Vida Misteriosa


Prefacio:

La vida no siempre nos complace. Tener recuerdos gratos o desagradables siempre los hay. Y aún sin saber sobre tu pasado puedes continuarla. Vivir sin padres a veces puede ser extraño. Más que extraño, enigmático. Sería terrible quedarse solo en el mundo… ¿Podrías creer que existen vidas misteriosas? Claro que si, tu misma vida puede ser misteriosa. Puedes tener hasta las más complejas interrogaciones sobre tu infancia sin respuestas. Tal vez, eres diferente a los demás, tal vez no. Tal vez, eres valiente para enfrentar cualquier cosa en la vida, tal vez no.
Arriesgarse es lo principal en una vida misteriosa. Si la tienes, heme aquí. En esta novela tendrás sorpresas y emociones muy fuertes. Te darás cuenta de que no eres la única persona en este mundo que vive cosas terribles. Si eres lo suficientemente valiente, pues léela. Si no lo eres, sal corriendo. ¿Estás seguro de leerla? ¿Te animarías a descubrir una nueva vida?
Supongo que si, por algo estás aquí leyendo est

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6. Declaración de amor

 

Creo que sería la hora de que Bill sepa la verdad: Siempre me ha gustado. Y como es mi mejor amigo, tiene todo el derecho de saberlo.

— Bill, ¿Puedo empezar yo? — Le pregunté muy avergonzada.

— Claro… — Me dijo.

— Bueno, ¿Cómo empiezo? Em…

Cuando tenía 7 años, estaba en el orfanato muy triste porque no tenia amigos ni amigas. Me sentía sola en el mundo. Pensaba que no servía para nada y le creía a la bruja que solo era una rata abandonada. Llegó un día, en que vi a un niño entrar por la puerta del orfanato con su pequeña hermanita de a penas días de vida. Lo primero que hice, fue acercarme a esos niños que me parecían muy simpáticos, y que a demás, estaban solos… sin amiguitos… Los tres nos hicimos muy amigos. Y a medida que los años iban pasando, sentía cada vez más algo especial sobre el niño de ‘cabellos castaños‘. Su sonrisa, su mirada, su forma de ser, todo me encantaba de él. Cada día me gustaba más y más. Y es ahora que no puedo esconderlo más Bill. Nunca te lo quise decir por miedo a que no sientas lo mismo que yo… y… — Pero Bill me interrumpe.

— Brigitte, lo mismo digo yo. Tenía la edad de Heiden cuando fui al orfanato. Estaba muy triste por lo de mis padres y porque mi tío nos abandonaba sin decirnos porque. Pero la única persona que me hacía olvidar todas esas cosas horribles, eras tu. Brigitte, siempre he sentido algo por ti. La única que miraba el lado bueno de las cosas eras tu, la más divertida eras tu, la más dulce eras tu, tan simpática y tierna todo el tiempo. Gracias a ti, ahora soy feliz y vivimos lejos de la bruja . — dijo Bill acariciándome la mejilla. A mi solo se me escapó una sonrisa del rostro…

— Bill, te quiero. — Le dije dándole un abrazo.

— Yo también Britt… — Me dijo devolviéndome el abrazo.

— No se que haría sin ti Britt… — Me dijo Bill al oído.

— Y yo no se que haría si nunca hubieras existido… — Le contesté.

Ambos nos sonreímos y nos tomamos de las manos… ¡Al fin! ¡Wijaa!

— Como ya te conozco, seguro que quieres las cosas paso a paso… ¿No? — Me preguntó de la manera más dulce que me pudiera imaginar.

— Si — Le respondí con una sonrisa. — Pero que Heiden no sepa nada hasta que seamos novios. Que no nos descubra por favor. — Le dije…

— No hay problema, como tu quieras… — Me respondió con una sonrisa…

No podía ser más lindo el día. Me sentía muy feliz. Era como si fuera la única chica del mundo. Saber que Bill me quiere como algo más me da alegría al corazón. He soñado tanto con este tiempo… pero como aún no somos novios, Heiden no se debe enterar. Quiero que se mantenga por un tiempo como nuestro secreto…

Al día siguiente dejamos a Heiden con una niñera de confianza. La pequeña no paraba de preguntar a donde íbamos o que íbamos a hacer. Estaba muy curiosa y no quería que nos vallamos. Pero como no teníamos opción, Bill y yo partimos hacia la comisaría. Obviamente, no parábamos de sonreírnos. Cargamos nuestros bolsos que por cierto eran muy pesados, y juntamos todos los materiales necesarios para atrapar a Miber Jake. El hombre que supuestamente mató a mis padres y me dejó sin familia. Así que debería pagar por todo lo que hizo. Pero hay algo que me dejó con inquietud: Mis padres eran detectives. ¿Porqué Miber los mató? No lo se… Pero lo que si se, es que él fue su asistente. Tendré que arriesgarme un poco más para saber sobre mi pasado. Sé que Miber sabe muchas cosas de mi y de mis padres… Cosas que yo no se…

— Muy bien, aquí tienen las demás cosas. — Dijo el oficial entregándonos un bolso. — Recuerden que armas de fuego no les podemos dar, ya que nos lo prohibieron . — Dijo en voz baja. — Si necesitan algo, creo que no podemos intervenir con el caso. Está todo en sus manos. — Volvió a decir el oficial. — Suerte, y adiós. — Nos dijo por última vez retirándose…

— Bueno, creo que todo depende de nosotros… ¿No? — Preguntó Bill.

— Si. De acuerdo, la última vez que encontramos a Miber fue en el cine. Y la primera vez que me lo encontré fue en el almacén… ¿Para que querría ir al almacén? — Pregunté yo mirando un mapa…

— No lo se… ¿Tal vez para comprar su almuerzo? — Dijo Bill muy obvio.

— ¡Hay, porque no lo pensé antes! — Dije guardando el mapa.

Cargamos los bolsos, y fuimos hacia el almacén para averiguar algunos datos sobre Miber.

— Disculpe Señora Forks… — Dije entrando al almacén.

— ¡Hola Brigitte! ¿Qué llevarás hoy? — Me preguntó muy amable la señora.

— Por hoy no me llevaré nada. Solo que necesito algunos datos sobre un hombre que vino el otro día. Tiene bigotes, es de cabello negro, unos lentes de aviador, chaqueta negra, mas o menos es de unos 40 años y que tiene un tono-acento Irlandés. ¿Sabe algo usted de ese hombre? — Le pregunté.

— ¡Oh! ¡Si! Creo que me acuerdo de él. ¿Se llama Miber Jake? ¿Verdad? — Preguntó la señora Forks con un dedo en su barbilla.

— Si, justamente él. — Dijo Bill.

— Lo único que se de el, es que ahora vive en el campo abandonado para mantener a su avioneta. Me había preguntado sobre una chica llamada Brigina. Dijo que no recordaba bien el nombre de la chica. —

— Muchas gracias Señora Forks por los datos. Le avisamos, que Miber es un secuestrador y delincuente. Tenga mucho cuidado. — Le dije.

— Muchas gracias por avisar chicos. Adiós. — Dijo Forks haciendo señas con su mano. Bill y yo fuimos directo para “El Campo Abandonado” que quedaba a unas cuantas cuadras de largo…

— ¡Este bolso está muy pesado Britt! — Decía Bill quejándose.

— ¡Hay pero que flojo eres! Ya nos falta poco para llegar… — Dije mirando nuevamente el mapa.

— ¡No! ¡En serio Britt! ¡Yo no cargué tantas cosas en este bolso como para que pese 30 kilos! — Dijo apoyando el bolso en el suelo.

— Bueno, vamos a vaciarlo un poco y lo pondremos en mi bolso. — Le dije.

Abrimos el bolso para sacar algunas cosas, pero baya la sorpresa que nos llevamos: ¡Heiden estaba dentro del bolso!

— ¡Heiden! — Dijimos Bill y yo sorprendidos.

— ¡No me reten por favor! ¡Quiero ir con ustedes a atrapar a Miber! ¡Por favor! — Dijo la pequeña saliendo del bolso.

— ¡Heiden! ¿Dejaste a la niñera sola? ¡Debe estar muy preocupada! — Dije regañándola.

— ¡No por favor no me lleven de nuevo a casa! ¡Quiero ir con ustedes y vivir aventuras! — Decía Heiden muy feliz.

— Heiden, estas viendo mucha televisión. Esto es más peligroso de lo que piensas. — Dijo Bill.

— ¡Les prometo que me comportaré y los ayudaré en todo para atrapara a Miber! Les seré muy útil! — Dijo Heiden tratando de convencernos. Bill y yo solo nos miramos. Creo que no teníamos otra opción porque si la llevábamos devuelta a casa, ella volvería y nos desobedecería.

— Está bien. — Dijo Bill.

— Pero ten mucho cuidado Heiden. — Le dije. La pequeña traviesa festejaba y saltaba como una rana. Le dimos algunas cosas para defenderse y ella no podía estar más feliz. Cuando llegamos al lugar, se veía todo muy solitario… No había ni un alma.

— Miber debe estar dentro de esa casa — Señaló Bill a una casa antigua y en malas condiciones.

— Escondámonos por ahí — Dijo Heiden señalando un tanque vació.

Los tres nos metimos dentro del tanque, y empezamos a armar un plan. Cada uno tomó cosas que podríamos necesitar como: Un palo y gas pimienta >Lo mucho que nos podía dar la policía.< Luego de planear todo, Bill, yo y Heiden salimos de nuestro escondite y nos acercamos a la casa abandonada.

Bill tenía el palo, y yo el gas pimienta para defendernos. Heiden se escondía detrás de un árbol con un bastón.

— ¿Hay alguien? — Pregunté gritando dentro de la casa… pero nadie respondió.

— Iré a investigar… — Dijo Bill entrando.

— Yo voy contigo. — Le dije yendo detrás suyo.

— No, tu quédate aquí así vigilas… — Me dijo muy confiado.

— De acuerdo, le respondí— Heiden me miraba desde el árbol a lo lejos un tanto preocupada por Bill al igual que yo. Luego, me pongo alerta al escuchar que se rompe un vaso dentro de la casa. Entro rápidamente y alguien me acorrala hacia la pared tapándome la boca y diciéndome:

— Miber no está aquí, pero si hacemos ruido alguien nos podría escuchar… Mira lo que encontré. — Me dijo Bill mostrándome una carta.

— ¿Una carta? ¿De quién será? — Dije susurrando… Abrí el sobre muy curiosa y me puse a leer la carta:

“> Miber, estamos en el norte de Asia. Por favor, manda al equipo de seguridad urgente. Llegaremos el viernes por la noche. Necesitamos que ------------- Mi esposa Erika está por tener a su bebé y creo que es una niña. Le pondremos B-----------. Gracias amigo, Faib. <“

— Creo que es una carta de mi padre. — Guardé la carta en mi bolsillo. Creo que algunas palabras no se podían distinguir. Pero algo se entendía.

— Vallamos para afuera antes de que venga Miber. — Me dijo apurándome.

— Si, vamos. —

Salimos para afuera, y nos encontramos con Heiden.

— Heiden, parece que Miber no está en casa… — Dijo Bill.

— ¡Miren! — Dijo Heiden señalando el cielo. Se podía escuchar el motor de una avioneta acercarse cada vez más.

— ¡Es Miber! — Dijo Bill sorprendido.

— ¡Rápido, escondámonos! — Dije apurándolos conduciéndolos hacia el tanque vacío. Una vez escondidos, los tres observábamos a Miber estacionar su avioneta. Luego, lo vimos bajar de su avioneta cargando sacos que eran bastantes sospechosos. Podía jurar que había dinero allí dentro. Después de sacar 15 sacos, entró a su casa. Y…

-Continuará-

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