Vida Misteriosa


Prefacio:

La vida no siempre nos complace. Tener recuerdos gratos o desagradables siempre los hay. Y aún sin saber sobre tu pasado puedes continuarla. Vivir sin padres a veces puede ser extraño. Más que extraño, enigmático. Sería terrible quedarse solo en el mundo… ¿Podrías creer que existen vidas misteriosas? Claro que si, tu misma vida puede ser misteriosa. Puedes tener hasta las más complejas interrogaciones sobre tu infancia sin respuestas. Tal vez, eres diferente a los demás, tal vez no. Tal vez, eres valiente para enfrentar cualquier cosa en la vida, tal vez no.
Arriesgarse es lo principal en una vida misteriosa. Si la tienes, heme aquí. En esta novela tendrás sorpresas y emociones muy fuertes. Te darás cuenta de que no eres la única persona en este mundo que vive cosas terribles. Si eres lo suficientemente valiente, pues léela. Si no lo eres, sal corriendo. ¿Estás seguro de leerla? ¿Te animarías a descubrir una nueva vida?
Supongo que si, por algo estás aquí leyendo est

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2. Brigitte

 

Ya era la hora de ser libres. Teníamos todos los bolsos listos. Solo nos faltaba una cosa.

— Dinero — dijo Bill.

— Lo sé. — Le contesté con una mirada malvada.

— ¿Le vamos a robar a la bruja? — Preguntó la pequeña Heidy.

— Por supuesto. Ella tiene mucho dinero escondido en su oficina. Se lo descubrí cuando estaba castigada el otro día. — Les dije a mis amigos con una cara de chanchita diablita. Así fue como los tres nos pusimos en acción y entramos a la oficina de la bruja. Menos mal que ella todavía estaba en su siesta. La osa era muy dormilona. ¡No saben como ronca! ¡Como un Mammoth! Bill y yo habíamos entrado para buscar el dinero mientras Heiden vigilaba la puerta.

— Fíjate si no está en aquel cajón — Me señaló Bill. >Lo abro, y solo encuentro un esqueleto de liebre.<

— Aquí no está… — Dije cerrando el cajón de inmediato. Ahora llega el turno del próximo cajón. Lo abrí, y ¡Valla! ¡Chocolates! Los tomé a todos, y los guardé en mi bolsa…

— ¿Porqué no pruebas el que dice: “Privado, no abrir”? — Preguntó Heiden obviando el momento. Bill y yo largamos un pequeño quejido sabiendo que hacíamos demasiado escándalo buscando en los lugares más tontos.

>Abrí el cajón privado, y enhorabuena, había un saco lleno de dinero con anillos, colgantes y relojes de oro.<

— ¡Aquí está! — Dije emocionada.

— ¡La bruja se acerca! ¡La bruja se acerca! — Nos avisó Heiden desesperada.

— ¡Escóndete! — Me dijo Bill. Llegué a meterme debajo del escritorio y Bill detrás de la puerta porque la bruja ya había llegado. Podía ver como Bill me hacía señas de que no me moviera. Observo por un costado, y veo como la bruja se sienta en su silla del escritorio. Sus pies estaban en mi cara. Y podía oler sus pies. Eran pies de queso podrido. ¡Fúchila! ¡Me picaba la nariz!

Me aguanto el estornudo, y solo soplé una leve brisa. Creo que oyó.

Me inmovilizo, y la mujer se levanta de su asiento. Abre el cajón de sus chocolates, y larga un grito de furia por no verlos en su lugar. Olfatea el cajón como si fuera un perro de cacería, y corre de inmediato hacia su “Cajón Privado”. Creo que ya se enteró.

— ¡¿Y mi dinero?! — Reclamaba. — ¡Mi dinero no está! ¡Me robaron! Aaaaaarggg — Y salió corriendo de su oficina.

— ¡Salgamos de aquí antes de que vuelva! — Me dijo Bill apurándome. Tomé el saco, lo escondí debajo de mi blusa y salimos corriendo de la oficina de la “bruja”. Nos encontramos con Heiden que estaba escondida detrás de una planta, tomamos nuestras cosas y salimos por la ventana que habíamos “roto” una hora antes sin que nadie se diera cuenta. Corremos por todo el costado del orfanato sigilosamente. Una vez que llegamos a la puerta, nos dimos un gran susto: El perro de la bruja estaba parado en la puerta, haciéndonos frente y mostrándonos los dientes. Bill alza a Heiden, y yo con un palo, trato de acercarme. Éste peló al palo dejándolo como un escarba-dientes.

Pero luego me acordé: ¡Tengo los chocolates de la bruja! Tomé uno, silbé sigilosamente y de una forma muy cariñosa hacia el perro. Le mostré el chocolate, y el animal se calmó. Olfateó el chocolate, lo devoró y luego me hizo cariños en las piernas. Le doy un pequeño besito, y le arrojo otro chocolate a lo lejos para que se lo coma mientras escapamos. El perrito se aleja de nuestra vista corriendo hacia el chocolate.

Los tres no perdimos más tiempo y… no podíamos creerlo. ¡Estábamos fuera de esa cárcel al fin!

— ¡¡Siii Siiiii!! ¡Al fin! — Saltaba de la emoción la pequeña Heidy. — ¡Lo logramos Brigitte! ¡Bill ya no vamos a ver más a esa señora malvada! — Volvió a decir Heiden.

Los tres nos abrazamos fuertemente, y partimos hacia Inglaterra, Londres. >> Lugar donde Bill y yo habíamos decidido retomar nuestra vida sin brujas <<.

No podía creer la cantidad de dinero que teníamos. Era impresionante. Como ya lo teníamos todo planeado, contratamos a una mujer para que se haga pasar por nuestra madre y así poder conseguir una casa, escuela y trabajo. Nos costó bastante conseguir todo, pero lo logramos.

La casa que nos habíamos comprado no era una simple casa. Sino que era una Mansión. ¿Se creían que íbamos a vivir así por así? No. La casa era de dos pisos. En el piso de abajo tenía: Cocina, baño, comedor, sala de estar y sala de juegos. En el piso de arriba tenía: 3 habitaciones; una para la pequeña Heidy, una para Bill y otra para mí. Un baño, y una sala de estudio. Era realmente hermosa esa casa. Con el tiempo conseguimos los muebles, y cosas para decorarla. Era muy bella mi habitación. Tenía cosas muy bonitas. Todo hacía juego. Era como la mansión de la Reina Charlotte de Inglaterra. Me sentía como una princesa en éste precioso castillo.

Bill, yo y Heiden nos anotamos en una escuela muy linda donde nos trataban muy bien. Las maestras eran muy amorosas.

Cada vez que los maestros, vecinos o personas preguntaban por nuestros “padres” nosotros les contestábamos que están de viaje. Y que los tres somos hermanos. Nadie debía saber sobre nuestro pasado o de donde venimos…

Al cabo de un año no podía creer como nos iba de bien. Yo conseguí un trabajo en el local de ropa más famoso del mundo llamado: “Funny Flight” >> Quiere decir Vuelo Divertido <<. Gano muy bien que digamos. Y mi jefa me va a ascender a un mejor puesto. Tal vez algún día llegue a ser la dueña de esa marca de ropa. Por supuesto, que para mi es como un sueño por cumplir.

Bill trabaja como vendedor de automóviles. Le va demasiado bien con su trabajo al igual que con lo que gana. Los tres nos estuvimos llevando muy bien. Ya nos tenemos mucha más confianza que antes.

Yo ya cumplí mis 17 años y Bill 18. La pequeña Heidy ya tiene 8 años y nos hemos llevado muy bien todos. Nuestras sonrisas no se borran nunca jamás. Somos los niños más felices del mundo.

Hoy, 12 Enero a las 7:00 AM, me preparo para ir a trabajar y llevar a Heiden al colegio. Ya que Bill y yo nos graduamos el año pasado y no vamos más al colegio.

— No tengo ganas de ir Brigitte — Decía la traviesa a penas se despertaba.

— Claro que si Heiden, arriba. — La levantaba de la cama.

— No quiero — Volvió a acurrucarse en las sábanas.

— Ja. ¿Y porqué? — Le pregunté.

— Porque hoy me quiero quedar a jugar con mi colección de muñecas que me regalaste. Y quiero jugar a la computadora al juego de guerra que me regaló Bill. — Me contestó Heiden con cara de pícara.

— ¿Bill te estuvo dando juegos de guerra? ¡Ya va a ver! Cámbiate rápido que se nos hace tarde — Le advertí.

— Está bien, pero cuando llegue quiero ir al parque de diversiones. — Dijo Heiden mientras salía de su cama.

Fui directamente donde estaba Bill desayunando y le reclamé.

— ¿Le regalaste a Heiden un juego de guerras sangrientas que no debe jugar ni ver? — Le dije muy enojada.

— No, le regalé el juego de >La Princesa al Rescate < — Me dijo Bill mostrándome la carátula del juego.

— Aja jaja — Se rió Heiden en tono de burla mientras se escondía de bajo de la mesa.

— ¿Ah si? ¿Así que Bill te regaló un juego de guerra pequeña pinocho? — Fui a correrla para hacerle cosquillas.

— ¡¡No!! ¡¡No por favor!! Jajajaja ¡Me hacen cosquillas tus cosquillas ! — Decía a carcajadas.

— ¡Ahora yo te haré cosquillas por hacerme quedar mal frente a Brigitte! — Le dijo Bill a Heiden mientras le hacía cosquillas.

— ¡No! ¡No! ¡Basta, basta! Ja ja ja ja — Se reía mientras le salían lágrimas en los ojos de tanto reírse.

— Nos detenemos si solo no faltas al colegio hoy — Le dije haciéndole cada vez más cosquillas. __

— ¡De acuerdo, de acuerdo! — A penas Heiden podía pronunciar las palabras de tanta risa.

— Muy bien. Ahora a desayunar. — Le dije.

— Y hoy no verás televisión porque tienes que estudiar. — Le dijo Bill.

Creo que los dos la cuidamos muy bien. Aunque traviesa no deja de ser. Pero tengo que admitir, que es muy preguntona. ¡Y qué preguntona! ¡No saben las cosas que pregunta esta niña!

A las 8:00 AM Heidy ya estaba preparada así que las dos salimos hacia nuestros destinos. Yo a mi trabajo y Heidy al colegio.

Hoy Bill tenía el día libre así que se quedaría en casa…

— Te voy a extrañar Brigitte — Me abraza la pequeña.

— Heidy, nos veremos en 4 horas. No en 5 años. — Le dije devolviéndole el abrazo.

— Si, pero es que yo te quiero mucho Britt y a Billy también — Me dijo la pequeña mirándome con sus ojos húmedos.

— Heidy, yo también te quiero mucho. Prométeme, que te portarás bien hoy ¿Si? Si te portas bien, te prometo que hoy saldremos a pasear con Bill… ¿Qué te parece? — Le pregunté tomándola de la mano.

— ¡Suena genial Britt! ¡Adiós! — Me saludaba Heidy.

— Adiós preciosa. Pórtate bien. — Y partí hacia mi oficio.

 

— Buenos días señorita Keiment — Me saludó mi jefa.

— Oh, buenos días señorita Calmt. ¿Necesita que la ayude en algo? — Le pregunté amablemente.

— No es necesario. Porque hoy, ¡Estás ascendida a jefa de empleados! — Me dijo muy contenta.

— ¿En serio? ¡No lo puedo creer! ¡Estoy muy feliz! ¡Genial! — Dije muy emocionada…

— ¿Qué esperas? ¡Ponte tu nuevo uniforme! Hasta tendrás un aumento de sueldo! — Me decía sin sacar una sonrisa de su cara.

La señorita Calmt siempre fue muy buena conmigo. Las dos nos llevamos muy bien. Siempre ella me pide consejos y yo le aconsejo sobre su vida personal. Es una chica con muchos problemas pero que los supera muy bien.

— Me imagino que tus padres estarán muy orgullosos de ti ¿No? — Me preguntó.

— Si, eso creo… — Bajé la mirada.

— ¡Por supuesto que si! Estás a un paso de lograr ser la dueña de esta marca de ropa! Claro, después de que Melanie falleció. >La creadora de la marca de ropa< . — Me dijo algo triste.

— Si, lo se. La extraño mucho. Las dos empezábamos a formar una amistad incomparable. Pero cuando me enteré. Creo que se me partió el corazón — Dije con las lágrimas en mis ojos que me borraban la vista.

La señorita Calmt y yo dejamos de hablar del tema y nos pusimos a trabajar. Yo estaba muy contenta por mi nuevo puesto de trabajo. Era mucho mejor y menos cansador.

Al final de mi jornada, fui a recoger a la hermosa Heidy del colegio…

— ¡¡¡Brigitte!!! — Corrió a recibirme muy feliz.

— ¡Hola Heidy! ¿Cómo te ah ido en el colegio hoy en día? — Le pregunté yo muy feliz. — ¡Genial Britt! ¡Hoy me saqué una A en Matemáticas! — Me comentó mostrándome esa enorme “A” escrita en su hoja de calificaciones.

— ¡Te felicito Heidy! ¡Así me gusta! Mira lo que te traje… — Dije entregándole una barra de chocolate.

— ¡Chocolate! ¡Me encanta! — Dijo muy emocionada.

Luego, en el camino de vuelta a casa, Heiden me contaba todo lo que le había sucedido en el colegio.

— Y también, Lucas me pidió que sea su novia y yo le dije que si. — Me dijo la pequeña traviesa con sus mejillas ruborizadas.

— ¿Qué? ¿Tienes novio? — Le dije sorprendida.

— ¡Si-pi-ri-lí! Por eso, hoy voy a leer esas revistas que tienes de adolescentes. Quiero aprender a besar. — Me dijo esta niña picarona.

— ¡Ah no Heiden! Tu no puedes tener novio! ¡Eres muy pequeña! Y mis revistas no se tocan… ¿A caso has entrado a mi cuarto sin permiso? — Le pregunté un tanto enojada.

— Si. — Me contestó rápidamente.

— ¡Heiden! — La regañé.

— Bueno, es que siempre tu y Bill me dicen que tengo que ser honesta y decir la verdad. Blah, blah —

— Bueno, ahí has cumplido dos reglas. Pero has roto la de pedir permiso y por favor. — Le contesté enojada.

— Perdón, es que es difícil cumplir todas sus reglotas. Son muy aburridas. — Me dijo Heiden con puchero.

— Pero son para tu bien. Y a tu noviecito Lucas, dile que eres muy chiquita para tener novio. Pueden ser solo amigos. A demás, si se entera Bill, se pondrá muy celoso. Ya viste como es tu hermano de sobre-protector. — Le dije.

— Está bien. Pero ¿Aún me darás tus revistas de adolescentes no? — Insistió.

— ¡Claro que no! —

-Continuará- 

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