Vida Misteriosa


Prefacio:

La vida no siempre nos complace. Tener recuerdos gratos o desagradables siempre los hay. Y aún sin saber sobre tu pasado puedes continuarla. Vivir sin padres a veces puede ser extraño. Más que extraño, enigmático. Sería terrible quedarse solo en el mundo… ¿Podrías creer que existen vidas misteriosas? Claro que si, tu misma vida puede ser misteriosa. Puedes tener hasta las más complejas interrogaciones sobre tu infancia sin respuestas. Tal vez, eres diferente a los demás, tal vez no. Tal vez, eres valiente para enfrentar cualquier cosa en la vida, tal vez no.
Arriesgarse es lo principal en una vida misteriosa. Si la tienes, heme aquí. En esta novela tendrás sorpresas y emociones muy fuertes. Te darás cuenta de que no eres la única persona en este mundo que vive cosas terribles. Si eres lo suficientemente valiente, pues léela. Si no lo eres, sal corriendo. ¿Estás seguro de leerla? ¿Te animarías a descubrir una nueva vida?
Supongo que si, por algo estás aquí leyendo est

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11. El doble de Bill

 

Bill se acerca a mí, y me da un beso en la mejilla. Luego baja la mirada con una sonrisa picara y se puso a mirar algo que me molestó mucho. Algo que es raro en el y que creo que no lo haría nunca. Así que me alejo por completo de su lado y lo miro con bronca.

—           Perdón bonita… era una broma… — Me dijo a risas…

—           Bill, no te pases. — Le dije seria. — Sabes muy bien que no me gusta. — Le volví a comentar.

—           De acuerdo mi vida… es que, tienes un cuerpo hermoso. ¿Qué digo hermoso? ¡Perfecto! — Me volvió a decir con su mirada pícara.

—           ¡Bill! — Le golpeé el hombro. — Auch, Brigitte, me dolió. — Dijo frotando su hombro…

—           ¡Ahí tienes! — Le dije algo enojada… — Mejor, vuelvo al salón de Belleza…—

—           ¡No! Espera… quiero que nos volvamos a ver… — Me dijo tomando mi mano…

—           ¿Volvernos a ver? Pero si vivimos juntos… — Le dije cada vez más confundida. — Wow, sería fantástico vivir contigo muñeca… — Me dijo acercándose a mi.

—           ¿Qué te pasa? No juegues Bill. No me gustan tus bromas… — Le dije algo enojada.

Al instante decido alejarme de él. Estaba muy extraño. Nunca había actuado así. ¿Será que está jugando? Si es así, no me gusta para nada… ¿Cómo se atreve a observar mi escote? ¡Es un atrevido degenerado! No lo puedo creer. Así que me alejo de él, y salgo de la habitación. Me sigue y me acorrala hacia la pared.

—           ¿Por qué te vas tan pronto hermosura? — Me dijo sin salida alguna…

— Bill, iré a tomar un poco de aire… Y mejor porque no acomodas un poco tu cabeza. ¿Si? — Le dije tratando de quitármelo de encima. — Iré a ver como está Heiden… — Le dije por último.

Pero Bill no dejó irme. Me tomó de la cintura, y me apegó a él.

—           En serio Bill, no tengo ganas de tus juegos. — Le dije muy molesta.

—           No son ningunos juegos muñeca. Yo te quiero a ti. — Me dijo dándome un abrazo extraño. >Bill no es de dar ese tipo de abrazos< Al instante, mi enojo se triplicó, al sentir que su mano toca mi trasero desesperadamente. Lo empujo bruscamente y lo abofeteo. Pero me quedé atónita, al ver que Bill no estaba solo conmigo, sino que viéndonos a Bill y a mí. ¿Pero que estoy diciendo? ¿Bill viéndonos a Bill y a mí? ¿Eso es posible? Observo al Bill que tenía en frente mío, y luego observo al Bill que tenía a unos metros… ¿Estaré soñando? ¿Hay dos “Bills” en este mundo?

—           ¡Brigitte! — Viene corriendo el Bill que estaba a unos metros de mí. No el Bill que recién lo abofeteé. Creo que ese si es Bill. El verdadero Bill. ¿Pero quién es entonces este supuesto: “Bill”.

—           ¡¿Qué le hiciste a mi Brigitte eh?! ¡Te vi degenerado! — Le dijo Bill empujándolo.

—           ¡No Bill no le hagas nada! Déjalo. — Le dije deteniendo a Bill antes de que se arme lío… El Bill falso observa al verdadero Bill, y los dos se quedan en shock. Yo también me sorprendo porque no podía creer que existan dos Bills en el mundo.

— Esperen… ¿Qué pasa aquí? — Dije yo muy confundida.

— Nada Brigitte, vamos… — Me dijo el verdadero Bill tomándome de la mano.

—           ¡Suelta a mi chica! — Dijo el Bill con acento francés.

—           ¿Tu chica? ¿Tú chica? — Le dijo el Bill verdadero al Bill francés haciéndole frente. — ¡Mi chica! ¡Mi Brigitte! ¿¡Cómo te atreves a tocarla!? — Le dijo Bill muy furioso al Bill francés.

— No se quien eres tu. Pero no quiero que te me acerques más. La única razón de que estaba contigo era porque creía que eras Bill. Pero no se porque no me di cuenta antes. Bill jamás me haría lo que me acabas de hacer. Eres un atrevido. Aunque te parezcas mucho a Bill, nunca serás Bill. No tienes vergüenza… — Le dije al Bill francés muy enojada y furiosa.

—           Pero… ¿Te volveré a ver muñeca? — Me dijo el Bill francés tratando de acercarse pero el verdadero Bill lo detiene.

— ¡Ni en tus sueños! No quiero que te acerques a mi Brigitte nunca más. — Le dijo el verdadero Bill al farsante muy enojado.

—           Espera Bill… son muy parecidos ustedes dos… ¿No serán hermanos? — Le pregunté.

—           No. Yo no tengo un hermano. Y jamás tendría uno así como este. — Le dijo Bill haciéndole frente al Bill falso. Solo se escuchaban risas de aquel farsante. No se que le causaba gracia.

—           Muñeca, si cambias de opinión, y quieres venir conmigo y no con este tonto, me llamo Iván y mi número está en recepción. — Me dice el supuesto “Bill” guiñándome el ojo y luego se marcha.

—           ¿Ves porque no quiero que te separes de mí? — Me dijo Bill muy dulce.

—           Bill, que alivio me da de que eres tú… No sabes como me miraba ese desganado. — Le dije abrazándolo.

—           ¿¡¡Qué te hizo!!? — Preguntó Bill más furioso que nunca. Yo tomé aire, y decidí contarle lo que había pasado. No le escondería nada. Porque yo lo quiero. ¡La cara que puso cuando le conté que me había observado mi escote y me había tocado el trasero! ¡Se puso peor que nunca! ¡Jamás lo había visto tan enojado! Podía sentir las ganas que tenía Bill de destrozarlo todo. Pero como sabe que no quiero que reaccione con violencia, lo dejó pasar…

—           Y hasta reservó una habitación para nosotros dos solos. Ahí fue cuando me empecé a preocupar… — Le contaba…

Bill no podía creer lo falso y sin cerebro que era ese chico. Juro que es idéntico a Bill, pero con los ojos más oscuros… debí haberme dado cuenta antes… ¿Pero cómo iba a imaginar que existía un gemelo o clon de Bill? ¿Quién lo iba a imaginar?

—           Al menos, se que no te dejarías tocar por nadie… — Me dijo Bill aliviado.

— ¡Claro que no! ¡No soy una regalada! — Le dije moviendo mi cabeza diciendo que no.

Bill se volvió a tranquilizar y le dije que todo estaría bien. Así que decidimos hacer de cuenta que nada pasó, e ir a buscar a Heiden a la sala de juegos…

— Antes de que nos encontremos con Heiden me gustaría hacerte una pregunta… — Me dijo Bill deteniéndose.

— Si… Pregúntame Bill… — Le dije algo curiosa por su pregunta…

—           ¿Crees que Iván es más lindo que yo? — Me preguntó Bill haciendo una mueca. Al escuchar eso, comencé a reír sin parar.

—           ¡¡Bill!! ¿Cómo crees? ¡Tú eres más lindo! Y a demás más dulce… por eso te quiero… — Le dije acariciando su mejilla…

— ¿Más lindo qué? — Preguntó Heiden entre-cruzando sus brazos y mirándonos fijo.

— Más lindo que… que… ¡Esa planta! — Le dije rápidamente señalando una planta.

— ¡Aaaahh! Dijo la pequeña traviesa haciéndose la entendida.

— Bueno… ¿Qué les parece si vamos a pasear y a conocer la Torre Eiffel? — Preguntó Bill con una sonrisa en su rostro… — ¡¡Si!! — Dijo Heidy muy contenta…

-Continuará-

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