo que sea por ti Brigitte. — Me dijo Bill muy tierno.

— ¡¡Gracias, mil gracias chicos!! ¡Los amo! ¡No se que haría sin ustedes! — Les dije abrazándolos.

No podía estar más emocionada. Creí que me esperaban más días en esta casa con ése hombre. Me había dado cuenta, de que Dios había contestado mi oración al poco tiempo.

Es increíble lo que me había pasado en ese momento. Bill y Heiden habían capturado a Miber.

Cuando salimos para afuera, estaban los coches de la policía. Había más de 5 coches de policía estacionados en la puerta de la casa de Miber. El comisario me pregunta si estoy bien, y yo le respondo que perfectamente. Pude ver a Miber encerrado en un coche con esposas. Y me miraba muy enojado. Creo que un poco de miedo me dio su cara. Pero no le di importancia. Me dijo el comisario que Miber sería encarcelado durante 40 años por todo los delitos que ha cometido. Ya no sería perseguida nunca más por ese hombre. Bill no dejaba de sonreírme al igual que yo a él. Lo quiero demasiado. Y Heiden, me estuvo contando todo lo que hicieron para capturarlo. Creo que Heiden tuvo la idea y Bill la apoyó. Son unos genios. Luego, el comisario nos llevó a la comisaría, porque nos tendrían que informar algo… ¿Será algo bueno? ¿Algo malo? No lo se… nada se comparaba con la felicidad que tenía por estar de nuevo con mi hermosa y querida familia.

-Continuará-

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